SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO

MOTIVACIÓN

Jesús te da su vida en cada Eucaristía; en su cuerpo y en su sangre ha sellado la Nueva Alianza; en gestos sencillos, palabras de verdad, se entrega hasta el extremo. La vida bendecida, que se parte y se reparte. La fuente de Dios se ha hecho vivo pan por darnos vida. Un derroche de amor que rompe en mil pedazos los egoísmos más grandes y abre caminos de solidaridad.

¿Dónde preparemos el encuentro con Jesús?
Porque andamos deseando algo que solo Jesús puede dar.

¿Dónde celebrará Jesús su amor?

  • En el deseo profundo, que es el corazón, espacio de silencio y, a la vez, espacio habitado por hombres y mujeres privados de pan, de justicia y de futuro.

  • En el corazón de la tierra, cuando es tierra común; en el pan, cuando es nuestro y de todos.

  • En las orillas adonde han sido echados los descartados del mundo.

DEL EVANGELIO DE SAN MARCOS 14, 12-16.22-26 

El primer día de los Ácimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos:

«¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?».

Él envió a dos discípulos diciéndoles:

«Id a la ciudad, os saldrá al paso un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo, y en la casa adonde entre, decidle al dueño: “El Maestro pregunta: ¿Cuál es la habitación donde voy a comer la Pascua con mis discípulos?”.

Os enseñará una habitación grande en el piso de arriba, acondicionada y dispuesta. Preparádnosla allí».

Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la Pascua.

Mientras comían, tomó pan y, pronunciando la bendición, lo partió y se lo dio diciendo:

«Tomad, esto es mi cuerpo».

Después tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias, se lo dio y todos bebieron.

Y les dijo:

«Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos. En verdad os digo que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios».

Después de cantar el himno, salieron para el monte de los Olivos.

COMENTARIO ORANTE

«Tomad, esto es mi cuerpo». Mano tendida para amar sin medida. La palabra más genuina de Jesús: amar, darse, entregarse. Espejo donde se mira la Iglesia, cuyo nombre más creíble es Caritas. Silencio asombrado para recibir y dar tanto amor escondido en el pan.

«Tomando una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio y todos bebieron». Y se iluminaron nuestras mentes y se llenó de calor nuestro corazón. Y se llenó de gracia nuestro cántaro. Jesús: dándose a todos por entero. La Iglesia: entregándose por entero en una eucaristía permanente.

«Esta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos». Jesús da sentido a su vida y a su muerte. Nadie le quita la vida, la da. De esta fuente bebemos en la noche. En esta alianza se recrea la esperanza de los pobres. Ya no es momento de hablar; ahora toca callar y adorar, callar y obrar. Los pobres esperan la verdad de nuestra eucaristía. Que se haga en nosotros la eucaristía de Jesús. Amén.

PALABRA DE LOS MÍSTICOS

«La bendición y fracción del pan y la bendición y entrega del vino pertenecían ya al rito del banquete pascual, pero ambos gestos reciben en este momento un sentido totalmente nuevo. En este preciso instante comienza la vida de la Iglesia. Ella se presentará públicamente, como una comunidad visible y llena del Espíritu, el mismo día de Pentecostés, pero aquí, durante la Cena. Pascual, se realiza el injerto de los sarmientos en la vid, lo cual hizo posible que les fuera derramado el Espíritu.

Las antiguas bendiciones se convirtieron en boca de Cristo en palabras creadoras de vida. Los frutos de la tierra se convirtieron en su Cuerpo y su Sangre y fueron colmados de vida. La creación visible de la cual Cristo había tomado parte por medio de la encarnación se fusionaría con El de una manera nueva y misteriosa»

(Santa Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein, La oración de la Iglesia).

ORACIÓN

Tu eucaristía, Señor,
es la fuente de nuestros deseos más hondos.
Te partes para nosotros y nos pides
que nos partamos para los demás.
Te adoramos, te bendecimos, te amamos.
Gracias, Señor, por compartir tu amor
con nuestras frágiles vidas.
De este «tomad» queremos hacer siempre
memoria agradecida, Señor.
Aquí está nuestra vida
para continuar dando la tuya
a nuestro alrededor. Con María.

CIPE

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