INVOCACIÓN AL ESPÍRITU
Ven, Espíritu Santo. Condúcenos al desierto de la interioridad, al desierto de la creatividad de la Palabra, al desierto de la comunión con la ternura amorosa de Dios.
MOTIVACIÓN. PARA DISPONER EL CORAZÓN
Aquel que llegue a alcanzar alguna parte del tesoro de esta palabra no crea que en ella se halla solamente lo que él ha hallado, sino que ha de pensar que, de las muchas cosas que hay en ella, esto es lo único que ha podido alcanzar (San Efrén, Diatésaron).
Cuando dos almas, iluminadas por el Espíritu Santo, escuchan la Palabra de Dios y la entienden, se crea entre ambas una unión de espíritu muy íntima, de la cual Dios es principio y nudo.
A LA ESPERA DE LA PALABRA. CON LA LÁMPARA ENCENDIDA
Primer domingo de Cuaresma, tiempo litúrgico para abrir el corazón a la gracia, que nos invita a confrontar nuestra vida con el Evangelio, como camino hacia la Pascua, la fiesta central de la fe.
Tiempo clave de la vida cristiana para la conversión. Ayuda a tomar conciencia de lo que somos y cómo somos, de lo que vivimos y de cómo vivimos, de lo que hacemos y de cómo lo hacemos.
El texto de hoy nos dice cómo hay que luchar contra lo que nos deshumaniza en razón de una falsa “divinización”. Las tentaciones del pueblo como fondo.
Proclamación de la Palabra: Mateo 4,1-11
En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.
El tentador se le acercó y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes».
Pero él le contestó:
«Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”».
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”».
Jesús le dijo:
«También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”».
De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los reinos del mundo y su gloria, y le dijo:
«Todo esto te daré, si te postras y me adoras».
Entonces le dijo Jesús:
«Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”».
Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.
Fecundidad de la Palabra
En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Jesús ha sufrido tentación, como todo ser humano (la tentación es algo inherente al ser humano). Jesús tiene que orar, realiza opciones, se pone en manos del Padre. El Espíritu lo conduce al desierto, lugar privilegiado de encuentro. Israel, cuando quiere comenzar de nuevo, siempre mira al desierto: cita del pecado y del amor desbordante de Dios. No es verdad que sin Dios seríamos más felices.
El tentador se le acercó. Y le plantea tres tentaciones, símbolo de las que experimentó a lo largo de su vida: tener, parecer, poder. El tentador toca el centro de la experiencia religiosa de Jesús: ser hijo de Dios. La tentación más terrible fue sin duda la de la noche del Jueves Santo y la de la Cruz (tentación de abandono del Padre, la más amarga del ser humano). ¿Estás ahí? ¿Es verdad que hay un Padre que cuida de mi vida? La tentación: Servirse de la fe para tentar al mismo Dios. La filiación divina no elimina nada de la condición humana. En Jesús triunfa el Espíritu, el hombre nuevo.
Está escrito. El está escrito, repetido por tres veces, tiene un significado muy profundo. Adán y Eva pretendieron ser ellos los dueños del bien y del mal, determinar lo bueno y lo malo y terminaron engañados. El pecado es perder la referencia divina (autoreferencialidad). Voz del tentador: Seréis como dios, sé tú tu dios. Jesús y su palabra son el mejor espejo de nuestra identidad.
«Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes». En qué consiste ser hijo de Dios, ¿en el tener? La primera tentación es considerarnos «dioses». El tentador es un seductor; sus propuestas son muy sutiles y halagadoras; se acerca tanto a nosotros que se mete dentro. No nos es fácil detectar por dónde nos está quitando la vida. Sin darnos cuenta, la tentación crece, contagia, se justifica. Todo nuestro ser se siente afectado, halagado, provocado. Cuando el pan es pan-dinero y pan-poder que domina a los pobres sin compartir con ellos lo que les pertenece, no es pan de Dios ni pan nuestro, es un engaño.
