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	<title>12. Lectio Divina archivos - Cipecar</title>
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	<description>Centro de Iniciativas de Pastoral de Espiritualidad</description>
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	<title>12. Lectio Divina archivos - Cipecar</title>
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		<title>LECTIO DIVINA: V DOMINGO DE CUARESMA: Jn 11,1-45</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 20 Mar 2026 12:19:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[12. Lectio Divina]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>INVOCACIÓN AL ESPÍRITU Desde el cariño y compasión a los que sufren, frente a toda muerte, cantamos al Espíritu, cantamos a la vida, cantamos el proyecto liberador de Dios. Lo hacemos como un desafío. El Espíritu está aquí, es nuestro amigo. MOTIVACIÓN. PARA DISPONER EL CORAZÓN Lo propio de Dios es hacer, lo propio del [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-medium-font-size"><strong>INVOCACIÓN AL ESPÍRITU</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Desde el cariño y compasión a los que sufren, frente a toda muerte, cantamos al Espíritu, cantamos a la vida, cantamos el proyecto liberador de Dios. Lo hacemos como un desafío. El Espíritu está aquí, es nuestro amigo.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>MOTIVACIÓN. PARA DISPONER EL CORAZÓN</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Lo propio de Dios es hacer, lo propio del hombre dejarse hacer (San Ireneo). Que ya sólo en amar es mi ejercicio (San Juan de la Cruz).<br>Quiero gritar con mi vida el Evangelio (Carlos de Foucauld).<br>Dios no nos ha creado para la tumba, nos ha creado para la vida.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>A LA ESPERA DE LA PALABRA. CON LA LÁMPARA ENCENDIDA</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Contexto. Destacamos algunos aspectos ante este relato sublime:<br>Signos. Este evangelio cierra el libro de los signos, una historia de amor. Este es el más evocador de todos: agua para la sed, luz para la ceguera, vida para la herida de la muerte. Jesús está vivo hoy, en nuestras vidas. No es alguien del pasado. Reflexión sobre la vida y la muerte. Eso es el tiempo de Cuaresma. Con frases teresianas: “Dios es amigo de ánimas animosas” (Santa Teresa, C 23,4). “Si no nos determinamos a tragar de una vez la muerte y la falta de salud, nunca haremos nada” (C 11,4).</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>PROCLAMACIÓN DE LA PALABRA: JUAN 11, 1&#8211;45</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">En aquel tiempo, las hermanas de Lázaro le mandaron recado a Jesús diciendo:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Señor, el que tú amas está enfermo».<br>Jesús, al oírlo, dijo:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Esta enfermedad no es para la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella».<br>Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo se quedó todavía dos días donde estaba.<br>Solo entonces dijo a sus discípulos:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Vamos otra vez a Judea».<br>Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedó en casa. Y dijo Marta a Jesús:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá».<br>Jesús le dijo:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Tu hermano resucitará».<br>Marta respondió:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Sé que resucitará en la resurrección en el último día».<br>Jesús le dijo:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?».<br>Ella le contestó:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Sí, Señor: yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».<br>Jesús se conmovió en su espíritu, se estremeció y preguntó:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp; «¿Dónde lo habéis enterrado?».<br>Le contestaron:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Señor, ven a verlo».<br>Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban:<br>&nbsp;&nbsp; &nbsp;«¡Cómo lo quería!».<br>Pero algunos dijeron:<br>&nbsp;&nbsp; &nbsp;«Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que este muriera?».<br>Jesús, conmovido de nuevo en su interior, llegó a la tumba. Era una cavidad cubierta con una losa. Dijo Jesús:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Quitad la losa».<br>Marta, la hermana del muerto, le dijo:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Señor, ya huele mal porque lleva cuatro días».<br>Jesús le replicó:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp; «¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?».<br>Entonces quitaron la losa.<br>Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado».<br>Y dicho esto, gritó con voz potente:<br>&nbsp;&nbsp; &nbsp;«Lázaro, sal afuera».<br>El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Desatadlo y dejadlo andar».<br>Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>1.</strong> <strong>FECUNDIDAD DE LA PALABRA</strong></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>“Señor, el que amas está enfermo”</strong>. Aparece cinco veces la palabra ‘enfermo’. Le mandan recado Marta y María que, junto con Lázaro, eran amigos íntimos de Jesús (“Jesús los amaba”, lo llama ‘amigo’). Los hermanos simbolizan la comunidad, que necesita la presencia de Jesús. Los sentimientos humanos afloran en Jesús junto a su verdadero ser; para él cuenta mucho la relación de amistad: amar y ser amados con madurez y libertad. La muerte de su amigo y el dolor de las hermanas tocan el corazón de Jesús.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>“Esta enfermedad no es para la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios”.</strong>&nbsp;Para manifestar de qué manera Dios es el que es, el que está presente en medio de su pueblo. <em>Esta enfermedad no es para la muerte</em>; la última palabra siempre la tiene Dios: VIDA. En el sepulcro de Lázaro estamos ante un icono de gran belleza donde se pintan la vida y la muerte, frente a frente, el encuentro salvífico de la vida con la muerte. Los diálogos preceden al signo.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Cuando se enteró de que estaba enfermo se quedó todavía dos días donde estaba.</strong>&nbsp;Jesús espera a que la muerte quede rotundamente confirmada; según los rabinos se necesitaban tres días para que la muerte fuera completa. La promesa de Jesús no es precisamente la de evitar la muerte sino la de no dejar que esta se constituya en la última palabra sobre la historia humana. Nuestra preocupación, a menudo, sigue siendo la vida biológica.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>“Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá”.</strong>&nbsp;Marta va al encuentro de Jesús, desilusionada porque ha llegado tarde. María tiene que ser llamada: ‘El maestro está ahí y te llama’. Las dos necesitan purificar su fe. El pueblo consuela a las hermanas, ve el amor de Jesús, también critica: ¿Y a qué viene Jesús? ¿Qué puede hacer ya por ellas? Desde situaciones humanas difíciles gritamos: ‘Señor, ¿dónde estás?’ ¿Quién nos ayudará a creer en esta hora? El Espíritu viene en nuestra ayuda y nos alienta a escoger, en esta hora, a Jesús como Señor de nuestras vidas. Aunque estemos como ese pájaro que se golpea contra el cristal porque no ha encontrado la salida que le ofrece la ventana.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Jesús le dice: “Tu hermano resucitará”.&nbsp;</strong>Marta piensa en un tiempo futuro, pero no comprende que ese tiempo ya ha comenzado. No consigue conectar su fe con Jesús. ¿Seguimos con la fe de Marta que Jesús declara insuficiente? ¿Seguimos esperando que Dios nos devuelva la vida biológica, la que apreciamos y deseamos? Jesús no viene a prolongar la vida física, viene a comunicar la vida trascendente que él mismo posee y de la que puede disponer.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>“Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre</strong>”. Jesús se muestra como señor de la vida. No somos el yo que desaparecerá, sino la vida del Padre que nunca muere. No hay que esperar a la muerte para conseguir vida. Jesús refleja el rostro del Padre, el dador de vida. ¿Por qué hemos deformado tanto la imagen de Dios? «Quien dice: ‘primero se muere y después se resucita, se engaña’. Si no se resucita mientras se está aún en vida, tras morir, no se resucita ya» (Evangelio de Felipe, 90). Es lo que han vivido los místicos: ‘Vida, ¿qué puedo yo darle a mi Dios que vive en mí, si no es el perderte a ti, para mejor a Él gozarle” (Santa Teresa).</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>“¿Crees esto?”</strong>&nbsp;A pesar del conflicto, el tema de creer, la adhesión a Jesús, es el que enmarca todo el relato. Marta hace una confesión de fe de altísimo nivel. “Sí Señor; yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios’. Ve que en Jesús está la obra del Padre.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban: “¡Cómo lo quería!”</strong>&nbsp;Cuando los pobres lloran, Jesús se emociona y llora. Jesús no abandona a los amigos. Con Jesús, nadie está perdido. Característica de las comunidades: “Mirad cómo se aman”.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>“Quitad la losa”.&nbsp;</strong>Pasos hacia la vida. Jesús pide a la comunidad que se despoje de su creencia, que remueva la piedra, la involucra en el signo. En medio del dolor somos invitados a contemplar el misterio. Que la Palabra de Dios devuelva la vida allí donde hay muerte.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>“Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre”.&nbsp;</strong>Hermosa oración de Jesús, que muestra cómo es su relación con el Padre: de confianza absoluta y de unidad perfecta con él. Mientras nuestros ojos están en la tumba, los ojos de Jesús están en el Padre. No pide; da gracias.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>“Lázaro, sal afuera”. “Desatadlo y dejadlo andar”.</strong>&nbsp;Palabra que escucha todo bautizado, llamado con poder a salir de la muerte y entrar en la vida. Veamos la vida, salgamos. El ser humano necesita salir, liberarse de las ataduras. Los que lo han atado tienen que desatarlo y tienen que desatarse del miedo a la muerte que paraliza. Paradoja: El que regala la vida a Lázaro, está en ca­mi­no hacia la muerte, se juega su vida. Unos, viendo el signo, creen. Otros acuden a delatar a Jesús. Actitud: “Juntos andemos, Señor”. Creer significa correr el riesgo de confiar en Aquel que sostiene nuestra esperanza.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>2. MEDITACIÓN. RESPUESTA A LA PALABRA </strong><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size">¿Cómo conjugas tu fe en la vida con la compasión y la ternura?<br>A la pregunta de Jesús: ¿Crees esto?, ¿qué respondes?<br>¿Quién eres tú: lo que desaparecerá o la vida que nunca muere?<br>¿Qué es vida y qué es muerte para Jesús?<br>¿Cómo vives el misterio del dolor y de la muerte?</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>3. ORACIÓN. ORAR LA PALABRA</strong></p>



<p class="has-medium-font-size"><em>En las situaciones de cruz de tu vida, ora en silencio, confiadamente.</em></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>4. ACCIÓN: CONTAR LA NUEVA MANERA DE VIVIR.</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Realizar gestos de solidaridad con los que más sufren. “Jesús lloró para enseñarle al hombre a llorar” (San Agustín). “Como soy tan enferma, <strong>hasta que me determiné en no hacer caso cuerpo ni de la salud, siempre estuve atada sin valer nada”</strong> (Santa Teresa, <em>Vida, </em>13, 7).  <br><em>“Ayudar al hombre a experimentar que siempre ha estado y sigue estando en contacto con Dios es hoy más importante que nunca”</em> (Rahner).<br><em>“Mas yo, que te he gustado, como un vino, Señor, mientras los otros siguen llamándote Justicia, ¡no te llamaré nunca otra cosa que Amor!”</em> (Gabriela Mistral).</p>



<p></p>



<p class="has-medium-font-size">Pedro Tomás Navajas, ocd</p>



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		<title>LECTIO DIVINA: III DOMINGO DE CUARESMA: Juan 4,5-42</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Mar 2026 16:44:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[12. Lectio Divina]]></category>
		<category><![CDATA[Evangelio domingos - Cuaresma A]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>INVOCACIÓN AL ESPÍRITU Ven, Espíritu Santo. Canto:&#160;De noche iremos, de noche. Que para encontrar la fuente sólo la sed nos alumbra, sólo la sed nos alumbra. MOTIVACIÓN. PARA DISPONER EL CORAZÓN Vivimos rodeados de muchas palabras, pero ¡cuántas de ellas son vacías! A veces escuchamos también palabras sabias, pero que no tocan nuestro destino último. [&#8230;]</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>INVOCACIÓN AL ESPÍRITU</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Ven, Espíritu Santo.</p>



