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	<title>El Camino y sus huellas archivos - Cipecar</title>
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	<description>Centro de Iniciativas de Pastoral de Espiritualidad</description>
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	<title>El Camino y sus huellas archivos - Cipecar</title>
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		<title>Yo soy el Camino</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 19 Mar 2010 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El Camino y sus huellas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>SEMANA DE ESPIRITUALIDAD: PRIMER DÍA Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie viene al Padre sino por mí (Jn 14,6). 1. ACOGIDA. ENSAYO DE CANTOS Buenas tardes. Bienvenidos/as a esta Semana de Espiritualidad que prepara la familia del Carmen. Este encuentro ya lo ha empezado a preparar el Espíritu Santo en vuestro [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2>SEMANA DE ESPIRITUALIDAD: PRIMER DÍA</h2>
<blockquote><p>Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie viene al Padre sino por mí (Jn 14,6).</p></blockquote>
<h3>1. ACOGIDA. ENSAYO DE CANTOS</h3>
<p>Buenas tardes. Bienvenidos/as a esta Semana de Espiritualidad que prepara la familia del Carmen. Este encuentro ya lo ha empezado a preparar el Espíritu Santo en vuestro corazón. El corazón ha empujado a los pies, porque donde está el corazón allí van los pies. Un día una anciana se empeño en ir a lo alto de la montaña, donde había una ermita. Quería hacer allí su ofrenda. Y se puso en camino. Tuvo que hacer noche en una posada. Cuando el posadero se enteró adonde iba, le dijo que le sería imposible llegar porque había llovido mucho y la laderas está llena de barro. La anciana le dijo: Me será muy fácil, porque mi corazón lleva años allí. Y el corazón dará fuerzas a mis pies. Vuestra presencia aquí es fundamental. Vuestra disponibilidad es básica para que Cristo comparta con cada uno de vosotros y vosotras su amor. ¿Quién más amigo de dar que Dios si tuviese a quién? (Santa Teresa, Fundaciones 2,7). No estés lejos de ti, porque estarás lejos de Jesús. Toma conciencia de tu vida, de tu humanidad, y disponte a que el Espíritu teja el vestido nuevo que os ha preparado para la Pascua. Bienvenidos/as.</p>
<p><em>(Comienza la música)</em></p>
<h3>2. TU VIDA</h3>
<p><em>(Se proyecta una imagen para cada una de estas frases).</em></p>
<blockquote>
<p>Acércate a tu vida,</p>
<p>detente ante tu vida,</p>
<p>descubre tu vida,</p>
<p>mira tu vida,</p>
<p>siente tu vida,</p>
<p>acoge tu vida,</p>
<p>ama tu vida.</p>
</blockquote>
<h3>3. ESPEJOS PARA TU VIDA. ¿Con cuál de estas propuestas de vida te identificas más?</h3>
<p><strong>VIDAS EN CAMINO</strong> (Un peregrino entra por el pasillo y muestra un cartel con la frase <strong>«Vidas en camino»</strong>).</p>
<p>¿Está tu vida en camino? ¿Te sientes así? Cuando nos preguntan: «¿Cómo nos va?», respondemos sin pensarlo mucho, como queriendo pasar a otra cosa: Tirando, viviendo, que no es poco, bien. Pero si quien nos pregunta insiste, entonces hablamos de nuestras dificultades, de nuestros problemas, de las decisiones pendientes de tomar. Y si todavía nos sigue preguntando y nosotros seguimos con ganas de responder, quizás entonces hablemos de algo muy importante, del lugar hacia dónde caminamos. Sí, el lugar a donde queremos ir es muy importante en el camino. ¿Qué sería de los peregrinos sin la meta de Santiago de Compostela? ¿Cómo tomar opciones que son difíciles si la meta está oscurecida en el horizonte? ¿Cómo saber perder para ganar? Quizás también hablemos del Camino con mayúscula que estamos recorriendo.</p>
<p>Testimonio. (Música de fondo): Tengo 43 años y acabo de dejar el trabajo de los últimos cuatro años de mi vida porque me suponía renunciar a principios que, para mí, eran fundamentales, como el de la verdad, la transparencia de lo público, el servicio a las personas, la opción por los pobres. Y lo he podido hacer porque soy parte de una comunidad que me sostiene y comparte mis bienes (María José).</p>
<blockquote><p>Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie viene al Padre sino por mí (Jn 14,6).</p></blockquote>
<p>Canción: Tú eres el Camino, Tú eres la Verdad, Tú eres la Vida.</p>
<p><strong>VIDAS EN PROFUNDIDAD</strong> (Una persona entra con un cántaro y muestra un cartel con la frase <strong>«Vidas en profundidad»</strong>).</p>
<p>¿Se te está marchando la vida sin dejar poso en los adentros? ¿Vives con superficialidad o con hondura? ¿Tienes motivos profundos para vivir la vida? ¿Te resbala la vida o se te mete dentro como una semilla? Cuando vas de camino por las calles y ves rostros, ¿qué te dicen? ¿de qué te hablan? Cuando te encuentras con las personas, ¿qué poso te dejan dentro? ¿Cómo pasar de una mirada superficial a una mirada honda? ¿Cómo pasar de la frustración a la esperanza? ¿Qué hacer ante la rutina, el dolor sin sentido, las penas sin consuelo, el hambre de tantos, las penas, la soledad que ya no es sonora por falta de acogida que acompañe?</p>
<p>Testimonio. (Música de fondo). Mario apareció muerto el 6 de enero en un banco. Era una de tantas personas para las que las calles de Madrid son cama, mesa y sala de estar. Pasó todo un día inmóvil en aquel banco y nadie se enteró de su muerte, hasta que volvió Alfredo, su compañero de mantas y cartones en la puerta del Supermercado del barrio. Qué difícil es hablar con Dios sobre Mario. Me cuesta no rebelarme, no lanzar acusaciones por su muerte injusta, triste e incomprensible. Me cuesta no renegar de este mundo que hace con los hombres lo que se hace con las hojas de las margaritas: me sirve, no me sirve (Teresa).</p>
<blockquote><p>Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie viene al Padre sino por mí (Jn 14,6).</p></blockquote>
<p>Canción: Tú eres el Camino, Tú eres la Verdad, Tú eres la Vida.</p>
<p><strong>VIDAS CUESTIONADAS.</strong> (Una persona muestra un cartel con la frase: <strong>«Vidas cuestionadas»</strong>).</p>
<p>¿Qué te cuestiona? ¿Cómo te las apañas para vivir con preguntas, con dudas, con heridas sin curar, con oscuridades? Vivimos en una sociedad muy plural. ¿Cómo convivir con los que piensan distinto y han hecho caminos distintos? ¿Consumes la vida sin más o te agarras con las dos manos a las posibilidades que te ofrece la vida? ¿Quieres arriesgarte a vivir y a convivir?</p>
<p>Testimonio. (Música de fondo). Todos los miércoles comparto una mesa muy plural. En ella se sientan personas que han tenido, o tienen, una experiencia de Iglesia y de fe mejor o peor, pero experiencia al fin y al cabo. Allí nos sentamos un médico ginecólogo, formado en los jesuitas, ateo practicante; una dentista con una fe, tradicional, pero alejada por una mala experiencia con un cura; una empresaria que comenzó de secretaria y ahora es la mujer del jefe, que perdió a su joven marido de la noche a la mañana y que, desde entonces, piensa que Dios se ha ido de vacaciones; una mujer, ama de casa, que, después de un fracaso matrimonial, ha sacado fuerzas de donde no las hay para que su hija y el resto de su familia sigan adelante; una mujer de fe, aunque no practique habitualmente; la abuela, con su vena de psicóloga, que nos cala a todos enseguida, ha educado a sus hijos lo mejor que ha sabido, y está agarrada a Dios para poder llevar lo que la vida le va trayendo; una muchachita, una perla a la que la vida ha pulido a fuego no precisamente lento, con sus 18 años recién estrenados, con experiencias muy precoces en su vida, que ha tenido que ir encajando y poniendo en su sitio poco a poco, y con una fe practicante en crisis; y un servidor, sacerdote, que intenta ser un rostro familiar de Dios allí donde está, pero que muchas veces sale escaldado porque toca dar la cara por aquello a lo que representas y, en ocasiones, no siempre, hay razones para partirla (Pedro Juan).</p>
<blockquote><p>Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie viene al Padre sino por mí (Jn 14,6).</p></blockquote>
<p>Canción: Tú eres el Camino, Tú eres la Verdad, Tú eres la Vida.</p>
<p><strong>VIDAS CONVERTIDAS</strong> (Una persona entra con una lámpara encendida. Muestra el cartel con la frase: <strong>«Vidas convertidas»</strong>. Música de fondo).</p>
<p>¿Abres tu vida y la compartes o te cierras como erizo detrás de las púas? Los prejuicios, las visiones negativas, los cansancios, ¿te llevan a pasar cada vez más de todo o te esfuerzas por integrar incluso lo que no entiendes? ¿Cómo orientar la vida hacia los otros? ¿Cómo aprender a danzar en la fiesta que Dios ha preparado?</p>
<p>Testimonio (Música de fondo). Allí estaba yo otro día en la fábrica, haciendo piezas para ascensores, aunque era un día especial: era mi último día de trabajo allí. Pero aquella mañana, además de todo lo que había visto, iba a ocurrir algo que me iba a marcar. Eran ceca de las 8 de la mañana, casi llevaba dos horas de curro, cuando vi que apareció un nuevo compañero: era de color y llegaba tarde por venir en bus, así que su comienzo no iba a ser fácil. Se llama Madou, 19 años, de Níger. Su castellano era regular, así que, en cuanto me dijeron que le explicase cómo se hacían unas piezas, enseguida empecé a hablar con él. Cuando acabé ese último día de trabajo estaba feliz pero a la vez me preocupaba el futuro de Madou. Decidí llevarlo en mi coche a casa, pero antes hablé de Madou con José Manuel, otro compañero, que me dijo que a partir del lunes siguiente él le traería a la fábrica en su coche. Sin embargo, la conversación con Madou fue más allá: en el camino a casa, lo primero que me preguntó era si yo tenía amigos negros, por qué hacía eso, y me dijo que era muy bueno. Sus palabras me ponían los pelos de punta: por un simple gesto, él me dijo cosas que antes nunca me habían dicho. Madou me dijo que llevaba cuatro años aquí, con unos amigos que vinieron de Níger. Sin padre, su familia está allí. Son cinco hermanos y quiere ganar dinero para algún día poder volver con su familia, a su país (Raúl).</p>
<blockquote><p>Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie viene al Padre sino por mí (Jn 14,6).</p></blockquote>
<p>Canción: Tú eres el Camino, Tú eres la Verdad, Tú eres la Vida.</p>
<h3>4. PowerPoint de la canción: Un día por las montañas</h3>
<h3>5. El encuentro con Cristo: Camino, Verdad y Vida.</h3>
<p>Mejor que encuentro con Cristo, habría que decir: encuentro de Cristo con nosotros, porque es Él el que viene a nuestro encuentro.</p>
<p>Procesión con la Palabra. Se lee el texto: <strong><em>Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie viene al Padre sino por mí (Jn 14,6). </em></strong><em>Y se responde cantando:<strong> Tú eres el Camino, Tú eres la Verdad, Tú eres la Vida.</strong></em></p>
<p>La novia, enamorada, oye emocionada estas palabras en medio de la noche: <em>¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!</em> (Mt 25,6).</p>
<p>Dos pescadores dejan las redes cuando descubren a Jesús y exclaman: Hemos encontrado al Mesías (Jn 1,40).</p>
<p>Una mujer de Samaría, con muchos maridos a las espaldas, confiesa: Nadie me ha hablado jamás como este hombre (Jn 4,36-50).</p>
<p>Pablo de Tarso, después de un largo camino de lucha, confiesa con toda la intensidad de su vida: <em>Para mí vivir es Cristo</em> (Flp 1,21).</p>
<p>Testigos estremecidos a lo largo de la historia cantan: <em>Nuestra vida es siempre una vida tocada por la mano de Cristo, conducida por su voz, sostenida por su gracia </em>(Juan Pablo II).</p>
<p>A Teresa de Jesús, sin ser poeta, le brotaron estos versos:</p>
<blockquote>
<address>¡Oh hermosura que excedéis</address>
<address>a todas las hermosuras!</address>
<address>Sin herir dolor hacéis,</address>
<address>y sin dolor deshacéis,</address>
<address>el amor de las criaturas.</address>
<p>&nbsp;</p>
<address>Oh ñudo que así juntáis</address>
<address>dos cosas tan desiguales,</address>
<address>no sé por qué os desatáis,</address>
<address>pues atado fuerza dais,</address>
<address>a tener por bien los males. </address>
<p>&nbsp;</p>
<address>Juntáis quien no tiene ser</address>
<address>con el Ser que no se acaba;</address>
<address>sin acabar acabáis,</address>
<address>sin tener que amar amáis,</address>
<address>engrandecéis nuestra nada.</address>
</blockquote>
<p>Y tú, ¿qué dices de Cristo? ¿Quién es Cristo para ti? ¿Es tu camino? ¿Es tu verdad? ¿Es tu vida? (Tres minutos de silencio. Con un rostro de Cristo en la pantalla. (Música de fondo)</p>
<h3>6. El diálogo de amor con Cristo: Camino, Verdad y Vida</h3>
<p>El espejo del Amigo. «Quisiera yo siempre traer delante de los ojos su retrato e imagen» (Vida 22,4). «En veros cabe mí, he visto todos los bienes» (Vida 22,6).</p>
<p>Un diálogo entre iguales. Cristo se hace el encontradizo con nuestros caminos, para hablarnos y hablarle así, de carne a carne, de humanidad a humanidad, de amigo a amigo.</p>
<p>Entre amigos, lo normal es compartir: Lo mío es tuyo, lo tuyo es mío. Cristo y el ser humano se miran, se contemplan. <em>Mi Amado es para mí y yo soy para mi Amado</em> (Ct 6,2), que no parece fue en su mano apartarse un momento de nosotros (Vida 22,6). La vida es ya amistad, intercambio de amor, de voluntades. <em>Ya era tiempo de que sus cosas tomase ella por suyas, y El tendría cuidado de las suyas </em>(Moradas VII,2,1).</p>
<p>Jesús se nos da como fuente radical de vida. <em>Allí me dio su pecho. Allí me enseñó ciencia muy sabrosa</em> (San Juan de la Cruz).</p>
<p>Es tiempo ya de hablar con El, de orar (Imágenes y texto):</p>
<blockquote>
<p>Represéntate a Cristo delante de ti.</p>
<p>Siempre que pienses de Cristo, acuérdate de su amor por ti, que amor saca amor. Acostúmbrate a enamorarte de su humanidad.</p>
<p>Tráele siempre contigo.</p>
<p>Mira que te mira.</p>
<p>Acompáñale.</p>
<p>Habla con Él.</p>
<p>Pídele por tus necesidades.</p>
<p>Quéjate a El de tus trabajos.</p>
<p>Alégrate con El de tus alegrías.</p>
<p>Alégrate de estar con Él.</p>
<p>No te olives de El si las cosas te van bien.</p>
<p>No le digas oraciones compuestas.</p>
<p>Dile palabras que te salgan del corazón (Vida 12,2 y 13,22).</p>
</blockquote>
<h3>7. Los frutos del encuentro con Jesús: Camino, Verdad y Vida</h3>
<p>El don de su presencia en nuestras vidas. Yo estoy con vosotros (Mt 28,20)<em>.</em> Qué mas queremos de un tan buen amigo al lado, que no nos dejará en los trabajos y tribulaciones como hacen los del mundo (Vida 22,7).</p>
<p>El don de su alegría para nuestro camino: Mi alegría nada ni nadie os la podrá quitar (Jn 16,22). Con libertad y alegría se ha de andar este camino (Vida 13,1).</p>
<p>El don de la paz. Mi paz os dejo, mi paz os doy (Jn 14,27). ¿De dónde me vinieron a mí todos los bienes sino de Vos? (Vida 22,4).</p>
