<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Santa Edith Stein archivos - Cipecar</title>
	<atom:link href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/</link>
	<description>Centro de Iniciativas de Pastoral de Espiritualidad</description>
	<lastBuildDate>Sun, 10 Aug 2025 15:48:07 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=7.1.3</generator>

<image>
	<url>https://cipecar.org/wp-content/uploads/2021/12/cropped-Diseño-sin-título-2021-12-21T214601.219-32x32.jpg</url>
	<title>Santa Edith Stein archivos - Cipecar</title>
	<link>https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Lecturas breves de Edith Stein</title>
		<link>https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/lecturas-breves-de-edith-stein/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 05 Aug 2025 16:11:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Santa Edith Stein]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://desarrollo.cipecar.org/?page_id=441</guid>

					<description><![CDATA[<p>Os presentamos el trabajo “Lecturas breves de Edith Stein”. Nos ha parecido un medio de fácil acceso para conocerla. Son seis hojitas con los siguientes temas: I.- Etapa determinante para Edith: Göttingen II.- Vocación y Misión de la mujer III.- Estar más pendientes de los planes de Dios que de los propios IV.- Una verdad [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/lecturas-breves-de-edith-stein/">Lecturas breves de Edith Stein</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Os presentamos el trabajo “Lecturas breves de Edith Stein”. Nos ha parecido un medio de fácil acceso para conocerla. Son seis hojitas con los siguientes temas:</p>
<h4><span style="color: #993300;"><strong>I.- <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/1-etapa-en-gottingen/" target="_blank" rel="noopener">Etapa determinante para Edith: Göttingen</a></strong></span></h4>
<h4><span style="color: #993300;"><strong>II.- <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/2-vocacion-y-mision-de-la-mujer/" target="_blank" rel="noopener">Vocación y Misión de la mujer</a></strong></span></h4>
<h4><span style="color: #993300;"><strong>III.- <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/3-estar-mas-pendiente-de-los-planes-de-dios-que-de-los-propios/" target="_blank" rel="noopener">Estar más pendientes de los planes de Dios que de los propios</a></strong></span></h4>
<h4><span style="color: #993300;"><strong>IV.- <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/4-una-verdad-pequena-y-sencilla/" target="_blank" rel="noopener">Una verdad pequeña y sencilla</a></strong></span></h4>
<h4><span style="color: #993300;"><strong>V.-<a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/5-los-caminos-del-silencio-interior/" target="_blank" rel="noopener"> Caminos de silencio interior</a></strong></span></h4>
<h4><span style="color: #993300;"><strong>VI.- <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/6-el-alma-el-yo-y-la-libertad/" target="_blank" rel="noopener">El alma, el yo la libertad</a><br />
</strong></span></h4>
<p><strong>Todas ellas tienen una triple estructura:</strong></p>
<h4><span style="color: #993300;"><strong>a) explicación del momento en que se escribió el texto,</strong></span></h4>
<h4><span style="color: #993300;"><strong>b) el texto seleccionado y</strong></span></h4>
<h4><span style="color: #993300;"><strong>c) unas preguntas para una reflexión personal o comunitaria.</strong></span></h4>
<p>Los temas no tienen un orden prefijado, sino que los textos mismos nos han dado el tema. Nuestro criterio de selección ha sido únicamente el impacto que algunas de sus páginas nos causaron al leer sus obras.</p>
<p>María Rosario Gil y María Pilar Arceredillo</p>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/lecturas-breves-de-edith-stein/">Lecturas breves de Edith Stein</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>5. Los caminos del silencio interior</title>
		<link>https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/5-los-caminos-del-silencio-interior/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 Aug 2021 23:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Santa Edith Stein]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://desarrollo.cipecar.org/?page_id=446</guid>

					<description><![CDATA[<p>EDITH STEIN. SANTA TERESA BENEDICTA DE LA CRUZ. Este texto, “Los caminos del silencio interior”, se encontró entre un conjunto de hojas manuscritas anexas a la conferencia, “Fundamentos de la educación de la mujer”, impartida en Bendrof el 8 de noviembre de 1930 al Comité Educativo de la Federación de Mujeres Católicas. Este articulito es [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/5-los-caminos-del-silencio-interior/">5. Los caminos del silencio interior</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-color has-text-color has-normal-font-size"><strong>EDITH STEIN. SANTA TERESA BENEDICTA DE LA CRUZ.</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Este texto,<strong> “Los caminos del silencio interior”,</strong> se encontró entre un conjunto de hojas manuscritas anexas a la conferencia, “Fundamentos de la educación de la mujer”, impartida en Bendrof el 8 de noviembre de 1930 al Comité Educativo de la Federación de Mujeres Católicas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este articulito es una de las reflexiones de Edith Stein que se publicaban mensualmente en un Boletín de la “Societas Religiosa”, una agrupación de mujeres que vivían según una regla. A ella alude Edith Stein en dos ocasiones, en primer lugar en la Carta 109 dirigida a Sor Calista Kopf OP y en la Carta 155 dirigida a la Madre Petra Brüning OSU.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Está fechado en St.Lioben, 12 de enero de 1932.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El título de este artículo da nombre a un precioso librito que contiene varias publicaciones escritas de forma ocasional y por diferentes motivos: efemérides, fiestas litúrgicas, profesiones etc&#8230; La obra “Los caminos del silencio interior” está traducida y organizada por Andrés Bejas y Sabine Spitzlei.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El tema del texto seleccionado es uno de los más representativos de Edith Stein. Nos invita a conocer nuestra propia interioridad para abrirnos a la gracia y aceptar con disponibilidad la voluntad de Dios en cada amanecer.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">“Lo que nosotros podemos y tenemos que hacer es: <strong>abrirnos a la gracia.</strong> Esto significa renunciar totalmente a nuestra propia voluntad, para entregarnos totalmente a la voluntad divina, poniendo nuestra alma, dispuesta a recibirle y dejarse modelar por El, en las manos de Dios. Este es el contexto primario que nos permite vaciarnos de nosotros mismos y alcanzar un estado de paz interior.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nuestra interioridad se ve colmada por propia naturaleza de muy diversas maneras hasta tal punto, que una cosa empuja a la otra y todas ellas mantienen el alma en un movimiento constante; a menudo incluso en conflicto y perturbación. Las obligaciones y preocupaciones del día se acumulan en nuestro entorno en el momento mismo de despertarnos por la mañana, si es que no interrumpieron ya la tranquilidad de la noche. En ese momento se plantean ya cuestiones tan incómodas como estas: ¿Cómo puedo sobrellevar tantas cosas en un solo día? ¿Cuándo `podré hacer esto o aquello? ¿Cómo puedo solucionar tal o cual problema? Parece que quisiéramos lanzarnos agitadamente o precipitarnos sobre los acontecimientos del día, para poder tomar las riendas en las manos y decir: ¡Hecho! Pero realmente importante es no dejarse turbar en ese momento:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mi primera hora en la mañana le pertenece al Señor. Hoy quiero ocuparme de las obras que el Señor quiere encomendarme y El me dará la fuerza para realizarlas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De esa manera quiero subir al altar del Señor. Aquí no está en juego mi propia persona o mis cuestiones personales, pequeñas y sin importancia, aquí se trata de la gran ofrenda expiatoria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo puedo participar de ella para purificarme y llenarme de alegría y para ofrecerme en el altar con todas mis obras y mis sufrimientos. Y cuando recibo luego al Señor en la comunión puedo preguntarle: Señor ¿qué quieres de mí? En ese momento me decido a realizar aquello que, después de un diálogo silencioso con Dios, considero que es mi próxima empresa.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Una profunda paz inundará mi corazón, y mi alma</strong> se vaciará de todo aquello que pretendía perturbarla y sobrecargarla, si comienzo con mis tareas cotidianas después de la celebración matinal de la eucaristía; y, a la vez, será ella colmada de santa alegría, de valentía y de fortaleza. Sus horizontes se agrandan y amplían, porque ella salió de sí misma para entrar en la vida divina. El amor arde en ella como una llama suave que ha encendido el Señor y la incita a expresar ese amor y a transmitirlo a los otros. “Enciéndase en fuego el amor, suba el ardor al prójimo”. Y con toda claridad contempla ella el próximo pedacito de camino que tiene por delante; ella no puede ver muy lejos, pero sabe que cuando haya alcanzado el punto que ahora limita el horizonte, se le abrirá un panorama totalmente nuevo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Y ahora comienza el día de trabajo&#8230;” “Cada una debe conocerse a sí misma o aprender a conocerse para saber dónde y cómo puede encontrar paz. Lo mejor, si es posible, es desahogarse un momento frente al tabernáculo y volcar allí todas nuestras preocupaciones. Quien no pueda hacerlo, porque quizá necesita un poco de serenidad física, puede tomarse un respiro en la propia habitación: Y si esa tranquilidad exterior no fuera de ninguna manera posible, si no se tiene ningún lugar en el que uno pueda retirarse un momento y si las obligaciones apremiantes nos privan de una hora de tranquilidad, entonces deberíamos por lo menos por un momento cerrarnos a todas las otras preocupaciones para poder remontarnos al Señor. El está siempre allí presente y puede darnos en un instante todo lo que necesitamos.”</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">(Caminos del Silencio Interior).</p>
</blockquote>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-color has-text-color has-normal-font-size"><strong>PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<ul class="wp-block-list">
<li>¿Cómo cuidas tu interioridad?</li>



