Domingo XII del tiempo ordinario

Si rezáis con amor, los jóvenes apreciarán la importancia de la oración. Si ardéis en la fe, transmitiréis su fuego vivo. ¡Buscad todos en vuestros corazones este fuego del amor de Dios! Pues ahí está la presencia de Jesús, y la presencia cercana de Jesús se percibe incluso en los momentos de nuestras caídas, porque Jesús no nos abandona (Papa León XIV en Madrid)

No tengáis miedo. «Es cosa dañosa ir con miedo por este camino de oración», dice santa Teresa de Jesús, y por el camino de la vida, añadimos nosotros. El miedo amedrenta el deseo de la verdad de salir a la luz, debilita la valentía de gritar desde las azoteas lo que Jesús nos dice al oído. Jesús nos invita a vivir con libertad y confianza, con coraje y fe.

El joven cristiano se vuelve luminoso tanto en la alegría como en la prueba, dando sabor a la realidad porque la habita como una persona que disfruta de la vida en su interior, sin esperar que el gusto se lo den la riqueza, el placer o el poder. Esta es nuestra libertad, que tiene su fuente en la fe, que es capaz de dar luz y buen sabor a toda sociedad, a toda experiencia humana. En cambio, cuando la vida no sabe a nada, es como si nos fuera arrebatada: ya no la sentimos nuestra. Ante el vacío de la indiferencia y del conformismo, ante la violencia de la guerra y de la mentira, sed vosotros mismos chispa de una humanidad nueva (Papa León).

No tengáis miedo.

De nuevo nos lo repite Jesús. Si vivimos el Evangelio y sus valores, tarde o temprano, aparecerán el conflicto y la persecución. Y en ese punto debemos seguir confesando nuestra fe y no negando a Jesucristo. Cuando aparecen las dificultades es hora de cantar un himno a la fe confiada en el Padre. El riesgo es grande, pero Jesús nos acompaña y alienta. El Espíritu Santo es nuestro amigo. La confianza en la gracia de Dios puede lograr que la reacción humana ante la persecución sufrida por proclamar el Evangelio y seguir a Jesucristo no sea el miedo. Jesús, que es la fuente del consuelo, nunca nos abandona en las dificultades.

¿Quién nos separará de tu amor, Señor? En todo vencemos gracias a ti.

No tengáis miedo.

Por tercera vez lo pide Jesús. Confianza en Dios aun en las circunstancias más difíciles, agradecimiento por la gracia que desborda sobre nosotros y superación del miedo a vivir como seguidores de Jesucristo, esas son las líneas maestras que en este domingo nos ofrece la Palabra de Dios para crecer en nuestra fe. Confiar en Dios no es desentenderse y quedarse de brazos cruzados, es creer firmemente que sólo con los valores que Jesús, el Señor, nos predicó podremos construir una vida humana que engendre el Reino de Dios… y ponerse a la tarea. 

Vosotros, jóvenes, estáis llamados a dar una nueva dirección a la sociedad, convirtiéndoos en protagonistas del cambio a partir de vuestros vínculos cotidianos, aquello que vivís en la familia, en la universidad y en el trabajo. Viéndoos, queridos jóvenes, llenos de este entusiasmo motivado por la fe, me ilusiona pensar en la capacidad que tenéis de testimoniar a Cristo en el mundo, incluida la realidad digital, para comunicar los valores y la belleza del Evangelio (Papa León XIV).

Feliz Domingo – CIPE, junio de 2026

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