<p>El don de verlo todo y de poderlo todo en Cristo. Con tan buen amigo presente, con tan buen capitán que se puso en lo primero en el padecer, todo se puede sufrir; es ayuda y da esfuerzo; nunca falta; es amigo verdadero. Bienaventurado quien de verdad le amare y siempre le trajere case sí (Vida 22,6-7).</p>
<p><strong>Canto:</strong>QUÉDATE, SEÑOR. QUÉDATE CONMIGO</p>
<blockquote>
<p>QUÉDATE, SOY UN PEREGRINO.</p>
<p>QUÉDATE, SEÑOR, LARGO ES EL CAMINO</p>
<p>DE TU PASCUA Y DE TU LUZ SERÉ TESTIGO,</p>
<p>DE TU PAN Y TU VINO, MENDIGO,</p>
<p>DE TU PAN Y TU VINO, MENDIGO, QUÉDATE, SEÑOR.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¡Oh Señor, mi Señor! Caminando a tu lado escucho tu voz:</p>
<p>¡Oh Señor, mi Señor!</p>
<p>Tú renuevas mi amor y me llamas tu amigo,</p>
<p>Y a tu lado mi camino se orienta contigo,</p>
<p>Señor, para ser tu testigo.</p>
</blockquote>
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			</item>
		<item>
		<title>La búsqueda de las huellas de Jesús</title>
		<link>https://cipecar.org/momentos-de-oracion/semanas-de-espiritualidad/el-camino-y-sus-huellas/la-busqueda-de-las-huellas-de-jesus/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 19 Mar 2010 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El Camino y sus huellas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>SEMANA DE ESPIRITUALIDAD: SEGUNDO DÍA 1. ACOGIDA. ENSAYO DE CANTOS Buenas tardes. Bienvenidos/as a esta Semana de Espiritualidad que prepara la familia del Carmen. Jesús, en su humanidad, ha dejado nuestra tierra llena de huellas. Su caminar entre nosotros lo ha dejado todo vestido de gracia y hermosura. Pero estas huellas hay que buscarlas. Solo [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>SEMANA DE ESPIRITUALIDAD: SEGUNDO DÍA</h2>
<h3>1. ACOGIDA. ENSAYO DE CANTOS</h3>
<p>Buenas tardes. Bienvenidos/as a esta Semana de Espiritualidad que prepara la familia del Carmen. Jesús, en su humanidad, ha dejado nuestra tierra llena de huellas. Su caminar entre nosotros lo ha dejado todo vestido de gracia y hermosura. Pero estas huellas hay que buscarlas. Solo el que busca y no se cansa de buscar las encuentra. «Un día, el abuelo encontró a su nieto llorando y le preguntó por qué lloraba. El pequeño le dijo que estaba jugando al escondite con un amigo y que se había escondido tan bien que el amigo era incapaz de encontrarlo. Pero al pasar mucho rato, salió de su escondite y se dio cuenta de que su amigo se había cansado de buscar. Ese era el motivo de su llanto. Entonces el abuelo le dijo: «Eso mismo le pasa a Dios. Está escondido dentro de nosotros y en el corazón de la vida, pero muchos se cansan de buscarlo». <em>«Dios siempre me esperó»</em> (Prólogo del libro de la Vida de Santa Teresa), dice santa Teresa espantada ante tanta fidelidad. Unas huellas nos esperan. Solo hay que salir y ponerse a buscar con los ojos abiertos. A esto nos empuja el Espíritu. Vuestra presencia aquí, en esta tarde, indica el deseo de ser nómadas, de ser peregrinos, de ser buscadores de la vida. Bienvenidos/as.</p>
<p>(Momento de música)</p>
<p>Una persona proclama el texto, después lo proclaman varias personas juntas:</p>
<p><em>«El reino de Dios se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de Dios se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tienen y la compra»</em> (Mt 13,44-46).</p>
<p>(Una pausa de silencio)</p>
<h3>2. ALGUNAS ACTITUDES PARA LA BÚSQUEDA</h3>
<p><strong>Varias personas proclaman: <em>«El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad» (Rom 8,26)</em></strong></p>
<p>Estar abiertos. «<em>Nuestra vida es una cuestión abierta. ¿Cómo se aprende el arte de vivir? ¿Cuál es el camino que lleva a la felicidad?»</em> (J. Ratzinger). Está abierto el nómada, que se compromete, entrega su vida, parte su pan en una eucaristía. Está cerrado es el sedentario, que guarda su vida, la defiende, la aísla de los demás. Está abierto y busca el campesino que encuentra un tesoro en el campo y compra el terreno de la interioridad (cf Mt 13,44-45). Está abierta la comerciante en perlas finas que, cuando encuentra una de gran valor, lo vende todo y la compra (cf Mt 13,45-46).</p>
<ul>
<li>Gesto: manos abiertas.</li>
<li>Canto: Ven Espíritu&#8230;</li>
</ul>
<p>Tener confianza. Como la de un niño que se abandona confiadamente en los brazos de su mamá. Para toda crisis, para toda situación difícil, hay salida. Cuando solo Dios es Dios, no hay nada irremediable. Por lo tanto, «no te pongas en menos» (San Juan de la Cruz), no pienses mal de ti ni de los demás, no des por terminada la esperanza. Sabemos bien quién nos guía. Estamos en buenas manos.</p>
<ul>
<li>Gesto: Una persona se tapa los ojos. Otra la acompaña poniendo la mano en los hombros.</li>
<li>Canto: Ven Espíritu&#8230;</li>
</ul>
<p><strong>Dejarnos ayudar por las preguntas, que puedan romper la corteza y ayudarnos a penetrar en los adentros. En concreto, por dos preguntas que tienen lugar en los inicios: comienzo del libro del Génesis y primeros pasos del evangelio de Juan.</strong><em>«¿Dónde estás?»</em> (Gn 3,8-9). <em>«¿Qué buscas?»</em> (Jn 1,38).</p>
<ul>
<li>Se escuchan las preguntas: ¿Dónde estás? ¿Qué buscas?</li>
<li>Canto: Ven Espíritu&#8230;</li>
</ul>
<p>Hacer un camino solidario. No vamos solos en la búsqueda. Vamos con muchos hermanos y hermanas, vamos con los gozos y dolores de la humanidad, porque «para un cristiano nada humano es ajeno&#8230; Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón» (G S 1). Sin los demás, ¿qué son nuestros caminos? Ante las grandes cuestiones del mundo, de la humanidad de hoy, no somos neutrales ni ausentes. «Mías son las gentes&#8230; porque Cristo es mío y todo para mí» (Juan de la Cruz).</p>
<ul>
<li>Gesto: Se dan la mano unos a otros.</li>
<li>Canto: Ven Espíritu&#8230;</li>
</ul>
<p>Contar con la presencia de María, la mujer «que se pone en camino y fue a toda prisa a la montaña» (Lc 1,39), porque una mirada de Dios a su pequeñez la ha puesto en camino de seguimiento (cf Cant 5,6).</p>
<ul>
<li>Icono: María, caminando.</li>
<li>Canto: Ven Espíritu&#8230;</li>
</ul>
<p><strong>Jesús va delante, «para prepararnos un lugar» (Jn 14,2). Nuestros pies se colocan sobre sus pisadas.</strong></p>
<ul>
<li>Icono: Jesús, caminando).</li>
<li>Canto: Ven Espíritu&#8230;</li>
</ul>
<h3>3. EL ESPÍRITU NOS PONE EN ÉXODO PARA BUSCAR A JESÚS</h3>
<p>Canción: AMADO MÍO, ¿ADÓNDE ESTÁS? AMADO MÍO.</p>
<blockquote>
<p>¿Adónde te escondiste, Amado,</p>
<p>y me dejaste con gemido?</p>
<p>Como el ciervo huiste,</p>
<p>habiéndome herido;</p>
<p>salí tras ti clamando, y eras ido.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pastores, los que fuerdes</p>
<p>allá por las majadas al otero,</p>
<p>si por ventura vierdes</p>
<p>aquel que yo más quiero,</p>
<p>decidle que adolezco, peno y muero.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Buscando mis amores,</p>
<p>iré por esos montes y riberas;</p>
<p>ni cogeré las flores,</p>
<p>ni temeré las fieras,</p>
<p>y pasaré los fuertes y fronteras.</p>
</blockquote>
<p>¿Qué hacer entonces? Salir&#8230; buscar los amores, ponernos en éxodo, ponernos a buscar, arriesgarnos. Como Abrahán: «Sal de tu tierra y ponte en camino hacia la tierra que Yo te voy a dar» (Gn 12,1).</p>
<p>No es fácil salir y buscar. La pereza nos acobarda y hace de nuestra alma un alma acostumbrada. La pereza, el miedo que nos paraliza y nos impide caminar. ¿Qué más cosas nos impiden salir y buscar? (El grupo puede decir algunas cosas).</p>