<p class="has-medium-font-size">Canto:&nbsp;<em>De noche iremos, de noche. Que para encontrar la fuente sólo la sed nos alumbra, sólo la sed nos alumbra.</em></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>MOTIVACIÓN. PARA DISPONER EL CORAZÓN</strong></p>



<p class="has-medium-font-size"><em>Vivimos rodeados de muchas palabras, pero ¡cuántas de ellas son vacías! A veces escuchamos también palabras sabias, pero que no tocan nuestro destino último. La Palabra de Dios, en cambio, satisface nuestra sed de significado, de verdad sobre nuestra vida. Es la única Palabra siempre nueva: al revelarnos el misterio de Dios, es inagotable, nunca deja de ofrecer sus riquezas (Papa León).</em><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>A LA ESPERA DE LA PALABRA. CON LA LÁMPARA ENCENDIDA </strong><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Estamos ante un diálogo precioso entre Jesús y la Samaritana, uno de los episodios más leídos y meditados, paradigma de nuestro camino de fe. En él se restaura lo que somos, hasta descubrir el manantial de amor, la vida del Espíritu en la interioridad. &nbsp;</p>



<p class="has-medium-font-size">Por medio de la experiencia tan vital y cotidiana como la sed y el agua se nos presenta una catequesis cuaresmal para renovar la alegría del bautismo en la Pascua.</p>



<p class="has-medium-font-size">La escena se sitúa en Samaría, donde vive un pueblo mestizo en lo étnico, cultural y religioso, resultado de la mezcla de israelitas con asirios En el trasfondo hay una vieja historia de odios y rencores a causa de la religión. Todos creían en Dios, pero cada uno pensaba que lo suyo era mejor que lo del otro: su templo, su monte santo, su agua y sus fuentes. La narración nos presenta muchos desafíos: hay que desaprender para aprender.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>PROCLAMACIÓN DE LA PALABRA: JUAN 4,5-42</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">En aquel tiempo, llegó Jesús a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el pozo de Jacob.<br>Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo. Era hacia la hora sexta.<br>Llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice:<br>    «Dame de beber».<br>Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida. La samaritana le dice:<br>    «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» (porque los judíos no se tratan con los samaritanos).<br>Jesús le contestó:<br>    «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice “dame de beber”, le pedirías tú, y él te daría agua viva».<br>La mujer le dice:<br>    «Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?».<br>Jesús le contestó:<br>    «El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna».<br>La mujer le dice:<br>    «Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla. Veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén».<br>Jesús le dice:<br>    «Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que lo adoren así. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y verdad».<br>La mujer le dice:<br>    «Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo».<br>Jesús le dice:<br>    «Soy yo, el que habla contigo».<br>En aquel pueblo muchos creyeron en él. Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos.<br>Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer:<br>    «Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo».</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>1. FECUNDIDAD DE LA PALABRA</strong></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo.&nbsp;</strong>Los encuentros amorosos suceden junto a un pozo (Isaac y Rebeca, Moisés y Séfora). Entramos en esta escena encantadora. Jesús viaja de Judea, donde lo han rechazado, a Galilea; pasa por Samaría, otra tierra hostil. Está cansado del camino y de las disputas interminables, religiosas. Es mediodía. Está esperando, busca el encuentro, tiene sed de amor. Una mujer simboliza al ser humano, hecho para lo infinito, atormentado por la árida finitud que le rodea y no le sacia, con necesidad de un agua viva que le hidrate y regenere, que le vivifique y haga fecundo el sentido&nbsp;de sus días. La sed alumbra el camino; el cansancio sólo se cura con el amor. Nos da confianza saber que Jesús siempre oye el deseo de los pobres</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice: ‘Dame de beber’.</strong>&nbsp;Una mujer sedienta. La sed siempre pone en marcha la búsqueda (el consumismo ahoga la sed). La sed descubre que no somos completos, somos seres carentes, llamados a un encuentro. ¡Bendita búsqueda que nos pone de cara a Dios y de cara a los demás para el encuentro!<em>&nbsp;(Buscando mis amores).&nbsp;</em>La mujer samaritana, del pueblo que habita en Siquén, es considerada una hereje, una pecadora, pero es buscadora&nbsp;<em>(el que busca encuentra)</em>. Jesús no pierde tiempo. Rápidamente inicia el diálogo, rompe los prejuicios raciales, religiosos, culturales: (un judío no podía pedir nada a un samaritano y menos a una mujer). Sus palabras imprevisibles sorprenden. ¿Cómo es que pide, qué nos pide? El encuentro comienza dando a Jesús nuestra agua.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>‘Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva’.&nbsp;</strong>Jesús habla de teología con una mujer. Muchos se han alejado de Dios; lo ven como un extraño. Se han marchado sin haber conocido el don. Quizás también a nosotros nos ha pasado o nos pasa. Sea como sea, el diálogo con Jesús en nuestra interioridad puede llevarnos a ser sus amigos y recibir el agua viva que sacia nuestra sed.&nbsp;El agua es realidad de la máxima importancia y también de gran relevancia bíblica. La teología samaritana no conoce el don. El diálogo con Jesús en la interioridad le ayuda a reconocerse, la lleva a ser esposa de quien no desilusiona. Jesús descubre que Dios es un misterio de bondad, una fuente de la que&nbsp;<em>cada uno bebe según tenga el vaso</em>, una presencia amistosa y acogedora en quien se puede confiar siempre. Jesús ha reinterpretado su historia. Es hora de dejar a un lado el pequeño cántaro para que Jesús llene el corazón con el Espíritu.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>La mujer le dice: ‘Señor, dame esa agua; así no tendré más sed’.&nbsp;</strong>La sed se ha encontrado con el manantial. El agua viva es el Espíritu que da vida eterna, el amor de Dios&nbsp;<em>que ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado</em>&nbsp;(Rom 5,5). Después de haber alimentado la vida con espejismos de oasis inexistentes y de haber buscado agua en cisternas agrietadas (cinco maridos), Jesús ofrece la oportunidad de vivir una fe de manera confiada en el fondo del corazón. La vida es más hermosa cuando en ella está Jesús. Con él en medio, ya nada es lo mismo, <em>porque en viniendo la vida ya no queda ni rastro de la muerte.</em><em></em></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>“Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad”. </strong>El tema de la conversación cambia. La mujer ya no está a la defensiva. Saca las inquietudes más profundas que lleva dentro. Propone el tema que divide a judíos y samaritanos. ¿Cuál es el verdadero lugar para adorar? Los samaritanos asumieron el Pentateuco y los lugares de culto de los tiempos patriarcales. De encuentro peligroso se pasa a un encuentro amoroso. Jesús critica a una y otra religión (paralelismo con Nicodemo); han dejado el agua viva y beben en charcos; necesitan el Espíritu. No importa el lugar sino el modo. Jesús, que la ha ayudado a que asuma su situación vital: «no tengo marido», ahora, por el Espíritu, le revela cuál es el culto que tiene sentido: conocer a Dios y adorarlo como Padre. Este misterio de amor es la razón más profunda de unidad que une a todos los cristianos, y que es mucho más grande que las divisiones que se han producido a lo largo de la historia.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>“Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo”. Jesús le dice: “Soy yo, el que habla contigo”.&nbsp;</strong>Esperanza arraigada:&nbsp;<em>Cuando venga el Mesías nos lo dirá todo</em>. Es allí, cuando, a la pregunta: ¿quién eres?, Jesús le revela su identidad:&nbsp;<em>Yo soy, el que habla contigo</em>.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>“Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo”.&nbsp;</strong>Con Jesús comienza otra danza, todo se recrea. De la alegría por haber bebido el agua de su manantial, la samaritana ha quedado llena, olvida su cántaro y va a testimoniar la alegría del encuentro con Jesús. El cansancio del alma deja paso a la alegría misionera: Que todos conozcan a Jesús, que haya agua del Espíritu para todos. Nuestro mundo es capaz de generar recursos para que haya agua para todos, pero no sabe compartir.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>2. MEDITACIÓN. RESPUESTA A LA PALABRA </strong><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size"><em>¿Qué nos dice a nosotros este Evangelio’</em>?<br><em>¿Seguimos siendo racistas?</em><br><em>¿Valoramos la incorporación de la mujer en la Iglesia?</em></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>3. ORACIÓN. ORAR LA PALABRA</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Me siento junto al pozo para estar a solas contigo. <em>¡Oh qué de veces me acuerdo del agua viva que dijo el Señor a la Samaritana!, y así soy muy aficionada a aquel Evangelio, y es así cierto, que sin entender como ahora este bien, desde muy niña lo era, y suplicaba muchas veces al Señor me diese aquel agua, y la tenía dibujada adonde estaba siempre, con este letrero, cuando el Señor llegó al pozo: Domine, da mihi aquam (Santa Teresa)</em></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>4. ACCIÓN: CONTAR LA NUEVA MANERA DE VIVIR.</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Sobran los maestros y faltan los testigos. Necesitamos testigos que digan lo que han visto y oído. Lo peor que le pasa al hombre de hoy es que no tiene sed de Dios. <em>Bueno es saber que los vasos nos sirven para beber. Lo peor es que no sabemos para qué sirve la sed</em>. </p>



<p class="has-medium-font-size">Pedro Tomás Navajas, ocd</p>



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		<title>LECTIO DIVINA: II DOMINGO DE CUARESMA: Mateo 17,1-9</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Feb 2026 18:44:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[12. Lectio Divina]]></category>
		<category><![CDATA[Evangelio domingos - Cuaresma A]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>INVOCACIÓN AL ESPÍRITU Espíritu Santo, llévanos al monte o adonde sea, para que conozcamos a Jesús y nos conozcamos a nosotros en Él. MOTIVACIÓN. PARA DISPONER EL CORAZÓN Pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que [&#8230;]</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>INVOCACIÓN AL ESPÍRITU</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Espíritu Santo, llévanos al monte o adonde sea, para que conozcamos a Jesús y nos conozcamos a nosotros en Él.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>MOTIVACIÓN. PARA DISPONER EL CORAZÓN</strong></p>



<p class="has-medium-font-size"><em>Pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor</em> (Mensaje del papa León para la Cuaresma 2026).</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>A LA ESPERA DE LA PALABRA. CON LA LÁMPARA ENCENDIDA </strong><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size">De la humanidad probada (tentaciones) a la humanidad glorificada.<br>Texto relacionado con el anuncio de su pasión y muerte en la cruz (Mt 16, 21) y el seguimiento: “Si alguno quiere venir en pos de mí… tome su cruz y sígame” (Mateo 16,24). Reacción de Pedro: “¡Lejos de ti, Señor!” (Mt 16,22). Respuesta de Jesús: “¡Quítate de mi vista, Satanás!, porque tus pensamientos no son los de Dios” (Mt 16, 23).</p>



