30 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Lunes, 25 de octubre

  “Al verla, Jesús la llamó y le dijo: “Mujer, quedas libre de tu enfermedad”… y enseguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios” (Lc 13, 12.17).

 Lo que Jesús realiza en sábado es una celebración de su sentido más profundo. Para Jesús, el sábado no está hecho para prohibir las obras de misericordia, sino para fomentarlas. Jesús te mira, te llama y te sana, Su tiempo es tiempo de salvación. Ésta es la verdadera alegría que nadie te podrá arrebatar.

 Jesús, mírame a mí también. Bien sé yo que tu mirar es amar, y tu amor misericordia. Mi alegría, proclame tu gloria.

 Martes, 26 de octubre  

“El reino de Dios se parece a un grano de mostaza… a la levadura…” (Lc 13, 19.21).  

Con estas dos parábolas, Jesús quiere infundir en sus discípulos la esperanza Dios es discreto. Su Reino, su presencia, crece a pesar de las oposiciones y se nos da para que en libertad le dejemos crecer. Descubre la semilla del reino que llevas en tu interior. Pon tu esperanza en ella. Desarróllala. Es ella la que dará fecundidad y plenitud a tu vida. 

Aquí estoy Señor, pobre tierra que nada sería sin la semilla de tu Reino. Ayúdame a desarrollarla  para que sea, como Tú, pan para todos.

  Miércoles, 27 de octubre

“Mirad: hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos” (Lc 13 30).

 Jesús, caminando hacia Jerusalén, nos sorprende con su enseñanza. No nos podemos confiar, la llave de la salvación pide una conversión interior. No basta con comer y beber ocasionalmente con Jesús. Tendremos algunas sorpresas. Atrévete a pedirle al Buen Ladrón, uno de esos últimos que fueron primeros en el Reino, que te enseñe la verdadera actitud interior que te alcance la salvación.

Tú Señor, sigues atravesando nuestras ciudades enseñando. Tu mensaje nos parece duro, la puerta estrecha. Pero sólo se trata de acoger tu misericordia.

 Jueves, 20 de octubre

SAN SIMÓN Y SAN JUDAS, apóstoles

“Venían a oírlo a que los curara de sus enfermedades…y gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos” (Lc 6, 18-19).

Jesús ora toda la noche, y desde la fuerza de su oración llama a los discípulos, hace apóstoles y cura a todos los que se acercan a Él. Jesús te invita a orar. A acercarte a Él, a escucharle y tu fe le arrancará esa fuerza sanadora.

Señor, tú llamas a todos a tu mesa, nos acercamos… ¿Tenemos suficiente fe para que tu fuerza nos cure?

 Viernes, 29 de octubre

“Había allí, delante de él, un hombre hidrópico. Entonces preguntó Jesús a los legistas y a los fariseos: “¿Es lícito curar en sábado, o no?” Pero ellos se callaron” (Lc 14, 3-4).

Jesús lo tiene claro. La ayuda al prójimo necesitado está sobre todas las leyes sagradas. Es un gesto profético más de Jesús. Quebranta una ley sagrada que se presentaba impuesta por Yahvé Dios. Pero ellos se callaron. Saben que está prohibido. Se callan porque ante la irracionalidad que puede suponer el mandamiento divino, ellos proponen cumplir esa norma aunque no se pueda explicar con la razón.

Señor Jesús, nos encanta verte una vez más libre y liberador. Llénanos de tu Espíritu para que gocemos de la auténtica libertad y no abusemos de ella convirtiéndonos en libertinos. Gracias también porque la necesidad humana te llevó quebrantar la establecida ley divina. Amén.

Sábado, 30 de octubre

“Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido” (Lc 14, 11).  

Jesús conoce bien el corazón del hombre y su ambición, pero no quiere que nos equivoquemos. A Él le atraen los corazones humildes. María, eres el ejemplo más claro de los gustos de Dios. Le gustó tu humildad; por eso te ensalzó y ahora todos te llamamos bienaventurada.  

Proclama mi alma la grandeza del Señor. Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava.

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