NUEVE DÍAS CON LA VIRGEN DEL CARMEN

  • Echamos la vista atrás para contemplar a tantas generaciones que han avanzado hacia el «monte de la salvación, que es Cristo» acompañados por la Virgen del Carmen. Nos da alegría formar parte de este pueblo que busca al Señor, atraídos por la Virgen María.
  • La rica experiencia de Dios que han tenido tantos hombres y mujeres se explica porque han sabido modelar su vida con el ejemplo de María. Lo que a ellos les pasó, también nos puede ocurrir a nosotros.
  • Junto a la Virgen del Carmen «florece la contemplación de aquella que, desde el principio, supo estar abierta a la escucha de la Palabra de Dios y acatar su voluntad. En efecto, María educada y modelada por el Espíritu, fue capaz de leer en la fe su propia historia» (San Juan Pablo II).

PISTAS DE LUZ

Con María, nos abrimos a la Palabra, fuente de vida cristiana. Recordando la invitación de María: «Haced lo que Él os diga», diariamente abrimos el oído y el corazón a la Palabra para dejarnos hacer por ella.

Con María, acogemos al Espíritu, educador y modelador de la mujer nueva, del hombre nuevo. Él sigue haciendo maravillas, estrena en nosotros la novedad y belleza, el canto nuevo, la compasión y la ternura.

Con María, acogemos confiadamente el proyecto de salvación del Padre para la humanidad. Aprendiendo a leer en la fe nuestra historia de cada día, y la de nuestro mundo, mirando a María, continuamos el canto de fray Juan de la Cruz: ¡Qué bien sé yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche!

ESCAPULARIO

Signo de una mirada mutua, de María a nosotros, de nosotros a Ella.

INVOCACIÓN

María, obra del Espíritu, que lees en la fe tu propia historia, acompáñanos con tu luz