<li>¿Cómo vives la primera hora de tu mañana?</li>



<li>¿Qué recursos empleas en momentos tensos?</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Obras donde está publicado este texto: “Los Caminos del Silencio Interior”, Ed. Espiritualidad, Madrid 1988. “La Mujer, su naturaleza y misión”, Ed. Monte Carmelo, Burgos 1998.</p>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/5-los-caminos-del-silencio-interior/">5. Los caminos del silencio interior</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Edith Stein ante la Cruz</title>
		<link>https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/edith-stein-ante-la-cruz/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Mar 2017 18:21:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Santa Edith Stein]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://desarrollo.cipecar.org/?page_id=2002</guid>

					<description><![CDATA[<p>Ciencia de la Cruz Corría el domingo 2 de agosto de 1942, y la carmelita Teresa Benedicta de la Cruz es obligada por la policía nazi a abandonar la clausura del convento de Echt (Holanda). Sobre la mesa de la celda quedan los folios con la tinta aún fresca de su último escrito, Ciencia de [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/edith-stein-ante-la-cruz/">Edith Stein ante la Cruz</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>Ciencia de la Cruz</h2>
<p>Corría el domingo 2 de agosto de 1942, y la carmelita Teresa Benedicta de la Cruz es obligada por la policía nazi a abandonar la clausura del convento de Echt (Holanda). Sobre la mesa de la celda quedan los folios con la tinta aún fresca de su último escrito,<em> Ciencia de la Cruz</em>. Es el punto y seguido de un legado largamente reflexionado y más intensamente experimentado, cuya culminación se lleva a cabo trascurrida una semana, el 9 de agosto en el campo de exterminio de Auschwitz; también domingo, día de la resurrección del Señor, que celebra el triunfo de la vida sobre la muerte.</p>
<p>De sobra sabe Edith Stein que la <em>Cruz</em> no es una teoría plausible, ni se identifica con una doctrina consensuada o una ideología a imponer por la fuerza, y mucho menos una metáfora o un recurso lingüístico. <strong>La cruz de Cristo alberga una verdad que da sentido y configura la existencia de todo cristiano;</strong> se trata de una verdad que informa el ser entero (existir, pensar y obrar) hasta provocar una auténtica regeneración. Si la carmelita hebrea elige la cruz es para cargar con ella, hasta convertirse en signo identificador, en fuerza operante, en estímulo orientativo de su ajetreada vida. La filósofa judía practicó y nos dejó una <em>ciencia de la cruz</em>.</p>
<blockquote><p><em>Una sciencia crucis, sólo se puede adquirir si se llega a experimentar a fondo la cruz. De esto estuve convencida desde el primer momento, y de corazón he dicho: ¡Ave Crux, spes única!</em></p></blockquote>
<p>Antes ya de la conversión, la cruz fascina a esta mujer, manifestando una cierta empatía hacia el Viernes santo católico. De hecho los momentos decisivos de su historia personal están enmarcados por contexto de vivencias en las que la cruz arroja luz y esperanza en el ánimo inquieto de Edith. Y en sus textos se constata la predilección y desenvoltura con que afronta el tema del sufrimiento, del dolor, del holocausto, de la muerte&#8230;</p>
<p>Para la filósofa alemana <strong>la cruz se configura en las vivencias de dolor, de adversidad, de privación, de contrariedad, de incomprensión, que se suceden en la historia de cada sujeto</strong>; es decir, en todo aquello que contradice el natural humano, y que parece conducir a la muerte si se carga sobre sí. Mas por otra parte, es de la opinión de que ninguna persona puede crecer y madurar sin sufrimiento; es inherente a la condición humana. No cree necesario buscar cruces, ni incurrir en mortificaciones llamativas; la existencia de cada uno (de la que forman parte la vida de los demás), resulta campo propicio para la aparición de aquélla; se requiere el valor de aceptarla.</p>
<p><strong>La cruz de Cristo irá tomando fuerza y forma a lo largo de la intensa vida cristiana de esta mujer una vez convertida.</strong> Ejerce la función de mojón indicador de la senda a seguir, así como de fuente de energía y estímulo para no desfallecer en el duro peregrinar por el mundo, hasta alcanzar la cumbre del Gólgota y consumar allí su holocausto.</p>
<p>No sólo aspira a asemejarse a Cristo cargado con la cruz, <strong>su meta es identificarse con el Cristo crucificado</strong>, de quien se obtiene la salvación de la humanidad. Se considera instrumento al servicio del plan divino que se actualiza en la historia, hallando su lugar idóneo en el Carmelo, donde se desposa con el Señor bajo el signo de la cruz.</p>
<p>De ahí que, al iniciar el noviciado, tome como apellido religioso, <em>de la Cruz</em>. No es un capricho, se trata de una sentida necesidad, nada menos que de su vocación en la Iglesia. Si Edith Stein entra en el Carmelo es porque en él espera abrazar la cruz que el Señor ofrece a los hijos predilectos; y si acepta la deportación y la muerte, la guía una intención primordial: colaborar a la salvación de los hijos de Israel y de todos, <em>que ninguno de ellos se pierda</em>. A la judía convertida no le asusta la dureza de las pruebas, puesto que ha comprendido que el que impone la cruz sabe hacer la carga suave y ligera. En la clausura espera experimentar algo más que hasta ahora de <em>mi vocación a la cruz</em>, pues se considera tratada por el Señor como un niño pequeño. Que una mujer hebrea abrace la cruz, se identifique con ella, la elija por apellido y haga propaganda del valor de la misma, choca frontalmente con el posicionamiento del judío ortodoxo, para quien predicar a Cristo crucificado constituye el gran escándalo.</p>
<p>¿A qué se debe este interés por la cruz en la carmelita alemana? Simplemente a que ésta es el medio de redención ideado por la sabiduría insondable de Dios.</p>
<blockquote><p><em>La cruz del Gólgota actúa de cátedra desde la que el Padre Dios imparte su mejor y más sublime lección: la del amor, la de la entrega generosa por el género humano.</em></p></blockquote>
<p>Bien que se aprovechó de tal magisterio la filósofa <em>judía</em>, quien, si en un principio había apostado por la fuerza de la <em>razón</em>, a partir de ciertas experiencias terminará por rendirse a la <em>locura</em> de todo un Dios que muere <em>crucificado</em>. Lo halló confirmado en su madre y maestra de espíritu Teresa de Jesús: lo que importa no es pensar (filosofar) mucho, sino amar mucho.</p>
<p>Hace suya la convicción paulina de que Cristo <em>me amó y se entregó por mí</em>. Sin duda que la carmelita abulense le ayuda a comprender que el llevar la cruz está en dependencia directa con el amar; y que quienes están más cerca de Dios reciben sus mejores regalos: las pruebas y trabajos; de los cuales se vio colmada Edith Stein de modo especial en la etapa última de su vida. Llega a confesar que el camino del sufrimiento es el más cualificado para la unión con Dios.</p>
<p><strong>En la cruz contempla a todo un Dios que ofrenda su vida por la humanidad,</strong> pero una cruz que extiende su verdad y eficacia a través de las sucesivas cruces que cargan y sobre las que mueren tantos hombres y mujeres de todos los tiempos. También <strong>Edith Stein en diferentes ocasiones se ofrenda como víctima propiciatoria al Dios de Jesucristo, dado que ningún sufrimiento va perdido si se une al del Hijo de Dios.</strong> Somos miembros de un cuerpo, cuya cabeza es Cristo, por lo que todo sufrimiento lo es del Cuerpo místico con valor salvífico.</p>
<p>Desde las coordenadas que otorga un Cristo elevado sobre la cruz, tanto Dios, como el hombre y el mundo, adquieren valores y tonalidades insospechados, obteniendo así una especie de <em>sabiduría</em> singular, teórica y práctica, que afecta a todos los estratos de la persona. Efectivamente, nuevas dimensiones y perspectivas entran en juego, dando lugar a un universo y a un saber, a una <em>ciencia</em>, inconcebibles de otra manera; y cuyas categorías entran en conflicto con las reinantes en la concepción <em>judía</em> y <em>griega</em>, tan cómodamente manejadas un tiempo por Teresa Benedicta <em>de la Cruz</em>.</p>
<p><em>Ezequiel García Rojo</em></p>
<p><a href="http://www.montecarmelo.com/141-revista-orar"><strong>(Artículo publicado en la Revista <em>ORAR</em>, 269)</strong> </a></p>
<p><a href="https://desarrollo.cipecar.org/wp-content/uploads/2019/05/fi17332edith-ante-la-cruz.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">EDITH STEIN ANTE LA CRUZ</a></p>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/edith-stein-ante-la-cruz/">Edith Stein ante la Cruz</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Adviento y Navidad</title>
		<link>https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/adviento-y-navidad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 10 Dec 2016 19:17:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Santa Edith Stein]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://desarrollo.cipecar.org/?page_id=1926</guid>

					<description><![CDATA[<p>Una fiesta de amor y alegría &#8216;Cuando los días se acortan paulatinamente y en un invierno normal comienzan a caer los primeros copos de nieve, surgen tímido y calladamente los primeros pensamientos de la Navidad. De la sola palabra brota ya un encanto especial, al cual apenas un corazón puede presentar resistencia. Aquellos que no [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/adviento-y-navidad/">Adviento y Navidad</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3><strong>Una fiesta de amor y alegría</strong></h3>
<p>&#8216;Cuando los días se acortan paulatinamente y en un invierno normal comienzan a caer los primeros copos de nieve, surgen tímido y calladamente los primeros pensamientos de la Navidad. De la sola palabra brota ya un encanto especial, al cual apenas un corazón puede presentar resistencia.</p>
<p>Aquellos que no comparten nuestra fe y aún los no creyentes, para los cuales la vieja historia del Niño de Belén carece de significado, se preparan para esta festividad y discurren modos y maneras de encender aquí y allá un rayo de felicidad.</p>
<p>Es como si desde semanas y meses atrás un cálido torrente de amor se desbordase sobre la tierra.<strong>Una fiesta de amor y alegría, esto es la estrella hacia la cual marchamos todos en los primeros meses de invierno.</strong></p>
<p>Para los cristianos y, en especial para los católicos, significa algo todavía más profundo.<strong>La estrella los conduce hasta el pesebre con el Niño que trajo la paz al mundo.</strong></p>
<p>El arte cristiano nos lo presenta ante nuestros ojos en numerosas y tiernas imágenes; viejas melodías, en las cuales resuena todo el encanto de la infancia, nos hablan de él.</p>
<p>Las campanas del “rorate” y <strong> los cánticos del Adviento despiertan en el corazón del que vive con la Iglesia un anhelo santo</strong>; y aquel que ha penetrado en el inagotable manantial de la liturgia se siente día a día más profundamente estremecido por las palabras y promesas del Profeta de la Encarnación que dice:</p>
<blockquote><p><em>“¡Que caiga el rocío del cielo! ¡Que las nubes lluevan al justo! (Isaías 45,8). </em></p>
<p><em>¡El Señor está cerca, venid adorémosle! ¡Ven, ven Señor, no tardes!</p>
<p></em><em>¡Alégrate Jerusalén, llénate de gozo por viene tu Salvador!”</em> (Zacarías 9,9).</p></blockquote>
<p>Desde el 17 hasta el 24 de diciembre resuenan las solemnes antífonas “Oh” del Magnificat (¡Oh Sabiduría!; ¿Oh Adonai!; ¡Oh Raíz de Jesé!; ¡Oh Llave de David!; ¡Oh Amanecer!; ¡Oh Rey de los pueblos!) llamando cada vez más fervientes y ansiosas: “¡Ven a salvarnos!”</p>
<p>Cada vez más prometedor resuena también el<strong>“He aquí que todo se ha cumplido”</strong> (en el último domingo de Adviento); y finalmente: <strong> “Hoy veréis que el Señor se acerca y mañana contemplaréis su grandeza”.</strong></p>
<p>Precisamente cuando al anochecer se enciende el Arbol de Navidad y comienza el intercambio de regalos, una ansia todavía insatisfecha nos impulsa hacia afuera, hacia el resplandor de otra luz, hasta que las campanas tocan a la Misa del Gallo y el misterio de la Nochebuena se renueva sobre los altares cubiertos de flores y de luces: <strong> “¡Y el Verbo se hizo carne!” (Jn.1, 14). Esa es la hora de la plenitud&#8217;.</strong></p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</p>
<p>LOS CAMINOS DEL SILENCIO INTERIOR, Edith Stein· Este volumen contiene catorce pequeños escritos de Edith Stein, casi todos inéditos en español. Completan el volumen interesantes introducciones sobre la vida de la autora, visión general de sus obras, características de su espiritualidad&#8230; <strong><a href="https://www.editorialdeespiritualidad.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Puedes adquirirlo en la Editorial de Espiritualidad (EDE)</a></strong></p>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/adviento-y-navidad/">Adviento y Navidad</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Para vivir el Misterio de la Navidad</title>
		<link>https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/para-vivir-el-misterio-de-la-navidad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 10 Dec 2016 19:17:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Santa Edith Stein]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://desarrollo.cipecar.org/?page_id=1927</guid>

