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	<title>Evangelio domingos - Cuaresma A archivos - Cipecar</title>
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	<title>Evangelio domingos - Cuaresma A archivos - Cipecar</title>
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		<title>Domingo quinto de Cuaresma</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 20 Mar 2026 08:27:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Evangelio domingos - Cuaresma A]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lectura orante del Evangelio: Juan 11,1-45 La fe en la vida eterna transforma la muerte de un final temido a un «paso» luminoso hacia la resurrección en Cristo (Papa León). Dijo Marta a Jesús: ‘Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano’. Desde tantas situaciones de dolor y de muerte, nosotros, como Marta, [&#8230;]</p>
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<p class="has-ast-global-color-5-color has-text-color has-background has-link-color has-medium-font-size wp-elements-16353f208b449c40a79e384ebae0a462 wp-block-paragraph" style="background:linear-gradient(318deg,rgb(6,147,227) 0%,rgb(155,81,224) 48%)"><strong>Lectura orante del Evangelio: Juan 11,1-45</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">La fe en la vida eterna transforma la muerte de un final temido a un «paso» luminoso hacia la resurrección en Cristo (Papa León).</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Dijo Marta a Jesús: ‘Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano’. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desde tantas situaciones de dolor y de muerte, nosotros, como Marta, le preguntamos al Señor: <em>¿Dónde estás?</em>Hasta nos vemos tentados de pensar que la oración, ante tanto dolor, se queda corta. La situación de guerra que estamos viviendo a nivel mundial nos pide que purifiquemos nuestra fe. De hecho, tragedias como las que ahora recoge la prensa, las viven a diario los más vulnerables, los más pobres, aunque su dolor no merezca ni el mínimo espacio en los medios de comunicación. ¿No tendremos que acudir a ellos, a los más pobres, para que nos ayuden a creer, a confiar en Jesús en esta hora? No vemos, no entendemos, nos surgen preguntas, dudas, pero el Espíritu viene en nuestra ayuda y nos alienta a escoger, en esta hora, a Jesús como Señor de nuestras vidas, a enamorarnos de Él. Aunque estemos como ese pájaro que se golpea contra el cristal porque no ha encontrado todavía la pequeña salida que le ofrece la ventana. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Espíritu Santo, enséñanos a ser pobres y humildes de corazón. Cuando no podemos nada y menguamos, ayúdanos a ver que Dios invade nuestra nada con su infinita ternura. Que nuestra gotita de agua entre en el río caudaloso de tu amor.</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Jesús le dijo: ‘Tu hermano resucitará’. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Cómo comprender este hermoso misterio en esta hora difícil? Confiamos en Jesús. Él está con nosotros y nos enseña a mirar de frente la muerte, a desafiarla con la vida. A pesar de todo, la vida que Dios nos ha regalado es muy hermosa. Nos abre los ojos para ver resurrección donde sólo había nada. Con Jesús, el amor está siempre naciendo. Saber que su amor nos espera es la fuente en la que se recrea nuestra esperanza solidaria. Jesús ama en plenitud y viene a nosotros con una promesa llena de vida: <em>“Resucitará”,</em> le dice a su amiga Marta. En toda situación difícil aparece Jesús. Que el miedo no oculte la belleza de su promesa. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Jesús, haznos oír en el silencio tu palabra de vida: ‘Resucitarás’.  </em>  </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>‘Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá’. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Las palabras de Jesús resuenan a repique de campanas y rompen las crisis en pedazos; en ellas se asoma la esperanza. Sus palabras son el mensaje más hermoso que pueden oír nuestros oídos. Jesús camina victorioso a nuestro lado. Su resurrección no es algo del pasado, es fuerza de vida que penetra las grietas de nuestra pena. Jesús convoca a la vida. Nadie, nunca, nos ha prometido tanto. Nuestra noche tiene amanecer. Es él quien resucita en la pobreza radical del corazón. Él es el Señor, el que toma el timón de nuestra endeble existencia. Nuestro orgullo se acalla ante él. Lo miramos resucitado. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Tú eres nuestra resurrección y nuestra vida. Lo diremos mil veces hasta que tu rostro quede dibujado en nuestras entrañas. Resucítanos. </em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>‘¿Crees esto?’ ‘Sí, Señor: yo creo’. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Cómo responder al amor de Jesús? Lo haremos con nuestra fe, que nos aleja de la oscuridad y abre claridades. Lo haremos creyendo para crear vida. Su resurrección ya está presente en el corazón de nuestra vida. Percibimos sus huellas; nuestra vieja vasija de barro lleva dentro un tesoro. Tenemos confianza en Jesús. Caminamos con la música de la alabanza y la danza del servicio en este momento. ¡Hay tantas personas que nos dan ejemplo de solidaridad, de la buena, en estos días! El Espíritu nos reviste de esperanza, que nos hace mirar más allá, siempre más allá, hasta descansar en el misterio de la ternura de Dios. <em>Recordadme, recordadme sencillamente que un amor me espera</em>, decía una carmelita en la enfermedad grave. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Creemos en ti, Jesús, resurrección y vida para todos. </em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Desde el CIPE, feliz encuentro con Jesús &#8211; 2026</strong></p>