<p class="has-medium-font-size">La Cuaresma invita a emprender un camino interior que no es sencillo; es un alto en el camino, un respiro luminoso que Dios nos concede para sostenernos en el camino. No es un espectáculo para admirar; es una revelación que transforma la vida.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Proclamación de la Palabra: Mateo <strong>17,1-9</strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size">En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto.<br>Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.<br>De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús:<br>    «Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».<br>Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz desde la nube decía:<br>    «Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo».<br>Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.<br>Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo:<br>    «Levantaos, no temáis».<br>Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.<br>Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó:<br>    «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».   </p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>1. Fecundidad de la Palabra</strong></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto.</strong>&nbsp;“A los seis días” (en aquel tiempo): camino hacia el séptimo día, plenitud. Detalle de amor de Jesús a sus discípulos: acompaña a los escandalizados a una experiencia luminosa en el monte. Los saca (salida de Abrahán) para que entren en la historia de salvación. Salir de la tierra significa romper con lo que da seguridad, con lo que define la identidad, con lo que uno controla, con lo que hoy llamamos zona de confort. La luz se despliega mientras caminamos.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz</strong>.&nbsp;Jesús toma la decisión de mostrar a los suyos una anticipación de su gloria, la que tendrá después de la resurrección, para confirmarlos en la fe y que no se escandalicen ante la Cruz. Es una oportunidad de ponerse en comunicación con la identidad de Jesús, camino de Jerusalén para sufrir la pasión, en obediencia al Padre. Esa luz no es evasión ni refugio; es anticipo de la gloria que brotará de la Cruz.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. </strong> Jesús está en conexión con el AT; conversa con Moisés y Elías, que representan la Ley y los Profetas, a todo ello viene Jesús a dar cumplimiento. Otorgan autoridad a Jesús, la que no le darán en Jerusalén. Jesús es quien revela a Dios como el que ama a los hombres. Una persona transfigurada es, sobre todo, alguien que ha «visto». Desdramatiza tus dramas, y con sola su presencia pone paz, una extraña pero verdadera paz en medio de todos los contrastes, dudas, cansancios y dificultades de la vida.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».&nbsp;</strong>Llama a Jesús “Señor”, título muy usado en Mateo. Tiendas: experiencia de liberación en el éxodo. Pedro se siente tan bien que no quiere que aquello se acabe. Cuanto más dure la oración, piensa, mejor. Nosotros también buscamos a veces un cristianismo cómodo, sin sobresaltos ni renuncias. La luz del monte no es para quedarse, sino para bajar y afrontar la realidad. La Transfiguración no evita la cruz; la ilumina desde dentro.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>«Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo</strong>».&nbsp;La Cuaresma es una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor en la nube y renovar la decisión de seguir a Cristo, recorriendo con Él el camino que sube a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección. La voz del Padre nos recuerda el centro de la fe, que nace de la escucha: <em>Escuchadlo</em>.Escuchar a Jesús implica seguirlo, y seguirlo implica bajar del monte para caminar con Él hacia la entrega total. Escuchar a Jesús es dejar que su palabra ilumine nuestras sombras cuestiones nuestras seguridades, transforme nuestros criterios. Oír al Padre ayuda entender que su mensaje y su vida son la voluntad de Dios. La escucha nos hace transparentes, como a Jesús.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Levantaos, no temáis.&nbsp;</strong>La presencia de lo divino asusta al hombre que se siente empequeñecido. La actuación de Jesús es conmovedora:&nbsp;<em>«Se acerca»</em>&nbsp;para que sientan su presencia amistosa.&nbsp;<em>«Los toca»</em>&nbsp;para infundirles fuerza y confianza. Y les dice unas palabras inolvidables<em>:&nbsp;<strong>«</strong>Levantaos. No temáis».</em>&nbsp;La Transfiguración nos revela quién es Cristo, pero también quiénes somos nosotros: hijos amados, llamados a dejarnos iluminar y transformar por su presencia. La Cuaresma es ese tiempo en el que Dios nos toca para levantaros de nuestras postraciones: miedos, culpas, cansancios, heridas. La luz de Cristo no humilla, sino que sana; no deslumbra, sino que revela; no aplasta, sino que levanta.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».&nbsp;</strong>Los discípulos han necesitado la transfiguración, pero los hombres están abajo, en la tierra, en la historia, y Jesús les invita a bajar, como una especie de vocación. Han de saber ver la identidad de Jesús en lo humano de cada día. La luz de Cristo no elimina la cruz, pero la llena de sentido. Son importantes los momentos de intimidad con Jesús, pero también es necesario que lo descubramos en lo cotidiano. La fe madura cuando aprendemos a discernir su presencia en todo.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>2. MEDITACIÓN. RESPUESTA A LA PALABRA </strong><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size">¿Qué lugar ocupa la Palabra de Dios en tu vida? ¿La lees? ¿Oras con ella? ¿Alimenta tu fe? ¿Te ayuda a conocer y amar más a Jesús?</p>



<p class="has-medium-font-size">¿Te ayuda la fe a salir de tu zona de confort?<br>¿Transfiguras o desfiguras?<br>¿Cómo transfigurar la vida de la gente que te rodea?<br>¿Cómo es tu fe? ¿Te moviliza? ¿Te cambia la vida?</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>3. ORACIÓN. ORAR LA PALABRA</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">En la oración encontramos nuestro verdadero ser: “Tú eres mi Hijo amado”. Todos somos personas transfiguradas, aunque a menudo lo desconozcamos. L<em>a transfiguración es un acontecimiento de oración.&nbsp;</em>Necesitamos desarrollar nuestra capacidad de admiración y de contemplación, para ver a las personas y a las cosas «más allá» de lo meramente superficial.</p>



<p class="has-medium-font-size">Ayúdanos, Señor, como a Pedro, Santiago y Juan, a bajar a los caminos de la historia con el rostro radiante y la luz en las manos, para anunciar y hacer presente la buena noticia de tu Reino.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>4. ACCIÓN: CONTAR LA NUEVA MANERA DE VIVIR.</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">La oración nos lleva a contemplar los rostros desfigurados y escuchar las voces de quienes sufren por distintas causas.<br>El encuentro con el Señor nos lleva a contemplar los gestos solidarios de quienes creen en un mundo más fraterno y en una Iglesia nueva. Toda contemplación lleva al compromiso. Hay personas que todo lo que tocan, o el ambiente en el que viven, lo transforman. Transfiguran la vida y los problemas en un clima de paz; la incertidumbre en confianza y serenidad. Transfiguran el odio en respeto y amor, la indiferencia en acogida, la enfermedad en fuente de reflexión y aceptación de la propia finitud, la desesperación en esperanza.<br>¿Te animas a ser como estos? Feliz aventura.</p>



<p class="has-medium-font-size">Pedro Tomás Navajas, ocd</p>



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		<title>LECTIO DIVINA: I DOMINGO DE CUARESMA: Mateo 4,1-11</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 18 Feb 2026 17:47:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[12. Lectio Divina]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>INVOCACIÓN AL ESPÍRITU Ven, Espíritu Santo. Condúcenos al desierto de la interioridad, al desierto de la creatividad de la Palabra, al desierto de la comunión con la ternura amorosa de Dios. MOTIVACIÓN. PARA DISPONER EL CORAZÓN Aquel que llegue a alcanzar alguna parte del tesoro de esta palabra no crea que en ella se halla [&#8230;]</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>INVOCACIÓN AL ESPÍRITU</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Ven, Espíritu Santo. Condúcenos al desierto de la interioridad, al desierto de la creatividad de la Palabra, al desierto de la comunión con la ternura amorosa de Dios.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>MOTIVACIÓN. PARA DISPONER EL CORAZÓN</strong></p>



<p class="has-medium-font-size"><em>Aquel que llegue a alcanzar alguna parte del tesoro de esta palabra no crea que en ella se halla solamente lo que él ha hallado, sino que ha de pensar que, de las muchas cosas que hay en ella, esto es lo único que ha podido alcanzar</em> (San Efrén, Diatésaron).</p>



<p class="has-medium-font-size">Cuando dos almas, iluminadas por el Espíritu Santo, escuchan la Palabra de Dios y la entienden, se crea entre ambas una unión de espíritu muy íntima, de la cual Dios es principio y nudo.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>A LA ESPERA DE LA PALABRA. CON LA LÁMPARA ENCENDIDA </strong><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Primer domingo de Cuaresma,</strong>&nbsp;tiempo litúrgico para abrir el corazón a la gracia, que nos invita a&nbsp;confrontar nuestra vida con el Evangelio, como camino hacia la Pascua, la fiesta central de la fe.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Tiempo clave de la vida cristiana para la conversión. </strong>Ayuda a tomar conciencia de lo que somos y cómo somos, de lo que vivimos y de cómo vivimos, de lo que hacemos y de cómo lo hacemos.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>El texto de hoy</strong>&nbsp;nos dice cómo hay que luchar contra lo que nos deshumaniza en razón de una falsa “divinización”. Las tentaciones del pueblo como fondo.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Proclamación de la Palabra: Mateo</strong><strong> 4,1-11</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.<br>El tentador se le acercó y le dijo:<br>    «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes».<br>Pero él le contestó:<br>    «Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”».<br>Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo:<br>    «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”».<br>Jesús le dijo:<br>    «También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”».<br>De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los reinos del mundo y su gloria, y le dijo:<br>    «Todo esto te daré, si te postras y me adoras».<br>Entonces le dijo Jesús:<br>    «Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”».<br>Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Fecundidad de la Palabra</strong></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo.&nbsp;</strong>Jesús ha sufrido tentación, como todo ser humano (la tentación es algo inherente al ser humano). Jesús tiene que orar, realiza opciones, se pone en manos del Padre. El Espíritu lo conduce al desierto, lugar privilegiado de encuentro. Israel, cuando quiere comenzar de nuevo, siempre mira al desierto: cita del pecado y del amor desbordante de Dios. No es verdad que sin Dios seríamos más felices.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>El tentador se le acercó. </strong>Y le plantea tres tentaciones, símbolo de las que experimentó a lo largo de su vida: tener, parecer, poder. El tentador toca el centro de la experiencia religiosa de Jesús: ser hijo de Dios. La tentación más terrible fue sin duda la de la noche del Jueves Santo y la de la Cruz (tentación de abandono del Padre, la más amarga del ser humano). <em>¿Estás ahí? ¿Es verdad que hay un Padre que cuida de mi vida?</em> La tentación: Servirse de la fe para tentar al mismo Dios. La filiación divina no elimina nada de la condición humana. En Jesús triunfa el Espíritu, el hombre nuevo.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Está escrito.</strong>&nbsp;El <em>está escrito</em>, repetido por tres veces, tiene un significado muy profundo. Adán y Eva pretendieron ser ellos los dueños del bien y del mal, determinar lo bueno y lo malo y terminaron engañados. El pecado es perder la referencia divina (autoreferencialidad). Voz del tentador: <em>Seréis como dios</em>, <em>sé tú tu dios</em>. Jesús y su palabra son el mejor espejo de nuestra identidad.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>«Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes».&nbsp;</strong>En qué consiste ser hijo de Dios, ¿en el tener? La primera tentación es considerarnos «dioses». El tentador es un seductor; sus propuestas son muy sutiles y halagadoras; se acerca tanto a nosotros que se mete dentro. No nos es fácil detectar por dónde nos está quitando la vida. Sin darnos cuenta, la tentación crece, contagia, se justifica. Todo nuestro ser se siente afectado, halagado, provocado. Cuando el pan es pan-dinero y pan-poder que domina a los pobres sin compartir con ellos lo que les pertenece, no es pan de Dios ni pan nuestro, es un engaño.&nbsp;<strong><em>&nbsp;</em></strong><em>&nbsp;</em></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Está escrito: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.&nbsp;</strong>Jesús, rechazando convertir las piedras en pan, ha amado con todo el corazón. Ser hijo es fiarse del Padre, obedecer a la Palabra. Jesús no quiere convertir las piedras en pan, sino convertir a los hombres para que compartan el pan. Quiere un pan, que no sea poder sino comunión. No sólo de bienestar vive el ser humano. La Palabra nos fortalece; cuando todo parece sombrío, renueva nuestro espíritu, nos hace conocer el amor y la amistad, desarrolla nuestra solidaridad. responsabilidad.<strong>&nbsp;</strong><em><strong>&nbsp;</strong></em></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>«Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”».&nbsp;</strong>La segunda tentación: vivir para satisfacer nuestros gustos, hacer caso sólo de lo que nos apetece, aparentar (imagen, prestigio), querer valer en corazón ajeno. El hedonismo en el que todos vivimos nos empuja a buscar lo más cómodo, lo que menos me cuesta, lo que más me agrada, lo que me pide el cuerpo, etc., creyendo que ahí está la felicidad. Con la fuerza y lucidez del Espíritu escogemos hoy caminos de libertad y no de esclavitud, de servicio y no de dominio, de vida y no de muerte. No caminamos solos; caminamos con Jesús: camino, verdad, vida.&nbsp;</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>«También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”».</strong>&nbsp;Al rehusar poner a Dios a prueba inútilmente, ha amado con toda el alma. A veces pensamos que habría sido más fácil entablar relaciones con Dios a nivel de prodigio y seguridad. Pero Dios nos ha llamado en amor y respeto radical, sin forzarnos de ninguna manera, sin obligarnos a aceptar el mesianismo de Jesús. Jesús desplegó un mesianismo de amor, sin comprar a los pobres con pan, sin tomar el poder para imponer desde arriba su proyecto, sin dominar sobre las conciencias. ¿Optaremos por este camino?<em>&nbsp;&nbsp;</em></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>«Todo esto te daré, si te postras y me adoras». </strong>El poder nos ofrece la satisfacción de nuestra vanagloria y orgullo. Ser más que los demás, dominarlos. No aceptar la pluralidad. Dios se manifiesta solamente en el servicio, en la entrega a los demás, en el amor. Jesús no quiere autómatas ni esclavos, sino amigos e hijos.<strong><em> </em></strong></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>«Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo darás culto”».</strong> No aceptando los reinos que le ponen a sus pies, Jesús ha amado con todas las fuerzas. En Jesús se manifiesta un Dios que no se deja manipular, y un hombre que no tiene que manipular a Dios ni a los demás y tampoco dejarse manipular por nadie, si quiere alcanzar su verdadera plenitud humana. En Jesús vemos al ser humano como tiene que ser, con la fuerza del Espíritu. La cuaresma es una oportunidad para volver a Dios de todo corazón, para dejarnos evangelizar por la Palabra de vida. En el desierto, que no es ausencia de personas sino presencia de Dios, aprendemos a crecer en la amistad con Jesús. Adorar al Señor nos da fuerza para ayudar a los que tienen débiles las rodillas, nos da ojos para regalárselos al que nunca ha mirado con belleza, nos da manos para unirlas al que las esconde para no dar, nos da corazón para ponerlo a latir junto al corazón calculador, nos da brazos para abrazar al que no se atreve a mostrar amor, nos da cuerpo de danza para alentar a los que están sin vida.<strong><em> </em></strong></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>2. Meditación. Respuesta a la Palabra </strong><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size">¿Consideras que sigue presente en tu vida la tentación de utilizar (manipular) a Dios?<br>¿Sientes que la tentación te viene de fuera o de dentro de ti?<br>¿Vives la tentación en el Espíritu o abandonado a tus fuerzas?</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>3. Oración. Orar la Palabra</strong></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Dale gracias</strong>&nbsp;a Jesús por compartir con nosotros nuestra condición humana, nuestras debilidades y tentaciones, por comprendernos.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>4. Acción: Contar al mundo la nueva manera de vivir.</strong><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Vivir como Jesús. Frente al ídolo del poder y del tener, él se mantiene en pie; frente al deseo de utilizar su condición de Hijo en su propio beneficio, elige el camino de la obediencia; frente al discurso del éxito y la fama, él elige el camino del servicio.</p>