					<description><![CDATA[<p>La estrella de Belén es todavía hoy una estrella en la noche oscura Las tinieblas cubrían la tierra y Él vino a nosotros como la luz que alumbra en las tinieblas, pero las tinieblas no lo recibieron. A aquellos que lo recibieron, les trajo Él la luz y la paz; la paz con el Padre [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/para-vivir-el-misterio-de-la-navidad/">Para vivir el Misterio de la Navidad</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>La estrella de Belén es todavía hoy una estrella en la noche oscura</h2>
<p>Las tinieblas cubrían la tierra y Él vino a nosotros como la luz que alumbra en las tinieblas, pero las tinieblas no lo recibieron. A aquellos que lo recibieron, les trajo Él la luz y la paz; la paz con el Padre en el cielo, la paz con todos aquellos que igualmente son hijos de la luz y del Padre celestial y la profunda e íntima paz del corazón. Pero de ninguna manera la paz con los hijos de las tinieblas. El Príncipe de la paz no les trae a ellos la paz, sino la espada. Para ellos es él piedra de tropiezo, contra la cual chocan y se estrellan.</p>
<p>El Niño del pesebre extiende sus bracitos y su sonrisa parece predecir lo que más tarde pronunciarán los labios del hombre: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré”(Mt.11,28). A aquellos que escucharon su llamada, a los pobres pastores, a quienes el resplandecer del cielo y la voz de los ángeles les anunciaron la buena noticia en los campos de Belén y que, poniéndose en camino, respondieron a esa llamada diciendo: “Vamos a Belén” (Lc.2,15); también a los reyes que desde el lejano Oriente habían seguido con fe sencilla la maravillosa estrella, a todos ellos les fue derramado el rocío de la gracia que emanaba de las manos del pequeño Niño y fueron “colmados de un gran gozo”(Mt.2,10).</p>
<p>Frente al Niño recostado en el pesebre se dividen los espíritus. El es el Rey de los Reyes y Señor sobre la vida y la muerte. El pronuncia su “sígueme” y el que no está con El está contra El. El nos lo dice también a nosotros y nos coloca frente a la decisión entre la luz y las tinieblas.</p>
<p>No sabemos lo que el Niño divino nos tiene reservado en esta tierra y tampoco debemos preguntárnoslo antes de tiempo. Sólo una cosa es cierta: que todo lo que sucede a quienes aman al Señor es para su propio bien. Y además, que los caminos que nos conducen al Salvador traspasan los límites de la vida terrena.</p>
<p>¡Oh admirable intercambio! El creador del género humano nos presenta su divinidad al tomar un cuerpo. El Salvador ha venido al mundo para realizar esa obra admirable. Dios se hizo Hijo del Hombre para que todos los hombres llegaran a ser hijos de Dios.</p>
<p>Cuando la Bienaventurada Virgen María pronunció su “fiat” entonces comenzó el reino de los cielos en la tierra, y ella fue su primera servidora; y todos los que con palabras y hechos, antes y después del nacimiento del Niño, se proclamaron suyos -San José, Santa Isabel con su hijo y todos los que estaban junto a El en el pesebre- entraron a formar parte de ese reino celestial.</p>
<p>Cristo ha venido al mundo para reintegrar al Padre la humanidad perdida, y quien ama con su amor quiere también a los hombres para Dios y no para sí. Este es, sin duda alguna, el camino más seguro para poseerlos eternamente, pues si hemos acunado a un hombre en Dios, entonces llegamos a ser uno con él en Dios</p>
<p>Ser hijo de Dios significa: caminar siempre de la mano de Dios, hacer su voluntad y no la propia, poner todas nuestras esperanzas y preocupaciones en las manos de Dios y confiarle también nuestro futuro. Sobre estas bases descansan la libertad y la alegría de los hijos de Dios</p>
<p>El Niño divino llegó a ser nuestro maestro y nos ha dicho qué es lo que tenemos que hacer. No basta con arrodillarse una vez al año frente al pesebre, dejándose cautivar por el mágico encanto de la Nochebuena para que la vida humana sea inundada de la vida divina. Más bien es necesario que toda nuestra vida esté en contacto con Dios, que pongamos oído atento a las palabras que él ha pronunciado y que nos han sido transmitidas y que las llevemos a la práctica. Sobre todas las cosas, hemos de rezar tal como el mismo Señor nos lo enseñó y con insistencia nos lo inculcó: “Pedid y recibiréis”(Mt.7,7).</p>
<p>“¡Y el Verbo se hizo carne!” He aquí la Verdad sublime del establo de Belén. Esa verdad, sin embargo, alcanzó todavía una nueva plenitud: “El que come mi carne y bebe mi sangre, ese tiene la vida eterna”. El Salvador que sabe muy bien que somos hombres y que permanecemos hombres, que cada día tenemos que luchar con innumerables debilidades, viene en nuestra ayuda de manera verdaderamente divina Así como el cuerpo necesita del pan cotidiano, de la misma manera necesita la vida divina de un sustento duradero. “Este es el pan vivo bajado del cielo”(Jn. 6,58). Quien hace de El su pan cotidiano realiza en su persona cada día el misterio de la Nochebuena, de la Encarnación del Verbo.</p>
<hr>
<p><strong>LOS CAMINOS DEL SILENCIO INTERIOR</strong>, Edith Stein· Este volumen contiene catorce pequeños escritos de Edith Stein, casi todos inéditos en español. Completan el volumen interesantes introducciones sobre la vida de la autora, visión general de sus obras, características de su espiritualidad&#8230; <a href="https://www.editorialdeespiritualidad.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Puedes adquirirlo en la Editorial de Espiritualidad (EDE)</a></p>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/para-vivir-el-misterio-de-la-navidad/">Para vivir el Misterio de la Navidad</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Carta de Edith Stein al Papa Pío XI sobre la persecución de los judíos y católicos</title>
		<link>https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/carta-de-edith-stein-al-papa-pio-xi-sobre-la-persecucion-de-los-judios-y-catolicos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 Jan 2015 19:05:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Santa Edith Stein]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://desarrollo.cipecar.org/?page_id=1565</guid>

