18 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Lunes, 1 de agosto

“Vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos” (Mt 14,14)

Esta es la forma que tiene Jesús de mostrar el amor: mirar a la gente, experimentar la compasión en su corazón y sanar a todos los enfermos. Pon en práctica hoy estas tres actitudes de Jesús: mira a la gente, no vayas de prisa y mirándote solo a ti; compadécete, que es una forma mucho más fecunda que el juicio de vivir a las personas; sana a los enfermos con la sonrisa, la mirada, el amor.

¿Cómo curaré con la mirada, si no me dejo mirar antes por Ti? ¿Cómo seré fuente de alegría,  si Tú antes no abres en mí las fuentes del gozo?

Martes, 2 de agosto

«¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!». Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua». Él le dijo: «Ven» (Mt 14, 33). 

Deja que resuenen en ti estas palabras de Jesús. «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!». Ora alguna situación de noche en la humanidad, que parecen no tener salida, enfermedades, pandemias, hambre, guerras… Jesús, mientras tú estás a oscuras, nunca te abandona. Te dice palabras de aliento.

Señor Jesús, gracias a tu ánimo y al de los hermanos puedo vivir la noche en fe y esperanza.

Miércoles, 3 de agosto 

“Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas” (Mt 15,28)

¡Qué insistencia la de esta mujer! Pide, vuelve a pedir, insiste. Deja una y otra vez que se asome su deseo hondo y se haga presente en sus palabras de fe.   Procura que tus palabras no vayan más allá de la verdad que hay en tu corazón, pero procura poner tu corazón en lo que le dices a Dios y en lo que dices a los demás.  

Asomo ante ti, Señor, mi corazón, te miro y espero tu compasión.

Jueves, 4 de agosto

“Quítate de mí vista, Satanás, que me haces tropezar” (Mt 16,23)  

Pedro no entiende el camino de la cruz. No sabe estar cerca de Jesús en este momento. Al querer para Jesús el poder y la gloria en sentido humano lo expone al tropiezo.  Fíjate en la debilidad de las personas que quieres: enfermedades, fracasos, situaciones difíciles. Ten cuidado de lo que les dices. Ser para ellos una eucaristía es la mejor forma de ayudarles.  

¿Qué tendré que decir a mis hermanos, Señor, para no hacerlos tropezar? Pondré mi luz, la que Tú me has dado, en su oscuridad. ¡Gratuitamente! 

Viernes, 5 de agosto

“El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga” (Mt 16, 24).

El que sigue a Jesús nunca está solo. El que sigue a Jesús se encuentra con su mirada. El que le hace sitio en su corazón ve cómo se le ensancha la alegría. Tiene sentido tu búsqueda de Jesús, tiene sentido tu vida entregada al servicio del Evangelio.

Me cuesta la cruz. No entiendo la vida.Te miro, te escucho. ¡Voy contigo! Y en mi corazón brota la paz y la alegría.

Sábado, 6 de agosto

LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR  

“Jesús se llevó a Pedro, a Juan y a Santiago a lo alto de una montaña para orar. Y mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos” (Lc 9,29)  

Jesús muestra en el monte a sus discípulos el destino de los hijos de Dios. La última palabra la tiene la luz; ante ella, la oscuridad retrocede avergonzada. Contempla el rostro de Jesús iluminado. Dedica unos momentos a contemplar la luz en las personas que te rodean.  

Pon tu luz en mis ojos, Señor, que no sé andar por los caminos, si Tú no estás conmigo y me guías. ¡Gracias por tu luz, Jesús! ¡Gracias por todos los que brillan como Tú! 

Escucha este Evangelio con textos de los Místicos y una canción en la App Evangelio orado.

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