JESÚS ES LA VERDAD. NOS INVITA A SER DISCÍPULOS

CELEBRACIONES ORANTES EN LA CUARESMA

«Si permanecéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (Jn 8, 31).

Motivación:

La sinodalidad representa el camino principal para la Iglesia, llamada a renovarse bajo la acción del Espíritu y gracias a la escucha de la Palabra.
La capacidad de imaginar un futuro diverso para la Iglesia y para las instituciones a la altura de la misión recibida depende en gran parte de la decisión de comenzar a poner en práctica procesos de escucha, de diálogo y de discernimiento comunitario, en los que todos y cada uno puedan participar y contribuir.
La opción de “caminar juntos” es un signo profético para una familia humana que tiene necesidad de un proyecto compartido, capaz de conseguir el bien de todos.
Una Iglesia capaz de comunión y de fraternidad, de participación y de subsidiariedad, en la fidelidad a lo que anuncia, podrá situarse al lado de los pobres y de los últimos y prestarles la propia voz.
Para “caminar juntos” es necesario que nos dejemos educar por el Espíritu en una mentalidad verdaderamente sinodal, entrando con audacia y libertad de corazón en un proceso de conversión sin el cual no será posible la «perenne reforma, de la que la Iglesia misma, en cuanto institución humana y terrena, tiene siempre necesidad» (UR, n. 6; cf. EG, n. 26).
(Documento preparatorio. Por una Iglesia sinodal. Comunión. Participación. Misión, nº 9).

Canto: Beatriz Elamado y Efrén Giraldo

Proclamación de la Palabra

DEL EVANGELIO DE SAN JUAN 8,31-42

“En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos que habían creído en él:
    «Si permanecéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres».
Le replicaron:
    «Somos linaje de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: “Seréis libres”?».
Jesús les contestó: «En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es esclavo. El esclavo no se queda en la casa para siempre, el hijo se queda para siempre. Y si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres. Ya sé que sois linaje de Abrahán; sin embargo, tratáis de matarme, porque mi palabra no cala en vosotros.
Yo hablo de lo que he visto junto a mi Padre, pero vosotros hacéis lo que le habéis oído a vuestro padre».
Ellos replicaron: «Nuestro padre es Abrahán».
Jesús les dijo:
    «Si fuerais hijos de Abrahán, haríais lo que hizo Abrahán. Sin embargo, tratáis de matarme a mí, que os he hablado de la verdad que le escuché a Dios; y eso no lo hizo Abrahán. Vosotros hacéis lo que hace vuestro padre».
Le replicaron: «Nosotros no somos hijos de prostitución; tenemos un solo padre: Dios».
Jesús les contestó:
    «Si Dios fuera vuestro padre, me amaríais, porque yo salí de Dios, y he venido. Pues no he venido por mi cuenta, sino que él me envió».

Comentario al Evangelio: Pedro Tomás Navajas, ocd

SER DISCÍPULOS DE JESÚS

¿Cómo ser discípulos de Jesús en esta hora a la luz de este evangelio de Juan 8,31-42? ¿Cómo vivir para no ser sal mojada que ha perdido su sabor? El texto nos ofrece tres pistas.  

PERMANECER EN LA PALABRA DE JESÚS. Si permanecéis en mi palabra…  

¿Qué significa esto de permanecer en la Palabra? Aprender a vivir con la Palabra dentro del corazón, al estilo de María, dejar que se haga vida en nosotros, como oramos en el Ángelus. Dar el primer lugar a Jesús en la vida, amarle. Me dice nuestro hermano José Vicente, que a sus 96 años tiene tres libros esperando para ser publicados, que la clave para entender a san Juan de la Cruz es el enamoramiento. Es discípulo el que ama a Jesús y se sabe amado por él. Santa Teresa define la oración como estar con quien sabemos nos ama.    

Permanecer en la Palabra es conocer a Jesús a través de ella, orar con el Evangelio en la mano, porque desconocer la Escritura es desconocer a Cristo (San Jerónimo). Todavía la Palabra es muy desconocida para muchos cristianos. Una de las propuestas de la Asamblea Diocesana es: Cuidar, en nuestras celebraciones, la proclamación, la homilía, la escucha y acogida de la Palabra de Dios.

Permanecer en la Palabra es estar en la casa del Padre. El hijo se queda en la casa del Padre para siempre. La casa paterna es el lugar donde somos acogidos; siempre está abierta.

