NUEVE DÍAS CON LA VIRGEN DEL CARMEN

  • La humanidad anhela la paz y la fraternidad. Pero cada amanecer se rompe este deseo por las bombas del odio y la violencia. ¿Seguirá viva la esperanza en nuestro mundo?
  • La experiencia dice que la convivencia prolongada con la Virgen del Carmen ha logrado poner de pie a una familia de hermanos, hermanos entre sí y hermanos de la Virgen. Esta fraternidad es un pequeño signo, como un arco iris, de comunión y de esperanza para el mundo. Es como la nubecilla que vio Elías, pequeña como la palma de una mano, pero capaz de fecundar la tierra agrietada por la sequía.
  • María es para todos la Mujer Nueva, porque anticipa lo que se realizará en todos nosotros: esa participación gozosa y para siempre de la vida trinitaria. En torno a Ella se recrea nuestra fraternidad. La casa donde ella está, se convierte en casa de comunión y de acogida, en trabajo artesano por la paz y dignidad de todo ser humano. («De la actitud contemplativa de la mente y del corazón que lleva a admirar la experiencia de fe y de amor de la Virgen, que ya vive en sí cuanto todo fiel desea y espera realizar en el misterio de Cristo y de la Iglesia… florece una intimidad de relaciones espirituales que incrementan cada vez más la comunión con Cristo y con María. Para los miembros de la familia carmelitana María, la Virgen Madre de Dios y de los hombres, no sólo es un modelo a imitar, sino también una dulce presencia de Madre y Hermana en la que se puede confiar» (Carta de Juan Pablo II sobre el Escapulario, 3).)

PISTAS DE LUZ

María es Madre de la Iglesia, y por tanto de cada uno de nosotros. Es el regalo que Jesús nos dio en la cruz. Desde entonces María está unida a todos nosotros.

Por su unión con nosotros, persevera en la oración que eleva, junto a nosotros, al Padre para que envíe el Espíritu sobre la tierra.

Todo su misterio pasa por los ojos de nuestro corazón, donde la tenemos siempre presente. Ahí, en la intimidad, crece nuestro amor a Ella, nuestra confianza, nuestra familiaridad.

Admiramos la experiencia de fe y de amor de la Virgen y florece una intimidad de relaciones que incrementa cada vez más la comunión con Jesús.

ESCAPULARIO

Es el manto de protección de la misericordia de María sobre todos los peregrinos.

INVOCACIÓN

María, dulce presencia de Madre y Hermana en la que se puede confiar, bendícenos con tu mirada.