<p>Pedro Tomás Navajas, ocd</p>



<div class="wp-block-file"><a id="wp-block-file--media-0189a5d8-db12-4e77-acd0-75f316388ce3" href="https://cipecar.org/wp-content/uploads/2026/02/15F-Lectio-Mateo-41-11-1DC.pdf"><strong>15F Lectio Mateo 4,1-11- 1DCUARESMA</strong></a><a href="https://cipecar.org/wp-content/uploads/2026/02/15F-Lectio-Mateo-41-11-1DC.pdf" class="wp-block-file__button wp-element-button" download aria-describedby="wp-block-file--media-0189a5d8-db12-4e77-acd0-75f316388ce3">Descarga</a></div>



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		<title>LECTIO DIVINA. SEXTO DOMINGO DEL T.O. Mateo 5, 17-37                      </title>
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		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Feb 2026 09:15:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[12. Lectio Divina]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Invocación al Espíritu Espíritu Santo, huésped silencioso del alma. Abre hoy nuestro entendimiento y enciende en nosotros el fuego de tu amor. Líbranos de quedarnos en la letra y condúcenos al Evangelio de Jesús. Que tu luz penetre las sombras, purifique los deseos y unifique nuestro corazón. Enséñanos a escuchar la Palabra con la vida. [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-medium-font-size"><strong>Invocación al Espíritu</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Espíritu Santo, huésped silencioso del alma. Abre hoy nuestro entendimiento y enciende en nosotros el fuego de tu amor. Líbranos de quedarnos en la letra y condúcenos al Evangelio de Jesús. Que tu luz penetre las sombras, purifique los deseos y unifique nuestro corazón. Enséñanos a escuchar la Palabra con la vida. Danos un corazón dócil para acoger a Jesús y vivir en verdad.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Contexto bíblico:</strong><strong> </strong><strong>el Sermón del Monte y la justicia del Reino </strong><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Este pasaje, situado en el centro del Sermón del Monte, presenta a Jesús como Maestro que no elimina la Ley de Moisés, sino que la lleva a su plenitud. Ante la tensión de la comunidad cristiana por ser fiel a la Ley y seguir a Jesús, el Evangelio afirma que Cristo cumple la Ley desde dentro, revelando su sentido más profundo. El tema central es la justicia del Reino, una justicia mayor que no se limita al cumplimiento exterior, sino que transforma el corazón. Por eso Jesús relee los mandamientos fundamentales y los conduce al ámbito de la intención, del deseo, de la palabra y de las relaciones, mostrando que el Reino de Dios comienza allí donde el corazón es renovado por la gracia de Dios.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Proclamación de la Palabra: Mateo 5, 17-37</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:<br>    «No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.<br>    En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.<br>    El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.<br>    Porque os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.<br>    Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio.<br>    Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego.<br>    Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.<br>    Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo.<br>    Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”.<br>    Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.<br>    Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”.<br>    Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.<br>    Se dijo: “El que repudie a su mujer, que le dé acta de repudio”. Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer –no hablo de unión ilegítima– la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio.<br>    También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus juramentos al Señor”.<br>    Pero yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno».</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>1. Claves para comprender el texto</strong></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>A. &nbsp;</strong><strong>«No he venido a abolir, sino a dar plenitud» (vv. 17-20)</strong><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Jesús se presenta como la <strong>plenitud de la Ley y los Profetas</strong>, dando a todo lo anterior su sentido último. No elimina la Ley, sino que la <strong>interioriza</strong>, mostrando que expresa una voluntad de Dios seria y exigente, llamada a vivirse plenamente. Por eso afirma que nada de la Ley pasa, y subraya que la verdadera entrada en el Reino requiere una <strong>justicia mayor</strong> que la de los escribas y fariseos. Mientras ellos se centraban en el cumplimiento externo, Jesús propone una justicia que nace del <strong>corazón transformado por el amor</strong>, donde se decide el verdadero sentido de la vida según Dios.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>B</strong><strong>. </strong><strong>De la ley exterior al corazón: las “antítesis” (vv. 21-37)</strong><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Jesús introduce una serie de enseñanzas con una fórmula sorprendente: <strong><em>«Habéis oído que se dijo… pero yo os digo»</em>.</strong><br>No contradice la Ley; la <strong>lleva más adentro</strong>, al lugar donde realmente se decide la vida: el corazón.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>a) Ira, palabra y reconciliación (vv. 21-26)</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">No matar no basta. La violencia comienza antes: en la ira, en el desprecio, en la palabra que humilla. Jesús pone el acento en la <strong>relación rota</strong> y afirma que el culto a Dios no puede separarse de la reconciliación con el hermano. Nos recuerda que <strong>no hay verdadera espiritualidad sin cuidado del vínculo</strong>, sin responsabilidad sobre lo que decimos y cómo lo decimos.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>b) Deseo, mirada y fidelidad (vv. 27-30)</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Jesús no se limita a condenar el adulterio externo, sino que ilumina el <strong>mundo interior del deseo</strong>. No demoniza el cuerpo ni la afectividad, sino que invita a una integración profunda, donde el otro no sea reducido a objeto. Propone una <strong>libertad interior</strong> que requiere vigilancia, verdad y purificación del corazón.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>c) El matrimonio y la fidelidad (vv. 31-32)</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Jesús defiende la dignidad del vínculo matrimonial frente a interpretaciones legales que favorecían el abandono injusto. No se trata solo de una norma moral, sino de una <strong>defensa del amor fiel</strong>, especialmente de los más vulnerables.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>d) La palabra verdadera (vv. 33-37)</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Jesús invita a una vida tan transparente que no necesite juramentos. El discípulo del Reino está llamado a una <strong>coherencia tan profunda</strong> que su palabra sea fiable por sí misma. Decir “sí” cuando es sí y “no” cuando es no, implica una vida unificada, sin doblez. Andar en verdad.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Clave pastoral: una fe que transforma desde dentro</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Este Evangelio puede resultar exigente, desconcertante. Pero Jesús no propone un ideal inalcanzable, sino un <strong>camino de verdad</strong>. No pide perfección inmediata, sino <strong>conversión del corazón</strong>.<br>Es importante subrayar que:  Jesús no busca culpabilizar, sino <strong>liberar</strong>; el Evangelio no se reduce a normas, sino que invita a una <strong>vida nueva</strong>; la exigencia cristiana nace del amor y conduce al amor.<br>Este texto nos confronta con una pregunta decisiva: <strong>¿vivimos la fe como cumplimiento mínimo o como camino de transformación interior?</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">En una cultura marcada por la superficialidad, la polarización y la ruptura de vínculos, este Evangelio es profundamente actual. Nos llama a: cuidar la palabra en un mundo de agresividad verbal; sanar las relaciones antes que defender posiciones; vivir la afectividad con verdad y respeto; ser personas de palabra, creíbles y coherentes.</p>



<p class="has-medium-font-size">La justicia del Reino no se impone desde fuera: <strong>se gesta en el silencio del corazón que se deja tocar por Cristo</strong>.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Mateo 5,17-37</strong> nos muestra que seguir a Jesús no es simplemente hacer cosas buenas, sino <strong>dejarnos rehacer por Él</strong>. La Ley alcanza su plenitud cuando el amor se convierte en criterio último.</p>



<p class="has-medium-font-size">Jesús no nos ofrece una moral más dura, sino una <strong>vida más verdadera</strong>, donde el corazón, la palabra y las obras caminan en unidad.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>2. Meditación &#8211; ¿Qué me dice el Señor?</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Jesús me revela que la santidad no es una suma de normas, sino una <strong>coherencia interior</strong>, una vida unificada, donde corazón, palabra y obras caminan en la misma dirección.<br>No basta no matar: ¿qué hago con la ira, con el desprecio, con la palabra que hiere?. <br>No basta la fidelidad exterior: ¿qué lugar ocupan mis deseos, mis miradas, mis afectos?. <br>No basta cumplir lo justo: ¿busco la reconciliación o me conformo con tener razón? <br>No basta decir la verdad bajo juramento: ¿mi palabra es limpia, sencilla, fiable?</p>



