Ejercicio:

1. Coge un folio grande y haz un gráfico en el que en el eje vertical se indique la sensación de «temperatura», de «grados» de intensidad con la que has vivido tu vida hasta el presente, y en el eje horizontal se señalen los distintos años o etapas de esa vida.

Temperaturas

5 años, 10 años, 20 años

Por ejemplo, para quien tenga un recuerdo de infancia especialmente feliz, la «temperatura» en aquella época será bastante alta; si, por el contrario, en tu adolescencia pasaste por momentos difíciles en los que te hundiste un poco, quizá la temperatura en esa época baje. O, por el contrario, para otro, un momento de dificultad o crisis lo siente como haber vivido muy intensamente la vida. Algunos vivencian la crisis como peligro, otros como oportunidad…

Tu mism@ diseña tu gráfico señalando etapas, acontecimientos importantes, claves, etc. De lo que se trata es que el gráfico sea en cierto sentido el termómetro de tu vida.


Trata de hacer en el mismo gráfico otro «termómetro» que indique cómo has sentido tú a Dios a lo largo de los años.

Temperatura en la vertical y edades en la horizontal.

En algunos momentos parecerá que tu intensidad de la vida iba a la par de la presencia de Dios, en otros, mientras vivías intensamente has podido sentir que Dios quedaba de lado. También, quizá en momentos bajos era como si Dios fuera más fuerte que tú y te ayudará en esas situaciones. Haz tu propio termómetro de la presencia de Dios en tu vida, tal como tú la sientes o la has sentido.


Trata de poner «nombre» a cada una de esas imágenes de Dios que han ido apareciendo a lo largo de tu vida. En algunos momentos ha podido ser un Dios amigo, o frustrante, o compañero, o machacante, o ayuda, o juez, o esposo, o paz, o… Busca tus propios nombres de la presencia/ausencia de Dios a lo largo de las diversas etapas de tu vida e inclúyelos en tu gráfico.


Intenta ver las relaciones entre los dos termómetros: cómo vivías, vives tu vida y cómo sentías, sientes, a Dios. ¿Por qué lo uno y lo otro? ¿Hay cosas que te llaman la atención, tendencias globales, momentos clave?

Nota: Quizá te habrás dado cuenta de que en el dibujo aparece un fondo sombreado, un fondo previo. La idea es ésta: que a lo largo de toda tu vida, Dios, como un fondo en sombra, ha estado siempre aunque no lo reconocieras, ahí. En el termómetro nos fijamos en cómo has sentido tu a Dios, pero ten en cuenta que aunque tú no lo hayas sentido Dios te seguía acompañando.


Recuerda esta historia de Tony Mello:

En cierta ocasión se me ocurrió preguntarle a Dios: «Dios, ¿has andado conmigo a lo largo de mi vida?»; y Dios, como contestación, me hizo contemplar una playa muy larga; en ella se veían muy juntas cuatro huellas; adiviné enseguida que se trataba de sus huellas y las mías y que Dios había andado siempre a mi lado. En un momento dado -¡y yo sabía bien en qué mal momento!- un par de huellas desaparecía; me dirigí a Dios y le reproché: «¿Cómo es posible, Dios, que, cuando yo peor lo estaba pasando, se te ocurriera abandonarme?»… Dios me contestó: «No te abandoné, hijo mío; ves sólo dos huellas porque en ese momento te cogí en mis brazos «.

En un segundo momento puedes leer y rezar con Ez 16. Verás que allí Dios resulta desconcertante: ¿Qué imágenes de Dios descubres en el texto? ¿Se parece alguna de ellas a alguna forma de entender a Dios a lo largo de tu vida?

Volver sobre nuestro modo de vivir a Dios es algo así como repasar nuestra historia de relación con Él. Quizá descubramos que nuestra relación con El no ha crecido desde los 7-8 años y en vez de relacionamos con Él como adultos, lo hacemos de manera infantil, como lo hacíamos con nuestros padres a esa edad. O quizá más bien al contrario: como en un momento de nuestra vida Dios nos «molestaba», nos libramos de Él a base de «teorías» y ahora nos vamos dando cuenta de que sería cuestión de volver un poco hacia aquella confianza ingenua de nuestros primeros años. Repasar nuestra historia puede ser la manera de descubrir qué experiencia de Dios tenemos y cómo encauzar hoy esa relación.


Esta primera ficha sobre la historia de relación con Dios es una primera toma de contacto con esa experiencia vivida con El. A lo largo de, las fichas que siguen irán apareciendo diversas imágenes de Dios en la Biblia. Partir de tu vivencia propia de relación puede ser un buen punto de arranque para intentar darse cuenta de que el Dios que se revela a Israel en la Biblia es el mismo Dios que se me ha ido revelando en mi historia y quiere seguir haciéndolo.