• La familia del Carmelo ha sido siempre rastreadora de la belleza. Se ha puesto en camino «buscando los amores». Por eso, no es de extrañar que se haya asomado tanto a la vida de María, para descubrir la belleza de su corazón, que no es otra sino la presencia de Jesús. Jesús es el gozo de María, como lo es también de la Iglesia.
  • Para todos los que buscan caminos de verdad y belleza, María tiene mucho que decir. Ella es testigo de Cristo. Por ser seguidora apasionada de Jesús, ofrece a todos, desde su vida abierta, el verdadero rostro de hombre y de mujer.
  • Porque admiramos profundamente su experiencia de seguimiento y amor a Jesús, la seguimos escogiendo hoy como Madre espiritual.
  • «Como Madre solícita, ve crecer a su Hijo en Nazaret, lo sigue por los caminos de Palestina, lo asiste en las bodas de Caná y, al pie de la Cruz, se convierte en la Madre unida a su ofrenda y donada a todos los hombres en la entrega que el mismo Jesús hace de Ella a su discípulo predilecto» (Carta de Juan Pablo II sobre el Escapulario, 3).

PISTAS DE LUZ

  • Con María, avanzamos en la peregrinación de la fe, manteniéndonos unidos a Jesús tanto en los momentos de gozo como en los momentos de cruz. Ninguna noche interrumpe la historia de amor de Dios con el ser humano.
  • Con María, nos unimos al dolor de Jesús y al dolor presente, hoy en el mundo, en tantos hermanos y hermanas.
  • Como María, aurora luminosa y guía segura de nuestro camino, acompañó el crecimiento de Jesús, lo siguió por los caminos, estuvo con él junto a la cruz, así también nosotros queremos acompañar y formar parte de la tarea misionera de la Iglesia, que hace crecer la presencia de Cristo en el mundo.

ESCAPULARIO

Llamada al seguimiento de Jesús y de María, para construir un mundo nuevo por el amor.

INVOCACIÓN

Atráenos, Virgen María, caminaremos en pos de ti.