POR FARO, LA LUZ BLANCA DE TUS OJOS

Me ha robado,. Señora, la luz clara

de tus ojos azules. En prisiones

tan suaves, rindo ya las ambiciones

con que un ansia secreta se me ampara.

 

¡Cárcel de Dios y carcelera mía!¡

Dulce pirata de mi ardiente vuelo!

¡Desvelo de ilusión, claro desvelo

de los vuelos sin rumbo de mi ría!

 

Corta ya las amarras al navío,

Virgencita del Carmen, marinera.

Por faro, la luz blanca de tus ojos

nos brilla ya en la orilla. Tus anteojos

tomen hoy el timón de mi albedrío.

Y un día… así en tu mar ¡que yo me muera!

 

Eduardo T. Gil de Muro (Arnedo. La Rioja, 1927)