SAN MARCOS, evangelista, fiesta
MOTIVACIÓN
Señor Jesús, en la fiesta de san Marcos, evangelista, te damos gracias por el don del Evangelio, Buena Noticia que sigue resonando en la Iglesia y en el mundo. Tú enviaste a tus discípulos con una misión universal y hoy esa palabra también nos alcanza a nosotros. Despierta en nuestro corazón el ardor misionero y la alegría de anunciarte. Que no guardemos para nosotros el tesoro de tu Pascua, sino que lo compartamos con valentía y humildad. Haznos testigos creíbles de tu Resurrección en medio de nuestra vida cotidiana.
DEL EVANGELIO DE SAN MARCOS 16, 15-20
En aquel tiempo, Jesús les dijo:
«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos».
Después de hablarles, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a predicar por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.
COMENTARIO ORANTE
La Pascua es un dinamismo misionero: el Resucitado rompe fronteras geográficas y existenciales y envía a sus discípulos al mundo entero. El Evangelio es un don destinado a todos.
La misión no se apoya solo en nuestras fuerzas, porque el Señor sigue caminando con nosotros; él mismo coopera y confirma su Palabra en la Iglesia, impulsándola a salir hacia las periferias. Por eso, cada bautizado está llamado a anunciar la fe.
La Pascua es celebración y envío para llevar al mundo la vida nueva.
PALABRA DE LOS MÍSTICOS
Escribe santa Teresita:
«Tengo vocación de apóstol… Quisiera recorrer la tierra, predicar tu nombre y plantar tu Cruz gloriosa en suelo infiel. Pero Amado mío, una sola misión no sería suficiente para mí. Quisiera anunciar el Evangelio al mismo tiempo en las cinco partes del mundo, y hasta en las islas más remotas…
Quisiera ser misionero no solo durante algunos años, sino que quisiera haberlo sido desde la creación del mundo y serlo hasta la consumación de los siglos…
Pero quisiera, por encima de todo, amado Salvador mío, quisiera derramar por ti mi sangre hasta la última gota»
(Historia de un Alma, Manuscrito B 3rº).
CANTO. VOCACIÓN AL AMOR, Jésed. Ministerio de Música. CD: Corazón de arpa, nº 2.
ORACIÓN
Padre santo,
gracias por el don
del Evangelio
y por Jesús resucitado,
que sigue enviando
a su Iglesia al mundo.
Señor Jesús,
renueva en nosotros
la gracia del bautismo
y haznos testigos valientes
de tu Nombre.
Espíritu Santo,
enciende en nosotros
el fuego misionero
y haz fecunda
nuestra entrega cotidiana.
María,
Reina de los apóstoles,
acompáñanos
para llevar a Cristo a todos
con ternura y alegría pascual.
Amén.
CIPE
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