Está escrito: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Jesús, rechazando convertir las piedras en pan, ha amado con todo el corazón. Ser hijo es fiarse del Padre, obedecer a la Palabra. Jesús no quiere convertir las piedras en pan, sino convertir a los hombres para que compartan el pan. Quiere un pan, que no sea poder sino comunión. No sólo de bienestar vive el ser humano. La Palabra nos fortalece; cuando todo parece sombrío, renueva nuestro espíritu, nos hace conocer el amor y la amistad, desarrolla nuestra solidaridad. responsabilidad.
«Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”». La segunda tentación: vivir para satisfacer nuestros gustos, hacer caso sólo de lo que nos apetece, aparentar (imagen, prestigio), querer valer en corazón ajeno. El hedonismo en el que todos vivimos nos empuja a buscar lo más cómodo, lo que menos me cuesta, lo que más me agrada, lo que me pide el cuerpo, etc., creyendo que ahí está la felicidad. Con la fuerza y lucidez del Espíritu escogemos hoy caminos de libertad y no de esclavitud, de servicio y no de dominio, de vida y no de muerte. No caminamos solos; caminamos con Jesús: camino, verdad, vida.
«También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”». Al rehusar poner a Dios a prueba inútilmente, ha amado con toda el alma. A veces pensamos que habría sido más fácil entablar relaciones con Dios a nivel de prodigio y seguridad. Pero Dios nos ha llamado en amor y respeto radical, sin forzarnos de ninguna manera, sin obligarnos a aceptar el mesianismo de Jesús. Jesús desplegó un mesianismo de amor, sin comprar a los pobres con pan, sin tomar el poder para imponer desde arriba su proyecto, sin dominar sobre las conciencias. ¿Optaremos por este camino?
«Todo esto te daré, si te postras y me adoras». El poder nos ofrece la satisfacción de nuestra vanagloria y orgullo. Ser más que los demás, dominarlos. No aceptar la pluralidad. Dios se manifiesta solamente en el servicio, en la entrega a los demás, en el amor. Jesús no quiere autómatas ni esclavos, sino amigos e hijos.
«Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo darás culto”». No aceptando los reinos que le ponen a sus pies, Jesús ha amado con todas las fuerzas. En Jesús se manifiesta un Dios que no se deja manipular, y un hombre que no tiene que manipular a Dios ni a los demás y tampoco dejarse manipular por nadie, si quiere alcanzar su verdadera plenitud humana. En Jesús vemos al ser humano como tiene que ser, con la fuerza del Espíritu. La cuaresma es una oportunidad para volver a Dios de todo corazón, para dejarnos evangelizar por la Palabra de vida. En el desierto, que no es ausencia de personas sino presencia de Dios, aprendemos a crecer en la amistad con Jesús. Adorar al Señor nos da fuerza para ayudar a los que tienen débiles las rodillas, nos da ojos para regalárselos al que nunca ha mirado con belleza, nos da manos para unirlas al que las esconde para no dar, nos da corazón para ponerlo a latir junto al corazón calculador, nos da brazos para abrazar al que no se atreve a mostrar amor, nos da cuerpo de danza para alentar a los que están sin vida.
2. Meditación. Respuesta a la Palabra
¿Consideras que sigue presente en tu vida la tentación de utilizar (manipular) a Dios?
¿Sientes que la tentación te viene de fuera o de dentro de ti?
¿Vives la tentación en el Espíritu o abandonado a tus fuerzas?
3. Oración. Orar la Palabra
Dale gracias a Jesús por compartir con nosotros nuestra condición humana, nuestras debilidades y tentaciones, por comprendernos.
4. Acción: Contar al mundo la nueva manera de vivir.
Vivir como Jesús. Frente al ídolo del poder y del tener, él se mantiene en pie; frente al deseo de utilizar su condición de Hijo en su propio beneficio, elige el camino de la obediencia; frente al discurso del éxito y la fama, él elige el camino del servicio.
Pedro Tomás Navajas, ocd