26 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Lunes, 26 de septiembre

“El más pequeño es el más importante” (Lc 9,48)

Siéntate a la mesa de los pequeños. Es la mejor forma de aprender a responder al amor. Hazte pequeño, y un buen día notarás como el Espíritu te mana dentro, como un río. A Dios le agrada tu pequeñez asumida, la que te lleva a una confianza ciega en su amor. Despréndete de la actitud de dominio y poder. Ponte a servir.

Cuando desee ser importante recuérdame, Jesús, tu Palabra.

Martes, 27 de septiembre  

«Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén.” (Lc 9, 51).

Jesús quiere que el Plan del Padre se cumpla plenamente en él, a través de su Pascua. En el camino encuentra hostilidad y rechazo por parte de unos y expectativas de un mesianismo espectacular y poderoso por parte de otros. Su actitud es siempre de misericordia y no destrucción.

Cúrame, Señor, con tu mirada. Solo así podré perdonar con mi mirada. Quiero ir contigo, Jesús. Hazme instrumento de tu paz.

Miércoles, 28 de septiembre

«Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia». Jesús le contestó: «El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios» (Lc 9, 61).

Seguir a Jesús es algo serio, requiere prontitud, desprendimiento y harto ánimo para afrontar dificultades. Pero si escuchas en tu interior su invitación a caminar con Él, ten la certeza de que su presencia amorosa te rodea y envuelve tu vida delicadamente.

Me fio de ti, Jesús. ¡Envíame! A donde tú vayas, yo voy. Llévame en la palma de tus manos, alienta mi débil fe.

Jueves, 29 de septiembre

Santos Arcángeles Miguel, Gabriel, Rafael

«En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre» (Jn 1, 51).

En la Tradición de la Iglesia, se celebra de manera conjunta a estos tres Ángeles, que tienen nombre propio, recibido por su misión: Miguel, “¿Quién como Dios?”; Gabriel, “Hombre de Dios”; Rafael, “Medicina de Dios”. Acércate a Jesús. Aprende a vivir como él, en el ámbito de Dios, que es el de la vida y la confianza en Dios.

Día y noche van tus ángeles, Señor, conmigo. Día y noche pienso que tú estás en mí. Si anochece en el camino, van tus ángeles, Señor, conmigo. Si en la noche pierdo el rumbo, pienso que tú estás en mí.

Viernes, 30 de septiembre

Quien a vosotros os escucha a mí me escucha; quien a vosotros os rechaza a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí rechaza al que me ha enviado» (Lc 10, 16).

Participar en la misión de Jesús es algo grande. Jesús se hace uno con nosotros para acercarnos al Padre. Pone en nuestros labios sus palabras, que también son las palabras del Padre. Abre los oídos del corazón a la Palabra. Guárdala, mastícala y amásala en tu interior, como María. Ofrécela, con Ella,  sencillamente a los hermanos.

Alumbra, Señor, el camino de mi vida. Quiebra la noche con la gracia de la fe. Enséñame a amar porque tengo pobre el corazón.

Sábado, 1 de octubre

SANTA TERESA DEL NIÑO JESÚS 

“El que acoge a este niño en mi nombre me acoge a mí” (Lc 9,48).

Los discípulos discuten sobre quién es el más importante. No han comprendido nada de la lección de Jesús, que va entregando la vida por los caminos. Pide al Espíritu que te haga caer en la cuenta de que la acogida y el servicio son los rasgos esenciales del seguidor de Jesús.

“Lo que agrada a Dios en mi pequeña alma, es que ame mi pequeñez y mi pobreza. Es la esperanza ciega que tengo en su misericordia” (Santa Teresa de Lisieux).

Escucha este Evangelio con textos de los Místicos y una canción en la App Evangelio orado.

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