<p class="has-medium-font-size">«Poned los ojos en el Crucificado, y haráseos todo poco» (Santa Teresa de Jesús). Mirar a Cristo para aprender mansedumbre y verdad. <br>«Para venir a lo que no gustas, has de ir por donde no gustas» (San Juan de la Cruz) La verdad purifica, libera del engaño.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>3. Oración – Responder al Señor.</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Señor Jesús,<br>reconozco que muchas veces cumplo por fuera<br>mientras mi corazón permanece endurecido.<br>Dame un corazón nuevo,<br>capaz de amar sin medidas,<br>de vivir la verdad con misericordia<br>y de dejarme purificar por tu Palabra<br>en lo más profundo de mi interior. Amén.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>4. Acción: ¿A qué me compromete?</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Un tiempo diario con la Palabra. Un acto de disponibilidad.<br>Cuidar una palabra que construya y no hiera.<br>Dar un paso concreto hacia la reconciliación.<br>Revisar con honestidad mis intenciones más que mis apariencias.<br>Vivir con unidad interior lo que creo, lo que digo y lo que hago.</p>



<p class="has-medium-font-size">CIPE</p>



<div class="wp-block-file"><a id="wp-block-file--media-5b664aa4-dc1a-4e2b-8a6c-e5c35ab67926" href="https://cipecar.org/wp-content/uploads/2026/02/14F-Lectio-Mt-517-37-6TO.pdf"><strong>14F Lectio Mt 5,17-37 6TO</strong></a><a href="https://cipecar.org/wp-content/uploads/2026/02/14F-Lectio-Mt-517-37-6TO.pdf" class="wp-block-file__button wp-element-button" download aria-describedby="wp-block-file--media-5b664aa4-dc1a-4e2b-8a6c-e5c35ab67926">Descarga</a></div>



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		<title>LECTIO DIVINA DEL QUINTO DOMINGO DEL T.O. Mateo 5,13-16</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Feb 2026 16:53:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[12. Lectio Divina]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Invocación al Espíritu Dialogamos con san Juan de la Cruz. “Los que le trataban, hombres o mujeres, salían espiritualizados, devotos y aficionados a la virtud. Supo y sintió altamente de la oración y trato con Dios, y a todas las dudas que le proponían acerca de estos puntos, respondía con alteza de sabiduría, dejando a [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-medium-font-size"><strong>Invocación al Espíritu</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Dialogamos con san Juan de la Cruz. “Los que le trataban, hombres o mujeres, salían espiritualizados, devotos y aficionados a la virtud. Supo y sintió altamente de la oración y trato con Dios, y a todas las dudas que le proponían acerca de estos puntos, respondía con alteza de sabiduría, dejando a los que le consultaban muy satisfechos y aprovechados” (Fray Eliseo de los Mártires).</p>



<p class="has-medium-font-size">¡Oh lámparas de fuego<br>en cuyos resplandores<br>las profundas cavernas del sentido,<br>que estaba oscuro y ciego,<br>con extraños primores<br>calor y luz dan junto a su querido!</p>



<p class="has-medium-font-size">Lo hacemos en la semana de la jornada mundial de la Vida Consagrada: ¿PARA QUIÉN ERES?<br>En la Jornada mundial contra el hambre, que nos ofrece Manos Unidas, con el lema: “¡Declara la guerra al hambre!”.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Motivación. Para disponer el corazón</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">“El Señor os dice, vosotros sois la sal de la tierra, la luz del mundo. Hoy vuestras voces, vuestro entusiasmo y gritos, que todos son por Jesucristo, se van a escuchar hasta el fin del mundo. Hoy están empezando un camino, el Jubileo de la Esperanza, el mundo necesita mensajes de esperanza. Vosotros sois la esperanza” (Papa León, a los jóvenes en Roma).</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>A la espera de la Palabra. Con la lámpara encendida </strong><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size">El texto está precedido por el proyecto de las bienaventuranzas, que describe lo que sucede en el interior de la vida de los discípulos que han acogido el Reino. La vida nueva de los bienaventurados tiene que verse en la historia. El texto señala nuestra misión, bajo dos signos: la sal y la luz. La mirada está puesta en las comunidades: perseguidas, tentadas de esconder la luz, con enfrentamientos dentro: los que querrían una mayor apertura y los observantes.&nbsp;Jesús se muestra como un auténtico contemplativo en la acción, porque es capaz de ver a Dios en todas las cosas y de crear parábolas y comparaciones que hablan al corazón.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Proclamación de la Palabra: Mateo 5, 17-37</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:<br>    «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?<br>    No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.<br>    Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.<br>    Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.<br>    Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>1.</strong> <strong>Fecundidad de la Palabra</strong></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Vosotros sois la sal de la tierra.&nbsp;</strong>Jesús da a conocer, con imágenes audaces y sorprendentes, lo que piensa y espera de nosotros. Nos mira con los ojos de Dios y nos dice que somos la sal de la tierra, llamados a dar sabor a la vida y a ayudar a muchos a saborearla. El plural&nbsp;<em>sois,</em>&nbsp;(no&nbsp;<em>debéis ser</em>), recuerda la misión de las comunidades, su identidad más profunda, a pesar de su pequeñez, de la persecución. “Ser, no como resultado de un esfuerzo y de una elección (como sería en el moralismo individualista), sino por haber sido generado y elegido” (María Zambrano).</p>



<p class="has-medium-font-size"><em>Sal.&nbsp;</em>Uno de los productos más simples. Sus propiedades: dar sabor y conservar los alimentos, defender del calor. Símbolo de la alianza de Dios con su pueblo, del pacto de los discípulos con Jesús. Los cristianos, como la sal, tienen un impacto en la realidad en la que viven. La sal actúa desde el anonimato. Cuando falta o hay demasiada entonces se nota. La sal, para salar, tiene que deshacerse. Jesús es sal que sazona nuestra vida.</p>



<p class="has-medium-font-size"><em>De la tierra.</em>&nbsp;La misión de la comunidad es fertilizar el mundo con el Evangelio de Jesús. El cristianismo es dinámico. Somos la sal de la tierra, llamados a contagiar las músicas escondidas de las bienaventuranzas en la vida de cada día. Jesús nos anima a influir positivamente en el mundo. En el contexto del Año Internacional de los Voluntarios para el Desarrollo Sostenible, proclamado por Naciones Unidas. Todo ser humano es de los nuestros.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sierve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. </strong>Jesús se lo advierte a sus seguidores. Si la sal se vuelve sosa, ya no sirve para nada. Si los discípulos pierden su identidad evangélica, ya no producen los efectos queridos por Jesús, el cristianismo se echa a perder. La Iglesia queda anulada. Los cristianos están de sobra en la sociedad.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.&nbsp;</strong>Nos acercamos a Jesús que es luz y siembra claridades. Somos la luz si estamos con Jesús. Lo que ilumina y lo que mantiene en nosotros la luz de Jesús es la oración interior, la comunión con él. De tanto mirar al que es la Luz, quedamos iluminados para mirar con su mirada. El plural&nbsp;<em>sois</em>&nbsp;apela a la comunidad, llamada a ser inspiradora.</p>



<p class="has-medium-font-size">La&nbsp;<em>luz</em>&nbsp;es la primera obra de la creación y se la identifica con Dios. Puesta en el lugar correcto permite apreciar los espacios, evitar tropiezos, pero sobre todo reconocer el rostro del otro. La comunidad de Jesús es iluminadora, como un faro para los barcos.</p>



<p class="has-medium-font-size"><em>Del mundo. </em>La luz fue hecha para iluminar, por eso no admite estar escondida. Una comunidad que no sea misionera no tiene sentido. La comunidad de los “bienaventurados”, el nuevo pueblo de Dios, no agota su finalidad en sí misma, sino que es una fuente de esperanza: esperanza del mundo nuevo inaugurado por Jesús. Jesús sí que es para nosotros cirio encendido, que se quema para iluminar. Somos la luz cuando partimos el pan. Somos la luz cuando hospedamos a los pobres sin techo. Somos la luz cuando vestimos al desnudo de toda dignidad. Somos la luz del mundo cuando hacemos más feliz la vida de los que nos rodean. Somos la luz cuando damos esperanza.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos.&nbsp;</strong><em>Vuestras buenas obras.&nbsp;</em>Bellísimo itinerario de la vida, que Dios comienza en el corazón y culmina en la glorificación a Dios. La luz y la sal no existen para sí, brillan no tanto con las palabras o discursos sino con las buenas obras, obras en relación con el prójimo, en el mundo. El compromiso con los pobres, con la paz, con la justicia no debe quedar escondido, todo es para dar sabor y alegría a la vida.&nbsp;&nbsp;El ser y el hacer van de la mano, preparan el examen de amor al atardecer de la vida. Ofrecemos al mundo un testimonio de esperanza. Unimos Evangelio y cultura. Nuestra misión es arrancarle al mundo alabanzas al Padre.&nbsp;</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>2. Meditación. Respuesta a la Palabra </strong><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size">¿Cuándo somos sal del mundo? ¿Cuándo somos luz?<br>¿Cuándo no lo somos?</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>3. Oración. Orar la Palabra</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Oh Señor, que yo no busque tanto ser consolado, cuanto consolar,<br>ser comprendido, cuanto comprender, ser amado, cuanto amar.<br>“Lo que Dios quiere de ti es que, cara a cara con Él, hagas la experiencia de buscarlo” (Edith Stein).</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>4. Acción: Contar al mundo la nueva manera de vivir.</strong><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size">“Cada uno de nosotros somos un instrumento pobre. Observa la composición de un aparato eléctrico, tiene un ensamblaje de hilos grandes y pequeños, nuevos y gastados. Si la corriente eléctrica no pasa a través de todo ello, no habrá luz. Estos hilos somos tú y yo. Dios es la corriente. Tenemos poder para dejar pasar la corriente a través de nosotros, dejarnos utilizar por Dios, dejar que se produzca luz en el mundo o bien rehusar ser instrumentos y dejar que las tinieblas se extiendan” (Santa Teresa de Calcuta).</p>



<p>Pedro Tomás Navajas, ocd</p>



<div class="wp-block-file"><a id="wp-block-file--media-b04c3fa9-70b2-49c7-b8cb-48ddf7146bda" href="https://cipecar.org/wp-content/uploads/2026/02/13F-Lectio-Mateo-513-16-5TO-26.pdf"><strong>13F Lectio Mateo 5,13-16 5TO 26</strong></a><a href="https://cipecar.org/wp-content/uploads/2026/02/13F-Lectio-Mateo-513-16-5TO-26.pdf" class="wp-block-file__button wp-element-button" download aria-describedby="wp-block-file--media-b04c3fa9-70b2-49c7-b8cb-48ddf7146bda">Descarga</a></div>



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<iframe title="DOMINGO V TIEMPO ORDINARIO CICLO A" width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/ySF7T98UPp4?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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		<title>LECTIO DIVINA. CUARTO DOMINGO DEL T.O. Mateo 5,1-12</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 Jan 2026 18:43:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[12. Lectio Divina]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Invocación al Espíritu «El Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, os enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho» (Jn 14,26). El Espíritu nos hace ver todo de un modo nuevo, según la mirada de Jesús. En el gran viaje de la vida, él nos enseña por [&#8230;]</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Invocación al Espíritu</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">«El Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, os<em> enseñará todo</em> <em>y os recordará todo</em> lo que yo os he dicho» (<em>Jn</em> 14,26). El Espíritu nos hace ver todo de un modo nuevo, según la mirada de Jesús. En el gran viaje de la vida, él nos enseña <em>por dónde empezar</em>, <em>qué caminos tomar</em> y <em>cómo caminar</em>.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Motivación. Para disponer el corazón</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">¿Cómo obtener la felicidad? ¿Quién se apunta a un proyecto que transite por los caminos de las bienaventuranzas? “Otros beben de otras fuentes. Para nosotros, ese manantial de dignidad humana y de fraternidad está en el Evangelio de Jesucristo.&nbsp;De él surge para el pensamiento cristiano y para la acción de la Iglesia el primado que se da a la relación, al encuentro con el misterio sagrado del otro, a la comunión universal con la humanidad entera como vocación de todos” (Fratelli tutti 277).</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>A la espera de la Palabra. Con la lámpara encendida </strong><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Esperamos la Palabra con todos los santos. Y, enseguida, la pregunta: ¿Qué hay que hacer? O mejor: “¿Qué tales habremos de ser?” (C 4,1). ¿Cómo descubrir lo que ya somos? El Espíritu, por medio de la Palabra, viene en nuestra ayuda.</p>