					<description><![CDATA[<p>(Edith Stein, carmelita descalza, judía, filósofa, muerta en el campo de concentración de Auschwitz el 9 de agosto de 1942, canonizada por Juan Pablo II el 11 de octubre, en 1998. Había nacido en Breslau (entonces Alemania), el 12 de octubre de 1891. En el Carmelo se llamó Teresa Benedicta de la Cruz). Edith Stein, [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/carta-de-edith-stein-al-papa-pio-xi-sobre-la-persecucion-de-los-judios-y-catolicos/">Carta de Edith Stein al Papa Pío XI sobre la persecución de los judíos y católicos</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>(Edith Stein, carmelita descalza, judía, filósofa, muerta en el campo de concentración de Auschwitz el 9 de agosto de 1942, canonizada por Juan Pablo II el 11 de octubre, en 1998. Había nacido en Breslau (entonces Alemania), el 12 de octubre de 1891. En el Carmelo se llamó Teresa Benedicta de la Cruz).</em></p>
<h2>Edith Stein, mártir en Auschwitz.</h2>
<p>Escribe al Papa Pío XI sobre la persecución de los judíos y católicos en la Alemania nazi para intentar frenar el holocausto nazi el 12.IV.1933.</p>
<p> </p>
<p>Santo Padre</p>
<p>Como hija del pueblo judío, que, por la gracia de Dios, desde hace once años es también hija de la Iglesia Católica, <strong>me atrevo</strong> a exponer ante el Padre de la Cristiandad lo que oprime a millones de alemanes.</p>
<p>Desde hace semanas vemos sucederse acontecimientos en Alemania que suenan a burla de toda justicia y humanidad, por no hablar del amor al prójimo.</p>
<p>Durante años los jefes (Führer) nacional-socialistas han predicado el odio a los judíos. Después de haber tomado el poder gubernamental en sus manos y armado a sus aliados,-entre ellos a señalados elementos criminales-, ya han aparecido los resultados de esa siembra de odio. Hace poco, el mismo gobierno admitió el hecho de que ha habido excesos. No nos podemos hacer una idea de la amplitud de estos hechos porque la opinión pública está amordazada. Pero a juzgar por lo que he venido a saber por informaciones personales, de ningún modo se trata de casos aislados. Bajo presión de voces del extranjero el régimen ha pasado a métodos &#8216;más suaves&#8217;. Ha dado la consigna de que no se debe &#8216;tocar ni un pelo a ningún judío&#8217;. Pero con su declaración de boicot lleva a muchos a la desesperación, pues con ese boicot roba a los hombres su mera subsistencia económica, su honor de ciudadanos y su patria. Por noticias privadas que he conocido en la última semana, ha habido cinco casos de suicidio a causa de estas persecuciones. Estoy convencida de que se trata sólo de una muestra que traerá muchos más sacrificios. Se pretende justificar con el lamento de que los infelices no tienen suficiente fuerza para soportar su destino. Pero la responsabilidad cae en gran medida sobre los que los llevaron tan lejos. Y también cae sobre aquellos que guardan silencio acerca de esto.</p>
<p>Todo lo que ha acontecido y todavía sucede a diario viene de un régimen que se llama &#8216;cristiano&#8217;. Desde hace semanas, no solamente los judíos, sino miles de auténticos católicos en Alemania, y creo que en el mundo entero, esperan y confían en que le Iglesia de Cristo levante la voz para poner término a este abuso del nombre de Cristo. Esa idolatría de la raza y del poder del Estado, con la que, día a día, se machaca por radio a las masas, ¿acaso no es una patente herejía? ¿No es la guerra de exterminio contra la sangre judía un insulto a la Sacratísima Humanidad de Nuestro Redentor, a la Santísima Virgen y a los apóstoles? ¿No está todo esto en absoluta contradicción con el comportamiento de Nuestro Señor y Salvador quien aún en la Cruz rogó por sus perseguidores? ¿Y no es esto una negra mancha en la crónica de este Año Santo que debería ser un año de paz y de reconciliación?</p>
<p>Todos los que somos fieles hijos de le Iglesia y que consideramos con ojos despiertos la situación en Alemania nos tememos lo peor para la imagen de la Iglesia si se mantiene el silencio por más tiempo. Somos también de la convicción de que, a la larga, ese silencio de ninguna manera podrá obtener la paz con el actual régimen alemán. La lucha contra el catolicismo se llevará por un tiempo en silencio, y por ahora con formas menos brutales que contra el judaísmo, pero no será menos sistemática. No falta mucho para que pronto en Alemania ningún católico pueda tener cargo alguno si antes no se entrega incondicionalmente al nuevo rumbo.</p>
<p>A los pies de Su Santidad pide la Bendición Apostólica</p>
<p> </p>
<p>Dra. Edith Stein.</p>
<p>Profesora en el Instituto Alemán de Pedagogía Científica en el Collegium Marianum de Münster</p>
<p><strong><a href="https://desarrollo.cipecar.org/wp-content/uploads/2019/05/fi16383carta-de-edith-stein-al-papa-pio-xi-sobre-la-persecucion-de-los-judios-y-catolicos.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">CARTA DE EDITH STEIN AL PAPA PÍO XI SOBRE LA PERSECUCIÓN DE LOS JUDÍOS Y CATÓLICOS</a></strong></p>


<p class="wp-block-paragraph"></p>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/carta-de-edith-stein-al-papa-pio-xi-sobre-la-persecucion-de-los-judios-y-catolicos/">Carta de Edith Stein al Papa Pío XI sobre la persecución de los judíos y católicos</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Desnudos ante la Verdad</title>
		<link>https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/desnudos-ante-la-verdad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Aug 2011 11:12:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Santa Edith Stein]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://desarrollo.cipecar.org/?page_id=948</guid>

