– Sirviéndose de un lenguaje simbólico (agua, vino, mujer, hora, sirvientes, tinajas, mayordomo, boda, novio, signos, gloria), que nosotros tenemos que interpretar, Juan nos presenta la novedad radical de Jesús. – En Jesús culmina la nueva y definitiva creación del ser humano, posibilitado para vivir el amor y para relacionarse con Dios en un clima de confianza filial y amorosa.

<*>LEER EL TEXTO: JUAN 2,1-11

En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo: -«No les queda vino.» Jesús le contestó: -«Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora.» Su madre dijo a los sirvientes: -«Haced lo que él diga.» Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dijo: -«Llenad las tinajas de agua.» Y las llenaron hasta arriba. Entonces les mandó: -«Sacad ahora y llevádselo al mayordomo.» Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo: -«Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora.» Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en él. <*>ENTRAR EN EL TEXTOEl texto que vamos a estudiar forma parte del llamado “Libro de las señales” (Jn 2-12). Los signos son acciones simbólicas, como flechas indicadoras, que nos impulsan a buscar, más allá del episodio concreto, una realidad más profunda hacia la cual apunta el relato narrativo. En nuestro caso, lo importante no es la boda de Caná, sino descubrir que las realidades antiguas han sido sustituidas por otras nuevas y que Jesús es el vino nuevo, la experiencia de un amor que nos lleva a la plenitud. “Al tercer día”.Antes de este pasaje, Juan coloca por tres veces la expresión “al día siguiente” (Jn 1,43.35.29). Y según el modo de hablar de aquel tiempo, “al tercer día” significa dos días después. Por lo tanto, el día en que ocurre el episodio de Caná es el día sexto. Juan utiliza mucho el número seis (día sexto, hora sexta, seis días antes de la Pascua, seis fiestas, seis tinajas…) para expresar lo incompleto, lo preparatorio. Lo viejo pide tiempo nuevo. Lo incompleto pide plenitud. Según el relato de la creación (Gn 1,26-31) el día sexto fue el día de la creación del ser humano. Y en el día sexto comienza Jesús su actividad para indicar que él viene a llevar a plenitud la obra creadora de Dios, que no estaba terminada porque el hombre no había llegado a su plenitud ni se había manifestado su condición de hijo de Dios. La obra del Padre quedará terminada cuando Jesús, al final del día sexto, declare en la cruz que todo está cumplido (Jn 19,30). Entonces comenzará “el día primero” (Jn 20,1) que expresa la novedad de la creación terminada. En el marco de una boda.El vínculo de Dios con su pueblo se expresaba en términos de promesa y alianza, pero también con el símbolo conyugal, subrayando la relación de amor y fidelidad entre Dios y su pueblo (Oseas). La boda de Caná, que significa adquirir y puede referirse al pueblo adquirido por Dios, es el símbolo de la alianza antigua. En ese marco va a empezar una boda nueva, con un novio y una esposa nuevos, con el vino nuevo de la eucaristía corriendo de mesa en mesa. La madre de Jesús. Pertenece a la antigua alianza, mientras que Jesús y sus discípulos están solo como invitados. Le hace notar a Jesús la falta del vino (símbolo del amor y de la alegría) en la boda, en la antigua alianza. Espera del Mesías que ponga remedio a la situación. Jesús responde llamándola “mujer”, un apelativo que los hijos no usan nunca con su madre, y que aquí tiene la connotación de esposa, de mujer casada. La madre de Jesús representa al Israel fiel a las promesas, en cuanto origen de Jesús. En ese sentido es llamada esposa de Dios y convocada como mujer, nueva Eva junto al nuevo Adán, al nacimiento de la nueva humanidad. La hora de Jesús.Jesús propone a su madre que rompa con el pasado. Su obra no se apoya en las antiguas instituciones. Trae una novedad radical. Jesús anuncia para su hora, la de su muerte, la inauguración de una nueva boda, en la que él dará su propio vino, el del Espíritu, el del amor. Su muerte manifestará la gloria y el amor del Hijo y, por lo tanto, la gloria del Padre; de ahí que en este episodio de Caná, que anuncia y anticipa la hora, se manifieste su gloria a los discípulos. Seis tinajas.Son de piedra, cuando lo normal era que fuesen de barro. Simbolizan la Ley, que crea en el pueblo la conciencia de pecado y la necesidad de purificación. Simbolizan la dureza de un Dios que rompe su relación con el hombre y que oculta su amor. La nueva alianza que inaugura Jesús no tendrá por código la Ley, dada por Moisés, sino el Espíritu de amor, comunicado por Jesús al ser humano. El amor que Jesús trae produce la purificación y da acceso a Dios. Lo que verdaderamente purifica al hombre es el vino excepcional y abundantísimo (más de quinientos litros), que permite experimentar el amor de un Dios cercano. El mayordomo. Protesta contra el orden en que se dan los vinos, le parece irracional; lo de antes debe ser lo mejor. No cae en la cuenta de la progresión del plan de Dios ni entiende que lo mejor pueda venir después. Para él lo pasado es lo definitivo, no espera que nada cambie. Constata que el vino que le ofrecen es de mejor calidad, pero es incapaz de descubrir la presencia de Jesús que trae el vino nuevo, no aprecia la novedad del don mesiánico. La respuesta de la fe.Consiste en reconocer el amor de Dios manifestado en Jesús y responder con la adhesión personal. La fe es la respuesta a la novedad que trae Jesús. De la fe surge una nueva comunidad donde la experiencia del amor de Dios produce la plenitud de vida, causa la alegría y se ejerce en la práctica diaria del amor a los demás.

¿Qué símbolo te habla más de la novedad del amor de Dios? ¿Qué importancia tiene este mensaje para nuestra vida? ¿Qué nos impide experimentar el amor gratuito de Dios? ¿Cómo llamarías tú a Jesús desde la experiencia que de él tienes en tu vida?