<p>Cuando dejamos las seguridades y salimos a la intemperie, aparecen las dificultades. Nos vienen ganas de dar marcha atrás y de volver a las madrigueras. Pero Jesús va delante, endurece el rostro como piedra y sigue caminando buscando a todos los perdidos para poner amor donde no hay amor, para levantar al Padre y al ser humano de entre los despojos.</p>
<p>En la búsqueda surgen preguntas fuertes que nos desconciertan: ¿Habrá merecido la pena iniciar este camino? ¿No serán las aguas prometidas un espejismo en el desierto?¿Dónde están las huellas de Dios en el dolor si solo veo las mías? Y vienen ganas de huir, de escapar de la mirada de Dios, y de perdernos por los caminos trillados por donde van tantos.</p>
<p>El Espíritu nos recuerda entonces el cayado de un Pastor que nos sosiega, y en la sed nos ofrece fuentes de agua vida, para nuestra hambre prepara una mesa, en el miedo de las cañadas oscuras El viene siempre con nosotros.</p>
<p>(Música de fondo)</p>
<blockquote>
<p>El Señor es mi Pastor, nada me falta:</p>
<p>en verdes praderas me hace recostar;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>me conduce hacia fuentes tranquilas</p>
<p>y repara mis fuerzas;</p>
<p>me guía por el sendero justo,</p>
<p>por el honor de su nombre.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Aunque camine por cañadas oscuras,</p>
<p>nada temo, porque tú vas conmigo:</p>
<p>tu vara y tu cayado me sosiegan.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Preparas una mesa ante mí,</p>
<p>enfrente de mis enemigos;</p>
<p>me unges la cabeza con perfume,</p>
<p>y mi copa rebosa.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tu bondad y tu misericordia me acompañan</p>
<p>todos los días de mi vida,</p>
<p>y habitaré en la casa del Señor</p>
<p>por años sin término.</p>
</blockquote>
<p>El Espíritu nos regala la presencia alentadora de miles de peregrinos que hacen el camino buscando. Ellos nos enseñan a volar como las águilas y a no a dar a movernos como pollos trabados.</p>
<h3>4. TRES LÁMPARAS PARA EL CAMINO</h3>
<h4>Una experiencia de silencio</h4>
<p>La búsqueda de las huellas de Jesús puede comenzar con el silencio, que es un camino de libertad. La verdad de uno mismo sólo se percibe en el silencio. En el silencio brota, como un surtidor, el don que llevamos dentro, la presencia de Jesús que nos espera sentado en el brocal de nuestro pozo. No disponer de tiempo de silencio conlleva vivir cada día sin profundidad, sin preguntas o esperanzas verdaderas. <em>«Quítate las sandalias de los pies»</em> (Ex 3,4).</p>
<p>El silencio nos prepara para unas relaciones profundas y auténticas. El silencio nos hae más receptivos. El silencio es intimidad para la Palabra de Jesús, es soledad para su presencia amorosa. Hay cosas que no se compran. Se puede comprar el ruido, pero no el silencio. El silencio sólo existe en ti si tú lo haces, lo modelas, si poco a poco entras en el secreto del silencio.</p>
<p>El silencio es regalo del Espíritu. Más allá de lo que hacemos o no hacemos, está la zona donde somos amados. Al silencio vamos con una historia de amor. La Palabra de amor guardada en el silencio nos hace creativos. <em>«Después de un periodo de silencio, nos enfrentamos al otro de una manera completamente nueva»</em> (D. Bonhöeffer). <em>«El silencio provoca actitudes de escucha y de diálogo entre los pueblos»</em> (Martini).</p>
<p>Canto: BUSCA EL SILENCIO, TEN ALERTA EL CORAZÓN. CALLA Y CONTEMPLA. (Unos minutos de silencio).</p>
<h4>Un testimonio: Oración de un Peregrino</h4>
<p><em>(Con música de fondo)</em></p>
<p>«Señor Dios, he pasado la vida buscándote. He preguntado tu nombre y dirección. Quiero saber dónde vives. Deseo encontrarte y hablar contigo. Pero me han dado unos nombres y direcciones, que no me han llevado precisamente a Ti. Dios mío: ¿dónde habitas? Algunos me han dicho que estás en los grandes templos, en las grandes iglesias. Me han repetido: «Su nombre es Dios, el Altísimo». He ido a esos lugares, pero no te he encontrado. Solo he visto hermosas piedras, y personas que afirmaban saberlo todo acerca de Ti. Sin embargo, por más que yo lo deseaba,no he logrado creer. El corazón me decía: ¡Dios no es así! No encontré en medio de ellos ni justicia ni amor.</p>
<p>Otros me decían que Tú estabas en los grupos insumisos, esos que viven en la sombra. «Su nombre es Dios Vengador y justiciero», me decían sin cesar. Me acerqué a ellos y me quedé en la duda. Encontré gente estupenda, pero no hallé ni la humildad ni la libertad de la que tanto hablan.</p>
<p>Así que proseguí la búsqueda de tu morada, de tu presencia. Cansado y sudoroso de tanto caminar, me detuve ante la casa de un pobre. Estaba sentado en la acera, frente a su casucha, para disfrutar el aire fresco del atardecer. Le pregunté por tu nombre y dirección. El me respondió: «Amigo, perdona mi ignorancia. Me llamo Severino. No sé darte ninguna información. Pero entra conmigo y descansa un poco. Tienes aspecto de andar dando vueltas, cansado. Quédate aquí conmigo: ¡estás en tu casa!». Entré y me quedé. ¡Aún estoy allí!</p>
<p>Ignoro si tú habitas en la casa de Severino. El me ha dicho que no te conoce. Pero junto a él he hallado paz y humildad, participación y perdón, solidaridad y lucha por la justicia. He dado con la libertad verdadera. Dime, Señor: ¿Es en la casa de este pobre donde te escondes?</p>
<p>No puede ser de otro modo. En efecto, él no se presenta como un profesor y, sin embargo, ¡cuántas cosas me ha enseñado! No posee nada, pero me ha dado todo aquello que necesitaba. Dice que es un ignorante, aunque sabe mucho más que yo. Es débil y carece de medios, con todo, en su lucha por la justicia, nadie hasta ahora ha conseguido derrotarlo. Vive lleno de sufrimientos, pero ¡nunca he contemplado tanta alegría! Vive luchando y, sin embargo, no hace más que contagiar su paz. Si no fuese ésta tu morada, Señor, ya no sabría donde más buscarla. Aquí encuentro y recibo lo que andaba buscando. Y aquí permanezco lleno de gratitud, hasta que me indiques otra dirección mejor. Espero sólo que un día me reveles tu nombre. Amén».</p>
<h4>Momento de adoración</h4>
<p>(Se proyecta el icono de la Trinidad. Canto: Me postraré en tu presencia. Velas encendidas)</p>
<blockquote>
<p>Deja la ausencia y entra en la Presencia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.</p>
<p>Haz conscientemente sobre ti la señal del Amor:</p>
<p>En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.</p>
<p>Calla y entra en el asombro.</p>
<p>No te separes nunca de su mirada.</p>
<p>Nadie, nunca, te ha regalado tanto.</p>
<p>Pon toda tu vida en las manos amorosas del Padre.</p>
<p>Abre tu corazón para que el Espíritu te inunde como una llama de amor.</p>
<p>Siente las manos de ánimo de Jesús sobre tus hombros.</p>
<p>En tu adoración abrazas al Dios que tanto te ama.</p>
<p>Tu adoración es un gesto de amor gratuito, un beso de agradecimiento.</p>
<p>La adoración te nace en el silencio del corazón como música callada y soledad sonora.</p>
<p>Sólo tú quedas siempre, Tú solo, mi Señor.</p>
<p>Solo Tú recoges mi vida. Solo Tú, mi Dios.</p>
<p>Tú eres la fuente para toda mi sed.</p>
<p>Tú eres la Meta de todos mis caminos.</p>
<p>Tú eres la huella grabada en mi corazón.</p>
<p>Tú eres mi Todo.</p>
<p>Tú.</p>
<p>A Ti siempre la gloria, Padre. Hijo. Espíritu Santo. Amén.</p>
</blockquote>
