¿Cómo favorece la oración el crecimiento del amor?

Si tú y yo nos tratamos y vamos desarrollando una relación cada vez más frecuente, de “tú a tú”  cada vez más nos vamos abriendo el uno al otro. Cada persona necesita ese apoyo de un tú. Y esto lo tenemos que insistir más allá de la religión. Tú eres lo que es la relación con tus amigos, con tu esposa, con tu esposo, con tus hermanos, lo que es una relación de ayuda mutua, porque nos interesa defender la fortaleza que nos da conciencia que esta persona es amiga mía y nos defendemos para mantener en pie nuestros principios.

Pablo VI dijo en su momento que había una crisis de oración. Hoy en día, ¿hemos pasado esa crisis?

La crisis de oración no lo sé. No podemos decir que porque un hermano no esté en la capilla no es orante. Pero si no hay relación interpersonal hay crisis y en el mundo en que vivimos, si una familia se pone frente a las pantallas y no se hablan entre sí, baja el trato interpersonal entre ellos. Y también baja el trato interpersonal con Dios. Pero nadie puede decir nada, cada uno come de acuerdo a cómo puede digerir su estómago, de acuerdo a lo que piensa o a lo que le basta para estar bien. Pero la crisis de oración es crisis de amistad, de relación. Y tenemos que ver la relación que hay entre nosotros, para saber que lo que tenemos quizás no es lo más humano.

No puedo hablar de la oración de nadie, pero sí hay carencia en las relaciones interpersonales. Estamos apiñados pero no nos tratamos. Es una urgente llamada a tratarnos personalmente, los más próximos, tratarnos para formar una comunidad que se defienda mejor ante las situaciones históricas, como por ejemplo esta pandemia que nos aísla cada vez más. Tenemos que tratarnos, darnos la cara. Dar la vuelta a esto. Pensar que somos racionales, que somos una manera humana que se expresa en el trato en la verdad y que ese trato genera amor, más cercanía para acoger lo del otro y que es la única manera de crecer en relación, como comunidad. Somos imagen de Dios, tres personas que se definen como Amor. Una persona sola con amor no hace nada: puede razonar, reflexionar, pero ¿qué tipo de persona es si está sola? Somos por creación seres en relación y donde no hay relación no hay persona, hay un fantasma.

El papa en “Fratelli tutti” habla de la fraternidad y la amistad social, va muy en la línea de lo que dices, ¿qué te ha provocado la Encíclica?

En “Fratelli tutti” el papa quiere darnos un toque de atención serio. Es indudable, porque el aislamiento debilita a la persona que se aísla y está a merced cada día más de sus gustos, de estar solito, que nadie me moleste. Y hay que salir al encuentro de los otros porque esa es nuestra condición que nos distingue de toda la creación de Dios. Los animales se buscan por instinto sexual y nosotros nos buscamos para crear una relación de amistad. Que esta sea circunstancial porque nos hemos encontrado, nos hemos caído bien, o somos afines, está bien, pero la buscamos. La amistad la genera la persona sabiendo que la capta el “tú” del otro, cómo piensa, lo que le agrada y al otro también le pasa igual y hay una unión de amistad, no genética. Elecciones personales que se generan en el trato de una convivencia cercana física y ahí nace.

¿Este trato de amistad entre todos sería el camino de salida de esta pandemia?

Esto es catastrófico, catastróficamente humano, tenemos que ser conscientes que hay una pandemia pero hay muchas pandemias que destrozan a la persona, y hay muchas personas que no entran en esas otras pandemias. Todo lo que despierte más el amor al otro, la acogida, las buenas relaciones con los demás, hay que perseguirlo por activa, pasiva y por todos los modos que podamos. Hay que buscar con tesón y perseverancia esa relación interpersonal, cuanto más abierta mejor. No dejarnos conducir por nuestras pasiones: “A ver qué saco de mi relación con esta persona”. Así estamos destrozando al “tú” con quien puede crecer tu persona en relación con ese tú, un crecimiento de ambos. Cada vez con más hondura, con más gratuidad, crecer más en profundidad y calidad. Te amo porque eres parte de mi ser y como nos hemos encontrado y hemos hecho una amistad, esta fructificará no solo en nosotros, sino que generará más amor a otros, el amor nos abre, siempre está abierto a todas las personas. Es condición humana la relación con el otro humano, con el otro semejante a ti, de este modo nos aseguramos ser orantes amigos de Dios y hermanos en cualquier forma de comunidad, porque habremos puesto en pie lo que somos por naturaleza y gracia: un yo relacional.

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