21 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Lunes, 23 de agosto

Santa Rosa de Lima

“«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos! Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren”» (Mt 23,13). 

Tremendas palabras de Jesús a los que deberían ser guías de las comunidades. Se han quedado en la superficie del mensaje. Hablan de un Dios que no tiene ternura ni entrañas de misericordia. No saben vivir ni dejan vivir a los demás.  Ponte ante Jesús y pídele que te enseñe a vivir con un estilo de vida inclusivo, gratuito, con ternura, cercano a los que sufren, como hizo Rosa de Lima. 

Méteme en tu corazón, Señor. Recrea mi vida con tu amor, con tu verdad. Enséñame a amar a los hermanos.

Martes, 24 de agosto

 San Bartolomé, apóstol.

“Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño». Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?» (Jn 1,48.49).

-Natanael, como tantos, es escéptico. No espera que de Nazaret salga nada bueno. Felipe está entusiasmado con Jesús. Escepticismo y entusiasmo se juntan. Esta vez puede más el entusiasmo. Y Natanael da el paso para tener un encuentro con Jesús, del que no se arrepiente. Pídele a algún hermano o hermana de tu comunidad cristiana que te ayude a leer tu vida a la luz de Jesús. 

Soy consciente de que mi vida no camina a la deriva, sin sentido, mi vida está en las manos de Dios, como lo estuvo la vida del apóstol Bartolomé.

Miércoles, 25 de agosto 

«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que os parecéis a los sepulcros encalados!… Por fuera parecéis justos, pero por dentro estáis repletos de hipocresía y crímenes» (Mt 22, 27-28).

Que alguien cultive solo las apariencias tiene trazas de sepulcro blanqueado. Confróntate con esta palabra dura de Jesús. Deja que te ilumine y cambie tu corazón. Cuida tu interior para que tus obras reflejen siempre tus sentimientos, tus pensamientos, tus convicciones más hondas.

Muéstrame tu rostro en medio de las dificultades de la vida y caminaré alegre bendiciendo tu nombre.

Jueves, 26 de agosto 

“Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor” (Mt 24,42).

La oración es una espera del Señor con la puerta abierta y la candela encendida. Dedica todos los días: unos minutos de oración para poner tu corazón en sintonía con Dios, unos minutos para escuchar a Dios y a los hermanos, unos minutos para atender a los más pobres. 

Aquí estoy, Señor. Aguardo tu venida. Con el oído atento para oír tu voz. Con el corazón preparado para el encuentro.

Viernes, 27 de agosto

Santa Mónica

A medianoche se oyó una voz: ¡Que llega el esposo, salir a recibirlo!” (Mt 25,6).

El Señor siempre llega. Cumple su promesa. Nosotros nos cansamos de esperarle. Aun así, Él viene, viene, viene siempre. ¿Cómo recibes a Jesús? ¿Con rutina o con alegría? ¿Cómo recibes a los que viven contigo? ¿Con gozo o con indiferencia?. Santa Mónica, esperó contra toda esperanza, hasta las lágrimas, oró y confió a Dios la conversión de su hijo Agustín. Dios se lo concedió con creces.

Entra en mi casa, Señor. Entra en mi corazón. Que lo mío sea tuyo y lo tuyo mío. Gracias. Amén.

Sábado, 28 de agosto

San Agustín

Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo” (Mt 25,25).

La parábola nos enseña a estar alertas y vigilantes, a la espera del regreso del Señor, a no dejarnos vencer por la comodidad y la rutina. ¡Qué malos de digerir son los límites! Da tanta vergüenza verse pobre, que uno tiende a esconder las pobrezas. Pero Dios hace maravillas en el pobre. No vivas encerrado en ti mismo, descubre la alegría y la grandeza de compartir tus dones con los demás.

“¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé!, y tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así por de fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas que tú creaste” (San Agustín). 

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