					<description><![CDATA[<p>EDITH STEIN. SANTA TERESA BENEDICTA DE LA CRUZ Edith Stein, carmelita descalza, judía, filósofa, muerta en el campo de concentración de Auschwitz el 9 de agosto de 1942, canonizada por Juan Pablo II el 11 de octubre, en 1998. Había nacido en Breslau (entonces Alemania), el 12 de octubre de 1891. En el Carmelo se [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/desnudos-ante-la-verdad/">Desnudos ante la Verdad</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>EDITH STEIN. SANTA TERESA BENEDICTA DE LA CRUZ</h2>
<p><em>Edith Stein, carmelita descalza, judía, filósofa, muerta en el campo de concentración de Auschwitz el 9 de agosto de 1942, canonizada por Juan Pablo II el 11 de octubre, en 1998. Había nacido en Breslau (entonces Alemania), el 12 de octubre de 1891. En el Carmelo se llamó Teresa Benedicta de la Cruz.</em></p>
<p>Es temprano en la mañana, y la iglesia de la abadía está aún solitaria. Edith Stein se sitúa en lo bancos de delante, se arrodilla y adora en silencio el misterio de la verdad encarnada. Es una hora muy querida por ella, en la que vive a la expectativa de un amor que ha colmado su búsqueda apasionada de la verdad. Está sola con Él, y le basta. Lo tiene todo. Su sed de verdad ha sido saciada hasta donde ella no había imaginado.</p>
<p>Lejos quedan, como si de otra vida se tratara, los trajines e ilusiones de la Universidad, la inmersión en el fascinante mundo de la filosofía, como camino para encontrar el sentido último de lo real y de la vida. <strong><em>&#8216;Mi ansia de verdad era una única oración&#8217;,</em></strong> dirá más tarde refiriéndose a estos años.</p>
<p>El encuentro con una original manera de hacer filosofía, enarbolada por E. Husserl, la Fenomenología, fascinó su espíritu noble, ávido de planteamientos sinceros, veraces. Ese encuentro marcará su manera de percibir la vida. La fenomenología cuadra perfectamente con su búsqueda ardiente de la verdad. Se plantea fundamentalmente el método de análisis de lo real, con ausencia de prejuicios. Si me acerco a cualquier parcela de la realidad, he de hacerlo desnudo, tratando lo más posible de desprenderme de lo que ya conozco, sin adelantar nada, para acoger la realidad en su genuina verdad.</p>
<p>Esta virtud o modo de vivir la existencia, es raíz de una oración madura. No se pide menos al orante que dejarse interpelar, despertar, sorprender por la verdad de Dios tal como se quiera mostrar, en infinidad de caras inimaginables, sin que ninguna le defina y cuadre. Sólo una actitud honesta de desprendimiento de lo que esperamos y conocemos captará fielmente el hoy, la música de lo que se me acerca.</p>
<p>La fenomenología es un eslabón importante en el caminar de Edith Stein hacia la Verdad con mayúsculas. El terreno va siendo preparado, para que cuando Dios se acerque inesperado, ella lo acoja sin reservas, abierta intelectualmente al misterio (que otro tiempo rechazaría su razón) y abierta a la experiencia honda y creciente de este misterio.</p>
<p>Un hecho relacionado con la oración muestra de su espíritu sensible le sucedió en un viaje a Friburgo, lo cuenta ella misma:</p>
<blockquote><p><em>&#8216;Entramos unos minutos en la catedral, mientras estábamos allí en respetuoso silencio entró una señora con un cesto del mercado y se arrodilló profundamente en un banco, para hacer una breve oración. Esto fue para mí algo totalmente nuevo. En las sinagogas y en las iglesias protestantes, a las que había ido, se iba solamente para los oficios religiosos. Pero aquí llegaba cualquiera en medio de los trabajos diarios a la iglesia vacía como para un diálogo confidencial. Esto no lo he podido olvidar&#8217;.</em></p></blockquote>
<p>La fenomenología dejaba, de hecho, una puerta abierta a lo incomprensible. Muchos de sus compañeros fenomenólogos acabaron convirtiéndose al Protestantismo. Edith, por su parte, toparía con la verdad de un Cristianismo místico, viva experiencia, en la figura de Teresa de Jesús, la mujer enamorada de Jesucristo, la mujer maestra de oración y orante por excelencia.</p>
<p>En ese mismo momento, aquella noche, que de una vez leyó, sacado casi al azar, el Libro de la Vida de Santa Teresa, su vida giraría en una sola dirección: hacia ese Dios, misterio insondable, que había descubierto en Teresa de Jesús y en otros descubrimientos relacionados con cristianos vivos, un Dios todo amor, todo cercanía, fuego abrasador. Es el vértice de diferentes experiencias que le llevan a este momento.</p>
<p>Aquel descubrimiento no había sido logro de su solo afán. Había sucedido algo sorprendente y maravilloso para ella, había empezado a entender que el Cristianismo es un inmenso Don, un gran regalo. Algunos dirán el don de la conversión, pero mejor diremos el Don de un Amor capaz de esclarecer los rincones más insatisfechos del intelecto, sobre todo, capaz de dar calor, aliento, luz a las raíces de todo su ser. De modo que esa semilla, caída en una tierra dispuesta, hambrienta de verdad, cansada de pequeñas verdades, hastiada de huecas palabras, esa tierra que era todo su ser tendiendo y clamando a lo desconocido, quedó sembrada de aquel único Amor que es la Vida.</p>
<p>Sobre ella había llegado el don de un Amor mayor que cualquier descubrimiento imaginable. La semilla caída sería abonada, completada paso a paso: el bautismo, la Comunión&#8230; La oración silenciosa y la liturgia se convierten poco a poco en dos ámbitos para calmar la herida sufrida, su hambre de verdad ahora encaminada.</p>
<p>En la primavera de 1928 el padre Przywara le aconseja que vaya a las celebraciones de Semana Santa y Pascua a la abadía benedictina de Beuron. Ahora puede calmar su sed de larga oración. Horas y horas de silencio en la iglesia de la abadía, centrada en El&#8230; Horas de silencio y largas vigilias en la iglesia del convento de Espira&#8230;</p>
<p>Mucha oración en silencio. Edith tiene que seguir dando conferencias, clases, charlas, escribiendo&#8230; pero el silencio de sus largas horas de oración permanece en lo secreto de su corazón.</p>
<p>La liturgia seguida con devoción admirable en la abadía benedictina&#8230; La oración silenciosa, desnuda, al mejor estilo del Carmelo Teresiano. Ambas fuentes dan a su espíritu cristiano una profundidad y madurez que se manifiestan en toda su vida y sus escritos a partir de aquí. Sin alardes, con elegancia callada, serena, centrada&#8230;</p>
