Un canto al Creador

Dios de las cuatro estaciones

que marcan el ritmo de la vida

de la tierra y del universo.

Dios de la hojas de infinitos colores.

 

Dios de nuestros otoños

que cantan la belleza

de los hermosos paisajes

antes del inevitable despojo del mañana.

Haznos participar del movimiento de la gracia

en nosotros y de la variedad de tus dones.

 

Danos palabras para poder celebrar

en esta temporada la generosidad y la tristeza,

la dulzura y la violencia,

la abundancia y el desapego.

 

Enséñanos la vida interior y sus misterios.

Sostennos en la espera de la única estación

cuando nos reuniremos con tu Hijo

para la cosecha final de siglos.

 

(De la Revista Prier)