Evangelio del día 22 de septiembre

DOMINGO VIGÉSIMO QUINTO DEL TIEMPO ORDINARIO

DEL EVANGELIO DE SAN MARCOS 9, 30-39

Salieron de allí y atravesaron Galilea. Jesús no quería que se supiera, porque estaba enseñando a sus discípulos. Les decía:
«El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y, después de muerto, a los tres días resucitará».
Pero ellos no entendían estas palabras y no se atrevían a preguntarle.
Llegaron a Cafarnaún y, una vez en casa, les preguntó:
«¿Qué discutíais por el camino?».
Pero ellos callaban, porque en el camino habían discutido sobre quién entre ellos sería el más grande.
Jesús se sentó, llamó a los doce y les dijo:
«El que quiera ser el primero, que sea el último y el servidor de todos».
Tomó en sus brazos a un niño, lo puso en medio de ellos y les dijo:
«El que acoge a uno de estos pequeños en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no es a mí a quien acoge, sino al que me ha enviado».


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