‘Si las cosas que antes solían ayudarle ahora le estorban, no lleve el alma otro arrimo a la oración sino la fe y la esperanza y la caridad.

Y así muy insipiente sería el que, faltándole la suavidad y deleite espiritual, pensase que por eso le falta Dios, y, cuando le tuviese, se gozase y deleitase, pensando que por eso tenía a Dios’ (Juan de la Cruz, Ct 13).