<p>Nos lo dice alguien que la conocía muy bien, el abad Rafael Walzer, a propósito de su talante orante:</p>
<blockquote><p><em>&#8216;Ella quería sencillamente estar ahí, junto a Dios, tener delante de sí los grandes misterios, cosa que no le podían dar ni la naturaleza libre fuera del recoleto ámbito sagrado ni una callada celda. No creo que en su meditación y oración se sirviera de muchos textos escriturísticos o hiciera exégesis bíblica o excogitara conferencias espirituales, que continuamente le pedían&#8230; Lo mismo que su actitud externa se mantenía casi rígida, así también su interior permanecía en la paz de una dichosa contemplación y gozo ante Dios. Conversa agradecida y dichosa de encontrarse en el hogar de su Madre, la Iglesia, uniéndose a la salmodia del coro monacal, confesaba a la gran Iglesia orante. Comprendía en toda su hondura la amonestación de Cristo &#8216;orad sin interrupción&#8217;, y de ahí que ningún acto litúrgico se le hiciera demasiado prolijo, y ningún esfuerzo excesivo&#8217;.</em></p></blockquote>
<p>Ya convertida no tendrá reparo en acompañar a su madre en algunas ocasiones a la sinagoga, donde los salmos de un pueblo milenario, de una fe que dio origen a la biblia, los salmos rebosantes de súplicas, alabanzas, bendiciones, acciones de gracias, etc., tenían ahora para ella el pleno sentido en Jesús, Palabra definitiva del Padre. Ella, expresando una comunión en la oración más allá de toda religión, oraba con su madre los salmos de todos los tiempos, que le sabían al Dios de Israel definitivamente descubierto en Cristo vivo.</p>
<p>El último eslabón para enfocar toda su vivencia orante tiene el sello y la firma de la cruz. Uno de los factores que habían impresionado profundamente su espíritu fue la actitud con que una mujer cristiana acepta la muerte de su marido, tirando por tierra todos sus esquemas. La viuda de A. Reinach asumía la muerte de su marido como parte de la cruz del Señor, es decir, como un triunfo, y eso era lo que reflejaba su ser. <em>&#8216;Fue el momento en que se quebró mi incredulidad, palideció el judaísmo y apareció Cristo. Cristo en el misterio de la Cruz&#8217;</em> (declaraciones de Edith antes de morir a un sacerdote).</p>
<p>Su identificación con Cristo la lleva a vivir en su vida el morir de Cristo, la sabiduría de la cruz hasta las últimas consecuencias. Vive la cruz unida al destino de su pueblo, en una época de sinrazón. Hasta la hora en que su vida quede entregada definitivamente con su gente en aquella cámara de gas de Auschwitz, su vida fue una identificación cada vez más plena con Cristo crucificado. Su oración y toda su existencia se abandonaron a El, para que El fuera en ella vida y luz, misteriosamente fecunda en su morir.</p>
<p><strong>El itinerario que hemos marcado a muy grandes rasgos de su actitud orante sería:</strong></p>
<ul>
<li>&#8216;Sin prejuicios&#8217;. Abiertos, desnudos ante la verdad desconocida.</li>
<li>La oración es un Don, regalo. El Don de su Amor.</li>
<li>La liturgia: oración de la Iglesia.</li>
<li>La oración silenciosa: el Carmelo Teresiano.</li>
<li>Esposa del Crucificado. Oración de abandono y aceptación del morir como entrega.</li>
</ul>
<p>Este seguimiento escueto de la actitud, de los pasos orantes en la vida de Edith Stein se queda muy empobrecido sin la aportación de sus propios escritos sobre la oración, donde vierte, sin duda, su vivencia, de la que apenas nos habla en primera persona. Por eso me permito recomendar algunos de sus escritos más específicamente de oración, como son &#8216;La oración de la Iglesia&#8217; o &#8216;Los caminos del silencio interior&#8217; unidos a otros escritos de espiritualidad.</p>
<p>En <em>&#8216;Los caminos del silencio interior&#8217;,</em> se plantea pistas para ayudar a encontrar momentos de tranquilidad, indicaciones sobre cómo organizar el día para dar cabida a la gracia de Dios. Cómo orar a lo largo de una jornada ajetreada (la suya sirve de modelo).</p>
<p>Se pregunta al comienzo:</p>
<blockquote><p><em>&#8216;Cómo puedo sobrellevar tantas cosas en un solo día? ¿Cuándo podré hacer esto o aquello? ¿Cómo puedo solucionar tal o cual problema? (&#8230;) Pero lo realmente importante es no dejarse turbar en ese momento. Mi primera hora de la mañana le pertenece al Señor. Hoy quiero ocuparme de las obras que el Señor quiere encomendarme y El me dará la fuerza para realizarlas.&#8217; </em>[1]</p></blockquote>
<p>Es un planteamiento que nos estimula a no dejarnos atropellar por las actividades, consejos muy válidos para el orante actual embarcado muchas veces en un ritmo frenético, poco admirador.</p>
<p>En alguna ocasión invita a servirse de los medios necesarios para que la oración sea viva, atendiendo a mis circunstancias, estado de ánimo, etc. Un criterio que nos recordaba San Juan de la Cruz: &#8216;Lo que más os despertare a amar, eso haced&#8217;.</p>
<p>Y como expresión de su pensamiento y fin de este capítulo os brindo este párrafo, digno de un comentario aparte:</p>
<blockquote><p><em>&#8216;Lo que nosotros podemos y tenemos que hacer es: abrirnos a la gracia. Eso significa renunciar totalmente a nuestra propia voluntad, para entregarnos totalmente a la voluntad divina, poniendo nuestra alma, dispuesta a recibirle y a dejarse modelar por El, en las manos de Dios. Este es el contexto primario que nos permite vaciarnos de nosotros mismos y alcanzar un estado de paz interior&#8217;.</em></p></blockquote>
<p>Nos regala la esencia de toda oración, como vacío de sí y apertura a Dios. Ese es el camino de la verdad.</p>
<p>Miguel Márquez, <em><strong>EL RIESGO DE LA CONFIANZA</strong>. Cómo descubrir a Dios sin huir de mí mismo.</em></p>
<p>[1] <a href="https://www.editorialdeespiritualidad.com/index.php"><em>Los caminos del silencio interior</em>, Madrid, EDE </a>1988</p>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/desnudos-ante-la-verdad/">Desnudos ante la Verdad</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Santa Teresa Benedicta de la Cruz.</title>
		<link>https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/santa-teresa-benedicta-de-la-cruz/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 05 Aug 2007 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Santa Edith Stein]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://desarrollo.cipecar.org/?page_id=607</guid>