<div class="wp-block-file"><a id="wp-block-file--media-eb912bab-4c2b-46f0-87d2-b9c8c23f1755" href="https://cipecar.org/wp-content/uploads/2026/03/Domingo-quinto-de-Cuaresma26.pdf"><strong>Domingo quinto de Cuaresma26</strong></a><a href="https://cipecar.org/wp-content/uploads/2026/03/Domingo-quinto-de-Cuaresma26.pdf" class="wp-block-file__button wp-element-button" download aria-describedby="wp-block-file--media-eb912bab-4c2b-46f0-87d2-b9c8c23f1755">Descarga</a></div>
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		<title>Domingo cuarto de Cuaresma</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 14 Mar 2026 09:07:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Evangelio domingos - Cuaresma A]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lectura orante del Evangelio: Juan 9,1-41 Que bien sé yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche (San Juan de la Cruz) Al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Un ciego no ve, pero está, en la calle, a la vista de todos; grita, extiende la mano. Pasamos junto [&#8230;]</p>
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<p class="has-ast-global-color-5-color has-text-color has-background has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ae26b72e116be11eca3668455072ad6b wp-block-paragraph" style="background:linear-gradient(223deg,rgb(255,206,236) 0%,rgb(152,150,240) 74%)"><strong>Lectura orante del Evangelio: Juan 9,1-41</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Que bien sé yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche </em>(San Juan de la Cruz)<em> </em><em></em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Un ciego no ve, pero está, en la calle, a la vista de todos; grita, extiende la mano. Pasamos junto a él, como ante tantas personas que sufren exclusión, discriminación y miseria. Consideramos tan normal este paisaje que terminamos acostumbrando nuestro corazón a la indiferencia, “globalización de la indiferencia” (Papa Francisco). Hay luz en la fachada, pero tiniebla en el corazón. Jesús ve al ciego, se acerca a él con compasión y ternura, inicia un diálogo liberador. No acepta la opinión generalizada de que está así por su culpa. La presencia del ciego, los refugiados retenidos por alambradas, las víctimas de la injusticia y de la guerra… dejan al descubierto nuestra ceguera. Nosotros, si no los vemos, somos más ciegos que ellos: ‘Tienen ojos y no ven’. Comenzar la oración con esta humildad de saber que compartimos cegueras es andar en verdad, es fruto del Espíritu. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Jesús, ilumina nuestras oscuridades. Sé Tú nuestra luz, enciende nuestra noche.</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>‘Yo soy la luz del mundo’. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Jesús es alguien único, es una novedad inaudita, una presencia de bondad en medio de nuestro mundo. No sólo da la vista al ciego del camino, sino que este encuentro le da ocasión de desvelar su identidad: ‘soy la luz del mundo’. Jesús es luz encendida, puesta en medio para iluminar. No hay otra noticia más fascinante que esta. Jesús es luz, su amor es más grande que todos nuestros pecados. Nuestra muerte es vencida por su presencia sanadora. Con Él nos viene una plenitud insospechada. Como curó al ciego con el barro y el agua, con el signo y la palabra, nos puede curar ahora a nosotros para que seamos hijos del Padre, que es luz de luz, y realicemos las obras del día. Dejemos que realice en nosotros una nueva creación. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Estamos ante ti, Jesús, como noche que espera la aurora. Tu mirar es amar: ésta es la verdad que sostiene nuestra fe. Eres nuestra luz y salvación. </em> </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>‘¿Crees tú en el Hijo del hombre?’</strong> </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Un ciego en el camino, gritando, no era problema. Un ciego que ahora ve, gracias a Jesús, es una amenaza para la vieja mentalidad, incrédula. Un convertido a Jesús es un peligro, una persona liberada por Jesús resulta incómoda. ¡Cuánta resistencia a la hora de acoger la novedad! Unos tienen miedo, otros son incapaces de alegrarse con el triunfo de la vida, otros expulsan o marginan a quien camina en la verdad. ¿Y nosotros? ¡Cuánta ceguera disimulada en ojos que, sólo aparentemente, ven! ¿De qué sirve acaparar y presumir de fe, si no dejamos paso a la novedad de Jesús que libera? ¿Será verdad que no queremos ver? Sea como sea, Jesús no nos deja solos, nos hace la pregunta de la fe a cada uno/a: ‘¿crees tú?’ Y espera pacientemente que dejemos entrar su luz en nuestro corazón. ¿Qué haremos? Un ciego, que no conocía la luz, porque nunca la había visto, nos anima con su confianza, tan sencilla, a recorrer sin miedo el proceso de la fe. Frente a todos los miedos, frente a todos los prejuicios. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Espíritu Santo, guíanos hacia la fe, llévanos a Jesús.  </em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>‘Creo, Señor’. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Jesús espera nuestra respuesta creyente. Los que están sufriendo en las orillas de los caminos, también, porque la fe en Jesús es siempre ternura y compasión hacia los que están marginados por los motivos que sean. El joven, radiante de alegría, confiesa abiertamente su fe. El que antes era ciego nos ofrece su testimonio y nos regala palabras nuevas para decir nuestra fe: ‘Creo, Señor’. A esta fascinante aventura nos empuja el Espíritu. Jesús nos ha abierto los ojos, nos ponemos ante Él, lo adoramos. Por haber gozado un instante de su luz, unimos nuestras fuerzas para solidarizarnos con los que sufren dramas infinitos, en Siria, por ejemplo, para incluir y no excluir. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Madre de los creyentes, danos tu fe.   </em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desde el CIPE os deseamos un FELIZ DOMINGO DE LA ALEGRÍA &#8211; marzo de 2026</p>



<div class="wp-block-file"><a id="wp-block-file--media-aa5587d1-466b-46c1-adaf-2a5f0440475b" href="https://cipecar.org/wp-content/uploads/2026/03/Domingo-cuarto-de-Cuaresma26.pdf"><strong>Domingo cuarto de Cuaresma26</strong></a><a href="https://cipecar.org/wp-content/uploads/2026/03/Domingo-cuarto-de-Cuaresma26.pdf" class="wp-block-file__button wp-element-button" download aria-describedby="wp-block-file--media-aa5587d1-466b-46c1-adaf-2a5f0440475b">Descarga</a></div>
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		<title>Domingo tercero de Cuaresma</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 05 Mar 2026 09:11:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Evangelio domingos - Cuaresma A]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lectura orante del Evangelio: Juan 4,5-42 “Cada encuentro con Jesús nos llena de alegría y nos cambia la vida” (Papa Francisco). Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo. Entramos en esta escena encantadora. Jesús está sentado en el brocal de un pozo. Está esperándonos, con hambre de encuentro, con sed de amor. [&#8230;]</p>
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<p class="has-ast-global-color-5-color has-text-color has-background has-link-color has-medium-font-size wp-elements-98987d70cfcaa87eea6946eecc103caf wp-block-paragraph" style="background:linear-gradient(201deg,rgb(255,206,236) 0%,rgb(110,64,115) 83%,rgb(152,150,240) 100%)"><strong>Lectura orante del Evangelio: Juan 4,5-42</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>“Cada encuentro con Jesús nos llena de alegría y nos cambia la vida” (Papa Francisco). </em><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Entramos en esta escena encantadora. Jesús está sentado en el brocal de un pozo. Está esperándonos, con hambre de encuentro, con sed de amor. Metidos en mil cosas, quizás no lo vemos. Pero Jesús sabe esperar. Hoy puede ser el día del encuentro con él. ¿Lo intentamos? Por él no va a quedar. Jesús es manantial de amor en el pozo de nuestra interioridad. ¿Cómo cruzar el umbral que nos separa de él y de nosotros mismos? Como a la mujer de Samaría, solo una sed honda, a menudo desconocida, nos alumbra; y un cansancio, que solo se cura con el amor, nos ayuda a descubrir la presencia del Amigo. Nos da confianza saber que Jesús siempre oye el deseo de los pobres. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Espíritu Santo, llévanos adentro, donde nace la luz, donde crece el amor, donde nos espera Jesús.</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice: ‘Dame de beber’.</strong> </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Jesús no pierde tiempo. Rápidamente inicia el diálogo con nosotros. Sus palabras imprevisibles nos sorprenden. ¿Cómo es que nos pide de beber a nosotros, tan sedientos de agua y de todo? ¿De dónde sacaremos lo que nos solicita? Quizás sea ahora el momento escogido por el Espíritu para tener un encuentro con Jesús. Si probamos a escuchar la música escondida en su petición: ‘dame de beber’. A nosotros, marginados como la samaritana de las fuentes de la vida, nos ofrece palabra, dignidad, confianza; pero, antes, nos pide. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Jesús, ¿qué nos pides hoy?</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>‘Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva’. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Muchos se han alejado de Dios; lo ven como un extraño. Se han marchado sin haberlo conocido. Quizás también a nosotros nos ha pasado o nos pasa. Sea como sea, el diálogo con Jesús en nuestra interioridad puede llevarnos a ser sus amigos y recibir el agua viva que sacia nuestra sed. ‘Si conociéramos el don de Dios’. Jesús puede descubrirnos hoy que Dios es un misterio de bondad, una fuente de la que cada uno bebe según tenga el vaso, una presencia amistosa y acogedora en quien podemos confiar siempre. Es hora de dejar a un lado nuestro pequeño cántaro para que Jesús nos llene el corazón. Con la mujer de Samaría aprendemos a ser discípulos de Jesús, mientras dialogamos con él acerca de las preguntas más hondas que llevamos en los adentros. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>¿Quién eres tú, Jesús, que tienes un agua viva?</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>La mujer le dice: ‘Señor, dame esa agua; así no tendré más sed’. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Después de haber alimentado la vida con espejismos de oasis inexistentes y de haber buscado agua en cisternas agrietadas, Jesús nos ofrece la oportunidad de vivir una fe de manera confiada en el fondo de nuestro ser. La vida es más hermosa cuando en ella está Jesús. Con él en medio, ya nada es lo mismo, porque en viniendo la vida ya no queda ni rastro de la muerte. Con Jesús comienza otra danza, todo se recrea. Y de la alegría por haber bebido el agua de su manantial vamos a testimoniar la alegría del encuentro con él. El cansancio del alma deja paso a la alegría misionera: Que todos conozcan a Jesús, que todos tengan vida y la celebren, que haya agua para todos los pueblos de la tierra. Nuestro mundo es capaz de generar recursos para que haya agua para todos, pero no sabe compartir. Nuestro pozo, con abundante agua de Jesús, es ahora una fiesta de solidaridad inagotable, donde se comparten el agua y la vida. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Si te escuchamos, Jesús, tú no te callas. Si nos abrimos a ti, Jesús, tú no nos cierras la puerta. Si confiamos en ti, Jesús, tú nos acoges. Si nos entregamos a ti, Jesús, tú nos sostienes. Si nos hundimos en el camino, tú, Jesús, nos levantas y nos das a beber de tu agua viva.</em> <em> </em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desde el CIPE os deseamos un feliz tiempo de gracia &#8211; marzo de 2026</p>



