32 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Lunes, 8 de noviembre

SANTA ISABEL DE LA TRINIDAD

“Si tu hermano te ofende, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo;  si te ofende siete veces en un día, y siete veces vuelve a decirte: “Me arrepiento”, lo perdonarás” (Lc 17,4).

La comunidad cristiana aparece como una comunidad de pecadores que experimentan la proximidad y la acogida de Dios en el perdón fraterno. Jesús te anima a perdonar sin límites al hermano, el perdón dado y recibido pacifica el corazón y despierta tu capacidad de amar. 

Aumenta mi fe, Señor, fortalece mi confianza en Ti, que mi vida se arraigue en tu Palabra de Vida. 

“Creo que he encontrado mi cielo en la tierra, pues el cielo es Dios y Dios es mi alma. El día que comprendí esto, todo se iluminó en mi interior, y querría contar muy bajito este secreto a todos los que amo” (Santa Isabel de la Trinidad).

Martes, 9 de noviembre 

LA DEDICACIÓN DE LA BASÍLICA DE LETRÁN

“Destruid este templo, y en tres días lo levantaré” (Jn 2,19).

Jesús echa fuera del recinto del templo a los animales y pronuncia una palabra profética: Él es el nuevo templo, el lugar del encuentro del ser humano y Dios. Jesús te invita a entrar en su presencia y a adorar a Dios en espíritu y en verdad.

Señor, yo quiero entrar en tu santuario. Dame manos limpias, corazón puro, enséñame a amar. Tu sangre me limpia, tu Palabra me abrasa, tu Espíritu Santo inunda mi ser.

Miércoles, 10 de noviembre 

«Levántate, vete; tu fe te ha salvado» (Lc 17,19)

Lucas acentúa el contraste entre los nueve judíos, que después de su curación van a cumplir con la ley pero se olvidan de la gratitud, y el samaritano que vuelve a darle gracias a Jesús. Nosotros también, con frecuencia olvidamos agradecer los dones recibidos. No olvidemos que el amor de Dios llega a nosotros normalmente por medio de la gente que se preocupa de nosotros y nos ayuda.

Bendice, alma mía, al Señor y no olvides sus beneficios. El perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; el rescata tu vida de la fosa, y te colma de gracia y de ternura (Salmo 102).

Jueves, 11 de noviembre 

El reino de Dios no viene aparatosamente, ni dirán: “Está aquí” o “Está allí”, porque, mirad, el reino de Dios está en medio de vosotros” (Lc 17,21).

El reino de Dios ya está entre nosotros y es motivo de gozo y esperanza. Con la presencia del Resucitado se inaugura una nueva etapa en la historia, es él el que reviste todo de un sentido nuevo; aceptarle a él es el principio de una auténtica transformación. Cada vez  que respondemos confiadamente con nuestra vida al mensaje de Jesús, el reino se hace también presente en nosotros por el Espíritu.

Quiero vivir el momento presente acogiendo tu reino, anunciando tu reino, esperando tu reino. ¡Venga a nosotros tu reino, Señor! 

Viernes, 12 de noviembre

“Así será también en los días del Hijo del hombre” (Lc 17,26).

El Reino de Dios irrumpe con fuerza y sorpresa en nuestra historia, Dios está entre nosotros. En medio de las ocupaciones de cada jornada hay una invitación a vivir atentos, vigilantes porque Él se hace presente y llama, manifiesta la propuesta de una vida en plenitud. ¿Estás atento a la manifestación del Reino? ¿Logras percibir el susurro de Dios?

Mantén mi corazón despierto. Que no se apague el candil de mi fe. Que mi puerta esté siempre abierta, y mis manos solidarias. 

Sábado, 13 de noviembre

 “Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrara esta fe en la tierra? (Lc 18,8).

Jesús nos enseña  que hay que orar con confianza y perseverancia, con la seguridad de que Dios escucha siempre nuestras súplicas. Señor, Tú siempre te mueves impulsado por la misericordia y defiendes siempre a los débiles.

La oración es para mí, Señor, la respiración del alma, me permite vivir el Evangelio con alegría y construir un mundo más fraterno.

Libros recomendados:

Post recomendados:

Suscríbete gratis al CIPE:

Recibe nuestro e-mail semanal. Si estás leyendo este blog será de tu interés: