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	<title>Fichas: Libro del Camino archivos - Cipecar</title>
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	<description>Centro de Iniciativas de Pastoral de Espiritualidad</description>
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	<title>Fichas: Libro del Camino archivos - Cipecar</title>
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		<title>El libro del Camino</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 Oct 2010 00:40:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Fichas: Libro del Camino]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Teresa vive en el convento de san José sus primeros pasos como fundadora. Ha puesto en marcha un estilo de vida nuevo, un estilo nuevo de orar. Le acompaña un grupo de jóvenes decididas a ir a por todas en la búsqueda de Dios. Ellas quieren mucho a Teresa y ésta valora y quiere mucho [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Teresa vive en el convento de san José sus primeros pasos como fundadora. Ha puesto en marcha un estilo de vida nuevo, un estilo nuevo de orar.
</p>
<p>Le acompaña un grupo de jóvenes decididas a ir a por todas en la búsqueda de Dios. Ellas quieren mucho a Teresa y ésta valora y quiere mucho a cada una de las jóvenes mujeres con las que camina.
</p>
<p>En los diálogos comunitarios las jóvenes aprendices de los caminos de oración le piden, una y otra vez, que les escriba algo acerca del lenguaje misterioso de la oración. Saben que ha escrito un libro, el de la <em>Vida</em>, donde ha plasmado su experiencia de encuentro con Dios, pero ese libro no lo pueden leer, porque está secuestrado.
</p>
<p>Son años de sosiego relativo, de comunicación rica, de búsqueda de Dios en grupo. En ese clima va a nacer el «librillo» del <em>Camino</em>, en que se trata de la oración a la vez que de la vida, porque oración y vida van juntas. Tratar de la oración es hacerlo de la vida, es hablar del largo camino que hay que recorrer hasta dar con las fuentes del agua viva que prometió Jesús a todos los que cultivasen la amistad con Él (cf Jn 7,37-39).
</p>
<p>Para nosotros/as entrar en este libro es como entrar en un texto inspirado, es pisar un terreno donde se palpa la fuerza del Espíritu. Teresa a veces pensará que es locura ponerse ella a escribir de cosas de oración, pero otras veces dirá que querría tener muchas manos para pasar al papel todo lo que el Espíritu le sugiere por dentro.
</p>
<p>Entrar en contracto con una experiencia tan viva como la de Teresa puede despertar en nosotros/as el ideal de Dios que se nos ha podido quedar dormido en las posadas del camino.
</p>
<p>En este camino es importante la palabra de Teresa, por eso la iremos leyendo paso a paso; es más importante la propia vida y el camino original y nuevo de cada uno/a de los lectores; es siempre fundamental el Señor, amigo cercano, que está a la puerta de cada corazón para entrar y hacer fiesta de amor con cada uno de nosotros/as.
</p>
<p>¡Es tiempo de caminar! ¡Vamos con Teresa al encuentro del Señor!
</p>
<p>* Sugerimos la lectura del <em>Camino</em> en la edición 7ª preparada por Tomás Álvarez, Editorial Monte Carmelo, Burgos. Para la realización de este trabajo nos hemos servido del libro de Tomás Álvarez <em>Paso a Paso. Leyendo con Teresa su Camino de Perfección</em>, Editorial Monte Carmelo, Burgos.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>1. Sitúate ante la iglesia y el mundo (Camino 1)</title>
		<link>https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-teresa-de-jesus/fichas-libro-del-camino/1-situate-ante-la-iglesia-y-el-mundo-camino-1/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 Oct 2010 00:39:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Fichas: Libro del Camino]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>«Nada humano nos es ajeno» (GS 1) Teresa de Jesús no sabe escribir sin hablar, no sabe hablar sin dialogar, no sabe dialogar sin hacerse presente en medio del grupo, sin implicarse en la vida de los que tiene delante. Este libro en que nos cuenta su «modo de proceder» en la oración y la [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>«Nada humano nos es ajeno» (GS 1)</h2>
<ul>
<li>
Teresa de Jesús no sabe escribir sin hablar, no sabe hablar sin dialogar, no sabe dialogar sin hacerse presente en medio del grupo, sin implicarse en la vida de los que tiene delante.
</li>
<li>
Este libro en que nos cuenta su «modo de proceder» en la oración y la formulación de la gracia vocacional (cf F 1,1), tiene un carácter coloquial. <em>«Muchas veces os digo hermanas, y ahora lo quiero dejar escrito aquí, que no se os olvide»</em> (C 13,1).
</li>
<li>
Nos comparte su emoción ante lo que está pasando en Europa: guerra de religión, persecución religiosa, Reforma y Contrarreforma&#8230; (C 1,2). Se siente implicada, responsable, es decir, llamada a dar una respuesta. Ve a Dios en el mundo y en lo que pasa en la tierra.
</li>
<li>
Teresa vive un apasionamiento por la humanidad, por la Iglesia. Se le mete la historia dentro. Todo su camino tendrá un empalme con la vida.
</li>
</ul>
<p>Su reacción ante lo que ve:</p>
<ul>
<li>se angustia ante la propia impotencia (C 1,2).</li>
<li>se determina a hacer. Y para ella hacer es ser. <em>«Que sean tales cuales yo las pintaba en mis deseos» </em>(C 1,2). <em>«Todas ocupadas en oración por los que son defendedores de la Iglesia» </em>(C 1,2).</li>
<li>pide ayuda para realizar junto con otras lo que no puede sola: <em>«¡Oh hermanas mías en Cristo, ayudadme!» «No hermanas mías, no es tiempo de tratar con Dios negocios de poca importancia» </em>(C 1,5).</li>
<li>comienza su éxodo. Sale como Abrahán, como Jacob. Pero no quiere viajar sola. El grupo se pone en camino. Han visto algo humanamente irrealizable, pero con decisión se han puesto con determinación a alcanzarlo.</li>
</ul>
<hr/>
<ul>
<li>Lee el texto: Camino 1 (tomado del autógrafo de Valladolid).</li>
<li>Señala dos o tres textos que más te han llamado la atención.</li>
<li>Sitúate ante lo que pasa en el mundo y en la Iglesia. ¿Qué acontecimientos te duelen o te llenan de gozo? ¿En qué medida te afecta? ¿Cuál es tu respuesta?</li>
<li>Contempla el icono de Rublow. Fíjate en las tres Personas con sus bastones de peregrino en las manos, en éxodo hacia la humanidad porque nada humano les es ajeno (Cf. GS 1). Entra tú también en esa experiencia misionera.</li>
</ul>
<p>(Mándanos tu respuesta a alguna de estas preguntas, o lo que más te ha impresionado de esta lectura. Así haremos el camino juntos. Y tu respuesta podrá ayudar a otros).</p>
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			</item>
		<item>
		<title>2. El evangelio de la pobreza (Camino 2)</title>
		<link>https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-teresa-de-jesus/fichas-libro-del-camino/2-el-evangelio-de-la-pobreza-camino-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 Oct 2010 00:38:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Fichas: Libro del Camino]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>«Dios o nos encuentra pobres, o nos hace pobres» Teresa intuye que debe actuar en el mundo y en la iglesia, pero que lo tiene que hacer como pobre. Sus monjas serán radicalmente pobres. El Espíritu le inspira esto, que no brota precisamente de nosotros. Encuentra la pobreza en el Evangelio, contemplando a Jesús pobre. [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-teresa-de-jesus/fichas-libro-del-camino/2-el-evangelio-de-la-pobreza-camino-2/">2. El evangelio de la pobreza (Camino 2)</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>«Dios o nos encuentra pobres, o nos hace pobres»</h2>
<ul>
<li>Teresa intuye que debe actuar en el mundo y en la iglesia, pero que lo tiene que hacer como pobre. Sus monjas serán radicalmente pobres. El Espíritu le inspira esto, que no brota precisamente de nosotros.</li>
<li>Encuentra la pobreza en el Evangelio, contemplando a Jesús pobre.</li>
<li>No podría valorar la pobreza, si no descubriera en ella libertad, gozo, señorío. Si no encontramos gozo profundo en todo lo que hacemos, nuestro estilo de vida será poco duradero. La pobreza le permite «señorear todos los bienes del mundo otra vez, a quien no se le da nada de ellos» (C 2,5). Y esto lo dice por experiencia.</li>
<li>Está contenta por estrenar pobreza «en casa, en vestidos, en palabras, y mucho más en el pensamiento» (C 2,8). Discreción de vida, sin ruido ni alardes; sin pretensiones de grandeza (cf Sal 131). «Los pobres verdaderos no han de hacer ruido» (C 2,10).</li>
</ul>
<h3>Tres consignas:</h3>
<ul>
<li>Poner los ojos en Jesús pobre. El portal de Belén y la cruz <em>eran «casas donde se podía tener poca recreación»</em> (C 2,9).</li>
<li>Le aterra la imposición de confesarse pobre y huir de los pobres y de la pobreza real. Que la pobreza alcance el corazón. «Llevamos este tesoro en vasijas de barro» (2Cor 4,7). «Pobres de espíritu» (Mt 5,3).</li>
<li>Importa ser pobre por dentro, sin desear las cosas de la tierra. La pobreza, así entendida, es muro y defensa de la vida orante (cf C 2,8).</li>
</ul>
<hr>
<p>Busca estos textos evangélicos: La viuda que da todo lo que tiene: Mc 12, 41 ss; y la mujer que unge a Jesús con perfume: Jn 12, 1-11. Observa la alegría de Jesús ante esto y cómo estas dos mujeres le ayudan a él a entregar también la vida.</p>
<p>Pregúntate por qué Jesús llama bienaventurados a los pobres, a los que lloran: Mt 5, 3-12</p>
<p>A veces queremos hacer cosas y buscamos sobre todo medios. Y si no encontramos medios nos angustiamos. Lo más importante es la entrega de nuestras vidas.»Cuenta Rilke que, en París, pasaba siempre junto a una mujer a la que arrojaba una moneda en el sombrero. La mendiga permanecía totalmente impasible, como si careciese de alma. Un buen día, Rilke le regaló una rosa. Y en ese momento su rostro florece. El ve por primera vez que ella tiene sentimientos. La mujer sonríe, luego se marcha y durante ocho días deja de mendigar porque le han dado algo más valioso que el dinero».</p>
<p>Camina con sencillez y pobreza hacia la fuente:</p>
<p>«¡Buenos días!», dijo el Principito.</p>
<p>«¡Buenos días!», contestó el vendedor.</p>
<p>Era un vendedor de píldoras que apagaban la sed.</p>
<p>«Tomando una a la semana ya no se siente la necesidad de beber».</p>
<p>&#8211; «¿Por qué vendes esto?», dijo el Principito.</p>
<p>&#8211; «Supone una gran economía de tiempo», dijo el vendedor.</p>
<p>«Los expertos han hecho cálculos. Se ahorran 53 minutos a la semana.»</p>
<p>-«¿Y qué se hace con esos 53 minutos?»</p>
<p>&#8211; «Se hace lo que se quiere.»</p>
<p>&#8211; «Yo», dijo el Principito, «si tuviera 53 minutos para gastar, andaría despacio hacía una fuente.»</p>
<blockquote>
<p>«El marido: ¿Sabes, querida?</p>
<p>Voy a trabajar duro y algún día seremos ricos.</p>
<p>La mujer: Ya somos ricos, querido.</p>
<p>Nos tenemos el uno al otro.</p>
<p>Tal vez algún día también tengamos dinero» (A. De Mello).</p>
</blockquote>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-teresa-de-jesus/fichas-libro-del-camino/2-el-evangelio-de-la-pobreza-camino-2/">2. El evangelio de la pobreza (Camino 2)</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>3. Descubre tu misión en la Iglesia (Camino 3)</title>
