29 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Lunes, 18 de octubre

SAN LUCAS, Evangelista

La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. ¡Poneos en camino!” (Lc 10,2.3). 

Jesús envía a los discípulos a la misión con una tarea: prepararle el camino, dar testimonio de él y anunciar la buena nueva del reinado de Dios. Lleva en tu corazón la paz de Jesús y no dejes que las dificultades y hostilidades de la vida apaguen tu gran deseo de seguir a Jesús. 

Envíame, Señor. Llévame dónde Tú quieras, por dónde Tú quieras, y cuándo tú quieras. Estoy en tus Manos.

Martes, 19 de octubre 

“Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame” (Lc 12, 35.36).

Jesús invita a los discípulos a permanecer vigilantes, a la espera de una Presencia. No tienen que adormilarse ni desanimarse sino esperar confiados porque Él viene, viene siempre; siempre está llegando en todo lo que acontece. Dichoso quien confía y espera en la noche

Llévame dónde Tú quieras, por dónde Tú quieras, y cuándo tú quieras. Estoy en tus Manos. Mantén encendida mi lámpara con el aceite de tu confianza.

Miércoles, 20 de octubre

“Estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre” (Lc 12, 40).

Esperar la venida del Señor exige una vigilancia activa. El Señor viene en los necesitados; en cada uno de ellos el Señor nos espera. Jesús, que no viene a juzgar sino a servir, nos invita a mantenernos despiertos, preparados en actitud de servicio. Mantener viva la esperanza en la venida del Señor nos ayuda a ver las cosas con hondura, descubriendo en ellas la llamada que nos hace el Señor.

Mi fuerza y mi esperanza eres Tú, Señor, en Ti confío, no temo. Mi gozo y mi descanso está en Ti, Señor. Tu Amor despierta las fibras de mi amor para servir. 

Jueves, 21 de octubre

He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla!” (Lc 12, 49.50).

Jesús camina hacia Jerusalén en obediencia a la voluntad del Padre afrontando decididamente toda oposición. Jesús sale a nuestro encuentro, nos interpela. Orar es atreverse a vivir con la alternativa que Jesús propone. ¿Creemos o no creemos en Jesús? Tu encuentro con Él suscita una respuesta de fe que puede crear división con otros valores del mundo.

Enciende en mi corazón la llama de tu amor, bautízame con tu Espíritu Santo, para ser testigo de tu amor y de tu paz en el mundo.

Viernes, 22 de octubre

Sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, pues ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que es justo?” (Lc 12,56).

Jesús trae la última palabra del Padre a la humanidad; sin embargo los hombres no tienen la habilidad suficiente de descifrar los signos del reino presente en Jesús, no perciben la nueva vida que está brotando en las gentes. Descubre la presencia de Dios en lo que nos está aconteciendo y compártelo con los que viven contigo. Da gracias a Dios por todo.

Tu reino es vida, tu reino es gracia, tu reino es justicia, tu reino es verdad, tu reino es paz, tu reino es amor. ¡Venga a nosotros, tu reino, Señor!

Sábado, 23 de octubre

“Si no os convertís, todos pereceréis” (Lc 13,5).

Jesús aprovecha dos acontecimientos trágicos recientes para hacer una llamada general a la conversión. Ante Dios todos necesitamos convertirnos a sus caminos. Jesús espera pacientemente tu respuesta a construir una humanidad nueva, donde el fruto de la fraternidad universal abunde en nuestros pueblos.

Que el Agua de tu Espíritu Santo riegue mi huerto interior y lo fecunde, para que mis hermanos/as puedan venir a coger los frutos que necesitan.

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