<p class="has-medium-font-size">La Palabra, más que normas, nos regala el camino de Jesús, que sale del Padre para crear vínculos con la humanidad. Y lo hace de una forma sorprendente, creativa, abrazadora, gozosa.</p>



<p class="has-medium-font-size">Las bienaventuranzas son caminos, impensables para nosotros, trazados a contracorriente, pero llenos de vida y de alegría. ¿Qué tal si aprendemos a correr a favor de nuestra felicidad?</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Proclamación de la Palabra: Mateo 5,1-12</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:<br>«Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.<br>Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.<br>Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.<br>Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.<br>Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.<br>Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.<br>Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo»</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>1. Fecundidad de la Palabra</strong></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Jesús al ver el gentío.</strong>&nbsp;Todo va precedido por una mirada, que capta bien lo que el corazón humano busca y anhela. La mirada provoca una predicación: cuál es el camino que lleva a la salvación, a la alegría. El arte no está en buscar nuevas rutas turísticas sino en mirar con ojos nuevos nuestra vida. Jesús mira a todos y a cada uno en particular de una forma creativa. Mira al corazón con gracia creadora y recreadora. “Mira que te mira” (Santa Teresa).</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Subió al monte.</strong>&nbsp;Visualizamos el monte suave que rodea el lago de Galilea y que recuerda al monte Sinaí, donde Dios dio a Moisés los mandamientos.&nbsp;<em>¿Quién podrá subir a la montaña del Señor? (Sal 24).</em>&nbsp;El monte ayuda a descubrir, más allá de lo que hago o tengo que hacer, lo que Dios hace: Cómo es la obra de Dios en mí.&nbsp;</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Se sentó.</strong>&nbsp;Indica una enseñanza prolongada, atenta, profunda. Sentado, Jesús enseña una doctrina nueva y lo hace con autoridad.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Se acercaron los discípulos.</strong>&nbsp;Paso necesario: acoger la gracia, agradecerla, vivirla responsablemente. Nada se hace sin nosotros. Discípulo es el que aprende y recibe de Jesús para ser testigo.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Abriendo su boca, les enseñaba.&nbsp;</strong>Enseña cosas esenciales: lo que Dios obra en cada uno (creados a su imagen).&nbsp;<em>Por ser imagen de Dios, el hombre tiene capacidad para la gracia, o sea, para acoger el Amor de Dios y, al acogerlo, realizar el encuentro que nos transforma (Santo Tomás).</em></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Bienaventurados.&nbsp;</strong>Situaciones existenciales, que son declaradas <em>dichosas.</em> Para ello hay que conectar con el Dios que revela Jesucristo y desconectar de caminos de felicidad en los que no hay futuro. La salvación es gracia que mueve nuestra libertad. En griego, <em>bienaventurados</em> traduce<em>&nbsp;makarios:&nbsp;</em>creados por amor, abiertos a la gracia para estar en amistad con Dios y con los demás. Dios, que nos ha creado para el gozo de vivir en comunión con él, nos contagia su alegría, se alegra de vernos en el gozo. La situación humana necesitada y abrazo de Dios se dan la mano. Las bienaventuranzas se entienden a la luz de la Resurrección, como don de Dios que hay que recibir. La santidad es el fruto de la benevolencia, la misericordia, de Dios con nosotros. Un santo es una buena persona. El papa Francisco lo pone en el horizonte de la bondad (Mt 25) y de la felicidad (Mt 5). Feliz es sinónimo de santo. Jesús no está consolando a los que aceptan en silencio su mal presente con la promesa de un más allá bendecido y maravilloso. El proyecto de las bienaventuranzas traza un movimiento singular: nace de la pobreza y la humildad para convertirse también en una lucha en favor de los empobrecidos y pequeños de este mundo.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Los pobres.&nbsp;</strong>¿Qué pobres ve Jesús? A los anawin, que no ponen en la riqueza su seguridad. La riqueza no te asegura nada. Los anawin dejan sitio a la Palabra, aceptan ser pobres, son mendicantes.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Los que lloran.</strong>&nbsp;¿A quiénes ve Jesús llorar? ¿Cuándo lloró Jesús? Vio a gentes llorando por la enfermedad, la muerte y él también lloró (por Jerusalén). Juan de la Cruz llora porque <em>del amor del Señor hemos hecho ausencia</em>. Este llanto, frente al intento de taparlo, nos abre a una relación nueva con el Señor y con los demás.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Los mansos.</strong>&nbsp;¿A qué personas se refiere Jesús? A los que viven con humildad y suavidad (cf Ef 4,2), los que no usan la fuerza para responder y se mantienen firmes en la verdad y en el amor. Llenos de dignidad, que no de orgullo, heredarán una tierra sin fronteras.&nbsp;</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Los que tienen hambre y sed de justicia.&nbsp;</strong>¿A quiénes se refiere Jesús? A los que tienen en el corazón una sed de bien, de verdad, de justicia, que el mal y la corrupción no pueden borrar. Esto es lo que suscita el Espíritu en los corazones.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Los misericordiosos.</strong>&nbsp;¿A quiénes ve Jesús? A los que tienen entrañas de ternura, a los que aman con un amor fiel, gratuito, que sabe perdonar y comprender los errores de los demás.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Los limpios de corazón.</strong>&nbsp;¿A quiénes mira Jesús? A los que, en un mundo tan competitivo y complejo, y a pesar de los desengaños y cicatrices, viven con sabiduría evangélica. Ellos ven a Dios, en un mundo en el que parece que Dios se esconde.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Los que trabajan por la paz.</strong>&nbsp;¿En quiénes se fija Jesús? En aquellos que viven el shalòm: una vida bella, plena, próspera, pero también según la verdad y la justicia. La maledicencia no construye la paz.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Los perseguidos por la justicia.&nbsp;</strong>¿A quiénes ve Jesús? A los que, por vivir según el Espíritu de la verdad, son perseguidos. Como él.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Alegraos. L</strong>a alegría es fruto del Espíritu (cf.&nbsp;<em>Ga</em>&nbsp;5,22), nota típica y estable del Reino (cf.&nbsp;<em>Rm</em>&nbsp;14,17) que se refuerza también en la tribulación y en las pruebas (cf.&nbsp;<em>1Ts</em>&nbsp;1,6). No hay santidad en la tristeza. La alegría es la nota del “amar mucho” (Teresa de Jesús).</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>2. Meditación. Respuesta a la Palabra </strong><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size">¿Cómo interiorizar las bienaventuranzas? Con preguntas esenciales<strong>. </strong>¿Cómo es la obra que Dios viene realizando en mí según su propia santidad bondadosa?</p>



<p class="has-medium-font-size">Mi forma de vivir el Evangelio ¿crea vínculos cada vez más amplios y extiende un oleaje de bienaventuranza a mi alrededor?</p>



<p class="has-medium-font-size">¿Qué tengo que hacer para recuperar la alegría del Evangelio y mirar a la humanidad como la mira Jesús?</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>3. Oración. Orar la Palabra</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Si la música de tu Evangelio no deja de sonar en las casas y las plazas, en los trabajos, en la política y en la economía, no se apagará la melodía de tus bienaventuranzas, que nos desafía a luchar por la dignidad de todo hombre y mujer.</p>



<p class="has-medium-font-size">¡Bienaventurados! <em></em></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>4. Acción: Contar al mundo la nueva manera de vivir.</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">“Son pobres y enriquecen a muchos. Carecen de todo y abundan en todo. Son deshonrados y en las mismas deshonras son glorificados. Los vituperan y ellos bendicen. Se los injuria y ellos dan honra. Hacen bien y se los castiga como malhechores; castigados de muerte, se alegran como si se les diera la vida” (Carta a Diogneto).</p>



<p>Pedro Tomás Navajas, ocd</p>



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		<title>LECTIO DIVINA: TERCER DOMINGO DEL T.O. Mt 4, 12-23</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 21 Jan 2026 10:09:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[12. Lectio Divina]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Invocación al Espíritu Ven, Espíritu Santo. Abre nuestro corazón a la Palabra divina, ilumina nuestra mente y renueva nuestro amor, para reconocer a Cristo en las Escrituras y seguirlo con alegría. Enséñanos a poner el Evangelio en el centro de la vida y convertirnos en testigos vivos de la misericordia de Dios. Motivación. Para disponer [&#8230;]</p>
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<p class="has-medium-font-size"><strong>Invocación al Espíritu</strong></p>



<p class="has-medium-font-size"><a>Ven, Espíritu Santo. Abre nuestro corazón a la Palabra divina, ilumina nuestra mente y renueva nuestro amor, para reconocer a Cristo en las Escrituras y seguirlo con alegría. Enséñanos a poner el Evangelio en el centro de la vida y convertirnos en testigos vivos de la misericordia de Dios.</a><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Motivación. Para disponer el corazón</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Hoy la Palabra de Dios nos presenta a Jesús que inicia su misión y pasa junto a personas sencillas para llamarlas. No escuchamos un relato del pasado, sino una Palabra viva que hoy nos alcanza, nos llama y nos invita a ponernos en camino tras Él. Abramos el oído interior y dejemos que el Señor nos mire y nos diga, una vez más: <em>«Ven y sígueme»</em>.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Contexto y estructura del pasaje Mateo 4, 12-23</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Marca el inicio solemne del ministerio público de Jesús en Galilea y se desarrolla en cuatro etapas:</p>



