ENCUENTRO CONTEMPLATIVO EN LA CATEDRAL CON DOS MÍSTICOS: TERESA DE JESÚS Y JUAN DE LA CRUZ

Con motivo de la celebración del Octavo Centenario de la Fundación de la Catedral de Burgos, la Diócesis de Burgos ha organizado diferentes actos para celebrar este acontecimiento.

Una de estas iniciativas lleva por título: Contemplación en la Catedral. Su pretensión es invitar a mirar con los ojos de Santa María la belleza de la Catedral a la luz de los misterios de la fe.

Esta mirada de fe, junto a otras miradas también necesarias, pretende ayudar a descubrir el sentido profundo que esconde la Catedral y que es lo que la embellece y embellece a quien la mira.

Contemplar de forma pausada la Catedral nos hace descubrir que todos somos piedras vivas, despierta la belleza y dignidad que toda persona lleva en sus entrañas, da esperanza para caminar y afrontar las dificultades de la vida, crea comunión con los de cerca y los de lejos.

Esta contemplación, en la que se conjugan palabra, imagen y canto, lleva al silencio, al callado amor, como respuesta a Dios, autor de toda belleza.

También hace brotar el agradecimiento a tantos antepasados que han puesto su creatividad, de forma gratuita, al servicio de la humanidad.

La contemplación siempre es comprometida. Vuelve nuestra mirada a la realidad que tenemos alrededor para consolar a los más vulnerables y dejar un mundo mejor a los que vendrán a pisar las huellas de una humanidad que orienta sus pasos, como las agujas de la catedral, hacia el cielo.

Para cantar las canciones de los místicos contamos con Rafael María León, carmelita descalzo. Nacido en San Pedro Manrique, un pueblo precioso de la vecina Soria. Cantautor, juglar de los textos que tocan el alma. Abrazado a su guitarra logra que la música y la letra se entrelacen de una forma bella, transmitiendo paz y armonía.

Su interioridad está habitada por la música. Lleva la luz y la belleza de los poemas de la Escritura o de los místicos del Carmelo. Su vida le define como cantautor espiritual, como juglar de Dios. Sus canciones nacen, como él dice, para la oración y el camino. Las cosas de Dios, como mejor se dicen, es cantando, danzando, amando. Con una gran capacidad de animación, con sus antífonas y aclamaciones de alabanza, logra que al pueblo se le despierten las músicas del Espíritu y se convierta en cantor de Dios. Su música crea espacios favorables para el encuentro con Dios.

Es autor de numerosísimas canciones, la mayor parte inéditas. Tiene editadas varias grabaciones: una colección de canciones teresianas con el título “Castillo de cristal”, cantos de san Juan de la Cruz con el título “La fonte que mana y corre”, poemas de santa Teresita con el título “Manos vacías”, canciones del carmelita Beato Francisco Palau con el título “Iglesia nueva”.

Si os parece, aplaudimos al final. Y a lo largo del recital orante hacemos silencio, oramos. Nos dejamos llevar por el Espíritu a la interioridad, a la creatividad, y a la comunión.

Narrador: AL ENCUENTRO DE LA LUZ EN LA CATEDRAL. En tiempo de Edades del Hombre.

Cantautor: CANCIÓN DEL CIEGO DE JERICÓ.

Narrador: DIOS VISTE CON TRAJE DE GALA. Hemos sido hechos a su imagen.

Cantautor: CANCIÓN DE ISAÍAS: YA NO TE LLAMARÁN ABANDONADA.

ENTRADA DE DOS PEREGRINOS

  • Narrador:

Burgos, tierra de peregrinos, de gentes que buscan, ligeros de equipaje, con sed en los adentros. Algo o mucho encontrarán para que, al igual que las estrellas trazan una vía láctea en el cielo, ellos hayan dejado llenos de señales los caminos.

La búsqueda atraviesa la historia de la humanidad. Es una marca que todos llevamos en el alma. Nuestra presencia aquí también es búsqueda.

Esta tarde contamos con dos guías inusuales. Son dos místicos, dos místicos castellanos. Amigos de estar en los cruces de los caminos para entablar diálogos con todos los que buscan, nos van a enseñar a mirar la Catedral de otra manera. Gratuitamente, como hacen todas las cosas los místicos, van a compartir con nosotros su secreto.

