Lunes, 16 de marzo
“«Anda, tu hijo vive». El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino” (Jn 4,50).
Jesús está donde está la vida, o donde la vida está a punto de perderse. Y siempre está a favor de la vida. Un hombre percibe que nadie está excluido de su amor, ni de su perdón y le presenta con toda sencillez y verdad una necesidad vital. Jesús con su palabra de vida, libera sin alarde de fuerza ni ostentación de poder. El funcionario cree que la palabra de Jesús ha alcanzado al enfermo. Porque cuando hay confianza en Jesús, toda oración encuentra respuesta.
«Hoy queremos hablarte, Señor, de lo que nos duele, o mejor, de lo que duele a los demás. Sabemos que a ti te importa mucho que aliviemos el sufrimiento de los otros».
Martes, 17 de marzo
«El que me ha curado es quien me ha dicho: “Toma tu camilla y echa a andar”… «Y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado» (Jn 5,11.15).
Era un inválido y no sabía ni hablar. Con el paso de los años le había invadido una dañina tristeza y un hondo pesimismo. No tenía palabra. Y pasó Jesús junto a él. Con su cariño le infundió ánimo. Con su apoyo le ayudó a ponerse de pie. Le invitó a que tirara lejos las muletas. Poco a poco Jesús se le fue metiendo dentro y le fue liberando de los miedos de siempre. Y empezó a presentir las realidades del evangelio que embellecen la vida: la confianza, la alabanza, la alegría del corazón.
«Jesús, ponnos de pie, libéranos, para que podamos liberar a otros. Junto a los pobres acontece el milagro de la vida».
Miércoles, 18 de marzo
«Mi Padre sigue actuando y yo también actúo» (Jn 5,17)
Acoge con gozo esta confidencia de Jesús. Ni él ni el Padre se han alejado de este mundo. El proyecto del Padre es llevar al ser humano a la plenitud de vida. La tarea de la creación sigue abierta y espera nuestra colaboración. Por muy mal que vayan las cosas da esperanza saber que el Espíritu sigue dibujando un horizonte de vida para la humanidad.
«Espíritu Santo, empújanos a realizar la obra de Jesús: dar vida en abundancia, aliviar el sufrimiento de la gente».
Jueves, 19 de marzo
SAN JOSÉ, ESPOSO DE LA VIRGEN MARÍA
«Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor» (Mt 1,24).
“José no es un hombre que se resigna pasivamente. Es un protagonista valiente y fuerte. La acogida es un modo por el que se manifiesta en nuestra vida el don de la fortaleza que nos viene del Espíritu Santo. Sólo el Señor puede darnos la fuerza para acoger la vida tal como es, para hacer sitio incluso a esa parte contradictoria, inesperada y decepcionante de la existencia” (Papa Francisco, Patris corde).
“Oh, bienaventurado José, muéstrate padre también a nosotros y guíanos en el camino de la vida. Concédenos gracia, misericordia y valentía, y defiéndenos de todo mal. Amén” (Patris, corde).
Viernes, 20 de marzo
“Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó: «A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino que el Verdadero es el que me envía; a ese vosotros no lo conocéis” (Jn 7,28)
El Espíritu nos envía, nos da la fortaleza para no sucumbir en las horas difíciles. Nos enseña a fiarnos del Padre, como hace Jesús cuando viene la contradicción. La libertad de Jesús es provocativa, hablaba abiertamente. La experiencia que tú hagas de Dios es fundamental para mantenerte fiel en las horas oscuras de la vida. Saber que el Padre está contigo te ayudará a no abandonar la fe.
«Jesús, acompáñanos. Ven con nosotros. Transmítenos tu fuerza para actuar la voluntad del Padre. Te decimos: ‘Sé de quién me he fiado’
Sábado, 21 de marzo
«Jamás ha hablado nadie como ese hombre» (Jn 7,46)
Los adversarios quieren eliminar a Jesús, lo tachan de impostor, desprecian a la gente sencilla. Parece que sólo entienden de Dios los que conocen la Ley. Pero la palabra de Jesús no está encadenada y ofrece desde abajo una alternativa de vida. Su amor puesto en medio del mundo saca de la ambigüedad a toda sabiduría. A la violencia responde con la paz y la bondad.
Espíritu Santo, infúndenos la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente.
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