Domingo de Pentecostés

Lectura orante del Evangelio: Juan 19,20-23

El Espíritu Santo te ama (Santa Teresa).  

‘Estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos’.  

¿Quién eres tú, dulce luz, que nos llenas de dones e iluminas la oscuridad de nuestro corazón? ¿Quién eres tú que estás más cerca de nosotros que nosotros mismos? ¿Quién eres tú, que nos quitas los miedos y abres lo que está cerrado en nosotros? Tú eres mano blanda que nos conduce; si nos soltaras, no sabríamos dar un paso. Tú alientas lo que parecía estar muerto en nosotros, reavivas en nuestro corazón el fuego de tu amor. ¡Ven, Espíritu Santo!

Entró Jesús, se puso en medio y les dijo: ‘Paz a vosotros’.

¿Quién eres tú, que nos rodeas y abrazas con tu paz? ¿Quién eres tú, que pones a Jesús en el centro de nuestra vida y mantienes vivo su recuerdo en medio de la Iglesia? Tú nos sacas a la calle, nos metes en el corazón del mundo, para decir a cada ser humano: ‘La paz, contigo, hermano, hermana’. Tú eres la fonte que mana del Corazón de Jesús y corre para saciar nuestra sed y recrear lo reseco. Tú eres nuestro tú más entrañable. Tú inventas en nosotros caminos samaritanos para curar las heridas de los que sufren. Y todo lo revistes de alegría. Con Jesús siempre nace y renace la alegría. ¡Ven, Espíritu Santo!

‘Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo’.

¿Quién eres tú, que pones en nuestros labios el nombre de Jesús? ¿Quién eres tú, que habitas en nosotros como dulce huésped del alma? Tú eres esa fuerza íntima en lo más hondo de nuestro ser que nos fortalece para ser testigos del Evangelio ante todos los pueblos. De ti se alimenta todo envío misionero; nos haces experimentar la dulce y confortadora alegría de evangelizar (Papa Francisco). Tú eres, en nosotros, la música que ansía oír la humanidad para vivir la libertad de los hijos e hijas de Dios. Tú eres el ‘no va más’. Tú nos capacitas para vivir la misión con la radicalidad de Jesús. ¡Ven, Espíritu Santo!

‘Recibid el Espíritu Santo’.

¿Quién eres tú, que nos creas de la nada? ¿Quién eres tú, que derrochas tus dones en nosotros revistiéndonos de belleza?Tú eres fuerza triunfadora en nuestra debilidad. Tú eres torrente que engrandece nuestra capacidad. Don por excelencia, alegría nuestra. Tú haces posible en nosotros la nueva creación. Con tu fuego de amor en las entrañas nos haces seres vivos, que alaban y de todo sacan bendición y bendicen. Nos capacitas para la sinodalidad. ¡Ven, Espíritu Santo!

A quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados.

¿Quién eres tú, que no haces más que darnos vida? ¿Quién eres tú, que conviertes nuestras diferencias en colores de arco iris? ¿Quién eres tú, que acaricias nuestras heridas con tu dulzura? ¿Quién eres tú, que habitas en los pliegues escondidos del alma? Eres fuego que quema, viento que empuja por la espalda. Eres imaginación para el bien que nunca se agota. Eres abrazo de perdón siempre a punto. Eres toque delicado, que a vida eterna sabe y toda deuda paga, Eres una persona viva, inteligente, amorosa. Eres amigo, que delicadamente nos enamora. ¡Ven, Espíritu Santo!

¡FELIZ FIESTA DEL ESPÍRITU! – Desde el CIPE – junio 2022

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