Una luz pura irradiando sobre y dentro de mi alma,

me descubría mi vileza y mi indignidad,
el peso enorme demi propia miseria cargando sobre mi corazón.
¡Oh si no hubiera en mi cosa alguna que te desagradara!
¿Cuándo en verdad podré decirte:
Soy de tu agrado, soy tal cual tú deseas y quieres, te soy agradable?

TODAS: Te basta mi gracia. Mi fuerza se manifiesta en tu debilidad.

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