TERCERA SEMANA DE PASCUA

Lunes, 2 de mayo

«La obra que Dios quiere es ésta: que creáis en el que él ha enviado» (Jn 6,29)

Dios abre el misterio de su vida y lo comparte con nosotros; nos invita a apoyarnos únicamente en su visible testimonio. La fe es el medio que Dios nos ha dado para unirnos a él, y para atravesar toda crisis. En la mirada de Cristo se percibe la profundidad del amor. El pan partido y repartido es la expresión del amor gratuito. Vive hoy con gozo tu pertenencia a Dios. Descúbrete habitado/a, amado/a.

Una vez más, Señor, me haré capacidad para que tú seas torrente.

Martes, 3 de mayo

SANTOS FELIPE Y SANTIAGO, Apóstoles

«El que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores» (Jn 14,12)

La misión nace de una convivencia prolongada con Jesús; la profecía nace de la amistad con Dios. Lo que se descubre en la intimidad del encuentro orante se proclama desde los tejados. Cuando un orante ha experimentado el amor gratuito de Jesús, puede colocarse en medio del mundo para ser con sus obras un humilde reflejo de la belleza de Dios.

Tú, Señor, eres mi Camino, mi Verdad y mi Vida. Tu amistad me pone en camino de anuncio.

Miércoles, 4 de mayo

«Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él, tenga vida eterna» (Jn 6,40)

La hierba verde en el valle indica dónde se esconde el agua. La vida, desplegándose como un bello arco iris después de la tormenta, desvela la presencia de Jesús. Piensa que tu vida es como una fuente. Si te guardas el agua, ésta se corrompe. Si la das, tu pozo se convierte en un surtidor inagotable.

Padre, canto tu proyecto de dar vida. Jesús, te miro y creo en Ti. Espíritu creador, recrea en el mundo la vida.

Jueves, 5 de mayo

«Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí» (Jn 6,45)

El Padre empuja hacia Jesús porque éste es su don, la expresión de su amor a la humanidad. Lo mismo hace el Espíritu. Quieren compartir con nosotros su alegría; nos dicen que sólo una persona puede dar sentido a nuestras vidas: Jesús. Quien oye estas llamadas empieza a caminar hacia algo nuevo. Pasa hoy por la vida haciendo el bien, es la mejor manera de decir a todos que vas con Jesús.

Quiero pasar mi vida escuchándote, mi Dios.

Viernes, 6 de mayo

«El que come este pan vivirá para siempre» (Jn 6, 58)

Dios siempre ha soñado con prepararnos un banquete. Y los hombres y mujeres que más se han parecido a Dios han soñado también con un banquete con plato y mantel para todos. Jesús también preparó un banquete para todos los pueblos. Pero la comida la puso él. Era su vida entregada, su cuerpo y su sangre, lo que estaba sobre la mesa. En la eucaristía de Jesús había mucho amor por medio. Participa hoy en la eucaristía. Contempla la entrega apasionada de Dios.

Comeré tu pan, Señor, para vivir, viviré para repartir mi pan.

Sábado, 7 de mayo

«Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna» (Jn 6, 68)

¿Cómo dar la vida en medio de tanta desprotección? ¿Cómo invertir tiempo y energías en aquellos hombres y mujeres que no cuentan para las grandes estructuras de poder y de decisión? Ante la perspectiva de la cruz muchos abandonan a Jesús. Jesús está animado por el Espíritu y tiene capacidad para entregar la vida, para amar. Los que están animados por el Espíritu son capaces de entregar la vida. De su entrega surge un mundo nuevo y más feliz. Repite con tus labios estas palabras de fe.

¿A quién iré, Señor? Tus palabras no engañan. Siempre son de vida.

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