		<link>https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-teresa-de-jesus/fichas-libro-del-camino/3-descubre-tu-mision-en-la-iglesia-camino-3/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 Oct 2010 00:37:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Fichas: Libro del Camino]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>«El que encuentra una motivación profunda soporta cualquier como» * Teresa, una mujer, lucha por orientarse o situarse dentro de una Iglesia dominada por varones. No acepta estar acorralada, marginada. Busca ensanchar el espacio de su tienda, ampliar horizontes. Para ello dialoga con quien puede ayudarle. Exige su derecho profético, recibido en el bautismo, de [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>«El que encuentra una motivación profunda soporta cualquier como»</h2>
<p>* Teresa, una mujer, lucha por orientarse o situarse dentro de una Iglesia dominada por varones. No acepta estar acorralada, marginada. Busca ensanchar el espacio de su tienda, ampliar horizontes. Para ello dialoga con quien puede ayudarle. Exige su derecho profético, recibido en el bautismo, de «decir verdades» en un mundo en el que «no hay virtud de mujer que no sea sospechosa». El mundo de los hombres «nos tiene a las mujeres acorraladas».</p>
<p>* Situarse es encontrar el sentido de su vida: «Para qué nos juntó el Señor en esta casa» (C 3,1). Esta tarea es fundamental porque supone dar con el Espíritu que «me ha ungido para&#8230;» (Lc 4,18). «Veo los tiempos de manera que no es razón desechar ánimos virtuosos y fuertes, aunque sean de mujeres» (CE 4,1).</p>
<p>* Se le ocurre un símbolo con tintes guerreros: Un castillo, lugar de fortaleza y apto para la pelea. Dentro del castillo está el rey. En el castillo:</p>
<ul>
<li>trata de atajar el fuego de la ruptura de la comunión de la Iglesia. Le duele la ruptura de la unidad.</li>
<li>desea ayudar a los teólogos y predicadores, hacer sinergia con ellos.</li>
<li>Forma un grupo selecto de seguidores del Evangelio, porque «más hará uno perfecto que muchos que no lo estén». «Procuremos ser tales que valgan nuestras oraciones».</li>
</ul>
<p>* No puede pensar y escribir estas cosas, sin que le brote la oración apasionada, intercesora:</p>
<ul>
<li>Teresa presenta a Cristo al pequeño grupo de mujeres. Se emociona recordando las mujeres del Evangelio. Le gusta recordar como en el Evangelio también había mujeres en torno a Jesús: «No aborrecisteis, Señor cuando andabais por el mundo a las mujeres&#8230; Las favorecisteis con mucha piedad y hallasteis en ellas más amor y más fe que en los hombres» (C 3,7).</li>
<li>Se dirige al Padre le habla de Cristo, del Cristo que sufre en el ser humano, en la Iglesia. Pide por El con increíble atrevimiento.</li>
<li>Se acuerda de sí misma «esta pecadorcilla, gusanillo que así se os atreve» (C 3,9). Y ahí se le estremece la voz: «habed lástima de tantas almas como se pierden y favoreced a vuestra Iglesia. No permitáis ya más daños en la cristiandad, Señor. Dad ya luz a estas tinieblas» (C 3,9).</li>
</ul>
<hr />
<ul>
<li>
Recordad vuestra misión en la Iglesia:
</li>
<li>
¿Cómo percibís la presencia de la mujer en la Iglesia hoy?
</li>
<li>
Buscad un símbolo que pueda expresar vuestra presencia en la Iglesia hoy
</li>
<li>
¿Por qué intenciones intercedéis en vuestros momentos orantes?
</li>
</ul>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-teresa-de-jesus/fichas-libro-del-camino/3-descubre-tu-mision-en-la-iglesia-camino-3/">3. Descubre tu misión en la Iglesia (Camino 3)</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>4. Aprende el lenguaje del amor (Camino 4)</title>
		<link>https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-teresa-de-jesus/fichas-libro-del-camino/4-aprende-el-lenguaje-del-amor-camino-4/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 Oct 2010 00:36:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Fichas: Libro del Camino]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>«Haznos vivir nuestra vida como una danza entre los brazos de tu gracia, con la música universal del amor» (Madeleine Delbrel) Teresa propone el amor. A Teresa le interesa más el orante que la oración. No enseña oraciones, enseña cómo ser personas que puedan orar. En esto invierte tiempo, energías&#8230; Acompaña a la persona, para [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-teresa-de-jesus/fichas-libro-del-camino/4-aprende-el-lenguaje-del-amor-camino-4/">4. Aprende el lenguaje del amor (Camino 4)</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«Haznos vivir nuestra vida como una danza entre los brazos de tu gracia, con la música universal del amor» (Madeleine Delbrel)</p></blockquote>
<p><strong>Teresa propone el amor.</strong> A Teresa le interesa más el orante que la oración. No enseña oraciones, enseña cómo ser personas que puedan orar. En esto invierte tiempo, energías&#8230; Acompaña a la persona, para que sea ella la que ore, en vez de estar desde fuera presionando, empujando.</p>
<p><strong>El Camino es un libro de formación.</strong> Se pregunta: ¿Qué tales habremos de ser? Responde: Orantes, personas nuevas. Va a hablar de lo que hace posible que lo sean. <em>«Antes que diga de la oración diré algunas cosas que son necesarias»</em> (C 4,3).</p>
<p><strong>Teresa no comienza proponiendo métodos de oración o reglas de meditación.</strong> Algunas hermanas le piden que les enseñe los caminos de la contemplación, pero ella comienza por la vida. Se requieren virtudes evangélicas. Son <em>«tan necesarias que si no las tienen es imposible ser mujeres contemplativas, y cuando pensarenque lo son, están muy engañadas»</em> (C 4,3). La vida no engaña.</p>
<p><strong>Propone cultivar tres grandes valores:</strong></p>
<blockquote>
<p>Amor, que eduque y sensibilice al orante de cara a los demás. Para aprender a tratar de amistad con Dios hay que aprender el trato de amistad con las personas. De egocéntricos tenemos que llegar a ser personas de comunión.</p>
<p>Desasimiento, que eduque y libere de cara a las cosas. No puede uno darse a sí mismo del todo al Todo sin libertad.</p>
<p>Humildad, que afine y depure al orante de cara a sí mismo. Orar será acoger la verdad de Dios y decirle nuestra verdad. La humildad será andar en verdad delante de El y de las personas. <em>«No puedo entender cómo haya ni pueda haber humildad sin amor, ni amor sin humildad, ni estas dos sin gran desasimiento de todo lo criado»</em> (C 10,3). <em>«Teniéndolas, andarán muy adelantadas, aunque no sean muy contemplativas».</em></p>
</blockquote>
<p><strong>El amor de verdad.</strong> <em>«No hay cosa enojosa que no se pase con facilidad en los que se aman»</em> (C 4,5). Un grupo sin amor es un grupo que no sabe orar, porque no sabe quién es Dios.</p>
<p>Sólo cuando ella se aclaró en este tema misterioso de la afectividad humana, pudo bogar mar adentro en el trato de amistad con El. <em>«En amaros mucho unas a otras va muy mucho»</em> (C 4,5).</p>
<h4>Propuestas para el camino</h4>
<blockquote>
<p>Hay que amar de verdad, no de mentira. Somos llamados a vivir un amor que nos haga crecer y dé libertad. Convivir y no amarse sería de gente bruta (C 4,10). El amor allana lo escabroso de la vida. <em>«Aquí todas han de ser amigas, todas se han de ayudar, todas se han de querer»</em> (C 4,7).</p>
<p>Hay que estar atentos para que no se nos meta como amor lo que no es. Que no quiten el nombre de amor las cosas que no lo son. Un amor sin horizonte teologal (C 4,6), hace daño a la comunidad. Los bandos dentro del grupo hace que se pierde la perspectiva universal (C 4,6).</p>
</blockquote>
<hr />
<p><strong>Lee este texto y elabora</strong> una consigna que pueda orientar tu vida y la vida de los que caminan contigo.</p>
<blockquote>
<p>«Espiritualidad de la comunión significa una mirada del corazón sobre todo hacia el misterio de la Trinidad que habita en nosotros, y cuya luz ha de ser reconocida también en el rostro de los hermanos que están a nuestro lado. Espiritualidad de la comunión significa, además, capacidad de sentir al hermano de fe en la unidad profunda del Cuerpo místico y, por tanto, como «uno que me pertenece», para saber compartir sus alegrías y sus sufrimientos, para intuir sus deseos y atender a sus necesidades, para ofrecerle una verdadera y profunda amistad. Espiritualidad de la comunión es también capacidad de ver ante todo lo que hay de positivo en el otro, para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios: un «don para mí», además de ser un don para el hermano que lo ha recibido directamente. En fin, espiritualidad de la comunión es saber «dar espacio» al hermano, llevando mutuamente la carga de los otros (cf. <em>Ga</em> 6,2) y rechazando las tentaciones egoístas que continuamente nos asechan y engendran competitividad, ganas de hacer carrera, desconfianza y envidias (NMI 43).</p>
</blockquote>
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]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>5. Tu compromiso en la formación (Camino 5)</title>
		<link>https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-teresa-de-jesus/fichas-libro-del-camino/5-tu-compromiso-en-la-formacion-camino-5/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 Oct 2010 00:35:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Fichas: Libro del Camino]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>«El estudio es manifestación del insaciable deseo de conocer siempre más profundamente a Dios, abismo de luz y fuente de toda verdad humana» (VC 98). Este capítulo es un excursus dentro de la línea argumental de Teresa de Jesús. Pero los excursus son muy importantes. No había pensado hablar de esto y lo hace. Se [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-teresa-de-jesus/fichas-libro-del-camino/5-tu-compromiso-en-la-formacion-camino-5/">5. Tu compromiso en la formación (Camino 5)</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«El estudio es manifestación del insaciable deseo de conocer siempre más profundamente a Dios, abismo de luz y fuente de toda verdad humana» (VC 98).</p></blockquote>
<p><strong>Este capítulo</strong> es un excursus dentro de la línea argumental de Teresa de Jesús. Pero los excursus son muy importantes. No había pensado hablar de esto y lo hace. Se le cuela en el esquema porque cree que es muy útil.</p>
<p><strong>Teresa libra una batalla</strong> (de ahí el símbolo del castillo) contra la ignorancia y la falta de cultura en las comunidades. Se enfrenta a leyes y costumbres inveteradas. <em>«De devociones a bobas nos libre Dios» </em>(V 13,16). Ella leía libros en romance. «Era amiga de buenos libros» (V 3,7). Cuando la Inquisición le manda quema libros, confiesa: «Yo sentí mucho, porque algunos me daba recreación leerlos» (V 26,6). Cuando redacta Camino todavía lleva dentro la indignación que sintió ante tal atropello. Lo manifiesta con un claro gesto de ironía: «No os quitarán el Paternóster y el Avemaría» (CE 36,4).</p>
<p><strong>Obsesionada por el tema de la cultura espiritual</strong> dice con la boca grande<em>: «Es gran cosa letras»</em> (C 5,2). Le apasionan los libros, los «letrados»: <em>«Siempre fui amiga de letras»</em> (V 5,3) y el diálogo con los maestros, que son «un gran tesoro» (V 13,16).</p>
<p><strong>Quiere que sus hermanas codicien el saber:</strong> <em>«Son gran cosa letras para dar en todo luz»</em> (C 5,2). Letras es cultura y posibilidad de diálogo hondo. La formación ayuda a entender mejor los dones. Sabe que los libros cuestan mucho dinero y que son pobres pero aún así invita a invertir en cultura: <em>«Aunque seáis pobres&#8230; el que sustenta los cuerpos despertará y pondrá voluntad a quien con ella dé luz a las almas; y remédiase este mal, que es el que yo temo» </em>(C 5,5). «Es tan necesario este mantenimiento para el alma (cultura), como el comer para el cuerpo». Relaciona saber con luz (C 5,4). <em>«Es gran cosa letras, porque éstas nos enseñan a los que poco sabemos y nos dan luz»</em> (V 13,16).</p>
<p><strong>Teresa pide también libertad para el grupo.</strong> <em>«Por quien su Majestad es que no dé a probar a nadie en esta casa el trabajo de verse alma y cuerpo apretadas»</em> (C 5,1).</p>
<p><strong>Y entiende la libertad como libertad de conciencia.</strong> Hay muchos caminos y puede que no todos los sepa el confesor. Por ello es tan importante tener posibilidad de tratar con quien dé luz. «Alabad mucho, hijas, a Dios por esta libertad que tenéis» (C 5,1).</p>
<hr />
<h4>Dinámica: Cómo ser luz unos para otros</h4>
<p>Se forman cuatro grupos.</p>
<p>Durante unos minutos dialogan y responden a esta pregunta:</p>
<p>¿Qué tendríamos que hacer en los grupos de oración para revitalizar más nuestra vida, para ser más felices y más fieles a lo que el Señor nos ha confiado?</p>
<blockquote>
<p>«Perdóname por ir así buscándote </p>
<p>tan torpemente dentro de ti.</p>
<p>Perdóname el dolor, alguna vez.</p>
<p>Es que quiero sacar de ti tu mejor tú.</p>
<p>Ese que no te viste y que yo veo, </p>
<p>nadador por tu fondo, preciosísimo. </p>
<p>Y cogerlo y tenerlo yo en alto como tiene </p>
<p>el árbol la luz última </p>
<p>que le ha encontrado al sol. </p>
<p>Y entonces tú&#8230; </p>
<p>en su busca vendrías, a lo alto» (Pedro Salinas). </p>
</blockquote>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-teresa-de-jesus/fichas-libro-del-camino/5-tu-compromiso-en-la-formacion-camino-5/">5. Tu compromiso en la formación (Camino 5)</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>6. Tu historia de amor (Camino 6)</title>
		<link>https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-teresa-de-jesus/fichas-libro-del-camino/6-tu-historia-de-amor-camino-6/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 Oct 2010 00:34:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Fichas: Libro del Camino]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>«Yo siempre he creído que el mejor medio de conocer a Dios es amar mucho» (Van Gogh) Teresa tiene una historia intensa de amor. Ahora quiere plantear al grupo el tema del «amor puro. «Esas tales almas son siempre aficionadas a dar mucho más que no a recibir. Aun con el mismo Criador les acaece [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«Yo siempre he creído que el mejor medio de conocer a Dios es amar mucho» (Van Gogh)</p></blockquote>
<p><strong>Teresa tiene una historia intensa de amor</strong>. Ahora quiere plantear al grupo el tema del «amor puro. «Esas tales almas son siempre aficionadas a dar mucho más que no a recibir. Aun con el mismo Criador les acaece esto» (C 6,7). «El que prefiere que los otros tengan razón, aunque no lo sepa, está salvando el mundo» Borges). No buscan ser queridos, sino de quien los lleva a Dios.</p>
<p><strong>Este amor, que lleva a una pasión de amor</strong>, nace de un venero más hondo que la pasión. Brota de un encuentro previo con la verdad de las cosas, de la vida y de las personas. <em>«Cuando a una persona la ha llegado Dios a claro conocimiento de lo que es el mundo, y qué cosa es el mundo y que hay otro mundo, y la diferencia que hay de lo uno y lo otro, y que lo uno es eterno y lo otro soñado, o qué cosa es amar al Criador o a la criatura&#8230; esa persona ama con amor muy diferente»</em> (C 6,3).</p>
<p><strong>Ha descubierto el horizonte hondo de las personas.</strong> No se contenta con amar lo de fuera, sino que va más allá de la belleza de estos cuerpos «por hermosos que sean, por muchas gracias de la naturaleza que tengan, por mucho que plazcan a la vista y sirvan para alabar al Criador» (C 6,4).</p>
<p><strong>El amor no es caduco</strong>; ha de estar apto para durar siempre. Brota de personas reales o las hace. Es la forja de las grandes amistades.</p>
<p><strong>Teresa dialoga con el grupo:</strong></p>
<blockquote>
<p>«Diréisme que&#8230; «Os parecerá que esos tales no quieren a nadie, ni saben, sino a Dios» (C 6,5). Responde: «Que sí aman, mucho más y con verdadero amor, y con más pasión y más verdadero amor: en fin, es amor» (C 6,7).</p>
<p>«Os parecerá que esos tales no aman por las cosas que ven, y entonces ¿a qué se aficionan?» (C 6,98). Responde: Aman lo que ven pero se les ha afinado y dilatado la retina. Ven a los otros en la hondura.</p>
</blockquote>
<p>El amor perfecto es el que va imitando al capitán del amor: <em>«Jesús, nuestro bien»</em> (C 6,9). «Con tan buen amigo presente, con tan buen capitán&#8230; es amigo verdadero»</p>
<hr />
<ul>
<li>
<strong>Lee despacio 1 Cor 13</strong>, uno de los textos más bellos sobre el amor.
</li>
<li>
<strong>Escucha este relato:</strong>
</li>
</ul>
<blockquote>
<p>Cuenta un apotegma de los padres del desierto que el abad Lot dijo una vez al abad José: «Padre, ayuno un poco. Oro y medito; trato de vivir en paz en lo que de mí depende; procuro purificar mis pensamientos. ¿Qué más puedo hacer? José se puso de pie y extendió sus manos hacia el cielo. Sus dedos se volvieron como diez llamas y dijo: ¡Si quieres, puedes ser todo fuego!».</p>
</blockquote>
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		<item>
		<title>7. Cuando el amor circula (Camino 7)</title>
		<link>https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-teresa-de-jesus/fichas-libro-del-camino/7-cuando-el-amor-circula-camino-7/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 Oct 2010 00:33:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Fichas: Libro del Camino]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La importancia de oírnos el amor, de oírnos la gracia. Teresa quiere enseñar cómo hay que vivir este amor en grupo. Y le sale una página peligrosa tras la que olfatean los señores de la Inquisición. «Os dirán que no es menester. Que basta tener a Dios. Buen medio es para tener a Dios, tratar [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>La importancia de oírnos el amor, de oírnos la gracia.</strong> Teresa quiere enseñar cómo hay que vivir este amor en grupo. Y le sale una página peligrosa tras la que olfatean los señores de la Inquisición. «Os dirán que no es menester. Que basta tener a Dios. Buen medio es para tener a Dios, tratar con sus amigos» (C 7,4).</p>
<p><strong>Hasta el léxico utilizado por Teresa traspira calor humano</strong>, sensibilidad y realismo. Habla de ternura, de condolerse, holgarse, apiadarse, quitar trabajo al otro, sentir y sentir mucho&#8230; todo por «ver rica el alma del amigo» (C 7, 1). «Todo lo que desea y quiere es ver rica aquella alma de bienes del cielo». «Quiero más que se quieran y amen tiernamente y con regalo, aunque no sea tan perfecto como el amor que queda dicho, como sea en general, que no que haya un punto de discordia» (CE 11,11).</p>
<p><strong>Dos sombras aparecen en el horizonte:</strong></p>
<blockquote><p>El sentimentalismo. Habla a aprendices de amor fraterno, a personas que llegarán a la madurez afectiva tras larga caminata. Y no conviene que confundan amor con sentimentalismo, ni que reduzcan el amor al juego de las ternuras y palabras regaladas.</p>
<p>La amistad en bandillos. Es mucho más funesto este escollo, porque cuando eso sucede han echado al Señor de casa. La discordia en una comunidad, producida por «bandillos, deseos de ser más, puntito de honra&#8230; una palabrilla que de presto se atraviesa» (C 7,10) «Cuando esto hubiere, dense por perdidas» (C 7,10), porque entonces fracasa en el grupo el amor de Cristo. Ya no es comunidad eclesial, ya no circula el amor.</p></blockquote>
<hr />
<p><strong>Escucha este relato</strong>:»EL CIRCULO DE LA ALEGRÍA»</p>
<blockquote><p>Cuenta Bruno Ferrero que cierto día un campesino golpeó con fuerza la puerta de un convento. Cuando el hermano portero abrió, él le extendió un magnífico racimo de uvas.</p>
<p>-Querido hermano portero, estas son las más bellas producidas por mi viñedo. Y vengo aquí para regalarlas.</p>
<p>-¡Gracias! Las llevaré inmediatamente al abad, que se alegrará con este ofrecimiento.</p>
<p>-¡No! Yo las he traído para ti.</p>
<p>-¿Para mí? -El hermano se sonrojó porque consideraba que no merecía tan bello presente de la naturaleza.</p>
<p>-¡Sí!- insistió el campesino-.</p>
<p>Porque siempre que golpeé esta puerta tú me abriste. Cuando necesité ayuda porque la cosecha fue destruida por la sequía, tú me dabas todos los días un pedazo de pan y un vaso de vino. Yo quiero que este racimo de uvas te traiga un poco de amor del sol, de la belleza de la lluvia, y del milagro de Dios, que lo hizo nacer tan bello.</p>
<p>El hermano portero colocó el racimo frente a él y pasó la mañana entera admirándolo: era realmente lindo. Por causa de eso, resolvió entregar el regalo al abad, que siempre lo había estimulado con palabras llenas de sabiduría.</p>
<p>El abad se puso muy contento con las uvas, pero se acordó de que había en el convento un hermano enfermo y pensó: «Le daré el racimo. Quizás pueda aportar alguna alegría a su vida».</p>
<p>Y así lo hizo. Pero las uvas no permanecieron mucho tiempo en la habitación del hermano enfermo; porque éste reflexionó: «El hermano cocinero ha cuidado de mí durante mucho tiempo, alimentándome con lo mejor que tenía. Estoy seguro de que se alegrará con esto». Cuando el hermano cocinero apareció a la hora del almuerzo, trayendo su comida, él le entregó las uvas.</p>
<p>-Son para ti, dijo el hermano enfermo. Como siempre estás en contracto con los productos que la naturaleza nos ofrece, sabrás qué hacer con esta obra de Dios.</p>
<p>El hermano cocinero quedó deslumbrado con la belleza del racimo, e hizo que su ayudante observase la perfección de las uvas. Tan perfectas -pensó él- que nadie mejor que el hermano sacristán para apreciarlas. Como él era el responsable de la custodia del Santísimo Sacramento, y muchos monasterios lo consideraban un hombre santo, será capaz de valorar mejor aquella maravilla de la naturaleza.</p>
<p>El sacristán, a su vez, obsequió las uvas al novicio más joven, para que pudiera entender que la obra de Dios está en los menores detalles de la Creación. Cuando el novicio las recibió, su corazón se inundó de la Gloria del Señor, porque nunca había visto un racimo tan lindo. En ese momento se acordó de la primera vez que había llegado al monasterio y de la persona que le había abierto la puerta: había sido ese gesto el que le había permitido estar hoy en aquella comunidad de personas que sabían valorar los milagros.</p>
<p>Así, poco antes de caer la noche, llevó el racimo de uvas al hermano portero.</p>
<p>-come y aprovecha -le dijo-. Porque pasas la mayor parte del tiempo aquí solo y esas uvas te harán muy feliz.</p>
<p>El hermano portero comprendió que aquel presente le había sido realmente destinado, saboreó cada uno de las uvas de aquel racimo y durmió feliz.</p>
<p>De esta manera, el círculo se cerró: el círculo de felicidad y alegría que siempre se extiende alrededor de las personas generosas.</p></blockquote>
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			</item>
		<item>
		<title>8. Suelta amarras (Camino 8 y 9)</title>
		<link>https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-teresa-de-jesus/fichas-libro-del-camino/8-suelta-amarras-camino-8-y-9/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 Oct 2010 00:32:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Fichas: Libro del Camino]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>«Hay que tener una heroica humildad para ser uno mismo y no otro» (Tomás Merton). Enseñar a orar es enseñar a ser libre. Lo que atenta contra la libertad cierra el camino de la oración. Teresa quiere arrancar la esclavitud. Con negaciones, renuncias y rupturas nadie se alimenta y crece. No es la negación, sino [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«Hay que tener una heroica humildad para ser uno mismo y no otro» (Tomás Merton).</p></blockquote>
<p><strong>Enseñar a orar es enseñar a ser libre.</strong> Lo que atenta contra la libertad cierra el camino de la oración. Teresa quiere arrancar la esclavitud. Con negaciones, renuncias y rupturas nadie se alimenta y crece. No es la negación, sino la afirmación, no la renuncia sino la posesión, no la ruptura sino la opción&#8230; lo que centra a la persona. Teresa plantea un reto: cómo vivir la relación con las cosas sin afán posesivo. Lo que persigue es que la persona sea libre para poder darse. «Libres quiere Dios a sus esposas, asidas a El solo» (Carta a la M Ana, del 4 de mayo de 1582).</p>
<p><strong>No se contenta, aun siendo muy importante,</strong> con una libertad exterior que nada ni nadie ate mis manos o mis pies, que pueda moverme.</p>
<p><strong>Aspira a una libertad más profunda.</strong> Una cosa es dar lo que se tiene y otra darse. Tendrá que soltar amarras. Como le pasó a Pablo de Tarso camino de Damasco, que tiene que entrar consciente de su ceguera, guiado por las manos de otros y conducido hasta Ananías para reencontrar junto a él la capacidad de verlo todo de una manera nueva (cf Hch 9,1-25). Teresa también realiza su propio camino de Damasco hasta poder decir: «Vuestra soy, para Vos nací, ¿qué mandáis hacer de mí?» (Poesía II, <em>En las Manos de Dios</em>).</p>
<p><strong>Teresa está hablando de</strong> la dependencia de otros en cosas que podemos hacer, de la división de clases dentro de la comunidad, de llevar una vida doble. Sin cortar el cordón umbilical. no será posible la entrega total «al verdadero amigo y esposo nuestro» (C 9,4).</p>
<hr />
<p>«EL gran drama de la sociedad actual es que se prepara para la adquisición, pero no para el despojo» ¿Qué piensas de esta frase?</p>
<p>¿En qué se nota esto en la vida de las hermanas de nuestra congregación?</p>
<p><strong>Relato: <em>El preso y la flor</em></strong></p>
<blockquote>
<p>El presoNo. 87contemplaba los alrededores de la cárcel.</p>
<p>Sus ojos se fijaron en un brote que nacía junto a la pared, debajo de su ventana&#8230;</p>
<p>Ya tengo compañía&#8230; </p>
<p>La regaré todos los días. Me servirá de distracción. Pasaban los días y la planta crecía. </p>
<p>Al mes justo, empezó a echar los primeros brotes&#8230;</p>
<p>Más tarde floreció. El preso No. 87 se sentía mejor. </p>
<p>Empezó a darse cuenta que no había muerto en él la esperanza.</p>
<p>La emoción y la alegría inundaron su celda cuando la flor alcanzó su ventana. </p>
<p>Pasó horas contemplándola de cerca, acariciándola con mimo, conversando&#8230; </p>
<p>Así pasó una semana feliz y contento, extasiado con su compañía.</p>
<p>Pero un día, le nació la duda y la preocupación&#8230;</p>
<p>Si la riego, seguirá creciendo y se marchará de mi ventana&#8230;</p>
<p>Si no la riego, se me morirá&#8230; Si la meto en mi celda, la verá el carcelero y la cortará&#8230;</p>
<p>Preocupado se movía de un lado para otro y gritaba los insultos aprendidos&#8230;</p>
<p>¡Esto es un asco! ¡Yo siempre tengo mala suerte! ¡Estoy desesperado!</p>
<p>De pronto oyó un ruido. Apresuró el paso a la ventana y se agarró con ansia a los barrotes. </p>
<p>Alguien estaba regando su flor. Por la dirección del agua se dio cuenta que era el preso que vivía en la celda de arriba. Sintió alivio a su preocupación, al mismo tiempo que le nacía por dentro una alegría nueva. Alguien necesitaba una flor. Yo ya he sido feliz una temporada. </p>
<p>La liberó de los barrotes de su ventana y la animó a seguir subiendo.</p>
</blockquote>
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]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>10. Hacia la libertad interior (Camino 10 y 11)</title>
		<link>https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-teresa-de-jesus/fichas-libro-del-camino/10-hacia-la-libertad-interior-camino-10-y-11/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 Oct 2010 00:30:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Fichas: Libro del Camino]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>«Joven es el que se asombra y se maravilla» (Wiston Churchill) Teresa sabe que la libertad no nos la quitan desde fuera, que somos nosotros los que nos la dejamos amarrar. Por ello intenta educar a la persona en la libertad para «quedar en sosiego y señorío» (C 11,5). Campos donde educar el desasimiento: todos. [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-teresa-de-jesus/fichas-libro-del-camino/10-hacia-la-libertad-interior-camino-10-y-11/">10. Hacia la libertad interior (Camino 10 y 11)</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«Joven es el que se asombra y se maravilla» (Wiston Churchill)</p></blockquote>
<p><strong>Teresa sabe que la libertad no nos la quitan desde fuera</strong>, que somos nosotros los que nos la dejamos amarrar. Por ello intenta educar a la persona en la libertad para «quedar en sosiego y señorío» (C 11,5). Campos donde educar el desasimiento: todos. Pero señala dos como ejemplo. Se refiere más a la persona que a las cosas.</p>
<p><strong>La humildad cristiana ayuda</strong> a superar todo espejismo, a creer que es libre cuando está atado al egoísmo más refinado.</p>
<p><strong>Comienza la educación por el cuerpo</strong>. ¡Cuidado con prestarle excesiva atención! También esa dimensión hay que sanarla. «Este cuerpo tiene una falta, que mientras más le regalamos, más necesidades descubre: es cosa extraña lo que quiere ser regalado» (C 11,2). «Lo primero que hemos de procurar es quitar de nosotras el amor de este cuerpo, que somos algunas tan regaladas de nuestro natural&#8230; y tan amigas de nuestra salud, que es cosa para alabar a Dios la guerra que dan&#8230; ¡Determinaos, hermanas, que venís a morir por Cristo y no a regalaros por Cristo!» (C 10,5).</p>
<p><strong>No quiere penitencias descabelladas</strong>, sino algo más profundo. «Gran remedio es para educar nuestra dimensión corporal traer muy continuo el pensamiento en la vanidad que es todo y cuán presto se acaba, para quitar la afición de las cosas que son tan baladíes y ponerla en lo que nunca se ha de acabar» (10,2).</p>
<p><strong>Teresa, que es enferma crónica,</strong> sabe lo que las enfermedades nos pueden atar. El verdadero riesgo consiste en crearse un centro de atención en el propio cuerpo. «Como soy tan enferma, hasta que no me determiné en no hacer caso del cuerpo ni de la salud, siempre estuve atada, sin valer nada» (V 13,7).</p>
<p><strong>Enfrenta también el miedo a la muerte.</strong> Para ello habla de tragarse de una vez la muerte. «Dejaos toda en Dios, venga lo que viniere. ¿Qué va en que muramos? De cuantas veces nos ha burlado el cuerpo, ¿no burlaríamos alguno a él? Y creed que esta determinación importa mucho más de lo que podemos creer, porque de muchasque poco a poco lo vayamos haciendo, quedaremos señores de él» (C 11,5).</p>
<hr/>
<p>¿Nos educamos para una victoria definitiva sobre el miedo, la angustia, las prevenciones? ¿Cómo hacer nuestra la sentencia de Pablo: «En la vida y en la muerte somos del Señor» (Rom 14,8)?</p>
<p><strong>DESDE EL CÁNCER: MI GRAN TENTACIÓN: PEDIR A DIOS QUE ME LIBERARA DE LA PRUEBA. Jesús <em> Burgaleta</em></strong></p>
<p>No es fácil descubrir lo más profundo y ante tantos. Sin embargo, por si os sirve, me voy a atrever, con sencillez, a comunicaros mi experiencia en el transcurso de un largo proceso de quimioterapia, finalizado, con éxito, con un trasplante autólogo de médula.</p>
<p>La experiencia más grata que he tenido a lo largo de este año y medio consiste en no haber cambiado ni la experiencia, ni el concepto, ni la relación con Dios.</p>
<p>La gran tentación fue volver de la fe a la religión, de la confianza gratuita al interés; de relacionarme con Dios sin esperar nada de él y sin necesitarlo -sólo por amor-, a acudir a él para que te liberara de la prueba o te sacara del pozo.</p>
<p>Tuve que asumir que si mi salud no dependía de Dios, tampoco mi enfermedad. Dios ni me la enviaba ni la quería. Simplemente era algo que estaba ocurriendo en mi vida.</p>
<p>Si no me había quejado a Dios cuando todo me iba bien, ¿por qué me iba a quejar cuando todo me iba mal? Si yo a Dios no le he pedido nada en mi vida -excepto que su nombre sea santificado, trabajando por su proyecto que es compartir pan y amar hasta ser capaz de perdonar-, ¿por qué le iba a pedir durante la enfermedad?</p>
<p>Por ello, en mi relación con Dios, cuando pretendía verbalizar interiormente alguna oración, la única fórmula que encontraba era la del salmo aquel que dice «<em>Señor, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!</em>«.</p>
<p>Mi experiencia de Dios me ha llevado en el transcurso de mi enfermedad:</p>
<ul>
<li>A confiar en mí mismo: a tomar conciencia de mis propias fuerzas, a solidarizarme con mis resortes más profundos, a conectar con mis energías desconocidas, a luchar contra la enfermedad sin desfallecer, a mantener el buen ánimo, a valorar el don de la vida y recibirlo como una tarea.</li>
<li>A intensificar la orientación fundamental de la vida como amor, entrega, donación. La enfermedad también ha sido la ocasión para olvidarme de mí mismo, para no estar pendiente de mí, para descentrarme.</li>
<li>A asumir la debilidad sin miedo, sin traumas, sin angustias pusilánimes. ¡Somos así: somos también enfermos!</li>
<li>A vivir la enfermedad con normalidad, procurando no crear más situaciones excepcionales que las necesarias. No volverse mimoso, ni impertinente, ni acaparador. Sí he tenido, sin embargo, la disposición de dejarme cuidar con sencillez; suerte que he tenido al ser atendido sencillamente por los míos.</li>
<li>A liberar a los demás de estar pendientes de mí, en cuanto a la preocupación, atención, visitas o teléfono. He aprendido a vivir la presencia solidaria de los otros a distancia, sabiendo que la enfermedad, como todo el camino de la vida, lo hace cada uno solo y desde dentro, aunque en relación.</li>
<li>A superar el espíritu burgués y elitista de que, cuando se trata de uno mismo, hay que buscar lo mejor: el mejor médico -donde sea-, la mejor atención, la máxima seguridad. He elegido aceptar el médico que me tocaba, como le ocurre a todo el mundo. Si ha resultado ser bueno ¡suerte!</li>
<li>A confiar en los médicos. Me he puesto en sus manos sin dudar, con docilidad, en silencio, sin preguntar ni incordiar, dejando hacer y haciendo lo que me decían. He procurado que su labor fuera más fácil.</li>
<li>A tener para con los demás un sentimiento de <em>misericordia</em>, poniéndome en su lugar y tratando de comprender su situación. Sobre todo en relación con el personal sanitario que me atendía:
<ul>
<li>Renunciando a una hipersensibilidad por los propios derechos (por éstos hay que luchar sobre todo antes y después de estar enfermo).</li>
<li>Teniendo una relación de gratuidad; recibiendo cada servicio como un favor.</li>
<li>No siendo cargante ni exigente.</li>
<li>Colaborando activamente.</li>
<li>Creando una clima de distensión y acogida.</li>
<li>Comprendiendo su situación laboral sobrecargada de horas, responsabilidad, fatiga y hasta de incomprensión.</li>
<li>Perdonando los fallos, cuando los he padecido, aunque se hayan debido a la incompetencia o a la desidia; aunque esos fallos comportaran serios riesgos. Perdonando desde dentro.</li>
</ul>
</li>
</ul>
<p>Y, ante todo, a lo largo de mi enfermedad, he procurado mantener una actitud vital, aun en los momentos más difíciles. La enfermedad ha sido una etapa de mi vida que merecía la pena vivirla con intensidad, profundidad, radicalidad, un cierto entusiasmo y alegría&#8230; ¿Quién me podría asegurar que ése no iba a ser el último tramo de mi vida? Y ¿cómo no me iba a apresurar a vivirlo a tope?</p>
<p>Puedo decir que, por desgracia, he tenido la suerte de estar enfermo y poder así vivir facetas de la vida que, mientras estaba sano, habían pasado casi desapercibidas: la debilidad, la limitación, lo irremediable, lo profundo radical, el dolor, la relatividad, lo importante y accidental, lo necesario y lo accesorio, lo superfluo y la densidad, lo que vale y lo inútil, el asumir la propia historia, el aceptarte como eres, la capacidad de autocrítica, la perspectiva del cambio, el asumir la muerte, el abrirte al futuro, la esperanza desesperada&#8230; ¡Tantas veces!</p>
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