<h4>Canto: NADA TE TURBE, NADA TE ESPANTE.</h4>
<blockquote>
<p> QUIEN A DIOS TIENE, NADA LE FALTA.</p>
<p> NADA TE TURBE, NADA TE ESPANTE.</p>
<p> SOLO DIOS BASTA.</p>
</blockquote>
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			</item>
		<item>
		<title>La Palabra, luz en mis senderos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 19 Mar 2010 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El Camino y sus huellas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>SEMANA DE ESPIRITUALIDAD: TERCER DÍA 1. ACOGIDA. ENSAYO DE CANTOS Buenas tardes. Bienvenidos/as a esta Semana de Espiritualidad que prepara la familia del Carmen. No pocas veces, nuestros senderos son visitados por la oscuridad. No vemos ni sabemos por dónde caminar. La Palabra viene como luz para nuestros caminos. La Palabra viene como amor para [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2>SEMANA DE ESPIRITUALIDAD: TERCER DÍA</h2>
<h3>1. ACOGIDA. ENSAYO DE CANTOS</h3>
<p>Buenas tardes. Bienvenidos/as a esta Semana de Espiritualidad que prepara la familia del Carmen. No pocas veces, nuestros senderos son visitados por la oscuridad. No vemos ni sabemos por dónde caminar. La Palabra viene como luz para nuestros caminos. La Palabra viene como amor para nuestro corazón. La Palabra viene como alegría y para ir por la vida caminando y cantando. La Palabra es luz, porque se hace humanidad, habla nuestro lenguaje, ha tomado nuestra carne. La Palabra es Jesús. De El recibimos gracia tras gracia. En esta celebración nos acompaña la presencia de María, a quien la Iglesia llama «Virgen oyente de la Palabra». En Caleruela hay una imagen de la Virgen, no muy bella estéticamente, pero muy significativa. Le han retirado los cabellos y le han hecho una oreja tan grande como la cara, para significar que María es la mujer de la escucha, la mujer que le abre de par en par la vida al Dios que llama a su puerta. El Espíritu nos empuja a escuchar la Palabra. Vuestra presencia aquí, en esta tarde, indica una actitud de apertura (puerta que se abre desde el corazón) a la Palabra. Bienvenidos/as.</p>
<p>(Momento de música)</p>
<h3>2. CORO HABLADO</h3>
<p><em>Primer coro:</em></p>
<blockquote>
<address>Cuando uno está perdido, busca&#8230;</address>
<address>Cuando uno está solo, busca&#8230;</address>
<address>Cuando uno está herido, busca&#8230;</address>
<address>Cuando uno es frágil, busca&#8230;</address>
<p>&nbsp;</p>
<address>La humanidad ansía libertad</address>
<address>La humanidad ansía alegría</address>
<address>La humanidad ansía justicia</address>
<address>La tierra, reseca por la sed,</address>
<address>se agrieta y busca el agua viva.</address>
</blockquote>
<p><em>Segundo coro:</em></p>
<blockquote>
<address>Dios, en su plenitud, nos busca&#8230;</address>
<address>Dios, en su amor total, nos busca&#8230;</address>
<address>Dios, en su alegría desbordante, nos busca&#8230;</address>
<address>Dios, en su comunión, nos busca&#8230;</address>
<p>&nbsp;</p>
<address>Su Palabra, sale, como lluvia, a fecundar la tierra.</address>
<address>En su Palabra,</address>
<address>Dios nos lo dice todo,</address>
<address>nos lo entrega todo.</address>
<address>Su Palabra nos cuenta su intimidad amorosa.</address>
<address>Su Palabra se hace carne en el seno de María.</address>
<address>La Palabra es Jesús:</address>
<address>ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres.</address>
</blockquote>
<p><em>Tercer coro:</em></p>
<blockquote>
<address>Cuando se produce el encuentro</address>
<address>y la Palabra acampa entre nosotros</address>
<address>Dios y el ser humano se alegran.</address>
<address>Cuando la Palabra besa la tierra brotan los frutos,</address>
<address>todos los dispersos se reúnen en familia,</address>
<address>y la Iglesia se engalana con una fecundidad insospechada.</address>
<p>&nbsp;</p>
<address>Cuando la Palabra de Dios es acogida,</address>
<address>la tierra se convierte en su cuna,</address>
<address>el corazón en su regazo,</address>
<address>los seres humanos ya son hijos e hijas de Dios,</address>
<address>el Espíritu derrama en abundancia sus dones.</address>
<address>Y María nos ofrece el fruto bendito de su vientre.</address>
</blockquote>
<p><em>Cuarto coro</em></p>
<blockquote>
<address>El sol ya ha salido.</address>
<address>Abre tu ventana</address>
<address>para que el sol de la Palabra entre en tu casa.</address>
<address>La Palabra es para ti</address>
<address>La Palabra es para que tengas vida abundante.</address>
<p>&nbsp;</p>
<address>La Palabra es buena noticia para ti.</address>
<address>La Palabra nunca se repite.</address>
<address>Trae siempre frescura y novedad,</address>
<address>porque nace de Dios que es la «eterna novedad».</address>
<p>&nbsp;</p>
<address>¡Ojalá se despierte en ti el deseo</address>
<address>de encontrar manantiales abundantes para tu sed!</address>
<address>¡Ojalá digas con María: «Hágase en mí según tu Palabra».</address>
</blockquote>
<h3>3. UNA CANCIÓN Y UN GESTO DE JESÚS</h3>
<p>Entramos en una historia de escucha, que nos regala el pueblo de Israel. SHEMA&#8230;</p>
<blockquote><p>ESCUCHA ISRAEL: EL SEÑOR ES NUESTRO DIOS. UNO ES EL SEÑOR.</p></blockquote>
<p>La belleza y hondura de unos gestos. A Jesús, cuando Jesús va por los caminos, le duele que haya tanta gente con el oído cerrado. Le da pena porque no puedan oír el amor del Padre. Y si no oyen el amor, tampoco pueden cantar. En una ocasión, Jesús había dejado el territorio de Tiro, y pasaba por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar. Le piden que le imponga las manos. Jesús, apartándolo de la gente, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: «Effetá», esto es, «Ábrete». Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad» (Marcos 7,31-37).</p>
<p>El perfume de un hermano, Agustín de Hipona, que llena de buen olor toda la casa. El santo confiesa: &#8216;Buscaba yo por el orgullo lo que sólo podía encontrar por la humildad. Henchido de vanidad, abandoné el nido, creyéndome capaz de volar y sólo conseguí caer por tierra&#8230; Deseaba y ansiaba la liberación; sin embargo, seguía atado al suelo, no por cadenas exteriores, sino por los hierros de mi propia voluntad&#8230; A pesar de que estaba ya convencido de la verdad de la fe, solo salían de mí palabras vanas y perezosas. Te decía: &#8216;Lo haré pronto, poco a poco; dame más tiempo. Pero ese &#8216;pronto&#8217; no llegaba nunca, las dilaciones se prolongaban, y el &#8216;poco tiempo&#8217; se convertía en mucho tiempo&#8217;. En tanto que se repetía esto y lloraba amargamente, oyó la voz de un niño que cantaba en la casa vecina una canción que decía: &#8216;Tolle lege, tolle lege&#8217; (Toma y lee, toma y lee). Agustín empezó a preguntarse si los niños acostumbraban repetir esas palabras en algún juego, pero no pudo recordar ninguno en el que esto sucediese. Entonces le vino a la memoria que San Antonio se había convertido al oír la lectura de un pasaje del Evangelio. Interpretó pues, las palabras del niño como una señal del cielo, dejó de llorar y se dirigió al sitio en que se hallaba Alipio con el libro de las Epístolas de San Pablo. Inmediatamente lo abrió y leyó en silencio las primeras palabras que cayeron bajo sus ojos: &#8216;No en las riñas y en la embriaguez, no en la lujuria y la impureza, no en la ambición y en la envidia: poneos en manos del Señor Jesucristo» (Confesiones de San Agustín).</p>
