XXVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Lunes, 28 de septiembre

“El más pequeño es el más importante” (Lc 9,48)

Siéntate a la mesa de los pequeños. Es la mejor forma de aprender a responder al amor. Hazte pequeño, y un buen día notarás como el Espíritu te mana dentro, como un río. A Dios le agrada tu pequeñez asumida, la que te lleva a una confianza ciega en su amor. Despréndete de la actitud de dominio y poder. Ponte a servir.

Cuando desee ser importante recuérdame, Jesús, tu Palabra.

Martes, 29 de septiembre

“Veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre” (Jn 1,51).

Jesús hace a sus discípulos una promesa. Con sus palabras y con el don de su nos ha revelado la gloria-amor del Padre a la humanidad. Acércate a Jesús. Déjate mirar por Él. Aprende a vivir como El, en el ámbito de Dios, que es el de la vida.  

Día y noche van tus ángeles, Señor, conmigo. Día y noche pienso que tú estás en mí. Si anochece en el camino, van tus ángeles, Señor, conmigo. Si en la noche pierdo el rumbo, pienso que tú estás en mí.

Miércoles, 30 de septiembre

“Tú vete a anunciar el reino de Dios” (Lc 9,60). 

Seguir a Jesús es algo serio, requiere prontitud, desprendimiento y harto ánimo para afrontar dificultades. Pero si escuchas en tu interior su invitación a caminar con Él, ten la certeza de que su presencia amorosa te rodea y envuelve tu vida delicadamente.  

Me fio de ti, Jesús. ¡Envíame! A donde tú vayas, yo voy. Llévame en la palma de tus manos,  alienta mi débil fe con tu Palabra de vida.

Jueves, 1 de octubre 

“Cuando entréis en una casa, decid primero: ‘Paz a esta casa’” (Lc 10,5).

A pesar de todo, la paz y la bondad pueden abrirse camino, aunque sea a contracorriente. Sorpréndete de tener un Padre que nos saluda con la paz. Si quieres, puedes intentar ser hoy como El. Da cosas buenas a los demás, dales la paz. Orar es aprender a recibir de Jesús el don de la paz.  

«Es la confianza, y nada más que la confianza, lo que debe conducirnos al Amor» (Santa Teresita).

Viernes, 2 de octubre

“El que acoge a este niño en mi nombre me acoge a mí” (Mt 18,3)

Los discípulos discuten sobre quién es el más importante. No han comprendido nada de la lección de Jesús, que va entregando la vida por los caminos. Pide al Espíritu que te haga caer en la cuenta de que la acogida y el servicio son los rasgos esenciales del seguidor de Jesús.

Dame, Señor, un corazón de niño, capaz de abandonarme en las Manos del Padre, como Tú. Que busque más servir, que ser servido.

Sábado, 3 de octubre

“Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla” (Lc 10, 21). 

Jesús lleno del gozo del Espíritu Santo ora al Padre dándole gracias porque manifiesta el reino a los pobres y humildes, a la gente sencilla. Pide al Espíritu que te meta en esta oración de Jesús. Siéntete necesitado/a de su perdón y de su amor. 

Dame, Señor, un corazón de niño, capaz de abandonarme en las Manos del Padre, como Tú. Que busque más servir, que ser servido. 

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