CONOCER LA VERDAD. Si permanecéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres (8,31).

El condicional si permanecéis conlleva la promesa: conoceréis la verdad.
Jesús habla de la verdad que lleva en el corazón, la verdad que le ha oído al Padre. No se deja vencer por el espíritu de la mentira. Quiere que disfrutemos de esa verdad, que vivamos en la verdad y no en la mentira y en la oscuridad; él es la Verdad.

Ser discípulos es buscar la verdad, vivir en la verdad, ser veraces, ponernos en camino por donde Jesús-Verdad nos lleva: Juntos andemos, Señor.

Edith Stein, en su búsqueda, leyó el libro de la Vida de santa Teresa y, al terminar, exclamó: Aquí está la verdad. Y dijo: El que busca la verdad, busca a Dios aunque no lo sepa. Por su parte santa Teresa expresará su manera de vivir como andar en verdad delante de la misma Verdad. Y santa Teresita dirá: Me parece que nunca he buscado más que la verdad.   

Frente al orgullo espiritual (orgullo judío: nosotros somos linaje de Abrahán), frente a la autorreferencialidad y la conciencia aislada,que pone el propio yo como centro del universo, el discípulo vive la fraternidad en la humildad de andar en verdad.  

SER LIBRES. Si permanecéis en mi palabra… la verdad os hará libres. Si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres.

Decía Lutero: Domini sumus, ergo domini sumus.  Libertad es una palabra muy manoseada, muy gastada. Hay mucha gente que se cree libre por el hecho de vivir en democracia. Entendemos que ser libres es hacer lo que uno quiere. La posmodernidad no resiste grandes relatos sino solo crónicas menores. No soporta fidelidades largas.

Nos fijamos en Jesús, en su libertad. Le regalan títulos deshonrosos hacia Jesús: Este se sienta a la mesa y come con pecadores. Amigo de prostitutas y pecadores. ¿Uno que va a suicidarse? No somos hijos de prostituta, como tú. Comilón y borracho.

Pero, a pesar de este clima de acoso y de muerte, Jesús sigue adelante en el camino con libertad. Nada ni nadie le frena en su firme voluntad de cumplir el proyecto del Padre. Nuestros ojos están puestos en él, nuestros pies en sus pisadas. Es a él a quien acudimos.  

Jesús nos dice que el pecado es el que nos hace esclavos. Y santa Teresa dice: ¿No habéis oído que es el peor ladrón el que está dentro de casa?

Esta libertad conlleva una inmensa alegría. Ser cristianos es aprender el arte de ser felices, de vivir la alegría de la fe, la alegría del Evangelio. Que cada uno sienta la alegría de ser cristiano (Papa emérito Benedicto). Son significativos los títulos de los núcleos de la Asamblea Diocesana. Caminemos alegres con Jesús. La alegría de creer hoy: renovar el encuentro con Jesús. El gozo de vivir como Iglesia: hacer misioneras nuestras comunidades. El júbilo de compartir la fe: hacer presente en el mundo el Reino de Dios.

Frente a los estrechos límites de nuestras costumbres, los discípulos tienen una existencia que inventa el camino, que se pone en marcha, que confía, que sueña los sueños de Dios… como san José patrono de nuestra comunidad. Él os bendice.

Recital orante: Beatriz Elamado y Efrén Giraldo

Testimonio de Efré Giraldo: Video Institucional Fundación Transfigurarte

ORACIÓN

Señor, nos enseñas a ver la vida de diferente manera,
a descubrir lo que no aparece a simple vista,
a valorar lo que realmente tiene sentido.
Por eso en este día, nos invitas a permanecer en tu Palabra
para ser discípulos tuyos.
Nos recuerdas que somos hijos de Dios
y hermanos entre nosotros.
Te pedimos que sintamos la alegría
de saber que siempre estás a nuestro lado,
que nos amas como no imaginamos,
que te acercas siempre
y que eres puerta abierta y acogida.
Y que esa alegría la sepamos compartir y contagiar. Amén.

Canto: Padre nuestro,
padre de todos,
líbrame del orgullo
de estar solo.

No vengo a la soledad
cuando vengo a la oración,
pues sé que, estando contigo,
con mis hermanos estoy;
y sé que, estando con ellos,
tú estás en medio, Señor.

Equipo CIPE

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