. Qué bueno que encuentres un momento en tu jornada para leer el Evangelio, para guardar en tu corazón la Palabra y para que el mensaje de Jesús salga a tu vida convertida en un hermoso fruto. . Tienes delante un hermoso texto de Lucas. Es la parte central del Discurso que pronunció Jesús en el llano. . Intenta acercarte a este evangelio como si fuera la primera vez que lo leyeras. Te puede sorprender su viveza, su apuesta decidida por una forma nueva de vivir la vida cristiana. . Pon tu mirada en Jesús y escucha sus palabras. Van dirigidas a ti.

<*> LEER EL TEXTO: Lucas 6, 27-38

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«A los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen. Y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo. ¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos. Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros.» <*>ENTRAR EN EL TEXTO

La identidad cristiana.Lucas destaca con agrado el hecho de que la gente venga a escuchar a Jesús. Pues bien, a todos ellos se dirige Jesús con un énfasis especial. Va a continuar el Discurso de la Llanura. Estamos ante el tema central del Discurso. Lucas combina diferentes dichos de Jesús que tienen como denominador común la nueva manera de amar del discípulo de Jesús y en qué consiste el fundamento de la nueva sociedad. Donde no hay amor poner amor. El Espíritu, que anima desde dentro la vida de los cristianos, transforma las vidas de éstos. En sus sentimientos, el amor sustituye al odio. En sus palabras, la bendición sustituye a la maldición, en sus acciones la no violencia sustituye a la violencia. El proyecto de vida nueva de Jesús pasa siempre por el prójimo. Cuatro mandamientos de Jesús.En correspondencia con los cuatro tipos de ultrajes contenidos en la cuarta bienaventuranza (cf Lc 6,22), señala Jesús cuatro mandatos que hacen relación al afecto (“amad”), a las obras (“haced el bien”), a las palabras (“bendecid”), y al diálogo con Dios (“orad”). El enemigo. ¿Con quién hay que portarse así? Con el enemigo, que es el que odia, el que expulsa, el que insulta, el que rechaza el nombre del cristiano, el que de una u otra manera se opone al grupo de los discípulos. En la literatura griega se da por bueno otro comportamiento: “Considero como norma establecida que uno tiene que procurar hacer daño a sus enemigos y ponerse al servicio de sus amigos” (Lisias). En algunos textos pertenecientes a las corrientes estoicas y pitagóricas se recomienda hacer de los enemigos amigos. Jesús no se limita a una recomendación, sino que exige una benevolencia activa, desinteresada y extraordinaria hacia los enemigos. Desarmar la violencia con la no violencia.Lucas coloca estas directrices en segunda persona del singular (“Al que te pegue”), lo que indica que utiliza varias fuentes. La máxima de Jesús se refiere probablemente a la situación en que un discípulo, precisamente por serlo, recibe una bofetada como señal de desprecio. Ante esto, no hay que acudir a los tribunales y presentar denuncia, sino que se debe aceptar la ofensa e incluso estar dispuesto a recibir otra bofetada. Este mandato de Jesús destruye la vieja ley del Talión (“ojo por ojo, diente por diente”). En Palestina el manto utilizado para dormir al aire libre era mucho más importante que la túnica. Dar y prestar a fondo perdido. No se habla del estado o de las condiciones concretas del que pide e incluso del motivo por el que se pide. Ante la necesidad de una persona, el discípulo del Reino no puede tomar una actitud de reserva interesada. Todo indica que Lucas no está excesivamente satisfecho de la práctica de su comunidad eclesial en cuanto a la disposición de las riquezas. Jesús está pidiendo una generosidad sin límites. La regla de oro.El “tratad a los demás como queréis que ellos os traten” es como un resumen del amor a los enemigos. Se destaca el “hacer” frente a los meros sentimientos en que pudiera quedar reducido el amor. Hay sentencias parecidas en la Escritura y en la literatura judía contemporánea. “No hagas al otro lo que a ti no te agrada” (Tobías). “Lo que te resulta detestable no se lo hagas a los demás” (Rabí Hillel). La lectura que hay que hacer rechaza toda comprensión mercantil. Lo que se busca es siempre el bien del otro, y no la estricta reciprocidad. En los versículos siguientes Jesús lo expresa con claridad. Quiere que sus discípulos vayan más allá de la mera reciprocidad. Hay que tratar bien a todos, prescindiendo de cómo sea el trato de ellos. La motivación más honda.¿Por qué no hay que amar solo a los que te aman? ¿Por qué no hay que hacer el bien solo a los que te lo hacen a ti? ¿Por qué no hay que prestar solo cuando se espera el interés? Para no proceder solo como los descreídos y superar el egoísmo interesado, hay que mirar a Dios cuya motivación al obrar siempre es gratuita, nunca interesada. Amar a los enemigos, hacer el bien, y prestar sin esperar nada, es la respuesta agradecida al Dios de la misericordia. Esa es la forma de parecerse a Él. Jesús, que es el Hijo del Altísimo, es la realización perfecta de ese ideal. El manifiesta la vida de Dios en medio de la humanidad. La compasión del Padre. La perfección de que habla Mateo (“sed perfectos como vuestro Padre”) la pone Lucas en términos de compasión y misericordia. En otros lugares se habla de santidad: “Sed santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo” (Lev 19,2). Más allá del juicio. El tema de juzgar y las actitudes que se derivan no son más que un nuevo ejemplo de la imitación de la misericordia del Padre. Frente a la fuerte inclinación que experimenta todo ser humano a juzgar y a condenar al prójimo, la tendencia a la misericordia tiene que redundar en una generosa apertura al perdón y a la donación. El perdón y la generosidad son los rasgos del seguidor de Jesús. A ellos responde Dios con gran generosidad. Con imágenes totalmente palestinas, se ilustra esta generosidad hacia quienes perdonan y se dan. La respuesta de Dios será una medida generosa que llenará de dones el regazo, o sea el pliegue del vestido por encima del cinturón.