Ofrecemos «Orar la Palabra de Dios» ¡Un minuto de Evangelio cada día! Parece nada, pero un minuto y otro, y siempre con el Evangelio en medio, puede encender en tu corazón la más viva llama del Espíritu. ¡Un minuto de Evangelio cada día! Parece poca cosa, pero puede ser la mejor ayuda para que te asomes cada día a contemplar el rostro y el corazón de Jesús. ¡Un minuto de Evangelio cada día! Al amanecer, o al caer la tarde, puede ser tu forma bonita de decir “amén” a la bondad y ternura del Padre. ¡Un minuto de Evangelio cada día! Puede darle a tu vida un sabor a evangelio para ser en medio del mundo y de las gentes un poco de luz, un poco de sal, ¡una esperanza!