CON MARÍA EN EL CAMINO DEL ADVIENTO

«La Virgen lo esperó con inefable amor de madre» (Prefacio II de Adviento)

AMBIENTACIÓN

(El lugar de la oración está ambientado con la Palabra de Dios, ramas verdes y una tela para poner el icono de María y la luz).

MOTIVACIÓN

Monitor: Adviento es el tiempo de María, la Virgen de la espera. Ella en su Fiat anticipa el Maranathá de la Iglesia. María, Madre del Verbo hecho carne, hizo posible su entrada en el mundo y en la historia de la humanidad.
María está en el corazón del Adviento acompañándonos en el camino hacia la Navidad, Dios-con-nosotros.
María nos prepara para la última venida de su Hijo en gloria, al final de los tiempos, y al final de la vida de cada uno.
Ponemos los ojos en Ella, para contemplar su inefable amor de Madre y para disponernos a su venida, vigilantes en la oración y jubilosos en la alabanza. 

Canto: MARANA THA, VEN, SEÑOR JESÚS. MARANA THA, VEN, SEÑOR JESÚS.

Monitor: María de Nazaret es la Virgen de la escucha y la acogida. Con su confianza absoluta en Dios transformó la espera en presencia y la promesa en don.
La Iglesia quiere vivir, como María, hacer presente a Cristo, en el mundo de hoy, reavivando la esperanza, alentando los desánimos, consolando la tristeza y abrazando con ternura todo dolor.

Canto: MARANA THA, VEN, SEÑOR JESÚS. MARANA THA, VEN, SEÑOR JESÚS.

Monitor: María es la mujer nueva, llena de gracia, escogida por Dios y con un sí total en su corazón. La discípula que acoge la Palabra, la rumia en su interior y nos enseña cómo esperar al Señor. La mujer con dolores de parto, grávida de Dios, que huye al desierto para alumbrar la vida nueva en Cristo Jesús. La Madre que nos cobija y adentra en los misterios de Dios, donde nace la Iglesia, hermosa, la Iglesia sinodal, en comunión, participación, misión.

GESTO: Abrimos las manos para acoger la Luz de Cristo, el Hijo de María, el Salvador de la humanidad, y el Icono de María, la mujer nueva, la discípula, que nos señala a Jesús.

(Dos personas entran llevando en alto la luz y el Icono de María, mientras se escucha la canción. Los muestran al grupo. Luego los colocan en el lugar preparado).

CANTO: COMO ELLA. 

Qué sería de nosotros, si Ella hubiese dicho que no.
Qué sería de nosotros, sin su Sí
que nos dio la salvación.
Hoy me gozo de tener nueva vida,
pues mi Madre, abrió el cielo para mí.
Acogió tu santa vida en su vientre.
Un gran amor escondido en un Sí.
Dame un corazón generoso.
Un corazón dispuesto
a amar tu voluntad.
Dame el don de la fortaleza.
Confianza y fe ciegas
y mucha humildad…
Como Ella, como María, nuestra Madre Amada María.
Que sería de nosotros Si no hubiese abierto su corazón.
Qué sería de nosotros si no hubiese escuchado tu voz.
Hoy me gozo de tener nueva vida,
pues mi madre, abrió el cielo para mí.
Acogió tu santa vida en su vientre
gran amor escondido en un Sí.

1.- MARÍA, MUJER LLENA DE GRACIA, MADRE DE TERNURA

Lector 1: Dios elige a María, la llama. La confía la misión de ser la Madre de su Hijo, Jesús. El amor de Dios fecundó sus entrañas en la Anunciación; por eso todos podamos acercarnos a Ella. Es la mujer llena de Gracia, la Madre de ternura que está al pie de la cruz de todos los que se sienten abandonados y maltratados.

Audición: Romance 8, de la Encarnación nº 17 (Música de Rafael María León, ocd).

Entonces llamó a un arcángel
que san Gabriel se decía,
y enviólo a una doncella
que se llamaba María,
de cuyo consentimiento
el misterio se hacía;
en la cual la Trinidad
de carne al Verbo vestía;
y aunque tres hacen la obra,
en el uno se hacía;
y quedó el Verbo encarnado
en el vientre de María.
–Y el que tenía sólo Padre,
ya también Madre tenía,
aunque no como cualquiera
que de varón concebía,
que de las entrañas de ella
él su carne recibía;
por lo cual Hijo de Dios
y del hombre se decía.

Pausa breve de silencio

Lector 1: María vivió en el silencio de su corazón. Su oración, como la de Jesús, es: aquí está la esclava del Señor.

Lector 2: Nos dice Santa Isabel de la Trinidad: «Si conocieras el don de Dios». Hay una criatura que conoció ese don de Dios; una criatura que no desperdició ni una sola partícula de ese don; una criatura tan pura y luminosa, que parecía ser la misma luz; una criatura cuya vida fue tan sencilla y tan perdida en Dios, que apenas puede decirse algo de ella. Es la Virgen fiel, la «que guardaba todas aquellas cosas en su corazón»

Pausa breve de silencio

Lector 1: La riqueza de María no está fuera, sino dentro. María refleja la belleza divina.

Lector 2: “Cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño… María sabe reconocer las huellas del Espíritu de Dios en los grandes acontecimientos y también en aquellos que parecen imperceptibles. Es contemplativa del misterio de Dios en el mundo, en la historia y en la vida cotidiana de cada uno y de todos. Es la mujer orante y trabajadora en Nazaret, y también es nuestra Señora de la prontitud, la que sale de su pueblo para auxiliar a los demás «sin demora» (Evangelii Gaudium 288).

Pausa de silencio

Canto: Decir tu nombre María es decir que la pobreza compra los ojos de Dios. María es decir: ¡Amor!

Lector 2: “Ella es la amiga siempre atenta para que no falte la alegría en nuestras vidas. Ella es la del corazón abierto por la espada, que comprende todas las penas. Como madre de todos, es signo de esperanza para los pueblos que sufren dolores de parto hasta que brote la justicia. Ella es la misionera que se acerca a nosotros para acompañarnos por la vida, abriendo los corazones a la fe con su cariño materno. Como una verdadera madre, ella camina con nosotros, lucha con nosotros, y derrama incesantemente la cercanía del amor de Dios” (Evangelii Gaudium 286).

Momento de silencio

Canto: Decir tu nombre María es decir que la pobreza compra los ojos de Dios. María es decir: ¡Amor!

2.- MARÍA, DISCÍPULA ACOGEDORA DE LA PALABRA

Lector 1: Dios busca alguien que le escuche, que tenga capacidad de atención, docilidad y silencio. A María la prepara el Espíritu Santo. La llamamos: Mujer oyente de la Palabra. Por medio de la Palabra, Dios abre un camino de esperanza para todos los seres humanos. María recibe la Palabra en medio de la sorpresa: ¿Cómo puede ser esto? El humilde sabe colocarse en su lugar y sabe dejar a Dios ser Dios.

Pausa breve de silencio

Lector 2: “¿Qué más quieres, ¡oh alma!, y qué más buscas fuera de ti, pues dentro de ti tienes tus riquezas, tus deleites, tu satisfacción, tu hartura y tu reino, que es tu Amado, a quien desea y busca tu alma? Gózate y alégrate en tu interior con él. Ahí deséalo, adóralo» (Juan de la Cruz, Cántico 1,8).

Pausa breve de silencio

Lector 1: Cuando alguien dice sí a la Palabra, ¡Hágase en mí!, Jesús se encarna en el corazón. Cristo va habitando todas las zonas de su ser, como la semilla que crece durante la noche sin que se sepa cómo (cf. Mc 4,26).

Canto: Hágase. Ain Karem. CD: Según tu Palabra, nº 7

Hágase en mí según tu palabra,
hágase en mí según tu sueño,
hágase en mí según tú quieras,
hágase en mí tu amor.
En la luz o en la tiniebla,
en el gozo o el dolor,
en certezas o entre dudas,
¡Hágase!, Señor.
En la riqueza o la nada,
en la guerra o en la paz,
en la fiesta o en el duelo,
¡Hágase!, Señor.
Envuelta en miedo o sosiego,
en silencio o con tu Voz,
en risas o entre sollozos,
¡Hágase!, Señor.
En la muerte o en la vida,
en salud o enfermedad,
frágil o fortalecida.
¡Hágase!, Señor.

Momento de silencio para guardar en el corazón la Palabra y dejar que Dios se haga carne en mi vida.

3.- MARÍA, MADRE, COMUNICADORA DE LOS MISTERIOS DE DIOS

Lector 1: María es adoradora del don de Dios y nos comunica sus misterios. María pertenece a un pueblo que convierte en canción y en fiesta todas las intervenciones salvadoras de Dios. Dios llena la vida y la oración de María. Todo lo que Dios toca, lo llena de gozo. Y la alegría no se guarda sino que se comunica. Con María hacemos Iglesia de comunión, Iglesia sinodal, donde todos tenemos palabra, sitio y tarea.

Con María alabamos a Dios que derrama su bondad y misericordia sobre la humanidad

MI ALMA CANTA  (Autor: Gen Verde).