  • Narrador

Teresa de Jesús. Mujer inquieta y andariega. La habían marcado, y de qué manera, las murallas de su ciudad de Ávila. Cuando llegó a Burgos era invierno, el 26 de enero. Tenía 67 años, muchos para la época. Venía muy enferma. El viaje en carro, con agua, barro y nieve en los caminos, con el Arlanzón desbordado, fue una tremenda aventura. En algunos tramos el carro entró en un mundo de agua, sin camino ni barco. Lo primero que hizo al entrar en Burgos, al atardecer, fue ir a rezar ante la imagen del Cristo de Burgos que, entonces, estaba en el convento de San Agustín. De allí se dirigió a cruzar el Arco de Santa María. Allí vio por primera vez la Catedral. Vivió un tiempo en la Llana, hospedada con las monjas en la casa de Catalina de Tolosa. Desde allí iba a San Gil a participar en la eucaristía. Vivió una temporada en el hospital de la Concepción. Y de allí paso al actual convento de las carmelitas en el paseo de la Quinta.  

Juan de la Cruz. Nació en Fontiveros, un pueblo de Ávila. De familia pobre, pero muy honrada. Su madre, Catalina, al quedarse viuda, emprendió por los pueblos de Castilla una peregrinación del hambre en busca de pan y de un futuro digno para sus tres hijos. El pequeño Juan aprendió varios oficios para sobrevivir. No se le daba nada mal lo de pintar. En una ocasión dibujó un Cristo que, siglos adelante, inspiraría el famoso Cristo de Dalí. Aprendió el oficio de albañil y a fe que no se le daba nada mal, si miramos algo de lo que él hizo como la casa de Segovia en las peñas grajeras donde ahora está su cuerpo o la casa de los Cármenes de Granada, cerca de la Alhambra. Buscó mucho el sentido de su vida, buscando sus amores, como el cantó; trató de dar cauce a la pasión de amor que no le cabía en el pecho. Vivió pobre, austero, pero sobre todo enamorado. Habló de Cristo y le cantó como su Amado. Dejó escritos versos que, a juicio de muchos, son de lo mejor que se ha escrito en lengua castellana. Hoy sigue inspirando muchos hombres y mujeres a lo largo del mundo.

  • Narrador: LA CATEDRAL HABITADA

Santa Teresa:

Cuando me puse a escribir el libro llamado de Las Moradas no sabía cómo comenzar. Y entonces el Espíritu me inspiró un modo de hacerlo. Entendí que nuestra alma era como un castillo luminoso, con muchas moradas, en cuyo centro habita Dios. Vive en mí Otro que es más que yo, y para mí mejor que yo. Él viva y me dé vida. Muy a gusto podría haber dicho que cada ser humano es como una catedral, como esta catedral de Burgos, en cuyo centro está Dios. Que de tanto mirar esta joya descubráis el tesoro que lleváis dentro, que todo ser humano lleva dentro.

Canto: EL ALMA ES CRISTAL, CASTILLO LUMINOSO, PERLA ORIENTAL.

  • Narrador: LA FIESTA DE BODAS

San Juan de la Cruz

En la interioridad acontece el encuentro. Ahí está nuestra casa, lo que somos. Para lo cual es de notar que el Verbo Hijo de Dios, juntamente con el Padre y el Espíritu Santo, esencial y presencialmente está escondido en el íntimo ser del alma; por tanto, el alma que le ha de hallar conviénele salir de todas las cosas según la afección y voluntad y entrarse en sumo recogimiento dentro de sí misma… ¡Oh, pues, alma hermosísima entre todas las criaturas, que tanto deseas saber el lugar donde está tu Amado, para buscarle y unirte con él! Ya se te dice que tú misma eres el aposento donde él mora y el retrete y escondrijo donde está escondido; que es cosa de grande contentamiento y alegría para ti ver que todo tu bien y esperanza está tan cerca de ti, que esté en ti, o, por mejor decir, tú no puedes estar sin él (CB 1,6-7).

Canto: AMADO MÍO, ¿ADÓNDE ESTÁS, AMADO MÍO? BUSCANDO MIS AMORES IRÉ POR ESOS MONTES Y RIBERAS… OH CRISTALINA FUENTE…

  • Narrador: EL REGALO DE LA PAZ

Santa Teresa.

Se han hecho muy famosas las palabras que un día escribí y que tantas veces me repetía a mí misma. Enredada en tantos asuntos complicados muchas veces me encontraba turbada. Seguro de que alguna de aquellas palabras también vosotros las recordáis:

Nada te turbe,
nada te espante
todo se pasa,
Dios no se muda.
La paciencia todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene nada le falta.
Solo Dios basta.

La catedral, la catedral interior de cada uno, es una fuente de paz. Donde Dios está reina la paz. Si aceptáis mi consejo os invito a que no os inquietéis por nada y que la paz os alcance como un perfume. Respirad esta belleza de Dios que lleva esta catedral y que os llene de paz.

