Lunes, 7 de junio 

“Al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo: “Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mt 5, 13-14). 

Las bienaventuranzas son un mensaje de esperanza y una palabra de aliento. La dicha viene de la especial solicitud de Jesús. Donde está Jesús la ternura y la compasión de Dios se abren camino. Hay personas en las se nota enseguida su sed de justicia, su dolor hondo por tanta desigualdad. Si hoy las encuentras alégrate, porque has encontrado un tesoro.

Sin buscar nada que no seas Tú, Dios mío, me pongo ante ti gratuitamente. Llevo sembrada tu Palabra en mi interior. En silencio me va formando a tu imagen. 

Martes, 8 de junio 

“Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt 5, 16).

Los discípulos de Jesús son llamados a dar testimonio de una vida nueva según el evangelio y a caminar con esperanza. Son fermento de una nueva sociedad cuando en su modo de obrar dejan pasar la luz del Padre. Intenta hoy que tus obras reflejen la luz que llevas dentro. 

Gracias, Padre, por tanta gente sencilla que hace el bien sin ningún ruido, gastando su vida, como una lámpara para alumbrar, y llevar a Dios. Sembraremos juntos el Evangelio.

Miércoles, 9 de junio

“No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud” (Mt 5, 17).

La Ley deja a la persona con sus propias fuerzas, el Evangelio la coloca ante el don de Dios, la cambia por dentro… El corazón de la humanidad está sembrado de promesas. Jesús ha venido a llevar la creación a su plenitud por el amor. Colabora con tu vida en el gran sueño de Dios, la fraternidad universal.

Gracias por amarnos y caminar junto a nosotros recordándonos, una y otra vez, que solo el amor da valor a la vida. 

Jueves, 10 de junio

 “Si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda” (Mt 5, 23-24).

Reconciliarse con el hermano es lo primero. La reconciliación es don y tarea, es camino para el encuentro con Dios y con los demás. La señal de esta unidad y reconciliación de todo en sí es la paz. Cristo “es nuestra paz”. Dedica unos momentos, antes de orar, a ponerte a bien con los hermanos. 

Antes de cantarte, mi Dios, afinaré las cuerdas de mi cítara, recorreré los caminos de la reconciliación.

Viernes, 11 de junio   

EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

“Mirarán al que traspasaron” (Jn 19, 37)

Para conocer a Dios, es preciso conocer a Jesús y vivir en sintonía con su Corazón, amando, como él, a Dios y al prójimo. Jesús, en su entrega total a la humanidad, lo dio todo. Su costado traspasado ha quedado abierto a todos/as. Su amor no tiene fronteras. Desde la cruz del amor nos invita a beber en su fuente de gracia y de ternura.

Concédenos estar siempre abiertos a ti para recibir de tu fuente divina una inagotable abundancia de gracia. Sé Tú nuestro primer guía en la ruta del amor; condúcenos con dulzura hacia la luz. Haz nuestro corazón semejante al tuyo.  

Sábado, 12 de junio  

EL INMACULADO CORAZÓN DE LA VIRGEN MARÍA

“Su madre conservaba todo esto en su corazón” (Lc 2, 51).

María avanza poco a poco en el misterio. Lo que sucede ante sus ojos lo escudriña en sus adentros. Ahí espera confiada que la música de la fraternidad universal, el sueño de Dios, inunde el universo

Llevo siempre sembrada tu Palabra en mi interior. En silencio me va formando a tu imagen. En estos tiempos sombríos, María, danos tu esperanza. Danos tu confianza. Danos tu alegría.

Documentación: 10ª SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Escucha este Evangelio acompañado de una canción y palabra de los Místicos, descargando la Aplicación: Evangelio orado