Mi alma canta,
canta la Grandeza del Señor
y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador. (2x)
Porque miró con bondad la pequeñez de Su servidora.
Porque miró con bondad la pequeñez de Su servidora.
En adelante toda la gente me llamará feliz,
me llamará feliz, me llamará feliz.
Derribó del trono a los poderosos
y elevó a los humildes.
Colmó de bienes
a los hambrientos
y despidió a los ricos
con las manos vacías.
Mi alma canta,
canta la Grandeza del Señor.
y mi espíritu se estremece
de gozo en Dios,
mi Salvador.
Mi alma canta,
canta la Grandeza del Señor.
y mi espíritu se estremece de gozo en Dios,
mi Salvador. (2x)
Porque miró con bondad
la pequeñez de Su servidora.
Porque miró con bondad
la pequeñez de Su servidora.
En adelante toda la gente
me llamará feliz,
me llamará feliz, me llamará feliz.
Derribó del trono a los poderosos
y elevó a los humildes.
Colmó de bienes
a los hambrientos
y despidió a los ricos
con las manos vacías.
Mi alma canta,
canta la Grandeza del Señor.
y mi espíritu se estremece
de gozo en Dios, mi Salvador.
Mi alma canta,
canta la Grandeza del Señor.
y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador. (2x)
Mi Salvador, mi Salvador.

Lector 1: El adviento de María consiste en recoger en su corazón todas las lágrimas y esperanzas de los hombres y ponerlas junto a Jesús, a quien lleva dentro. Esta es su oración permanente de intercesión. En la interioridad de María se dan cita dos miradas: una mirada al mundo que la rodea y una mirada a su Hijo. María adora la vida y comunica la vida, como una fuente inagotable de ternura y compasión.

Tú, también, vivirás el Adviento si eres capaz de prestar atención al dolor profundo que late en el corazón de las gentes y si, a la vez, eres capaz de descubrir a Jesús que viene en cada acontecimiento, en la incertidumbre que nos rodea, en la realidad que se nos presenta cada día. Si adoras al que es la vida, tú también darás vida.

El Adviento es tiempo de cercanía hacia las familias, los enfermos, los refugiados, los más pobres, los que sufren la soledad, los que lo han perdido todo.

Expresamos nuestras oraciones en voz alta

Ponemos en el corazón de María: “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren… Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón” Gaudium et spes, 1)

Oración (Todos)

       Ruega por nosotros, Madre de la Iglesia.
       Virgen del Adviento, esperanza nuestra,
       de Jesús la aurora, del cielo la puerta.
       Madre de los hombres, de la mar estrella,
       llévanos a Cristo, danos sus promesas.
       Eres, Virgen Madre, la de gracia llena,
       del Señor la esclava, del mundo la Reina.
       Alza nuestros ojos, hacia tu belleza,
       ¡Amén!    (San Juan Pablo II)

PARA EL CAMINO DE ADVIENTO

Los frutos, antes de serlo, son semillas. No lo olvides.
«En la plaza habían abierto una tienda nueva.
El rótulo decía: ‘Regalos de Dios’.
Un ángel la atendía. Llegó un cliente y preguntó:
‘¿Qué vendes, ángel de Dios?’
‘Ofrezco dones de Dios’, respondió el ángel.
‘¿Cobras muy caro?’, siguió preguntando el cliente.
 ‘No, los dones de Dios son gratis’, le respondió el ángel.
‘Entonces, dame bastante amor, perdón, alegría, esperanza, fe, salvación’, pidió el comprador.
Y el ángel le explicó: ‘Está bien. Te lo daré, pero no olvides que Dios nunca da frutos maduros; da pequeñas semillas, que cada uno debe cultivar’.

ENVÍO (Se levanta en alto la Luz y el Icono de María, y todos unimos las manos) Con María nos ponemos en camino de esperanza Con María miramos a Jesús, Luz del mundo. Con María unimos nuestras manos a las de todos los hombres y mujeres que hacen posible una nueva Navidad en el mundo.

Canto Final: “Ven y reina, Madre de Dios”.

Madre de Misericordia,
Madre del Salvador,
Auxilio de los Cristianos.
Ruega por nosotros a Dios.
Virgen fiel y prudente.
Reina de la Paz.
Santa Madre de Cristo,
que hagamos su voluntad
Ven y reina, Madre de Dios.
Reina y Madre de la Creación.
Ven y reina en nuestro corazón
para que reine el Señor.
Ven y reina, Madre de Dios.
Reina y Madre de la Creación.
Ven y reina en nuestro corazón
para que reine Jesús, el Señor.
Madre del buen consejo.
Ideal de Santidad.
Reina del Santo Rosario,
enséñanos a rezar.
Madre Inmaculada.
Madre del Creador.
Reina asunta a los cielos
llévanos contigo a Dios.
Ven y reina, Madre de Dios.
Reina y Madre de la Creación.
Ven y reina en nuestro corazón
para que reine el Señor.
Ven y reina, Madre de Dios.
Reina y Madre de la Creación.
Ven y Reina en nuestro corazón
para que reine Jesús, el Señor.

CIPE.

Otros recursos orantes en nuestra web: Vigilias Marianas de Oración

 

Libros recomendados:

Post recomendados:

Viva el evangelio como nunca antes:

Recibe nuestras reseñas literarias:

Únete a nuestra comunidad literaria para recibir reseñas semanales de libros  de tu interés por e-mail. Es gratis y disfrutarás de precios más bajos y regalos en nuestras editoriales con tu cupon de socio.