<div class="wp-block-file"><a id="wp-block-file--media-a82fcb04-b906-4540-9a65-8a743d2c23cf" href="https://cipecar.org/wp-content/uploads/2026/03/Domingo-tercero-de-Cuaresma26.pdf"><strong>Domingo tercero de Cuaresma26</strong></a><a href="https://cipecar.org/wp-content/uploads/2026/03/Domingo-tercero-de-Cuaresma26.pdf" class="wp-block-file__button wp-element-button" download aria-describedby="wp-block-file--media-a82fcb04-b906-4540-9a65-8a743d2c23cf">Descarga</a></div>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-9-16 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Tercer domingo de cuaresma. Dame esa agua" width="563" height="1000" src="https://www.youtube.com/embed/0-hM1L9y5gM?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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		<title>LECTIO DIVINA: III DOMINGO DE CUARESMA: Juan 4,5-42</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Mar 2026 16:44:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[12. Lectio Divina]]></category>
		<category><![CDATA[Evangelio domingos - Cuaresma A]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>INVOCACIÓN AL ESPÍRITU Ven, Espíritu Santo. Canto:&#160;De noche iremos, de noche. Que para encontrar la fuente sólo la sed nos alumbra, sólo la sed nos alumbra. MOTIVACIÓN. PARA DISPONER EL CORAZÓN Vivimos rodeados de muchas palabras, pero ¡cuántas de ellas son vacías! A veces escuchamos también palabras sabias, pero que no tocan nuestro destino último. [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>INVOCACIÓN AL ESPÍRITU</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ven, Espíritu Santo.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Canto:&nbsp;<em>De noche iremos, de noche. Que para encontrar la fuente sólo la sed nos alumbra, sólo la sed nos alumbra.</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>MOTIVACIÓN. PARA DISPONER EL CORAZÓN</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Vivimos rodeados de muchas palabras, pero ¡cuántas de ellas son vacías! A veces escuchamos también palabras sabias, pero que no tocan nuestro destino último. La Palabra de Dios, en cambio, satisface nuestra sed de significado, de verdad sobre nuestra vida. Es la única Palabra siempre nueva: al revelarnos el misterio de Dios, es inagotable, nunca deja de ofrecer sus riquezas (Papa León).</em><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>A LA ESPERA DE LA PALABRA. CON LA LÁMPARA ENCENDIDA </strong><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Estamos ante un diálogo precioso entre Jesús y la Samaritana, uno de los episodios más leídos y meditados, paradigma de nuestro camino de fe. En él se restaura lo que somos, hasta descubrir el manantial de amor, la vida del Espíritu en la interioridad. &nbsp;</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Por medio de la experiencia tan vital y cotidiana como la sed y el agua se nos presenta una catequesis cuaresmal para renovar la alegría del bautismo en la Pascua.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">La escena se sitúa en Samaría, donde vive un pueblo mestizo en lo étnico, cultural y religioso, resultado de la mezcla de israelitas con asirios En el trasfondo hay una vieja historia de odios y rencores a causa de la religión. Todos creían en Dios, pero cada uno pensaba que lo suyo era mejor que lo del otro: su templo, su monte santo, su agua y sus fuentes. La narración nos presenta muchos desafíos: hay que desaprender para aprender.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PROCLAMACIÓN DE LA PALABRA: JUAN 4,5-42</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">En aquel tiempo, llegó Jesús a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el pozo de Jacob.<br>Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo. Era hacia la hora sexta.<br>Llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice:<br>    «Dame de beber».<br>Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida. La samaritana le dice:<br>    «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» (porque los judíos no se tratan con los samaritanos).<br>Jesús le contestó:<br>    «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice “dame de beber”, le pedirías tú, y él te daría agua viva».<br>La mujer le dice:<br>    «Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?».<br>Jesús le contestó:<br>    «El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna».<br>La mujer le dice:<br>    «Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla. Veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén».<br>Jesús le dice:<br>    «Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que lo adoren así. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y verdad».<br>La mujer le dice:<br>    «Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo».<br>Jesús le dice:<br>    «Soy yo, el que habla contigo».<br>En aquel pueblo muchos creyeron en él. Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos.<br>Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer:<br>    «Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo».</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>1. FECUNDIDAD DE LA PALABRA</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo.&nbsp;</strong>Los encuentros amorosos suceden junto a un pozo (Isaac y Rebeca, Moisés y Séfora). Entramos en esta escena encantadora. Jesús viaja de Judea, donde lo han rechazado, a Galilea; pasa por Samaría, otra tierra hostil. Está cansado del camino y de las disputas interminables, religiosas. Es mediodía. Está esperando, busca el encuentro, tiene sed de amor. Una mujer simboliza al ser humano, hecho para lo infinito, atormentado por la árida finitud que le rodea y no le sacia, con necesidad de un agua viva que le hidrate y regenere, que le vivifique y haga fecundo el sentido&nbsp;de sus días. La sed alumbra el camino; el cansancio sólo se cura con el amor. Nos da confianza saber que Jesús siempre oye el deseo de los pobres</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice: ‘Dame de beber’.</strong>&nbsp;Una mujer sedienta. La sed siempre pone en marcha la búsqueda (el consumismo ahoga la sed). La sed descubre que no somos completos, somos seres carentes, llamados a un encuentro. ¡Bendita búsqueda que nos pone de cara a Dios y de cara a los demás para el encuentro!<em>&nbsp;(Buscando mis amores).&nbsp;</em>La mujer samaritana, del pueblo que habita en Siquén, es considerada una hereje, una pecadora, pero es buscadora&nbsp;<em>(el que busca encuentra)</em>. Jesús no pierde tiempo. Rápidamente inicia el diálogo, rompe los prejuicios raciales, religiosos, culturales: (un judío no podía pedir nada a un samaritano y menos a una mujer). Sus palabras imprevisibles sorprenden. ¿Cómo es que pide, qué nos pide? El encuentro comienza dando a Jesús nuestra agua.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>‘Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva’.&nbsp;</strong>Jesús habla de teología con una mujer. Muchos se han alejado de Dios; lo ven como un extraño. Se han marchado sin haber conocido el don. Quizás también a nosotros nos ha pasado o nos pasa. Sea como sea, el diálogo con Jesús en nuestra interioridad puede llevarnos a ser sus amigos y recibir el agua viva que sacia nuestra sed.&nbsp;El agua es realidad de la máxima importancia y también de gran relevancia bíblica. La teología samaritana no conoce el don. El diálogo con Jesús en la interioridad le ayuda a reconocerse, la lleva a ser esposa de quien no desilusiona. Jesús descubre que Dios es un misterio de bondad, una fuente de la que&nbsp;<em>cada uno bebe según tenga el vaso</em>, una presencia amistosa y acogedora en quien se puede confiar siempre. Jesús ha reinterpretado su historia. Es hora de dejar a un lado el pequeño cántaro para que Jesús llene el corazón con el Espíritu.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>La mujer le dice: ‘Señor, dame esa agua; así no tendré más sed’.&nbsp;</strong>La sed se ha encontrado con el manantial. El agua viva es el Espíritu que da vida eterna, el amor de Dios&nbsp;<em>que ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado</em>&nbsp;(Rom 5,5). Después de haber alimentado la vida con espejismos de oasis inexistentes y de haber buscado agua en cisternas agrietadas (cinco maridos), Jesús ofrece la oportunidad de vivir una fe de manera confiada en el fondo del corazón. La vida es más hermosa cuando en ella está Jesús. Con él en medio, ya nada es lo mismo, <em>porque en viniendo la vida ya no queda ni rastro de la muerte.</em><em></em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>“Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad”. </strong>El tema de la conversación cambia. La mujer ya no está a la defensiva. Saca las inquietudes más profundas que lleva dentro. Propone el tema que divide a judíos y samaritanos. ¿Cuál es el verdadero lugar para adorar? Los samaritanos asumieron el Pentateuco y los lugares de culto de los tiempos patriarcales. De encuentro peligroso se pasa a un encuentro amoroso. Jesús critica a una y otra religión (paralelismo con Nicodemo); han dejado el agua viva y beben en charcos; necesitan el Espíritu. No importa el lugar sino el modo. Jesús, que la ha ayudado a que asuma su situación vital: «no tengo marido», ahora, por el Espíritu, le revela cuál es el culto que tiene sentido: conocer a Dios y adorarlo como Padre. Este misterio de amor es la razón más profunda de unidad que une a todos los cristianos, y que es mucho más grande que las divisiones que se han producido a lo largo de la historia.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>“Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo”. Jesús le dice: “Soy yo, el que habla contigo”.&nbsp;</strong>Esperanza arraigada:&nbsp;<em>Cuando venga el Mesías nos lo dirá todo</em>. Es allí, cuando, a la pregunta: ¿quién eres?, Jesús le revela su identidad:&nbsp;<em>Yo soy, el que habla contigo</em>.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>“Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo”.&nbsp;</strong>Con Jesús comienza otra danza, todo se recrea. De la alegría por haber bebido el agua de su manantial, la samaritana ha quedado llena, olvida su cántaro y va a testimoniar la alegría del encuentro con Jesús. El cansancio del alma deja paso a la alegría misionera: Que todos conozcan a Jesús, que haya agua del Espíritu para todos. Nuestro mundo es capaz de generar recursos para que haya agua para todos, pero no sabe compartir.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>2. MEDITACIÓN. RESPUESTA A LA PALABRA </strong><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>¿Qué nos dice a nosotros este Evangelio’</em>?<br><em>¿Seguimos siendo racistas?</em><br><em>¿Valoramos la incorporación de la mujer en la Iglesia?</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>3. ORACIÓN. ORAR LA PALABRA</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Me siento junto al pozo para estar a solas contigo. <em>¡Oh qué de veces me acuerdo del agua viva que dijo el Señor a la Samaritana!, y así soy muy aficionada a aquel Evangelio, y es así cierto, que sin entender como ahora este bien, desde muy niña lo era, y suplicaba muchas veces al Señor me diese aquel agua, y la tenía dibujada adonde estaba siempre, con este letrero, cuando el Señor llegó al pozo: Domine, da mihi aquam (Santa Teresa)</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>4. ACCIÓN: CONTAR LA NUEVA MANERA DE VIVIR.</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Sobran los maestros y faltan los testigos. Necesitamos testigos que digan lo que han visto y oído. Lo peor que le pasa al hombre de hoy es que no tiene sed de Dios. <em>Bueno es saber que los vasos nos sirven para beber. Lo peor es que no sabemos para qué sirve la sed</em>. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pedro Tomás Navajas, ocd</p>



