Lectura del día 14 de abril

MARTES DE LA SEGUNDA SEMANA DE PASCUA

MOTIVACIÓN

Señor Jesús, en la claridad pascual elevas tu alabanza al Padre y nos invitas a entrar en la sencillez del corazón. Tú revelas los misterios del Reino a los pequeños y escondes tu sabiduría a los orgullosos.
Danos un espíritu humilde, disponible, confiado. Que no busquemos seguridades en nuestra autosuficiencia, sino en tu amor fiel. En medio de nuestras cargas, haznos escuchar tu voz mansa.
Que esta Pascua renueve nuestra confianza y nos enseñe a descansar en ti.

DEL EVANGELIO DE SAN MATEO 11, 25-30

En aquel momento tomó la palabra Jesús y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

COMENTARIO ORANTE

En el evangelio de hoy contemplamos el corazón filial de Jesús, que alaba al Padre y muestra que el Reino de Dios se recibe con humildad, no con estrategias humanas. Jesús no elimina las cargas, sino que ofrece descanso en medio de ellas: su yugo es el amor, que libera y da alivio verdadero porque él camina a nuestro lado y ha vencido al mal y a la muerte.

Seguir a Cristo en la vida diaria significa vivir con mansedumbre y espíritu nuevo: servir con paciencia, trabajar por la unidad y dejar atrás la indiferencia y la autorreferencialidad. El descanso que Jesús promete es comunión con él, reposar en su corazón glorioso.

PALABRA DE LOS MÍSTICOS

Escribe santa Teresa de Los Andes en una de sus cartas:

«¡Ay, papacito! Vaya a Jesús como al amigo más íntimo y cuéntele todo lo que pasa por su alma. Nadie como Él penetra su corazón. Nadie como Él sabrá curar las heridas de su alma, porque con luz y poder infinitos ve y da la medicina. Además, nadie como Jesús lo ama tanto, puesto que dio su vida por darle un cielo. Cómo quisiera hacerlo conocer por Ud., mi papachito, pues así su vida se deslizaría tranquila y feliz, a pesar que las penas la rodearan. Ah, papá, su carmelita le muestra la fuente de la paz y de la dicha aquí en la tierra, que solo se encuentra en ese Dios crucificado»

(Carta 132. A su padre, 28 de septiembre 1919).

CANTO. COMO UNA CRIATURA A TUS ESPALDAS, Isabel Toyos. CD 2: Ya es tiempo. Cantos de inspiración teresiana para orar, nº 7.

ORACIÓN

Padre bueno,
te bendecimos
porque sostienes nuestra fragilidad
y te pedimos que nos hagas dóciles
a tu gracia.

Jesús, manso y humilde,
acoge nuestras fatigas
y concédenos encontrar en ti
el descanso que el mundo no puede dar,
para que tu presencia
transforme nuestras cargas
en ofrenda confiada.

Espíritu Santo,
danos sencillez y fortaleza.

María, Madre humilde,
acompáñanos
para vivir en paz y confianza
en el Corazón de tu Hijo.
Amén.

CIPE


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