					<description><![CDATA[<p>Edith Stein (1891-1942) Mujer alemana, judía, filósofa, escritora, convertida al catolicismo, vivió nueve años en el Carmelo y murió mártir en las cámaras de gas en Auschwitz. La búsqueda apasionada de la verdad la llevó al encuentro pleno con Jesucristo y a entregar la vida en holocausto por su pueblo. La Luz que en Cristo [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/santa-teresa-benedicta-de-la-cruz/">Santa Teresa Benedicta de la Cruz.</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading">Edith Stein (1891-1942)</h2>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Mujer alemana, judía, filósofa, escritora, convertida al catolicismo, vivió nueve años en el Carmelo y murió mártir en las cámaras de gas en Auschwitz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La búsqueda apasionada de la verdad la llevó al encuentro pleno con Jesucristo y a entregar la vida en holocausto por su pueblo. La Luz que en Cristo Jesús encontró iluminó los grandes interrogantes que la herían por dentro: la estructura del ser humano, el destino de la historia, y la sed de felicidad y paz que anhelan todo hombre y toda mujer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al entrar en contacto con esta mujer de nuestro tiempo, se despierta en nosotros una nueva lectura de la historia: nada acontece por casualidad. Todo está en las manos de Dios. En estas manos del Padre nos podemos abandonar, con la confianza cierta de estar bien cuidados. En una carta nos dejó este pensamiento:</p>