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		<title>Domingo segundo de Cuaresma</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Mar 2026 09:32:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Evangelio domingos - Cuaresma A]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lectura orante del Evangelio: Lucas 9,28-36 “La Pasión es un regalo de amor infinito por parte de Jesús” (Papa Francisco). Tomó Jesús a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto del monte para orar. ¿Entendemos los caminos de Dios en nuestra vida? ¿Nos entendemos a nosotros mismos? Jesús, el amigo verdadero, [&#8230;]</p>
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<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Lectura orante del Evangelio: Lucas 9,28-36</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>“La Pasión es un regalo de amor infinito por parte de Jesús”</em> (Papa Francisco).</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Tomó Jesús a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto del monte para orar. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Entendemos los caminos de Dios en nuestra vida? ¿Nos entendemos a nosotros mismos? Jesús, el amigo verdadero, nos saca de situaciones sin salida y nos lleva a lo alto de la montaña, al mar adentro, al desierto, a la otra orilla… Nos invita a una experiencia fuerte de oración, para ver las cosas de otra manera. La oración ha sido siempre para él la gran estrategia para encontrarse con el amor y proyecto del Abbá. A la luz de la oración ha discernido su vida, abriéndose camino en medio de las dificultades. En ella ha encontrado fortaleza para la misión. ¿Y nosotros? Tenemos la oportunidad de orar, de estar con Jesús, de saber quién es él y quiénes somos nosotros. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Llévanos, Jesús, contigo. Dinos quién eres para saber quiénes somos.</em>  </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió y sus vestidos brillaban de resplandor. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">La oración de Jesús es una alegría, un milagro de luz, un diálogo de amor, una experiencia de comunión. En Jesús se hace visible el corazón del Padre, su energía de vida, su perdón más allá de los límites, su amor loco por nosotros. Ahí nos quiere meter Jesús: en su misterio de Hijo que ora al Padre. Pero nosotros, ciegos ante tanta luz, sordos para tales llamadas, no entendemos y nos dormimos; nos suele pasar. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Nos invitas a orar, Señor. Envíanos</em> <em>tu Espíritu, para que nos ayude y enseñe.</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Dos hombres conversaban con él… hablaban de su éxodo. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Jesús habla con Moisés y Elías. Los dos saben lo que es orar. Han subido al monte buscando el rostro de Dios. Han hablado con Dios como con un amigo. Para Jesús son una presencia alentadora. Hablan del éxodo de Jesús, de su camino de entrega en la cruz, por amor. Orar es mucho más que decir palabras bonitas, es vida, es obediencia al proyecto del Padre, es amor entregado. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Aunque somos más amigos de contentos que de cruz, queremos estar contigo, orar contigo, amar contigo.</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Dijo Pedro a Jesús: Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">A veces en la oración percibimos algo del misterio de Jesús. Se está bien a su lado. Nos gusta la luz. Quisiéramos atrapar esos momentos, instalar las tiendas, quedarnos. Todo está bien, pero se nos puede olvidar lo más importante: bajar con Jesús, camino hacia la cruz para dar vida. <em>¿Qué podemos hacer por ti, Señor Jesús, que tanto haces por nosotros?</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Y una voz desde la nube decía: «Este es mi Hijo, el Elegido, escuchadlo».</strong> El Padre nos lo dice con claridad: Jesús es todo para nosotros. Su misterio de amor es para nosotros. Aprendemos a orar y a vivir escuchándolo, volviendo una y otra vez a la alegría del Evangelio. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">J<em>esús, queremos pasar la vida escuchándote.</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Ellos guardaron silencio. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Silencio habitado por palabras que tocan el corazón. Silencio transfigurado por la luz de Jesús, que se asoma en un compromiso hacia todos los desfigurados. Silencio, que se pone en camino para entregar la vida por amor, como Jesús. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Oye, Jesús, nuestro callado amor, el que se prueba en las obras.</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Feliz domingo. Si quieres, suscríbete a la revista ORAR &#8211; CIPE – marzo 2026</p>



