14 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Lunes, 4 de julio

“¡Ánimo, hija! Tu fe te ha curado” (Mt 9,22).

En una mujer enferma la fe se hace gesto confiado. Jesús la mira con ternura. Acércate a Jesús y preséntale situaciones desesperadas de la humanidad.

Con una mirada de fe espero tu amor, Señor.

Martes, 5 de julio

“Rogad al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies” (Mt 9,38). 

Al ver al pueblo, cansado y abatido, Jesús siente una compasión sin límites. Cultiva la compasión mirando los rostros de la gente.

Cada día te lo pediré, Padre: Envía a este mundo nuevos obreros del amor.

Miércoles, 6 de julio

“Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca” (Mt 10,7). 

También ésta es la hora de la misión, un momento de gracia para alentar, renovar y emprender con nuevo ánimo nuestro compromiso misionero. Comparte tu fe con los que te rodean; no escondas la luz.

Con gozo escucharé cada día tu mandato, Jesús. Con gozo anunciaré tu Evangelio.

Jueves, 7 de julio

“Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis” (Mt 10, 7.8).

Jesús pide a los suyos que anuncien una buena noticia: Dios está cerca, su amor ronda a cada ser humano. Dios quiere la vida. Tu cercanía a las personas necesitadas es una forma de anunciar a Dios. Jesús da todo y se da a sí mismo gratuitamente. Tu riqueza es la gratuidad de tus manos, la limpieza de tus ojos, la paz de tus labios.

Anuncio tu amor con la cercanía de mis manos y de mi corazón a quienes están postrados por el dolor. Gracias, Señor, por enviarme. Lo haré todo en tu nombre. Les diré a todos, de tu parte, que estás cerca.

Viernes, 8 de julio

“No seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros” (Mt 10,20).

La tarea del evangelio es hermosa pero entraña dificultades. Los misioneros necesitan beber cada día en las fuentes del consuelo. Alienta a los misioneros que conoces. Muéstrales tu cercanía.  

Callaré y tú, Espíritu, hablarás en mí el lenguaje de la paz y del amor.

Sábado, 9 de julio

“No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma” (Mt 10,28).

Jesús repite estas palabras varias veces. Deja que resuenen dentro de ti. Que el miedo no te lleve a esconder el mensaje de Jesús.  Las cosas bellas empiezan a nacer en un corazón que ha expulsado el miedo. Expón a Jesús los miedos que te tienen atrapado/a y no te dejan volar en libertad.

Confío y nada temo, porque Tú vas conmigo, acompañas mi caminar, y me invitas a poner mi confianza en el Padre.  

Escucha este Evangelio con textos de los Místicos y una canción en la App Evangelio orado.

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