CON MARÍA, CONFIAMOS A DIOS EL NUEVO AÑO

Comenzamos el año nuevo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Y con una bendición:

«El Señor te bendiga y te proteja,
ilumine su rostro sobre ti
y te conceda su favor.
El Señor te muestre su rostro
y te conceda la paz»
(Números 6, 24-26).

Nos felicitamos y nos deseamos paz, amor, felicidad…. Todo bien.

El primer día del año celebramos la solemnidad de Santa María, Madre de Dios. En Ella La Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros.
Dios nos bendice el año con María, su Madre y Madre nuestra. Y ella nos acoge con ternura, nos ampara con su gracia, y nos acompaña en el nuevo año que estrenamos.

Canto: THEOTOKOS, Jésed. Ministerio de Música. CD: Primer Sagrario, nº 14.

Santa Madre de Dios,
nos ofreces el fruto bendito de tus entrañas: Jesús, hecho niño.
Santa Madre de Dios
eres una bendición de Dios para la humanidad.
Santa Madre de Dios,
en ti, Dios nos bendice con su Hijo que trae la PAZ.

CAMINOS DEL ESPÍRITU PARA EL AÑO NUEVO 2022

1. El camino de la Ternura

“Los pastores fueron corriendo hacia Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón” (Lc 2, 16-17).

María acoge asombrada a los pastores y escucha atentamente sus relatos. Ellos cuentan lo que les sucede, el obrar sorprendente de todo un Dios que se hace niño y nace en la periferia, en los márgenes, en el lugar que ellos habitan.
María abraza tiernamente, en su regazo, a ese niño y guarda en el corazón las memorias esenciales: que Dios es Amor, y que su vida consiste en mostrar a todos, en sus brazos, a Jesús, que es el Amor.

María, enséñanos el lenguaje de la ternura, para alejar de nosotros los miedos que paralizan, y levantar el ánimo a todos los que viven envueltos en la tristeza, en la enfermedad y en la soledad.

2. El camino de la Esperanza

“Cristo Jesús es nuestra esperanza” (1 Tim 1,1). Con El “Estad siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza” (1 Pe 3,15).

“La verdadera, la gran esperanza del hombre que resiste a pesar de todas las desilusiones, sólo puede ser Dios, el Dios que nos ha amado y que nos sigue amando «hasta el extremo», «hasta el total cumplimiento» (cf. Jn 13,1; 19,30). Quien ha sido tocado por el amor empieza a intuir lo que sería propiamente «vida»” (Benedicto XVI, Spe Salvi, 27)

La esperanza es la que nos levanta de todas nuestras decepciones, la que nos vuelve a llamar desde todas nuestras tristezas, y la que nuevamente nos pone a andar en la dirección justa, con la compañía adecuada, y hacia el sentido debido. Esa pequeña luz que se enciende en el corazón y nos dice. Todo es posible para Dios.

María, llévanos a Jesús, fuente de esperanza para seguir manteniendo viva la alegría para dejarnos conducir por el Espíritu para vivir el Evangelio de tu Hijo Jesús. María, Madre de la esperanza, ¡camina con nosotros!

3. El camino de la Paz

“Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad». Y sucedió que, cuando los ángeles se marcharon al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos, pues, a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha comunicado” (Lc 2, 14-15).

“En cada época, la paz es tanto un don de lo alto como el fruto de un compromiso compartido. Existe, en efecto, una “arquitectura” de la paz, en la que intervienen las distintas instituciones de la sociedad, y existe un “artesanado” de la paz que nos involucra a cada uno de nosotros personalmente. Todos pueden colaborar en La construcción de un mundo más pacífico: partiendo del propio corazón y de las relaciones en la familia, en la sociedad y con el medio ambiente, hasta las relaciones entre los pueblos y entre los Estados.

Aquí me gustaría proponer tres caminos para construir una paz duradera.

En primer lugar, el diálogo entre las generaciones, como base para la realización de proyectos compartidos.

En segundo lugar, la educación, como factor de libertad, responsabilidad y desarrollo.

Y, por último, el trabajo para una plena realización de la dignidad humana. Estos tres elementos son esenciales para «la gestación de un pacto social»,  sin el cual todo proyecto de paz es insustancial”

(Mensaje del Papa Francisco para la celebración de la 55 Jornada Mundial de la Paz, 1 de enero de 2022).

Te diré mi amor, Rey mío.
Himno de Navidad – Liturgia de las horas.
Música: José-Manuel Montesinos Suárez
Blog. El Lenguaje de las Flores

ORACIÓN

Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad,
tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro,
nuestra vida está en tus manos.
Al comenzar el nuevo año te damos gracias
por todo lo que vamos a recibir de tu misericordia.
Nos abrimos a tu proyecto de amor.

Queremos acoger tus planes sobre cada uno de nosotros,
sobre nuestras familias, sobre la humanidad.
Te presentamos a nuestros seres queridos,
a todas las personas, las más cercanas
las que están más lejos,
las que ya viven contigo para siempre.
Aquellas con las que compartiremos la vida,
los sueños, el trabajo el dolor y la alegría.

Deseamos vivir cada día con alegría y bondad.
Sembrando en toda situación comprensión y paz.
Cierra nuestros oídos a toda falsedad
y los labios a palabras mentirosas, egoístas, e hirientes.
Abre nuestro corazón a todo lo que es bueno,
noble, justo, bello y verdadero.

Que en nuestro interior habite la acción de gracias
y brote la alabanza para bendecir
a quienes encontremos en nuestro camino.
Señor, cólmanos de tu bondad y de tu compasión
para que cuantos conviven con nosotros
descubran tu Rostro de Amor entrañable.
Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad. Amén.

EL CIPE DESEA A LOS USUARIOS DE CIPECAR
UN FELIZ Y BENDECIDO AÑO NUEVO 2022

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