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		<title>LECTIO DIVINA: II DOMINGO DE CUARESMA: Mateo 17,1-9</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Feb 2026 18:44:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[12. Lectio Divina]]></category>
		<category><![CDATA[Evangelio domingos - Cuaresma A]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>INVOCACIÓN AL ESPÍRITU Espíritu Santo, llévanos al monte o adonde sea, para que conozcamos a Jesús y nos conozcamos a nosotros en Él. MOTIVACIÓN. PARA DISPONER EL CORAZÓN Pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>INVOCACIÓN AL ESPÍRITU</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Espíritu Santo, llévanos al monte o adonde sea, para que conozcamos a Jesús y nos conozcamos a nosotros en Él.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>MOTIVACIÓN. PARA DISPONER EL CORAZÓN</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor</em> (Mensaje del papa León para la Cuaresma 2026).</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>A LA ESPERA DE LA PALABRA. CON LA LÁMPARA ENCENDIDA </strong><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">De la humanidad probada (tentaciones) a la humanidad glorificada.<br>Texto relacionado con el anuncio de su pasión y muerte en la cruz (Mt 16, 21) y el seguimiento: “Si alguno quiere venir en pos de mí… tome su cruz y sígame” (Mateo 16,24). Reacción de Pedro: “¡Lejos de ti, Señor!” (Mt 16,22). Respuesta de Jesús: “¡Quítate de mi vista, Satanás!, porque tus pensamientos no son los de Dios” (Mt 16, 23).</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">La Cuaresma invita a emprender un camino interior que no es sencillo; es un alto en el camino, un respiro luminoso que Dios nos concede para sostenernos en el camino. No es un espectáculo para admirar; es una revelación que transforma la vida.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Proclamación de la Palabra: Mateo <strong>17,1-9</strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto.<br>Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.<br>De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús:<br>    «Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».<br>Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz desde la nube decía:<br>    «Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo».<br>Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.<br>Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo:<br>    «Levantaos, no temáis».<br>Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.<br>Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó:<br>    «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».   </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>1. Fecundidad de la Palabra</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto.</strong>&nbsp;“A los seis días” (en aquel tiempo): camino hacia el séptimo día, plenitud. Detalle de amor de Jesús a sus discípulos: acompaña a los escandalizados a una experiencia luminosa en el monte. Los saca (salida de Abrahán) para que entren en la historia de salvación. Salir de la tierra significa romper con lo que da seguridad, con lo que define la identidad, con lo que uno controla, con lo que hoy llamamos zona de confort. La luz se despliega mientras caminamos.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz</strong>.&nbsp;Jesús toma la decisión de mostrar a los suyos una anticipación de su gloria, la que tendrá después de la resurrección, para confirmarlos en la fe y que no se escandalicen ante la Cruz. Es una oportunidad de ponerse en comunicación con la identidad de Jesús, camino de Jerusalén para sufrir la pasión, en obediencia al Padre. Esa luz no es evasión ni refugio; es anticipo de la gloria que brotará de la Cruz.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. </strong> Jesús está en conexión con el AT; conversa con Moisés y Elías, que representan la Ley y los Profetas, a todo ello viene Jesús a dar cumplimiento. Otorgan autoridad a Jesús, la que no le darán en Jerusalén. Jesús es quien revela a Dios como el que ama a los hombres. Una persona transfigurada es, sobre todo, alguien que ha «visto». Desdramatiza tus dramas, y con sola su presencia pone paz, una extraña pero verdadera paz en medio de todos los contrastes, dudas, cansancios y dificultades de la vida.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».&nbsp;</strong>Llama a Jesús “Señor”, título muy usado en Mateo. Tiendas: experiencia de liberación en el éxodo. Pedro se siente tan bien que no quiere que aquello se acabe. Cuanto más dure la oración, piensa, mejor. Nosotros también buscamos a veces un cristianismo cómodo, sin sobresaltos ni renuncias. La luz del monte no es para quedarse, sino para bajar y afrontar la realidad. La Transfiguración no evita la cruz; la ilumina desde dentro.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>«Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo</strong>».&nbsp;La Cuaresma es una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor en la nube y renovar la decisión de seguir a Cristo, recorriendo con Él el camino que sube a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección. La voz del Padre nos recuerda el centro de la fe, que nace de la escucha: <em>Escuchadlo</em>.Escuchar a Jesús implica seguirlo, y seguirlo implica bajar del monte para caminar con Él hacia la entrega total. Escuchar a Jesús es dejar que su palabra ilumine nuestras sombras cuestiones nuestras seguridades, transforme nuestros criterios. Oír al Padre ayuda entender que su mensaje y su vida son la voluntad de Dios. La escucha nos hace transparentes, como a Jesús.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Levantaos, no temáis.&nbsp;</strong>La presencia de lo divino asusta al hombre que se siente empequeñecido. La actuación de Jesús es conmovedora:&nbsp;<em>«Se acerca»</em>&nbsp;para que sientan su presencia amistosa.&nbsp;<em>«Los toca»</em>&nbsp;para infundirles fuerza y confianza. Y les dice unas palabras inolvidables<em>:&nbsp;<strong>«</strong>Levantaos. No temáis».</em>&nbsp;La Transfiguración nos revela quién es Cristo, pero también quiénes somos nosotros: hijos amados, llamados a dejarnos iluminar y transformar por su presencia. La Cuaresma es ese tiempo en el que Dios nos toca para levantaros de nuestras postraciones: miedos, culpas, cansancios, heridas. La luz de Cristo no humilla, sino que sana; no deslumbra, sino que revela; no aplasta, sino que levanta.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».&nbsp;</strong>Los discípulos han necesitado la transfiguración, pero los hombres están abajo, en la tierra, en la historia, y Jesús les invita a bajar, como una especie de vocación. Han de saber ver la identidad de Jesús en lo humano de cada día. La luz de Cristo no elimina la cruz, pero la llena de sentido. Son importantes los momentos de intimidad con Jesús, pero también es necesario que lo descubramos en lo cotidiano. La fe madura cuando aprendemos a discernir su presencia en todo.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>2. MEDITACIÓN. RESPUESTA A LA PALABRA </strong><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Qué lugar ocupa la Palabra de Dios en tu vida? ¿La lees? ¿Oras con ella? ¿Alimenta tu fe? ¿Te ayuda a conocer y amar más a Jesús?</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">¿Te ayuda la fe a salir de tu zona de confort?<br>¿Transfiguras o desfiguras?<br>¿Cómo transfigurar la vida de la gente que te rodea?<br>¿Cómo es tu fe? ¿Te moviliza? ¿Te cambia la vida?</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>3. ORACIÓN. ORAR LA PALABRA</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">En la oración encontramos nuestro verdadero ser: “Tú eres mi Hijo amado”. Todos somos personas transfiguradas, aunque a menudo lo desconozcamos. L<em>a transfiguración es un acontecimiento de oración.&nbsp;</em>Necesitamos desarrollar nuestra capacidad de admiración y de contemplación, para ver a las personas y a las cosas «más allá» de lo meramente superficial.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Ayúdanos, Señor, como a Pedro, Santiago y Juan, a bajar a los caminos de la historia con el rostro radiante y la luz en las manos, para anunciar y hacer presente la buena noticia de tu Reino.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>4. ACCIÓN: CONTAR LA NUEVA MANERA DE VIVIR.</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">La oración nos lleva a contemplar los rostros desfigurados y escuchar las voces de quienes sufren por distintas causas.<br>El encuentro con el Señor nos lleva a contemplar los gestos solidarios de quienes creen en un mundo más fraterno y en una Iglesia nueva. Toda contemplación lleva al compromiso. Hay personas que todo lo que tocan, o el ambiente en el que viven, lo transforman. Transfiguran la vida y los problemas en un clima de paz; la incertidumbre en confianza y serenidad. Transfiguran el odio en respeto y amor, la indiferencia en acogida, la enfermedad en fuente de reflexión y aceptación de la propia finitud, la desesperación en esperanza.<br>¿Te animas a ser como estos? Feliz aventura.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Pedro Tomás Navajas, ocd</p>