<p class="has-medium-font-size">Retirada de Jesús a Galilea tras el arresto de Juan.<br>Cumplimiento de la profecía de Isaías: la luz en tierra de sombras.<br>Primer anuncio del Reino: llamada a la conversión.<br>Llamada de los primeros discípulos y comienzo de la misión.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Proclamación de la Palabra: Mateo 4, 12-23</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">AL enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea. Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaúm, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:<br>    «Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí,<br>    camino del mar, al otro lado del Jordán,<br>    Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas<br>vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte,una luz les brilló».<br>Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:<br>    «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».<br>Paseando junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores.<br>Les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».<br>Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.<br>Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó.<br>Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.<br>Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.<br>Jesús comienza su misión después del arresto de Juan el Bautista. No huye, sino que asume el momento histórico y da un paso adelante. Se establece en Galilea, una región despreciada y mestiza, lejos del centro religioso de Jerusalén. Allí, donde nadie lo espera, comienza a brillar la luz.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Claves para comprender el texto</strong></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>1. Al enterarse Jesús de que Juan había sido arrestado se retiró a Galilea. </strong><strong>Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaúm, junto al mar</strong><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size">El texto comienza con una nota de aparente retirada, pero que en realidad es un movimiento obediente al designio del Padre. Jesús no huye por temor, sino que discierne el tiempo. Cuando la voz del Precursor calla, la Palabra misma comienza a resonar.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Se retira a Galilea</strong> —esta región periférica, mestiza, despreciada por los centros religiosos— se convierte en el lugar elegido para inaugurar el Reino. Allí comienza Jesús la misión universal, el camino para mostrar la novedad liberadora del amor del Padre y comunicar la Buena Noticia. Esto revela un rasgo constante del Evangelio: Dios comienza desde lo pequeño, lo oculto, lo marginal.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Se establece en</strong> <strong>Cafarnaúm</strong>, pequeña ciudad de pescadores a orillas del lago de Galilea, estaba situada en un cruce de caminos comerciales y marcada por la vida sencilla del trabajo, la presencia romana y la sinagoga. Allí, en medio de lo cotidiano y de las heridas del pueblo, Jesús comenzó a anunciar el Reino de Dios, mostrando que la salvación nace en lo humilde y se ofrece a todos.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>2. </strong><strong>El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló.</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Dios cumple su promesa precisamente en las zonas oscuras y olvidadas. La luz no aparece primero en el templo, en Jerusalén, sino en la periferia, en “Galilea de los gentiles”. Jesús no elimina primero las tinieblas; las habita y las ilumina desde dentro. El Evangelio toca profundamente la experiencia orante: la luz de Dios no siempre irrumpe como evidencia inmediata, sino como presencia fiel en medio de la noche. La luz es Cristo mismo, acogido en el corazón que se deja amar. </p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Desde una mirada contemplativa,</strong> Galilea representa el corazón humano: un lugar donde conviven: fe y duda, deseo de Dios y dispersión, luz y sombra. Y es precisamente allí donde Cristo quiere entrar y alumbrar y vivificar. El anuncio de la Palabra de Dios que hoy haga la Iglesia tiene que dirigirlo a los más alejados, los que viven en la oscuridad, en el dolor, en la opresión, en la injusticia. Son hoy las tierras de sombras en las que brille la luz y la misericordia.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>3. “Comenzó Jesús a predicar diciendo «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos». </strong>Este es el primer anuncio explícito de Jesús, idéntico en forma al de Juan Bautista, pero distinto en profundidad: <strong>el Reino no solo se anuncia, se hace presente en Él</strong>. No es una amenaza, sino una buena noticia. El Reino no es un lugar, es la presencia activa de Dios que se acerca y transforma la vida. La conversión (metanoia) no es solo abandono del pecado, sino: cambio de mirada, reorientación del corazón, disponibilidad interior. El Reino “está cerca” no en sentido cronológico, sino existencial: está al alcance del corazón que se abre.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>En clave contemplativa, la conversión es</strong> <strong>dejar de buscar fuera lo que ya ha comenzado dentro</strong>. (S. Juan de la Cruz Cántico B 1, 8.11).</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>4. </strong><strong>Paseando junto al mar de Galilea vio… Les dijo: Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres.</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Jesús llama a personas concretas mientras trabajan: pescadores ocupados en sus redes. No les presenta un plan detallado; les ofrece una relación: <em>«Venid conmigo»</em>. Seguirle implica dejar las redes: seguridades, costumbres, miedos, proyectos. Es un desplazamiento del centro de la vida. Jesús no quiere caminar solo. Llama para asociar a otros a su misión de anunciar, curar y liberar. Por eso el discipulado es siempre misionero.</p>



<p class="has-medium-font-size">Los primeros cuatro discípulos son un comienzo pequeño, como las comunidades a las que escribe Mateo. La fuerza de esa llamada es tan grande que lo dejan todo. El seguimiento tiene dos direcciones inseparables: estar con Jesús, ser enviados al mundo. No nos separa de la realidad, sino que nos envía a transformarla con el Evangelio. Jesús llama en la vida ordinaria: en el trabajo, en la familia, en lo cotidiano. Y la respuesta es inmediata y confiada. Seguir a Jesús es entrar en el espacio de Dios y dejarse transformar por Él, comenzando un camino continuo de conversión nacido de una mirada amorosa que llama y sostiene.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>“Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el Evangelio del reino y curando</strong><strong> toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo</strong><strong>”. </strong>Mateo resume la misión integral de Jesús: Enseña (ilumina la mente), Proclama el Reino (convoca el corazón), Cura enfermedades (restaura la vida). Palabra, anuncio y compasión forman una unidad inseparable. La fe cristiana no se reduce a ideas o prácticas religiosas, es seguimiento vivo de Jesús, conducta transformada, amor hecho concreto. Creer en Él es caminar como Él caminó, dejando que su misericordia se convierta en nuestra manera de vivir.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>2. Meditación. La Palabra de Dios nos interpela</strong>.<br>Jesús pasa, mira y llama. Su palabra abre un horizonte nuevo y pide una respuesta concreta.</p>



<p class="has-medium-font-size">¿Dónde pasa hoy Jesús en mi vida? ¿Qué redes me cuesta soltar? ¿Qué significa para mí seguirlo ahora?</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>3. Oración – Responder al Señor.</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">&nbsp;La Palabra escuchada se hace oración.</p>



<p class="has-medium-font-size">Señor Jesús, pasa junto a mi barca cotidiana<br>y pronuncia mi nombre.<br>Gracias por tu llamada que despierta<br>y por tu mirada que da vida.<br>Danos un corazón libre<br>para dejar lo que nos ata<br>y seguirte con alegría. Amén.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>4. Acción: Encarnar la Palabra.</strong><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Un tiempo diario con la Palabra. Un acto de disponibilidad.<br>Un pequeño desprendimiento que ayude a seguir a Jesús.</p>



<p class="has-medium-font-size"><em>«Convertíos, porque el Reino de los cielos está cerca»</em></p>



<p>CIPE.</p>



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		<title>LECTIO DIVINA: SEGUNDO DOMINGO DEL T.O. Jn 1,29-34</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 Jan 2026 10:18:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[12. Lectio Divina]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Invocación al Espíritu Ven, Espíritu Santo. El Espíritu da vida (2Co&#160;3,6). El Espíritu Santo transforma la Sagrada Escritura en Palabra viva de Dios, vivida y transmitida en la fe de su pueblo santo. La acción del Espíritu Santo no se refiere sólo a la formación de la Sagrada Escritura, sino que actúa también en aquellos [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-medium-font-size"><strong>Invocación al Espíritu</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Ven, Espíritu Santo. <em>El Espíritu da vida</em> (<em>2Co</em>&nbsp;3,6). El Espíritu Santo transforma la Sagrada Escritura en Palabra viva de Dios, vivida y transmitida en la fe de su pueblo santo. La acción del Espíritu Santo no se refiere sólo a la formación de la Sagrada Escritura, sino que actúa también en aquellos que se ponen a la escucha.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Motivación. Para disponer el corazón</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Cuando la Sagrada Escritura se lee con el mismo Espíritu que fue escrita, permanece siempre nueva. La dulzura de la Palabra de Dios nos impulsa a compartirla con quienes encontramos en nuestra vida para manifestar la certeza de la esperanza que contiene (Aperuit illis, 12). El papa León XIV nos invita a redescubrir la fuerza transformadora de la Palabra de Dios, Palabra en la que «encontramos la luz que guía nuestros pasos».</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>A la espera de la Palabra. Con la lámpara encendida </strong><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Estamos ante un texto de densidad teológica inigualable. A diferencia de los tres primeros evangelios, la función de Juan Bautista no es el arrepentimiento ni el cambio de vida sino <em>dar testimonio de Jesús</em>. El texto de hoy es una invitación a ser testigos valientes de Aquel que se encuentra en medio de nosotros. </p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Proclamación de la Palabra: Juan 1,29-34</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">EN aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:<br>«Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel».<br>Y Juan dio testimonio diciendo:<br>«He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él.<br>Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo:<br>“Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo”.<br>Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>1. Fecundidad de la Palabra</strong></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó.&nbsp;</strong>Treinta años en Nazaret donde lo extraordinario es que Dios aprende a ser hombre, un hombre para los demás. Ahora viene para mostrar que Dios está realizando la promesa y la esperanza de&nbsp;<em>salvación</em>&nbsp;dada desde antiguo a su pueblo. Y Juan lo ve venir. &nbsp;Sorprendámonos una vez más por la elección de Dios de estar de nuestro lado, de solidarizarse con nosotros los pecadores, y de salvar al mundo del mal haciéndose cargo de él totalmente.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>‘Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo’.&nbsp;</strong>Es el mejor resumen de toda la actuación de Jesús. El cordero alude a la pascua, al éxodo-liberación de Egipto. Jesús libera, cura, da dignidad, se compadece, hace comidas abiertas. Jesús presenta a Dios como médico, como pastor, como mujer feliz de encontrar su moneda, como padre del hijo pródigo. Todos los sacrificios del sistema levítico eran símbolos o sombras del sacrificio definitivo de Cristo en la Cruz. El verbo traducido como «quita», significa literalmente «levantar», «poner sobre sí», no sólo cubrir los pecados. ¿Cuál es el pecado del mundo, el pecado básico? Es la realidad opuesta a lo que humaniza, debido a la «ignorancia» o «inconsciencia». Es lo que impide al ser humano desarrollarse como persona. Jesús viene a abrir caminos de éxodo, de libertad. Estamos ante algo grande: “Oigo un lenguaje desconocido” (Sal 80,7). Cristo carga con el pecado del mundo. Los judíos no esperaban un Mesías así, ni los discípulos tampoco. No entendían un Mesías en la cruz. Lo esperaban más como liberador de los romanos, que del pecado. Por eso, fue rechazado.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Este es aquel de quien yo dije: ‘Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel’. </strong>Juan vivía también de esperanza. No conocía a Jesús. Era más conocido que Jesús. Juan no conocía a Jesús como Mesías. Ahora se coloca en su sitio cuando pone a Jesús en su sitio. Palabras sorprendentes del Bautista. Llega el esposo, el que establece la nueva alianza. Tiene derecho a la esposa. <em>A Jesús le toca crecer, y a mí menguar</em>&nbsp;<a href="https://www.escuelabiblica.com/biblia-buscar-pv.php?pasaje=%28Jn%203%3A30%29&amp;version=rv60">(Jn 3,30)</a>.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Y Juan dio testimonio diciendo: ‘He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él’. </strong>El Espíritu no tiene cuerpo, pero aquí se manifestó con forma corporal, como una paloma.<strong> </strong>Juan ve en Jesús la plenitud del Espíritu, sumerge a los suyos en el Espíritu Santo, que empapa el corazón de la persona. Bautizar con Espíritu es comunicar la misma vida divina. Juan pide a sus discípulos que sigan a Jesús; es lo que él ha hecho: ser amigo del esposo, entrar en el plan de salvación de Dios.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: ‘Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo. Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios’.</strong> Frase central del texto. En esta frase, se nombran dos temas muy queridos para el evangelista: la proclamación de Jesús como «Hijo amado y dócil» del Padre –de quien será el «revelador»- y la importancia decisiva del testimonio (Jn 19,35; 1Jn 1,2). El Bautista es la primera persona a la que el cuarto Evangelio presenta como <em>testigo</em> de lo que experimentó con Jesús en el bautismo de este y que expresa en afirmaciones cruciales: “Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”; “He visto al Espíritu bajar, como una paloma que viene del cielo, y permanecer sobre él (Jesús)”; “Y yo lo he visto y atestiguo que él es el Elegido (o el Hijo) de Dios”. Juan no ocupa el centro, deja el centro, señala a Jesús como centro. Todos estos títulos del Jesús como Mesías son títulos salvadores. No se puede decir más con menos palabras. Juan pone en labios del Bautista la cristología de su comunidad a finales del siglo I, como base y fundamento de la comprensión de Jesús que va a desplegar en todo el evangelio. ¿Quién es este hombre? Jesús es una presencia de Dios, como en ningún otro ser humano. Jesús es así porque está lleno del Espíritu, es obra del Espíritu. A Jesús no lo explica lo que explica a las personas notables o a los genios. A Jesús lo explica sólo «la fuerza del Espíritu», que «Dios estaba con él». El Espíritu nos lleva a recuperar nuestra verdadera identidad. El Espíritu nos lleva a una etapa más ardiente, alegre, generosa, audaz, llena de amor hasta el fin, contagiosa. </p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>2. Meditación. Respuesta a la Palabra </strong><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size">¿Quién es Jesús para ti? ¿Por qué crees en él? ¿Qué significa para ti, hoy, ser discípulo misionero? ¿Cómo verbalizas tu fe? ¿Cómo das testimonio de Jesús? ¿Te sientes llamado/a a abrir caminos de liberación a tu alrededor? ¿Cómo asumes que otro brille más que tú? ¿Sabes que la verdadera misión no es que te van a ti, sino que vean a Jesús a través de ti? ¿Sabes que no eres el centro, que la vida no consiste en competir, en ser más que el otro?<strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>3. Oración. Orar la Palabra</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Cerremos los ojos, imaginemos esa escena, a la orilla del río, Juan mientras bautiza y Jesús que pasa. Y escuchemos la voz de Juan: «Éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo». Miremos a Jesús en silencio, que cada uno de nosotros le diga algo a Jesús desde su corazón. (Papa Francisco).</p>