<h3>4. LA PALABRA SE HACE HUMANIDAD</h3>
<p>Procesión con la Palabra.</p>
<p>Canto: LÁMPARA ES TU PALABRA PARA MIS PASOS, LUZ EN MI SENDERO.</p>
<p>Se coloca la Palabra en un ambón adornado.</p>
<p>Se proclama el texto de la Anunciación: Lucas 1,26-38</p>
<p>PowerPoint de imágenes con los textos del Evangelio</p>
<h3>5. PASOS PARA ORAR LA PALABRA</h3>
<blockquote><p>«Muchas veces y de muchas maneras habló Dios&#8230;» (Hebreos 1,1)</p></blockquote>
<p>El Espíritu es quien inspira y guía este proceso de lectura que hace la comunidad.</p>
<p>(La Palabra se mantiene en alto en medio de la comunidad. Según se van explicando cada uno de los pasos, una persona se pone de pie con una lámpara encendida).</p>
<blockquote><p>Moisés ante la zarza. <em>Descálzate&#8230;</em> Acércate con asombro&#8230; (Ex 3,5).</p></blockquote>
<p>Sitúate sin prisas, sin ruidos, ante una Presencia, ante un Rostro. En cada página bíblica está el Señor esperando a alguien que quiera sentarse a escucharlo con calma; las páginas bíblicas son lugares de encuentro y de diálogo.</p>
<p>Siéntate a la mesa con Jesús que quiere compartir contigo su intimidad (cf. Jn 15,15; Mt 5,1; Jn 4,6).</p>
<p>Espera la llegada de la Palabra con una atención amorosa.</p>
<blockquote><p>Jeremías ante la Palabra. Mastica&#8230; Da vueltas en tu mente a la Palabra (Jr 15,16).</p></blockquote>
<p>A veces no nos es fácil identificarnos con las oraciones bíblicas. Para superar estas dificultades precisamos el contacto constante, desinteresado con la Biblia. Y la ayuda de guías que nos enseñen a gustar los parajes misteriosos de Dios.<em> «Dame alguien que me guíe»</em> (Hch 8,31).</p>
<p>Vida y Biblia se entrelazan. La vida necesita la Biblia y la Biblia busca la vida. Ambas testimonian el paso creador de Dios que creó la vida e inspiró la Escritura, dejándolo todo vestido de hermosura. La Biblia alimenta nuestra fe, nuestra esperanza, nuestro amor, animando así nuestro caminar.</p>
<p>Que tu mente se llene de los ecos de la Palabra.</p>
<blockquote><p>María de Betania y la escucha atenta. <em>Escucha&#8230; </em>con atención amorosa (Lc 10,39).</p></blockquote>
<p>Toda la Biblia tiene como finalidad ofrecer a la humanidad un diálogo amoroso con la Palabra eterna y cercana del Padre, con Jesucristo, quien con sus enseñanzas y acciones se convierte en fuente de vida y lugar de encuentro con el Dios vivo.</p>
<p>La escucha supone disponibilidad. Quien decide escuchar tiene que hacer espacio y silencio en su interior; abrir no sólo los oídos, sino la mente y el espíritu; ponerse en actitud de diálogo; en deseo de compartir alegrías, penas, dudas, seguridades; supone, voluntad de compromiso.</p>
<blockquote><p>Santa María y el corazón para la Palabra. Guarda<em>&#8230; </em>en abrazo amoroso(Lc 2,19).</p></blockquote>
<p>El Espíritu actúa en la Escritura (2Tim 3,16). Por la Palabra, el Espíritu se comunica con nosotros, nos inspira y crea en nosotros los sentimientos de Jesucristo, ora en nosotros con gemidos inefables y produce en nosotros la libertad (cf 2Cor 3,17).</p>
<blockquote><p>«La Palabra de Dios es viva y eficaz y más cortante que espada de dos filos. Penetra hasta las fronteras entre el alma y el espíritu, hasta las junturas y médulas, y escruta los sentimientos y pensamientos del corazón» (Hb 4,12).</p></blockquote>
<blockquote><p>La Iglesia misionera. <em>Id al mundo entero y anunciad</em>&#8230; (Mt 28,28). Al alimentarnos de la Palabra, nos convertimos en servidores de la Palabra. Quien ha encontrado verdaderamente a Cristo no puede tenerlo solo para sí, debe anunciarlo (NMI 40).</p></blockquote>
<p>Hasta que al final de los tiempos la Palabra creadora, que salió a contar al mundo el amor de Dios, una a la humanidad en un abrazo lleno de gozo, en el que se muestre ya sin sombras, ni lágrimas que Dios es todo en todo. <em>«El Espíritu y la novia dicen: «¡Ven!» El que lo oiga, que repita: «¡Ven!» el que tenga sed y quiera, que venga a beber de balde el agua de la vida. El que atestigua esto responde: «Sí, vengo en seguida». Amén. ¡Ven, Señor, Jesús!»</em> (Apocalipsis 22,17.20).</p>
<h3>6. UN PRECIOSO TESTIMONIO DE SANTA TERESA EN EL LIBRO DE LA VIDA 25,18-19</h3>
<p>«Pues estando en esta gran fatiga, solas estas palabras bastaban para quitármela y quietarme del todo: <em>No hayas miedo, hija, que Yo soy y no te desampararé; no temas</em>. Paréceme a mí, según estaba, que era menester muchas horas para persuadirme a que me sosegase y que no bastara nadie.</p>
<p>Heme aquí con solas estas palabras sosegada, con fortaleza, con ánimo, con seguridad, con una quietud y luz que en un punto vi mi alma hecha otra, y me parece que con todo el mundo disputara que era Dios. ¡Oh, qué buen Dios! ¡Oh, qué buen Señor y qué poderoso! No sólo da el consejo, sino el remedio. Sus palabras son obras. ¡Oh, válgame Dios, y cómo fortalece la fe y se aumenta el amor!</p>
<p>Es así, cierto, que muchas veces me acordaba de cuando el Señor mandó a los vientos que estuviesen quedos, en la mar, cuando se levantó la tempestad y así decía yo: ¿Quién es éste que así le obedecen todas mis potencias, y da luz en tan gran oscuridad en un momento, y hace blando un corazón que parecía piedra, da agua de lágrimas suaves adonde parecía había de haber mucho tiempo sequedad? ¿Quién pone estos deseos? ¿Quién da este ánimo? Que me acaeció pensar: ¿de qué temo? ¿Qué es esto? Yo deseo servir a este Señor. No pretendo otra cosa sino contentarle. No quiero contento ni descanso ni otro bien sino hacer su voluntad. Pues si este Señor es poderoso, como veo que lo es y sé que lo es, y que son sus esclavos los demonios (y de esto no hay que dudar, pues es fe), siendo yo sierva de este Señor y Rey, ¿qué mal me pueden ellos hacer a mí? ¿Por qué no he yo de tener fortaleza para combatirme con todo el infierno?</p>
<p>Tomaba una cruz en la mano y parecía verdaderamente darme Dios ánimo, que yo me vi otra en un breve tiempo, que no temiera tomarme con ellos a brazos, que me parecía fácilmente con aquella cruz los venciera a todos. Y así dije: «ahora venid todos, que siendo sierva del Señor yo quiero ver qué me podéis hacer».</p>
<h3>7. ANGELUS</h3>
<blockquote>
<p>El Ángel del Señor anunció a María&#8230; Y concibió del Espíritu Santo.</p>
<p>He aquí la esclava del Señor&#8230; Hágase en mí según tu Palabra.</p>
<p>La Palabra se hizo carne&#8230; y acampó entre nosotros.</p>
<p>Dios te salve, María&#8230;</p>
<p>Canto final, como un aplauso a la Palabra: <em>Amén, amén, amén</em></p>
</blockquote>
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			</item>
		<item>
		<title>El pan partido con los pobres</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 19 Mar 2010 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El Camino y sus huellas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>SEMANA DE ESPIRITUALIDAD: CUARTO DÍA 1. ACOGIDA Y ENSAYO DE CANTOS Buenas tardes. Bienvenidos/as a esta Semana de Espiritualidad que prepara la familia del Carmen. El Espíritu nos pone delante un pan, un pan partido y una mesa donde están los pobres. Y pobres no son los de fuera, que también, pobres somos todos. Dios [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2>SEMANA DE ESPIRITUALIDAD: CUARTO DÍA</h2>
<h3>1. ACOGIDA Y ENSAYO DE CANTOS</h3>