<div class="wp-block-file"><a id="wp-block-file--media-333c93a5-ee30-4777-b11f-f342a018b58a" href="https://cipecar.org/wp-content/uploads/2026/02/16F-Lectio-Mateo-171-9-2DC.pdf"><strong>16F Lectio Mateo 17,1-9 2DC</strong></a><a href="https://cipecar.org/wp-content/uploads/2026/02/16F-Lectio-Mateo-171-9-2DC.pdf" class="wp-block-file__button wp-element-button" download aria-describedby="wp-block-file--media-333c93a5-ee30-4777-b11f-f342a018b58a">Descarga</a></div>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="DOMINGO II DE CUARESMA CICLO A" width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/n5b322-1hyM?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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		<title>Domingo primero de Cuaresma</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Feb 2026 17:55:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Evangelio domingos - Cuaresma A]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lectura orante del Evangelio: Mateo 4,1-11 El diablo tienta al cristiano con riqueza, vanidad y orgullo (Papa Francisco). El tentador se le acercó y le dijo: “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes”. El tentador es un seductor; sus propuestas son muy sutiles y halagadoras; se acerca tanto a [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Lectura orante del Evangelio: Mateo 4,1-11</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>El diablo tienta al cristiano con riqueza, vanidad y orgullo </em>(Papa Francisco).</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>El tentador se le acercó y le dijo: “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes”. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">El tentador es un seductor; sus propuestas son muy sutiles y halagadoras; se acerca tanto a nosotros, que se mete dentro. No nos es fácil detectar por dónde nos está quitando la vida. Sin darnos cuenta, la tentación crece, contagia, se justifica. Todo nuestro ser se siente afectado, halagado, provocado. Pero cuando el pan es pan-dinero y es pan-poder que domina a los pobres sin compartir con ellos lo que les pertenece, no es pan de Dios ni pan nuestro, es un engaño. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Padre nuestro, no nos dejes caer en la tentación.    </em> </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Pero él le contestó: “Está escrito: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios””. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Jesús no quiere convertir las piedras en pan, sino convertir a los hombres, para que compartan el pan. Quiere un pan, que no sea poder sino comunión. No sólo de bienestar vive el ser humano. La respuesta de Jesús está en la confianza en el Padre y en la atención constante a su Palabra. La Palabra nos salva en la tentación, nos fortalece en las pruebas; cuando todo parece sombrío, renueva nuestro espíritu, nos hace conocer el amor y la amistad, desarrolla nuestra solidaridad con los que sufren, nos hace escuchar nuestra conciencia con responsabilidad. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Padre nuestro, no nos dejes caer en la tentación.  </em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>“Si eres Hijo de Dios, tírate abajo”. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Nada es claro ni fácil en la vida. Seguimos estando en la misma situación de prueba que Jesús. Quizás hemos optado por los caminos atractivos del diablo. Con la fuerza y lucidez del Espíritu escogemos hoy caminos de libertad y no de esclavitud, de servicio y no de dominio, de vida y no de muerte. No caminamos solos; caminamos con Jesús: camino, verdad, vida. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Padre, no nos dejes caer en la tentación.</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Jesús le dijo: “No tentarás al Señor, tu Dios”.</strong> </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">A veces pensamos que habría sido más fácil entablar relaciones con Dios a nivel de prodigio y seguridad. Pero Dios nos ha llamado en amor y respeto radical, sin forzarnos de ninguna manera, sin obligarnos a aceptar el mesianismo de Jesús, sin milagros exteriores, sin imposiciones, sin demostraciones. Así caminó Jesús, desplegando un mesianismo de amor, sin comprar a los pobres con pan, sin tomar el poder para imponer desde arriba su proyecto, sin dominar sobre las conciencias. ¿Optaremos por este camino? </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Padre nuestro, no nos dejes caer en la tentación.  </em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>“Todo esto te daré si te postras y me adoras”. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">El diablo ofrece dictadura perfecta, que dé origen a un espléndido rebaño, pero en el que habrá muerto el ser humano. Jesús no quiere autómatas ni esclavos, sino amigos e hijos. Jesús sólo quiere reinar para curar, dar vida y plenitud a todos. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Padre nuestro, no nos dejes caer en la tentación.</em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Le dijo Jesús: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo darás culto”.</strong> </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">La Cuaresma es una oportunidad para volver a Dios de todo corazón, para dejarnos evangelizar por la Palabra de vida. En el desierto, que no es ausencia de personas sino presencia de Dios, aprendemos a crecer en la amistad con Jesús. Adorar al Señor nos da fuerza para ayudar a los que tienen débiles las rodillas, nos da ojos para regalárselos al que nunca ha mirado con belleza, nos da manos para unirlas al que las esconde para no dar, nos da corazón para ponerlo a latir junto al corazón calculador, nos da brazos para abrazar al que no se atreve a mostrar amor, nos da cuerpo de danza para alentar a los que están sin vida.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>¡Bendito y alabado seas, Señor! </em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desde el CIPE os deseamos un feliz tiempo de GRACIA &#8211; febrero de 2026</p>