Canto. NADA TE TURBE

  • Narrador. UN SURTIDOR DE AGUAS MANANDO DENTRO

San Juan de la Cruz

Estaba yo en Toledo, en la cárcel del convento. Mis hermanos no querían que yo volases. Llegué a estar nueve meses, hasta que escapándome por la muralla, en una noche oscura con ansias en amores inflamada ¡oh dichosa ventura!, salí sin ser notada estando ya mi casa sosegada. En las noches de Toledo, sin ruido ni voces, yo oía el sonido del Tajo. Y las noches se me llenaba de luz y me nacían a borbotones los versos. Que bien sé yo la fonte que mana y corre aunque es de noche.

Canto: QUE BIEN SÉ YO LA FONTE QUE MANA Y CORRE AUNQUE ES DE NOCHE.

  • Narrador: EL GOZO DE LA COMUNIÓN

Santa Teresa:

Siempre me gustó la amistad, la relación. Ya desde niña tenía esta habilidad de querer mucho y de ser muy querida. Gran mal es un alma sola, se me ocurrió decir una vez. Entiendo muy bien eso que dice ahora el papa Francisco de dejar a un lado la conciencia aislada. Cómo me dolieron las guerras de Europa entre cristianos. Mi ideal era ser amigos unos de otros, comunicarnos… Los historiadores dice que escribí unas quince mal cartas. Seguro que fueron más. Cada noche me quedaba varias horas escribiendo. Cuando tracé el estilo de vida de las comunidades dije con fuerza: Aquí todas se han de querer, todas se han de ayudar, todas se han de amar. Mi lema era: Juntos andemos.

Canto: JUNTOS ANDEMOS, SEÑOR.

  • Narrador: LA AVENTURA DE DEJARSE AMAR

Juan de la Cruz.

Como pobre, hijo de familia pobre, me fascinó la capacidad de mirar. Miraba las montañas, los valles solitarios, y quedaba asombrado. Cuando iba por los caminos, y os digo que caminé mucho, algunos han calculado que unos quince kilómetros diarios, y os digo que no fue por hacer dieta ni solo por salud del cuerpo sino por atender a los que me reclamaban, me gustaba mirar la naturaleza. ¡Cuánto me enseñó! Pero un día descubrí que lo más bonito no es la mirada sino que te miren con amor. En mis momentos de oración me gustaba recordar que el mirar de Dios es amar. Os invito a hacerlo. No solo mirar la catedral, sino dejar que la catedral nos mire y nos deje embellecidos por dentro.

A mí me pasaba como al evangelista Juan. Se me había metido dentro el amor y no todo lo veía bajo ese prisma. Si andaba, andaba en amor. Si recordaba la fe, la veía como un amor. Si pensaba en el sentido de la vida la veía como un atardecer en el que seríamos mirados por amor. Escribí estos versos que os regalo. Gocémonos, Amado, y vámonos a ver en tu hermosura al monte o al collado do mana el agua pura; entremos más adentro en la hermosura.

Canto: EL ALMA QUE ANDA EN AMOR NI CANSA NI SE CANSA.

Canto: EL MIRAR DE DIOS ES AMAR.

  • Narrador:

Nuestra mirada se dirige ahora a Nuestra Señora la Mayor, a la Pulchra est et Decora. Tanto san Juan de la Cruz como santa Teresa miraron a María como a la más hermosa Catedral.

SANTA Teresa:

Para fundar comunidades contemplativas, lo que yo llamaba palomarcitos de la Virgen, recorrí muchos caminos de España, tuve relación con muchas gentes, y en un libro que escribí llamado Las Fundaciones, su último capítulo lo dediqué a la fundación de Burgos. Cuando estuve viviendo en el hospital de la Concepción vi cosas admirables en vuestra ciudad. Así lo decía entonces: Siempre había yo oído loar la caridad de esta ciudad, mas no pensé llegaba a tanto. Unos favorecían a unos, otros a otros.

Cuanto deseo que la presencia de vuestra bellísima catedral en medio de Burgos, DEDICADA A SANTA MARÍA LA MAYOR, y, sobre todo, la toma de conciencia de que cada uno de vosotros sois la más bella catedral, os haga muy solidarios en todo tiempo, especialmente en tiempo de esta crisis de pandemia que estáis viviendo. Que vuestra asamblea diocesana sea el mejor repique de campanas en vuestro compromiso de ser discípulos misioneros de Jesucristo. Mientras podáis no estéis sin tan buen amigo. 

Canto: AVE, LLENA DE GRACIA

Pedro Tomás Navajas, OCD.

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