<p>Buenas tardes. Bienvenidos/as a esta Semana de Espiritualidad que prepara la familia del Carmen. El Espíritu nos pone delante un pan, un pan partido y una mesa donde están los pobres. Y pobres no son los de fuera, que también, pobres somos todos. Dios o nos encuentra pobres o nos hace pobres. La pobreza es nuestra verdad más honda. Somos pobres y necesitados, llamados a recibir. ¿Qué tenemos que no hayamos recibido? «Todo es gracia», repetía alborozada Teresita, la mujer de la audaz confianza en su querido Papá Dios. Jesús, que es el camino que va marcando las huellas de nuestro camino, nunca se cansa de dar, de darse. Es como una fuente inagotable en medio del desierto. Jesús es una auténtica sorpresa en el camino. Cruza toda frontera y se sienta a la mesa con los pecadores. ¿Dónde se ha visto una cosa igual? Va por los caminos y levanta del suelo el pequeño gesto de una mujer que da lo que tiene, o ensalza aquel otro gesto, tan bello, de la mujer que rompe el frasco del perfume y llena de buen olor toda la casa. Jesús se detiene para escuchar el grito del ciego mendigo desde todas las orillas y acoge enternecido el detalle de gratuidad de un niño que pone sus cinco panes y dos peces para que empiece sin tardanza la fiesta del compartir. Jesús no tiene reparo en comprender, en perdonar, en restaurar la dignidad perdida. ¡Cuánta vida reparte! Y cuando la crisis se cierne sobre Él, y la noche se hace noche oscura por la traición y hasta el abandono de los suyos, de todos nosotros, toma un trozo de pan, lo parte y lo reparte en una cena. Jesús, así, ahuyentó toda tiniebla, y plantó sobre la tierra el arco iris de la vida que no tiene fin. Jesús, en el pan partido de la eucaristía, nunca se cansa de dar. No nos cansemos nosotros de recibir. Vuestra presencia aquí, en esta tarde, manifiesta el deseo de recibir y de dar. La vida se nos da y la merecemos dándola. Bienvenidos/as.</p>
<p><strong>(Música de fondo)</strong></p>
<h3>2. DIOS ES PARA TODOS. EL PAN ES NUESTRO</h3>
<blockquote><p>Dios es libertad para todos</p></blockquote>
<p><em>Una persona entra llevando una Luz en las manos, la deja en el suelo, y la tapa acaparándola.</em></p>
<p>Dios es LIBERACIÓN, LUZ para toda oscuridad, alegría para todos, salud y dignidad para todos los enfermos&#8230; Ha querido compartir su regalo con todos los seres humanos, empezando por los más excluidos, pero unos pocos se han apropiado de los dones y la luz se ha escondido, y los más excluidos siguen encadenados. De nuevo el mundo ha quedado a oscuras.</p>
<p><em>Momento de silencio. Sin música.</em></p>
<blockquote><p>Dios es vida digna para todos</p></blockquote>
<p><em>Una persona entra llevando en alto una Vasija de agua, la deja en el suelo, y se apropia de ella rodeándola con sus manos.</em></p>
<p>Dios es VIDA, AGUA de salud para todos, ofrecimiento de una vida, digna de hijos e hijas de Dios. Vino al mundo para levantar y dar libertad a todos los caídos, pero unos pocos se adueñaron de la «dignidad» y la colocaron sobre el despojo de los últimos. Y el mundo se quedó de nuevo roto, dividido, enfrentado, sin puentes para unir orillas. Y los pobres se quedaron en todas las orillas del mundo, en los márgenes de la historia.</p>
<p><em>Momento de silencio. Sin música.</em></p>
<blockquote><p>Dios es buena noticia para todos</p></blockquote>
<p><em>Una persona entra llevando en alto la Palabra, la deja en el suelo, y la tapa con su ropa.</em></p>
<p>Dios es Buena Noticia, especialmente buena noticia para los pobres. Vino al mundo para que todos tuvieran vida abundante, pero unos pocos se adueñaron de las fuentes de riqueza y el mundo se quedó convertido en un pequeño jardín empalizado para disfrute de unos pocos; el mundo quedó convertido en un inmenso desierto que crece cada día. Los abusos e injusticias de todo género ahogaron la Buena Noticia y los más pobres se quedaron sin voz, en los márgenes de todos los caminos.</p>
<p><em>Momento de silencio. Sin música</em>.</p>
<blockquote><p>Dios es pan de amor para una mesa común</p></blockquote>
<p><em>Una persona entra llevando en alto una Hogaza de pan, la deja en el suelo, y se apropia de ella.</em></p>
<p>Dios es AMOR, Pan de amor para una mesa común. Vino al mundo para que todos tuvieran comida suficiente, pero unos pocos se adueñaron de los alimentos, y el amor quedó hecho trizas, convertido solo en palabra. Al esconderse el pan, Dios quedó oculto a los ojos de los hombres, y los más pobres se quedaron fuera de la mesa.</p>
<p><em>Momento de silencio. Sin música. </em></p>
<h3>3. DIOS ARRIESGÓ EN LA ENTREGA Y ENVIÓ A SU HIJO AL MUNDO</h3>
<p>Podría parecer que el egoísmo humano frustraría el proyecto de Dios y que llegaría a convertir el jardín en un desierto de arena. Nada más lejos de la realidad. Tres gestos de Jesús dan la vida a la humanidad, levantan toda dignidad y devuelven la esperanza. Tres gestos que manifiestan la dinámica de Dios de poner amor donde no hay amor para sacar amor. <em>(Aparecen tres rostros de Jesús haciendo lo que se dice en el texto: tomar el pan, partirlo, darlo).</em></p>
<h4>Jesús tomó el pan en sus manos</h4>
<p>Jesús tomó el pan, tomó nuestra humanidad. Nos amó. Jesús nos aceptó. Jesús nos eligió. Lo que Jesús asume, jamás lo abandona. Pertenecemos al Señor. Somos del Señor. Nosotros somos el pan que Jesús toma en sus manos. El nos ha tomado para que seamos pan para los demás. Estamos en buenas manos. Aun cuando abandonemos a Jesús, El nunca nos deja. Aún cuando nuestra fidelidad decaiga, no por eso se tambalea la fidelidad de Jesús. Aquí está nuestra inquebrantable confianza.</p>
<h4>Jesús partió el pan</h4>
<p>Jesús parte el pan y lo reparte. El amor se quiere regalar. Dios está en el pan partido y compartido. Cuando Jesús partió el pan en la posada de Emaús a los dos discípulos se les abrieron los ojos y sintieron arder una llama en su corazón. Nosotros somos el pan que Jesús reparte. Cuando nos dejamos repartir, se les abren los ojos a los que están a nuestro alrededor y pueden creer. Aunque solo tengamos un poco de amor en la alforja, podemos repartirlo para que comience la fiesta de la novedad de Dios. El compartir ha sido siempre una señal para reconocer a los cristianos. Dios está en el pan partido.</p>
<h4>Jesús dio el pan</h4>
<p>Jesús ama y se entrega hasta el extremo. Quien da así se hace pobre, se hace el último de todos, arriesga en elanonadamiento. Pobreza de corazón es uno de los muchos nombres de Dios. Jesús no da cosas, se da a sí mismo. Jesús es el Hijo de Dios dándose por entero. Los amigos de Jesús tienen siempre abiertos el corazón y las manos para darse. Si un cristiano no abriese sus manos para compartir, dejaría de ser amigo de Jesús. La Iglesia vive del dar y darse, así da a su Señor. La participación en la eucaristía nos empuja a ir en búsqueda de los hambrientos, que tienen hambre de Dios y de pan.</p>
<h3>4. ¿CÓMO RESPONDER AL QUE «NOS ENRIQUECIÓ CON SU POBREZA» (2Cor 8,9)?</h3>
<blockquote>
<p>En la cena que recrea y enamora,</p>
<p>allí abres tu pecho y lo das todo.</p>
<p>Tu amor, ¡hasta el extremo!, va brotando de tu fuente.</p>
<p>Sin quedarte nada en los adentros, todo lo pones en nuestras manos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Como grano de trigo que se esconde en la tierra,</p>
<p>así escondes tu rostro para lavar nuestros pies manchados por el barro.</p>
<p>Nos dices tu amor, poniéndote en medio, como un siervo.</p>
<p>¡Qué sorprendente tu gesto, el de esta noche!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Lavas mis pies, incapaces ya de caminar con alegría.</p>