<div class="wp-block-file"><a id="wp-block-file--media-e07cd0c3-540b-41e6-95d6-adbc91847909" href="https://cipecar.org/wp-content/uploads/2026/02/Domingo-primero-de-Cuaresma26.pdf"><strong>Domingo primero de Cuaresma26</strong></a><a href="https://cipecar.org/wp-content/uploads/2026/02/Domingo-primero-de-Cuaresma26.pdf" class="wp-block-file__button wp-element-button" download aria-describedby="wp-block-file--media-e07cd0c3-540b-41e6-95d6-adbc91847909">Descarga</a></div>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
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		<title>Domingo cuarto de Cuaresma</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 16 Mar 2023 08:51:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Evangelio domingos - Cuaresma A]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lectura orante del Evangelio: Juan 9,1-41 Ahora, Señor, no se quiere ver. ¡Oh, qué mal tan incurable! Aquí, Dios mío, se ha de mostrar vuestro poder, aquí vuestra misericordia (Santa Teresa, Exclamaciones 8) Al pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento. Un ciego no ve, pero está, en la calle, a la vista [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-ast-global-color-5-color has-vivid-purple-background-color has-text-color has-background has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Lectura orante del Evangelio: Juan 9,1-41</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Ahora, Señor, no se quiere ver. ¡Oh, qué mal tan incurable! Aquí, Dios mío, se ha de mostrar vuestro poder, aquí vuestra misericordia (Santa Teresa, Exclamaciones 8)</em></p>



<p class="has-vivid-purple-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Al pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento</strong>. </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Un ciego no ve, pero está, en la calle, a la vista de todos; grita, extiende la mano. Pasamos junto a él, como ante tantas personas que sufren exclusión, discriminación y miseria. Consideramos tan normal este paisaje que terminamos acostumbrando nuestro corazón a la indiferencia; hay luz en la fachada, pero tiniebla en el corazón. Jesús ve al ciego, se acerca a él con compasión y ternura, inicia un diálogo liberador. Se niega a aceptar la opinión generalizada de que está así por su culpa. La presencia de los ciegos de todo tipo deja al descubierto nuestra ceguera. Nosotros, si no los vemos, somos más ciegos que ellos: <em>Tienen ojos y no ven</em>. Comenzar la oración con esta humildad de saber que compartimos cegueras es andar en verdad, es fruto del Espíritu.<strong> <em>Jesús, ilumina nuestras oscuridades. Sé tú nuestra luz, enciende nuestra noche.</em></strong></p>



<p class="has-vivid-purple-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>‘Yo soy la luz del mundo’.</strong> </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Jesús es una novedad inaudita, una presencia de bondad en medio del mundo. No solo da la vista al ciego del camino, sino que le desvela su identidad: <em>yo soy la luz del mundo</em>. Jesús es luz encendida, puesta en medio para iluminar. No hay otra noticia más fascinante que esta. Jesús es luz, su amor es más grande que todos nuestros pecados. Nuestra muerte es vencida por su presencia sanadora. Con él nos viene una plenitud insospechada. Como curó al ciego con el barro y el agua, con el signo y la palabra, nos puede curar ahora a nosotros para que seamos hijos del Padre, que es luz de luz, y realicemos las obras del día. <em><strong>Estamos ante ti, Jesús, como noche que espera la aurora</strong>. <strong>Tu mirar es amar: esta es la verdad que sostiene nuestra fe. Eres nuestra luz y salvación.</strong></em></p>



<p class="has-vivid-purple-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>‘¿Crees tú en el Hijo del hombre?</strong>’ </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Un ciego en el camino, gritando, no era problema. Un ciego que ahora ve, gracias a Jesús, es una amenaza para la vieja mentalidad, incrédula. Un convertido a Jesús es un peligro, una persona liberada por Jesús resulta incómoda. ¡Cuánta resistencia a la hora de acoger la novedad! Unos tienen miedo, otros son incapaces de alegrarse con el triunfo de la vida, otros expulsan o marginan a quien camina en la verdad. ¿Y nosotros? ¡Cuánta ceguera disimulada en ojos que, sólo aparentemente, ven! ¿De qué sirve acaparar y presumir de fe, si no dejamos paso a la novedad de Jesús que libera? ¿Será verdad que no queremos ver? Sea como sea, Jesús no nos deja solos, nos hace la pregunta de la fe a cada uno/a: <em>¿crees tú? </em> Y espera pacientemente que dejemos entrar su luz en nuestro corazón. El que había sido ciego nos anima con su confianza, tan sencilla, a recorrer sin miedo el proceso de la fe. <strong><em>Espíritu Santo, guíanos hacia la fe, llévanos a Jesús</em>.</strong></p>



<p class="has-vivid-purple-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>‘Creo, Señor’.</strong> </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Jesús espera nuestra respuesta creyente. Los que están sufriendo la enfermedad esperan también palabras de consuelo y esperanza en esta hora. El joven, que antes era ciego, radiante de alegría, confiesa abiertamente su fe; ofrece su testimonio y nos regala palabras nuevas para decir nuestra fe: <em>Creo, Señor</em>. A esta fascinante aventura de vivir como hijos de la luz nos empuja el Espíritu. Jesús nos ha abierto los ojos, nos ponemos ante él, lo adoramos. Por haber gozado de su luz, nos solidarizamos con los que sufren dramas infinitos, afrontamos con esperanza solidaria estos momentos duros que vive la humanidad. <em><strong>Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios.</strong></em></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desde el CIPE: &#8211; marzo de 2023</p>



<div class="wp-block-file"><a id="wp-block-file--media-2a5146f3-cfc4-45fd-8640-92abe02368d6" href="https://cipecar.org/wp-content/uploads/2023/03/Domingo-cuarto-de-Cuaresma23.pdf"><strong>Domingo-cuarto-de-Cuaresma23</strong></a><a href="https://cipecar.org/wp-content/uploads/2023/03/Domingo-cuarto-de-Cuaresma23.pdf" class="wp-block-file__button wp-element-button" download aria-describedby="wp-block-file--media-2a5146f3-cfc4-45fd-8640-92abe02368d6">Descarga</a></div>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><a href="https://cipecar.org/momentos-de-oracion/tu-diario-de-oracion/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Escucha este Evangelio con textos de los Místicos y una canción en la App Evangelio orado</strong></a></p>
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		<title>Domingo tercero de Cuaresma</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 10 Mar 2023 08:23:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Evangelio domingos - Cuaresma A]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lectura orante del Evangelio: Juan 4,5-42 Cada encuentro con Jesús nos llena de alegría y nos cambia la vida (Papa Francisco). Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo. Entramos en esta escena encantadora. Jesús está sentado en el brocal de un pozo. Está esperándonos, con hambre de encuentro, con sed de amor. [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-ast-global-color-5-color has-vivid-purple-background-color has-text-color has-background has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Lectura orante del Evangelio: Juan 4,5-42</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>Cada encuentro con Jesús nos llena de alegría y nos cambia la vida (Papa Francisco). </em><strong></strong></p>



<p class="has-vivid-purple-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Entramos en esta escena encantadora. Jesús está sentado en el brocal de un pozo. Está esperándonos, con hambre de encuentro, con sed de amor. Metidos en mil cosas, quizás no lo vemos. Pero Jesús sabe esperar. Hoy puede ser el día del encuentro con él. ¿Lo intentamos? Por él no va a quedar. Jesús es manantial de amor en el pozo de nuestra interioridad. ¿Cómo cruzar el umbral que nos separa de él y de nosotros mismos? Como a la mujer de Samaría, solo una sed honda, a menudo desconocida, nos alumbra; y un cansancio, que sólo se cura con el amor, nos ayuda a descubrir la presencia del Amigo. Nos da confianza saber que Jesús siempre oye el deseo de los pobres. <em><strong>Espíritu Santo, llévanos adentro, donde nace la luz, donde crece el amor, donde nos espera Jesús.</strong></em></p>



