30 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Lunes, 24 de octubre

“Al verla, Jesús la llamó y le dijo: “Mujer, quedas libre de tu enfermedad”… y enseguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios” (Lc 13, 12.17).

 Lo que Jesús realiza en sábado es una manifestación del amor entrañable de Dios hacia sus hijos. Para Jesús, el sábado no está hecho para prohibir las obras de misericordia, sino para fomentarlas. Jesús te mira, te llama y te sana, Su tiempo es tiempo de salvación. Ésta es la verdadera alegría que nadie te podrá arrebatar.

 Jesús, mírame a mí también. Bien sé yo que tu mirar es amar, y tu amor misericordia. Mi alegría, proclame tu gloria.

 Martes, 25 de octubre  

“El reino de Dios se parece a un grano de mostaza… a la levadura que una mujer tomó y metió en tres medidas de harina, hasta que todo fermentó” (Lc 13, 19.21).  

Con estas dos parábolas, Jesús quiere infundir en sus discípulos la esperanza. Su Reino, su presencia, crece, sin saber cómo, a pesar de las oposiciones y se nos da para que en libertad le dejemos crecer. Descubre la semilla del reino que llevas en tu interior. Pon tu esperanza en ella. Desarróllala. Es ella la que dará fecundidad y plenitud a tu vida. 

Aquí estoy Señor, pobre tierra que nada sería sin la semilla de tu Reino. Ayúdame a desarrollarla para que sea, como Tú, pan para todos.

Miércoles, 26 de octubre

“Vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Mirad: hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos” (Lc 13 30).

Jesús, caminando hacia Jerusalén, nos sorprende con su enseñanza y nos invita a esforzarnos en entrar por la puerta estrecha. La llave de la salvación pide una conversión interior, adherirnos a su persona y vivir el Evangelio. No basta con comer y beber ocasionalmente con Jesús. Tendremos algunas sorpresas. Pídele que te enseñe la verdadera actitud interior que haga tu corazón universal.

Tú Señor, sigues atravesando nuestras ciudades enseñando. Tu mensaje nos parece duro, la puerta estrecha. Pero hoy solo quiero acoger tu misericordia.

Jueves, 27 de octubre

“Pero hoy y mañana y pasado tengo que caminar” (Lc 13, 33).  

Jesús se encamina hacia su muerte libremente, por amor y quiere que libremente también acojamos su salvación. ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! Escoge vivir bajo su amor… y camina en paz día a día.  

Cúbreme con tu sombra, Señor, nada temeré en el camino. Y bendeciré tu nombre, ante mis hermanos.

Viernes, 28 de octubre

SAN SIMÓN Y SAN JUDAS, apóstoles

“Venían a oírlo a que los curara de sus enfermedades…y gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos” (Lc 6, 18-19).

Jesús ora toda la noche, y desde la fuerza de su oración llama a los discípulos, hace apóstoles y cura a todos los que se acercan a Él. Jesús te invita a orar. A acercarte a Él, a escucharle y tu fe le arrancará esa fuerza sanadora.

Señor, tú llamas a todos a tu mesa, nos acercamos… ¿Tenemos suficiente fe para que tu fuerza nos cure?

Sábado, 29 de octubre

“Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido” (Lc 14, 11).  

Jesús conoce bien el corazón del hombre y su ambición, pero no quiere que nos equivoquemos. A Él le atraen los corazones humildes. María, eres el ejemplo más claro de los gustos de Dios. Le gustó tu humildad; por eso te ensalzó y ahora todos te llamamos bienaventurada.  

Proclama mi alma la grandeza del Señor. Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava.

Escucha este Evangelio con textos de los Místicos y una canción en la App Evangelio orado.

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