Lectura del día 23 de abril

JUEVES DE LA TERCERA SEMANA DE PASCUA

MOTIVACIÓN

Señor Jesús, Pan vivo bajado del cielo, en esta Pascua nos acercamos a tu Palabra con deseo sincero de dejarnos atraer por el Padre. Sabemos que la fe es don y gracia, llamada interior que nos conduce hacia ti. Hoy escuchamos tu promesa: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre». Que esta verdad ilumine nuestra vida y despierte en nosotros hambre de eternidad. Que no endurezcamos el corazón ante tu invitación y que aprendamos a dejarnos enseñar por Dios. Conduce nuestros pasos hacia la comunión contigo, fuente de vida y de resurrección.

DEL EVANGELIO DE SAN JUAN 6, 44-51

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado, y yo lo resucitaré en el último día.
Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios”. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí.
No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna.
Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».

COMENTARIO ORANTE

La fe es un don de gracia: venimos a Jesús porque el Padre nos atrae primero. La vida cristiana es un aprendizaje continuo, escuchando al Padre en el silencio y dejándonos conducir hacia Cristo.

Jesús es el Pan vivo que se entrega por la vida del mundo y nos da vida eterna. Por eso estamos llamados a confiar en la acción de Dios, a escuchar su Palabra en familia y a vivir centrados en la Eucaristía, alimento que nos introduce ya en la vida eterna.

PALABRA DE LOS MÍSTICOS

Escribe santa Teresa:

«Tenga quien quisiere cuidado de pedir ese pan; nosotras pidamos al Padre Eterno merezcamos recibir el nuestro pan celestial de manera que, ya que los ojos del cuerpo no se pueden deleitar en mirarle por estar tan encubierto, se descubra a los del alma y se le dé a conocer, que es otro mantenimiento de contentos y regalos y que sustenta la vida.
¿Pensáis que no es mantenimiento aun para estos cuerpos este santísimo manjar, y gran medicina aun para los males corporales? Yo sé que lo es»

(Camino de perfección (V) 34,5.6).

CANTO. DANOS HOY, Ixcís. CD: Padre nuestro. Un nuevo modo de ser, nº 10.

ORACIÓN

Padre santo,
gracias porque nos atraes hacia Jesús,
fuente de vida y de verdad.

Señor Jesús, Pan vivo,
aumenta nuestra fe
y haznos vivir de tu entrega
para aprender a entregarnos
a los demás.

Espíritu Santo,
enséñanos a escuchar al Padre
y a caminar como discípulos.

María, Madre fiel,
acompáñanos
en nuestro itinerario pascual
y condúcenos siempre hacia tu Hijo,
para que vivamos de él y para él.
Amén.

CIPE


Publicado

en

por

Etiquetas:

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *