El rocio divino
Envuelto en luz de amor, en el blando regazo de tu Madre, ¡oh, mi dulce Jesús!, te muestras a mis ojos, radiante de amor .
Envuelto en luz de amor, en el blando regazo de tu Madre, ¡oh, mi dulce Jesús!, te muestras a mis ojos, radiante de amor .
Tú sabes, Dios mío, que yo nunca he deseado otra cosa que amarte. No ambiciono otra gloria. Tu amor me ha acompañado desde la infancia,
Teresa, a la escucha de la Palabra «En los brazos de Dios» «He aquí, hermano mío, lo que pienso de la justicia de Dios; mi

Quisiera cantar, María, por qué te amo, por qué tu dulce nombre hace vibrar mi corazón, y por qué el pensamiento de su suprema grandeza