<p class="has-vivid-purple-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice: ‘Dame de beber’.</strong> </p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Jesús no pierde tiempo. Rápidamente inicia el diálogo con nosotros. Sus palabras imprevisibles nos sorprenden. ¿Cómo es que nos pide de beber a nosotros, tan sedientos de agua y de todo? ¿De dónde sacaremos lo que nos solicita? Quizás sea ahora el momento escogido por el Espíritu para tener un encuentro con Jesús. Si probamos a escuchar la música escondida en su petición: <em>dame de beber</em>. A nosotros, marginados como la samaritana de las fuentes de la vida, nos ofrece palabra, dignidad, confianza; pero, antes, nos pide. <em><strong>Jesús, ¿qué nos pides hoy?</strong></em></p>



<p class="has-vivid-purple-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>‘Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva’. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Muchos se han alejado de Dios; lo ven como un extraño. Se han marchado sin haber conocido el don. Quizás también a nosotros nos ha pasado o nos pasa. Sea como sea, el diálogo con Jesús en nuestra interioridad puede llevarnos a ser sus amigos y recibir el agua viva que sacia nuestra sed. <em>Si conociéramos el don de Dios</em>. Jesús puede descubrirnos hoy que Dios es un misterio de bondad, una fuente de la que <em>cada uno bebe según tenga el vaso</em>, una presencia amistosa y acogedora en quien podemos confiar siempre. Es hora de dejar a un lado nuestro pequeño cántaro para que Jesús nos llene el corazón. Con la mujer de Samaría aprendemos a ser discípulos de Jesús, mientras dialogamos con él acerca de las preguntas más hondas que llevamos en los adentros.<strong> <em>¿Quién eres tú, Jesús, que tienes un agua viv</em></strong><em>a?</em></p>



<p class="has-vivid-purple-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>La mujer le dice: ‘Señor, dame esa agua; así no tendré más sed’. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Después de haber alimentado la vida con espejismos de oasis inexistentes y de haber buscado agua en cisternas agrietadas, Jesús nos ofrece la oportunidad de vivir una fe de manera confiada en el fondo de nuestro ser. La vida es más hermosa cuando en ella está Jesús. Con él en medio, ya nada es lo mismo, porque <em>en viniendo la vida ya no queda ni rastro de la muerte</em>. Con Jesús comienza otra danza, todo se recrea. Y de la alegría por haber bebido el agua de su manantial vamos a testimoniar la alegría del encuentro con él. El cansancio del alma deja paso a la alegría misionera: Que todos conozcan a Jesús, que todos tengan vida y la celebren, que haya agua para todos los pueblos de la tierra. Nuestro mundo es capaz de generar recursos para que haya agua para todos, pero no sabe compartir. Nuestro pozo, con abundante agua de Jesús, es ahora una fiesta de solidaridad inagotable, donde se comparten el agua y la vida. <strong><em>Si te escuchamos, Jesús, tú no te callas. Si nos abrimos a ti, Jesús, tú no nos cierras la puerta. Si confiamos en ti, Jesús, tú nos acoges. Si nos entregamos a ti, Jesús, tú nos sostienes. Si nos hundimos en el camino, tú, Jesús, nos levantas y nos das a beber de tu agua viva.</em> <em> </em></strong></p>



<p class="has-vivid-purple-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Desde el CIPE os deseamos un feliz tiempo de gracia &#8211; marzo de 2023</strong></p>



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		<title>Domingo segundo de Cuaresma</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Mar 2023 08:35:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Evangelio domingos - Cuaresma A]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lectura orante del Evangelio: Mateo 17,1-9 También nosotros podamos ser transfigurados por el Amor (Papa Francisco). Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Del desierto, donde experimentamos la tentación vencida con la Palabra, subimos al monte, donde acontece el encuentro luminoso [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-ast-global-color-5-color has-vivid-purple-background-color has-text-color has-background has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Lectura orante del Evangelio: Mateo 17,1-9</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>También nosotros podamos ser transfigurados por el Amor (Papa Francisco). </em><em></em></p>



<p class="has-vivid-purple-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong> </strong>Del desierto, donde experimentamos la tentación vencida con la Palabra, subimos al monte, donde acontece el encuentro luminoso con Jesús. En ambos casos, es el Espíritu, que sabe lo que nos hace falta, quien nos empuja a buscar. Necesitamos ambas experiencias, la del desierto y la del monte, para que nuestra fe en Jesús se fortalezca. Solo un encuentro personal y amoroso con él nos llevará a tocar la vida de cada día con compromiso y esperanza. Jesús, ante nosotros, se nos muestra como luz y llena nuestras noches de claridades. El cansancio por los problemas cotidianos, el dolor ante un mundo tan herido, el no entender la cruz, la desesperanza ante el futuro… todo se ilumina con su presencia. ¡Qué alegría estar con Jesús en el silencio contemplativo del monte! ¡Cuánto necesitamos respirar el aire limpio de su Espíritu! ¡Qué hermosa es su belleza! <em><strong>Vamos contigo, Señor, al monte y al collado donde mana el agua pura.</strong></em></p>



<p class="has-vivid-purple-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Es tan hermoso mirar a Jesús, luz de toda luz filtrándose por nuestros poros, que nos dan ganas de plantar la tienda y quedarnos ahí. Ante Jesús, Hermosura que excede a todas las hermosuras, llegamos a barruntar cómo es ese Dios que un día veremos cara a cara. ¿Cómo hemos podido vivir tan ciegos, sin reservar cada día un tiempo y un espacio, un corazón, para Dios? ¡Qué bello es el encuentro con Él! ¡Cuánto necesitamos esta experiencia de alegría, tan gratuita e inesperada! <em>Estar ante ti, Jesús. Sin prisa. Con los ojos fijos en ti.<strong> Dejándonos enamorar, para entregar la vida, contigo, cuando bajemos al llano.</strong></em></p>



<p class="has-vivid-purple-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">¡Qué bellas estas palabras del Padre! Invitan a dejar sitio a Jesús. Nuestras búsquedas, orientadas hacia Jesús, descansan en Él: ‘Este es’. Nuestra sed de amor es colmada en el encuentro con el Amado. ¡Todos hermanos, con sitio en el corazón del Predilecto! Con el oído abierto para escucharle hasta el fondo y percibir en cada una de sus palabras el amor que nos tiene y la paz inconfundible que deja. Escucharle para poder seguir sus pasos hacia la Pascua, llevando la cruz de cada día, con una misión: estar cerca de los que sufren. <em><strong>Gracias, Padre. En tu Hijo nos lo has dicho y dado todo.</strong></em></p>



<p class="has-vivid-purple-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Jesús se acercó (a los discípulos), y tocándolos, les dijo: “Levantaos, no temáis”. </strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">La actuación de Jesús es conmovedora:<em> “Se acerca”</em> para que sientan su presencia amistosa. “<em>Los toca”</em> para infundirles fuerza y confianza. Y les dice unas palabras inolvidables<em>: </em>“<em>Levantaos. No temáis”.</em> Con libertad y alegría se ha de andar el camino. La mirada contemplativa a Jesús nos contagia humildad, tan necesaria para abajarnos y ponernos en verdad, para bajar y enraizarnos en la tierra, para bajar e introducirnos en la pasión del mundo y entregar vida a los hermanos que sufren y están desfigurados. Como Jesús, siempre como Él, con Él y en Él. <em><strong>Gracias, Jesús. Tú siempre vienes con nosotros. Nos amas; ahí está todo. </strong></em></p>



<p class="has-vivid-purple-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Os deseamos un feliz tiempo de gracia. CIPE &#8211; marzo de 2023</strong></p>



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