<p>Pies ateridos por el dolor y la tristeza de esta hora tan oscura.</p>
<p>Pies manchados por el pecado de la cobardía y el miedo.</p>
<p>Pero pies lavados por el agua de tu amor,</p>
<p>pies besados una y otra vez con tu perfume.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿Aceptaré ser amado de esta manera?</p>
<p>¿Dónde quedarán mis deseos de ser grande?</p>
<p>Me quedo mudo por el asombro.</p>
<p>¡Qué manera la tuya de decirme el Amor!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mi corazón, cual otro Cenáculo,</p>
<p>mi vida, que es también casa del Espíritu,</p>
<p>queda sobrecogido ante un amor tan grande.</p>
<p>¡Demasiados gestos para mi cortedad de miras!</p>
<p>¡Cómo rumiar tanto amor en el silencio!</p>
<p>Pero tu amor no se detiene, se abre paso,</p>
<p>como luz para todos los senderos.</p>
<p>¡Qué tardío soy de darte todo a Ti, que me das todo!</p>
<p>Ven, Espíritu, y recuérdame siempre los Amores</p>
<p>del que, por mí, se hizo el último de todos,</p>
<p>partió su pan y me lo ofreció para el camino.</p>
<p>De tanto recibir, algún día se me despertará el amor.</p>
<p>Y caminaré con hermanos y hermanas hacia Tí</p>
</blockquote>
<h3>5. NUEVOS SIGNOS O LA OPORTUNIDAD DE REGRESAR A LA VIDA DE CADA DÍA POR OTROS CAMINOS</h3>
<blockquote><p>«Tened los mismos sentimientos que Cristo Jesús (Flp 2,5).</p></blockquote>
<h4>La humildad, que es andar en verdad</h4>
<p>«Una vez estaba yo considerando por qué razón era nuestro Señor tan amigo de esta virtud de la humildad, y púsoseme delante -a mi parecer sin considerarlo, sino de presto- esto: que es porque Dios es suma Verdad, y la humildad es andar en verdad, que lo es muy grande no tener cosa buena de nosotros, sino la miseria y ser nada; y quien esto no entiende, anda en mentira. A quien más lo entiende, agrada más a la suma Verdad, porque anda en ella. Plega a Dios, hermanas, nos haga merced de no salir jamás de este propio conocimiento, amén» (Moradas VI, 10,7).</p>
<p>La humildad es aprender a ser lo que somos. La humildad es aprender a ser pobres. La humildad nos lleva a cantar al descubrir que Dios besa nuestra pequeñez. A menudo, la vida nos presenta no pocos motivos para instalarnos en la soberbia de creernos más ricos que los demás. Pero la vida nos regala también muchas oportunidades para ser humildes, para colocarnos en la verdad. Veamos lo que pasó a este joven y a su padre acomodado.</p>
<h4>Haz de mí, mi Dios, un anawin</h4>
<p>Anawin en lengua aramea significa: «Hombre pobre, cuya única riqueza es tener a Dios. El anawin cree realmente en El y, teniéndolo en su ser, le basta para sobrevivir». La bienaventuranza de no poseer nada. «Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos» (Mt 5,3).</p>
<p><strong>Canto:</strong></p>
<blockquote>
<p>HAZ DE MÍ UN «ANAWIN»,</p>
<p>HAZME POBRE, UN ANAWIN.</p>
<p>UN ANAWIN, UN POBRE;</p>
<p>HAZ DE MÍ, MI DIOS, UN ANAWIN.</p>
</blockquote>
<h4>Todo puede cambiar.</h4>
<p><em>«La muchedumbre vio llegar soldados alemanes flacos, sucios, sin afeitar, con la cabeza cubierta de venda ensangrentadas, apoyándose unos en muletas y otros dejándose caer en el hombro de su compañero. Con la cabeza baja. En la calle, pasados los gritos de insulto a los jefes, que habían paseado aristocráticamente su superioridad sobre la plebe de los vencedores, sucedió algo: un silencio de muerte. No se oía ya más que el frotar lento de los calzados y de las muletas. Y vi una mujer, con gruesas botas rusas, poner la mano sobre el hombro de un miliciano: Déjame pasar. Había en la voz de esa mujer algo tal que el miliciano le abrió paso como bajo una orden. La mujer se acercó a la columna y sacó de su morral un trozo de pan negro cuidadosamente envuelto en un pañuelo. Lo tendió al prisionero agotado, un hombre que apenas se sostenía sobre sus piernas. De repente, otras mujeres siguieron su ejemplo y comenzaron a arrojar pan y cigarrillos a los soldados alemanes vencidos. Ya no había enemigo. Ahora era hombre»</em> (Eugene Evtouchenko cuenta cómo fue con su madre a ver la llegada a Moscú de los prisioneros alemanes. Perdido entre la multitud asistió a se hecho protagonizado por las mujeres rusas, unas obreras madres, esposas o hermanas de oros tantos muertos en el frente. Vio el poder humanizador de la ternura de unas mujeres rusas con las manos deformadas por los trabajos duros. En su libro Autobiografía precoz).</p>
<h4>El incansable camino de la ternura</h4>
<p>PowerPoint: El gorrión.</p>
<h4>Tres profetas para el camino (Nos los regala el último número de la revista ORAR)</h4>
<p>Carlos de Foucauld: Buscador de caminos, fascinado por la sencillez y verdad del misterio de Nazaret, peregrino incansable de las huellas de Jesús, testigo del amor de Jesús hacia los pobres, hermano de todos. «Padre, haz de mí lo que quieras. Sea lo que sea, te doy las gracias».</p>
<p>Óscar Romero: Hombre de Dios, profeta del pueblo, predicador de la verdad, constructor de la Iglesia&#8230; «Mi vida no me pertenece a mí sino a Ustedes»&#8230; «Puede usted decir, si llegan a matarme, que perdono y bendigo a quienes lo hagan».</p>
<p>Hermano Roger, prior de Taizé: Llamado por Dios, hombre de escucha profunda, con una mirada llena de ternura, artífice de puentes para unir todas las orillas, místico del Dios que se entrega. «Cuando la Iglesia escucha, sana, reconcilia, llega a ser lo que es en lo más luminoso de ella misma, límpido reflejo de un amor» (hermano Roger)..</p>
<h4>Una oración nueva con sabor a pan nuestro:</h4>
<blockquote>
<p>Hermano mío, que estás aquí a mi lado;</p>
<p>hermana mía, con quien comparto, seguro, la tierra que pisamos;</p>
<p>no es mucho, pero es lo esencial.</p>
<p>Respetado sea tu nombre en todas las lenguas del mundo.</p>
<p>Hagamos juntos una tierra que no explote a nadie; que a nadie relegue a los márgenes.</p>
<p>Una tierra en la que todo aquello que es un regalo</p>
<p>(el agua, el alimento, el viento, el suelo&#8230;) esté en manos de todos.</p>
<p>Y de esta forma, el reino de Aquel al que llamamos Padre vaya viniendo a la tierra, al mar, a cada rincón</p>
<p>donde un hermano se siente amado y dispuesto a amar.</p>
<p>Que nuestro pan, hermano, sea el de hoy, y si hoy alguno de los dos no tiene pan, llame a la puerta del otro;</p>
<p>tal vez nos quedemos con el estómago medio vacío,</p>
<p>pero nunca con el corazón reseco; porque mi mesa es tu mesa, y mi casa no es mi casa: es casa de todos.</p>
<p>Y perdóname si en algún momento todo esto se me olvida</p>
<p>y de repente creo que nuestro Padre no es tan nuestro y es más mío; perdóname y ayúdame.</p>
<p>Recuérdame entonces que el dolor del mundo es también mío, y que si voy diciendo que mi Padre es nuestro,</p>
<p>no puedo volver mis ojos ni parar mis manos.</p>
<p>Y no te preocupes: este pacto es mutuo; si yo en algún momento me siento ofendido por ti, te lo haré saber.</p>
<p>De esta forma podemos construir de nuevo;</p>
<p>que la forma de librar del mal a nuestra tierra es sintiendo sus males,</p>
<p>y a partir de la vida compartida con el hermano&#8230;</p>
<p>construir, caminar, amar. Así sea, hermano. Así sea, hermana.</p>
</blockquote>
<p>(Oramos el Padre nuestro con las manos unidas).</p>
<p>Power Point final como un eco precioso de lo que cantaba por los caminos san Francisco, el poverello de Así, el que supo tanto de pobreza y de riqueza.</p>
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