Lunes, 24 de mayo

BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA, MADRE DE LA IGLESIA

“Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Clopás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo» (Jn 19, 25-26)  

María acompaña a la Iglesia peregrina y nos ayuda a abrazar, con ternura, nuestra fragilidad, que con tanta fuerza  nos ha descubierto esta pandemia que envuelve a la humanidad. Confiamos a su maternal corazón este tiempo litúrgico que comenzamos para aprender a fiarnos de Dios, que nos ama sin medida y siempre nos espera.

Gracias, Jesús, por darnos por Madre a María, tu madre. Gracias María por acogernos en tu corazón maternal. 

Martes, 25 de mayo

“No hay nadie que haya dejado casa… por mí y por el Evangelio, que no reciba ahora, en este tiempo, cien veces más” (Mc 10,29-30).

Las riquezas, tanto las materiales como las espirituales, pueden ahogarnos si no las usamos bien. Porque ni siquiera Dios puede poner algo en un corazón que ya está lleno de otras cosas.

Tú das sentido de mi vida. Tu presencia me envuelve y protege. Si tengo tu amor, seguiré viviendo. Si entrego amor a los demás, seré feliz. 

Miércoles, 26 de mayo 

“El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor” (Mc 10,43).

El Camino que nos propone el Señor demanda estar atentos a lo que hacemos, interesarnos por nuestro prójimo y tener los ojos abiertos a lo que viene sucediendo en nuestra sociedad.

Pones paz en mi corazón y en mis deseos esperanza. Abre las manos, me dices, yo las llenaré de gracia y tú repártela entre los hermanos. 

 Jueves, 27 de mayo 

JUEVES. NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, SUMO Y ETERNO SACERDOTE

“Tomad, esto es mi cuerpo”… “Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos” (Mc 14, 22-23) 

Jesús nos entrega su vida. Su amor sin medida nos mueve e impulsa a una respuesta de amor, que se exprese en gestos sencillos en el diario vivir;  cualquier ocasión es una oportunidad para hacerlo siempre con amor. 

Cada día me acerco a tu fuente, Señor, para aprender a amar. Cada día tu Palabra reaviva mi fe, en medio de las tormentas.  

Viernes, 28 de mayo

“Cuando os pongáis a orar, perdonad lo que tengáis contra otros, para que también vuestro Padre del cielo os perdone” (Mc 11,25).

Antes de orar a Dios, hemos de procurar la paz con todos los hermanos, perdonándonos sinceramente. ¿Qué puede ser una oración sin perdón? Esta noche, antes de orar, perdónate a ti mismo y perdona a los que te hayan hecho mal.

¡Cómo se limpia mi corazón cuando me perdonas! Cómo se pacifica mi interior cuando me perdono. Y cuando yo perdono, ¡cómo se alegra tu corazón, Señor!

Sábado, 29 de mayo

“¿Quién te ha dado semejante autoridad?” (Mc 11,28).

Hoy el Señor nos enseña que su autoridad, no es un dominio, ni una fuerza opresiva, sino amor, capacidad de asemejarse, de hacerse cercano. Jesús conoce al Padre. Bebe en su manantial cada día. Ahí encuentra la fuerza y la seguridad para recorrer el camino del amor.

Hoy quiero aprender a vivir, a respirar, a estar, a caminar en tu presencia amorosa que envuelve mi vida. Ayúdame, Señor, solo no puedo.

Documentación: 8ª SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Escucha este Evangelio acompañado de una canción y palabra de los Místicos, descargando la Aplicación: Evangelio orado