<p class="has-medium-font-size"><em>Jesús, libéranos, levántanos. Jesús, bautízanos con Espíritu Santo.</em><br><em>Jesús, tú eres el hijo de Dios.</em><br><em>Confío en ti, de ti me fie. </em><br><em>No andaré tus pasos si no es de la fe. </em><br><em>Justo he de vivir si en ti confié.<br>Dame, Dios, tu Espíritu, dame tú la fe. </em><br><em>Brotes de Olivo</em></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>4. Acción: Contar al mundo la nueva manera de vivir.</strong><strong> </strong>Toma conciencia de la vocación que el Señor te ha regalado. Aprende a vivir como el Bautista, no eres la Luz, sino portador y anunciador de la Luz.</p>



<p class="has-medium-font-size">Juan anuncia y da testimonio de Jesús, intenta con tus actitudes y tu manera de ser y actuar ser testimonio de Él.</p>



<p>Pedro Tomás Navajas, ocd</p>



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		<title>LECTIO DIVINA: Mateo 1,18-24. CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Charo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 17 Dec 2025 09:44:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[12. Lectio Divina]]></category>
		<category><![CDATA[Adviento - Ciclo A]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Invocación al Espíritu En María&#160;siempre su moción fue por el Espíritu Santo&#160;(San Juan de la Cruz). Y también en José. Gemido y promesa se abrazan. AMADO MÍO, ¿ADÓNDE ESTÁS, AMADO MÍO? El Espíritu Santo hace que José viva todo como un proceso de crecimiento y de maduración en la fe. Motivación. Para disponer el corazón. [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-medium-font-size"><strong>Invocación al Espíritu</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">En María&nbsp;<em>siempre su moción fue por el Espíritu Santo&nbsp;</em>(San Juan de la Cruz). Y también en José. Gemido y promesa se abrazan.</p>



<p class="has-medium-font-size"><em>AMADO MÍO, ¿ADÓNDE ESTÁS, AMADO MÍO? </em><em></em></p>



<p class="has-medium-font-size"><em>El Espíritu Santo hace que José viva todo como un proceso de crecimiento y de maduración en la fe. </em><em></em></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Motivación. Para disponer el corazón.</strong></p>



<p class="has-medium-font-size"><em>Una palabra habló el Padre, que fue su Hijo, y esta habla siempre en eterno silencio, y en silencio ha de ser oída del alma</em><br>(San Juan de la Cruz,&nbsp;<em>Dichos de Luz y Amor,</em>&nbsp;99).</p>



<p class="has-medium-font-size">BUSCANDO MIS AMORES… IRÉ BUSCANDO MIS AMORES.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>A la espera de la Palabra. Con la lámpara encendida. Contexto</strong>.</p>



<p class="has-medium-font-size">Estamos ante un relato prodigioso, ante un nuevo comienzo por la obra del Espíritu Santo. Jesús debe su existencia humana a la obra creadora de Dios. Todo es gracia. La mano de Dios es evidente en cada paso del relato. El sueño o anunciación de José nos puede ayudar a profundizar en el misterio de Dios y a vivir en él. &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Proclamación de la Palabra: Mateo 1,18-24</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">La generación de Jesucristo fue de esta manera:<br>María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.<br>José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp; «José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».<br>Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que habla dicho el Señor por medio del profeta:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp; «Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”».<br>Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer.</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>1.- Fecundidad de la Palabra</strong></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>La generación de Jesucristo fue de esta manera:</strong> <strong>María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.</strong> Cosa de familia, cosa de dos. Lo que sucede en María afecta a José. Entramos en la admirable espera de dos deposados, María y de José; con ellos esperamos la acción del Espíritu. El nacimiento es fruto del Espíritu, danza inacabable de ternura, paz para un mundo herido por la violencia. El Espíritu nos enseña a esperar a Jesús; siempre se alegra de mostrar a Jesús. Con su fuerza y alegría, consentimos –<em>hágase de María y de José-</em>&nbsp;que el misterio de amor de Jesús se encarne en nuestra vida y embellezca el mundo con su bondad, con su bendición y gracia. La intervención divina es evidente.</p>



<p class="has-medium-font-size"><em>Entonces llamó a -un arcángel / que san Gabriel se decía,</em><br><em>y enviólo a una doncella / que se llamaba María,</em><br><em>de cuyo consentimiento / el misterio se hacía;</em><br><em>en la cual la Trinidad / de carne al Verbo vestía;</em><br><em>y aunque tres hacen la obra, / en el uno se hacía;</em><br><em>y quedó el Verbo encarnado / en el vientre de María (J. de la Cruz).</em></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:</strong> El clima de silencio acompaña todo lo relacionado con la figura de José, no hay alboroto. Entramos en la anunciación de José, modelo admirable de fe, que se pone al servicio de la novedad que se le presenta de un modo desconcertante, en circunstancias extraordinarias y desafiantes. En aquel contexto lo que había sucedido a María era un desafío grave a la fidelidad y al compromiso mutuo. La intervención del ángel le proporciona una comprensión divina de la situación. Dios le cambia los planes; ahora llevará dentro el misterio de Jesús. José enseña que en todo lo que nos pasa hay que escuchar el plan de amor de Dios.&nbsp;<em>&nbsp;&nbsp;</em><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.</strong> Presencia del Espíritu Santo creador. El Señor es salvación, libera del pecado, reconcilia. En el plan de Dios es fundamental la encarnación del Mesías. Por su <em>sí</em> José se convierte en custodio crucial de la verdad divina y en colaborador del plan salvífico. Estamos ante un cuadro estimulante: un hombre con una gran estatura en su fe, que no es eximido de las vacilaciones y temores ante las situaciones difíciles, es capaz de dar el salto y abandonarse a la gracia iluminadora de Dios. El ángel le dice:&nbsp;<em>No temas acoger</em>. Así atraviesa la cortina oscura y se abre participativamente al gran horizonte de la salvación que se inaugura en Jesús. La misión de José es la de poner nombre a la promesa: <em>Jesús</em>, en hebreo <em>Jeshua</em> o <em>jehoshua</em>, y que significa&nbsp;<em>Dios es salvación</em>. Jesús revela la esencia de su misión redentora. Él es el salvador del hombre, quien recupera a las personas perdidas en su lejanía de Dios para traerlas de nuevo a la comunión plena con Él, toma sobre sus hombros a su pueblo y lo conduce a la plenitud de vida. ¿Qué puede ser una Navidad sin nombrar a Jesús, sin alegrarnos en él? Después de veinte siglos, los cristianos hemos de aprender a pronunciar el nombre de Jesús de manera nueva: con cariño y amor, con fe renovada y en actitud de conversión.&nbsp;<em>Te diré mi amor, Rey mío, cuando el corazón se inflame y la luz llene los ojos y la sonrisa se ensanche.</em><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Todo esto sucedió para se cumpliera lo que había dicho el Señor por medio del profeta: Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa ‘Dios con nosotros’. </strong>Dios no nos abandona.&nbsp;&nbsp;En la base de la obra de Dios en el mundo está Jesús, a quién Él le dio la existencia, el nombre y la misión. Jesús es el regalo, el don auténtico de Dios a su pueblo, para que no sufra más con tanta maldad, para que viva plenamente en la comunión con Él y con los hermanos, porque Él es el “<em>Dios que está con nosotros</em>”.&nbsp;Decir Enmanuel y decir Jesús, para el evangelista, es lo mismo, porque Dios está salvándonos y liberándonos. Nos acercamos al icono de María y de José para empaparnos del amor que Dios nos tiene, para entrar en la revolución de la ternura, para ser ante sus ojos de amor. Jesús es el Dios con nosotros: este es el milagro de la Navidad. ¡Qué admirable cercanía! ¿Hay algo más bello y grande en esta vida? <em>Nuestra tristeza infinita sólo se cura con un infinito amor</em>&nbsp;(Papa Francisco).</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer.</strong><em>Al despertar me saciaré de tu semblante. </em>José se despierta y confía en la palabra divina, opta por un profundo compromiso con Dios, <em>hágase</em>. Vivirá en obediencia y amor, cuidando de María y del niño. José es un ejemplo poderoso de fidelidad y confianza en Dios, que le lleva a jugar un papel fundamental en el plan de Dios. Acepta el plan de Dios y se convierte en participante crucial en la historia de la salvación. José y María han dicho sí a Dios y la casa se ha llenado de ternura y de esperanza; la casa es ahora un manantial de alegría donde nuestras fatigas encuentran consuelo. Gracias a José y a María, también nosotros podemos llevar el misterio de Jesús a nuestra casa y podemos celebrar la Navidad con gozo y gratitud, con adoración y envío misionero, con<em>&nbsp;justicia y servicio a los más pobres.</em></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>2. </strong><strong>Respuesta a la Palabra. Meditación</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Como Ajaz, ¿voy a dejar que esta fiesta de Navidad pase superficialmente, sin transformar mi vida? O, como José, ¿voy a escuchar lo que Dios me comunica por medio de su Palabra y voy a actuar según su voluntad, acogiendo a Jesús en mi corazón?</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>3. Orar la Palabra</strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Pronuncio en mi interior el nombre de<em>&nbsp;Jesús, Jesús…&nbsp;</em>Oro diciendo suavemente<em>&nbsp;Jesús, Jesús…&nbsp;</em>&nbsp;OH JESÚS, OH JESÚS, AMOR MÍO</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong>4. Contar a</strong><strong>l mundo la nueva manera de vivir. Testigos.</strong><strong></strong></p>



<p class="has-medium-font-size"><em>Los hombres decían cantares, / los ángeles melodía,</em><br><em>Festejando el desposorio / que entre tales dos había.</em><br><em>Pero Dios en el pesebre / allí lloraba y gemía,</em><br><em>Que eran joyas que la esposa /al desposorio traía.</em><br><em>Y la Madre estaba en pasmo / de que tal trueque veía:</em><br><em>El llanto del hombre en Dios, / y en el hombre la alegría,</em><br><em>Lo cual del uno y del otro / tan ajeno ser solía</em>&nbsp;(J. de la Cruz).</p>



<p class="has-medium-font-size">Villancico: SOY UN POBRE PASTORCILLO, QUE CAMINA…</p>



<p>Pedro Tomás Navajas, ocd</p>



<div class="wp-block-file"><a id="wp-block-file--media-6c1883b6-1f4f-43bd-8027-04e7235ece13" href="https://cipecar.org/wp-content/uploads/2025/12/9F-Lectio-Mateo-118-24-cuarto-domingo-de-Adviento25.pdf"><strong>9F Lectio Mateo 1,18-24 cuarto domingo de Adviento25</strong></a><a href="https://cipecar.org/wp-content/uploads/2025/12/9F-Lectio-Mateo-118-24-cuarto-domingo-de-Adviento25.pdf" class="wp-block-file__button wp-element-button" download aria-describedby="wp-block-file--media-6c1883b6-1f4f-43bd-8027-04e7235ece13">Descarga</a></div>



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