24 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Lunes, 13 de septiembre

“Jesús se admiró de él, y, volviéndose a la gente que lo seguía dijo: “Os digo que ni en Israel he encontrado tanta fe” (Lc 7,5).

Un centurión romano, cosa rara, se había hecho querer por el pueblo
ocupado. Sabía respetar la fe del pueblo judío. Pero lo que maravilla a Jesús es su fe. ¡Qué fe tan bella y tan confiada! Todo un estímulo para ayudar a otros a creer. Fíjate en la gente que te rodea. Quizás hay creyentes de otras religiones. Respétalos, ámalos, dales tu ayuda.

Mi fe en ti, Jesús, me lleva a amar a todos. Cuando ayudo a los demás se fortalece mi fe.

Martes, 14 de septiembre 

LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

“Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3,16).

Dios es puro amor. Es una fuente de vida, un manantial inagotable. Jesús, en la cruz, es la fonte que mana y corre. La cruz de Jesús es la máxima expresión de amor. Ponte ante Jesús crucificado y mira detenidamente el amor. Pon tu corazón junto a la cruz de Jesús y bebe abundantemente de su amor. 

Abro mis manos para acoger tu amor. Amo a mis hermanos para agradecer tu amor.

Miércoles, 15 de septiembre 

BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA DE LOS DOLORES

“Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa” (Jn 19,27).

María ha sido fiel a Jesús hasta el final. Ha dicho sí cuando todo sonreía y ha dicho sí cuando todo era oscuridad. Su sí ha abierto en el mundo caminos de fecundidad y de esperanza. Cada vez que dices sí a Jesús, también en las dificultades, se ensancha el espacio de tu tienda y Dios te da nuevos hermanos y hermanas a tu cargo, para que los cuides.

Cuando miro mi corazón veo tu luz, María. Cuando miro mi corazón, me encuentro con muchos nombres. Gracias por tanta fecundidad, Señor 

Jueves, 16 de septiembre

“Sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor, pero al que poco se le perdona, poco ama” (Lc 7,47).

Aquella mujer tenía mucho amor y lo derramó como un perfume a los pies de Jesús. Contempla a la mujer en medio. La están fulminando con la mirada. Mira cómo cuida Jesús de los débiles, como sale a favor de una mujer tan condenada. Dile a Jesús con tus gestos que te perdone, que te devuelva la capacidad de amor perdida.

No tengas miedo a amar, que el mundo se salvará por la belleza.

Viernes, 17 de septiembre

Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio del reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres” (Lc 8,1.2).

Jesús camina de pueblo en pueblo. Es un peregrino que visita con alegría todos los lugares. Jesús va siempre al encuentro. No espera. Se adelanta y se ofrece. Tiene prisa por sembrar el gozo en los surcos del mundo. Vive tu fe con alegría. La tristeza quita las fuerzas, esconde el rostro de Dios a los ojos de las gentes. Haz lo que puedas por disminuir la tristeza de los demás.

Dame, Señor, tu Espíritu de fortaleza. Haz que mi vida se misionera de alegría. Que a todos les anuncie lo inmensidad de tu amor. 

Sábado, 18 de septiembre

“La semilla es la Palabra de Dios” (Lc 8,11).

Dios habla. Tiene ganas de decirse. Busca corazones abiertos donde depositar su semilla. Haz silencio para escuchar. Rumia la Palabra para que te cale por dentro. Mira a Jesús que te comunica la vida. Guarda lo que te dice Jesús en el corazón, como María.

Me descalzo para escuchar. Te escucho para llenarme de ti. Te miro con amor. Te llevo siempre conmigo. Gracias, Jesús, por todo.

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