<h4 class="has-normal-font-size wp-block-heading"><span style="color: #000080;"><em>“Y para lo que venga, hoy no se puede preparar una. Así que llevamos tranquilamente nuestra vida, y dejamos el futuro a Aquel que únicamente conoce la respuesta”.</em></span></h4>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Edith Stein, muy amiga de Dios, con frecuencia se metía en su corazón se retiraba a lugares solitarios para conocer su voluntad y buscar caminos de salvación para su pueblo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En uno de sus escritos que lleva por título<strong> <em>“Los caminos del silencio interior”</em></strong> nos dejó su testimonio de cómo comenzar el día siendo felices.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos invita a conocer nuestra propia interioridad para abrirnos a la gracia y aceptar con disponibilidad la voluntad de Dios en cada amanecer.</p>



<h4 class="has-normal-font-size wp-block-heading"><span style="color: #000080;">“Lo que nosotros podemos y tenemos que hacer es: abrirnos a la gracia. Esto significa renunciar totalmente a nuestra propia voluntad, para entregarnos totalmente a la voluntad divina, poniendo nuestra alma, dispuesta a recibirle y dejarse modelar por El, en las manos de Dios. Este es el contexto primario que nos permite vaciarnos de nosotros mismos y alcanzar un estado de paz interior.</span></h4>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<h4 class="has-normal-font-size wp-block-heading"><span style="color: #000080;">Nuestra interioridad se ve colmada por propia naturaleza de muy diversas maneras hasta tal punto, que una cosa empuja a la otra y todas ellas mantienen el alma en un movimiento constante; a menudo incluso en conflicto y perturbación. Las obligaciones y preocupaciones del día se acumulan en nuestro entorno en el momento mismo de despertarnos por la mañana, si es que no interrumpieron ya la tranquilidad de la noche. </span></h4>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><span style="color: #000080;">En ese momento se plantean ya cuestiones tan incómodas como estas: ¿Cómo puedo sobrellevar tantas cosas en un solo día? ¿Cuándo podré hacer esto o aquello? ¿Cómo puedo solucionar tal o cual problema? Parece que quisiéramos lanzarnos agitadamente o precipitarnos sobre los acontecimientos del día, para poder tomar las riendas en las manos y decir: ¡Hecho!</span></p>



<p class="wp-block-paragraph"><span style="color: #000080;">Pero realmente importante es no dejarse turbar en ese momento: Mi primera hora en la mañana le pertenece al Señor. Hoy quiero ocuparme de las obras que el Señor quiere encomendarme y El me dará la fuerza para realizarlas. </span></p>



<h4 class="has-normal-font-size wp-block-heading"><span style="color: #000080;">De esa manera quiero subir al altar del Señor. Aquí no está en juego mi propia persona o mis cuestiones personales, pequeñas y sin importancia, aquí se trata de la gran ofrenda expiatoria. Yo puedo participar de ella para purificarme y llenarme de alegría y para ofrecerme en el altar con todas mis obras y mis sufrimientos. </span></h4>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><span style="color: #000080;">Y cuando recibo luego al Señor en la comunión puedo preguntarle: Señor ¿qué quieres de mí? En ese momento me decido a realizar aquello que, después de un diálogo silencioso con Dios, considero que es mi próxima empresa.</span></p>



<h4 class="has-normal-font-size wp-block-heading"><span style="color: #000080;">Una profunda paz inundará mi corazón, y mi alma se vaciará de todo aquello que pretendía perturbarla y sobrecargarla”.</span></h4>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/santa-teresa-benedicta-de-la-cruz/">Santa Teresa Benedicta de la Cruz.</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Biografía</title>
		<link>https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/biografia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Aug 2006 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Santa Edith Stein]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://desarrollo.cipecar.org/?page_id=440</guid>

					<description><![CDATA[<p>Edith Stein vio la luz en Breslau el 12 de octubre de 1891, en el seno de una familia hebrea. Apasionada buscadora de la verdad a través de profundos estudios filosóficos, logró hallarla con la lectura de la autobiografía de santa Teresa de Jesús. El año 1922, recibió el bautismo en la Iglesia católica y [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/biografia/">Biografía</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Edith Stein vio la luz en Breslau el 12 de octubre de 1891, en el seno de una familia hebrea.</p>
<p>Apasionada buscadora de la verdad a través de profundos estudios filosóficos, logró hallarla con la lectura de la autobiografía de santa Teresa de Jesús.</p>
<p>El año 1922, recibió el bautismo en la Iglesia católica y el 1933, entró en el Carmelo de Colonia. Murió mártir de la fe cristiana en los hornos crematorios del campo de concentración de Auschwitz el 9 de agosto de 1942, durante la persecución nazi, ofreciendo su holocausto por el pueblo de Israel.</p>
<p>Mujer de singular inteligencia y cultura, ha dejado numerosos escritos de elevada doctrina y de honda espiritualidad.</p>
<p>Fue beatificada por Juan Pablo II en Colonia el 1 de mayo de 1987.</p>
<p>Fue canonizada el 11 de octubre de 1998 y proclamada Patrona de Europa el 1 de octubre de 1999.</p>
<p><iframe src="https://www.youtube.com/embed/rsbyYgki_F8" allowfullscreen="allowfullscreen" width="560" height="315" frameborder="0"></iframe></p>
<p><iframe src="https://www.youtube.com/embed/mepHWEz-wD8" allowfullscreen="allowfullscreen" width="560" height="315" frameborder="0"></iframe></p>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/biografia/">Biografía</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>1. Etapa en Göttingen</title>
		<link>https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/1-etapa-en-gottingen/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virtual Revolut OÜ]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Aug 2006 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Santa Edith Stein]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://desarrollo.cipecar.org/?page_id=442</guid>

					<description><![CDATA[<p>BIOGRAFÍA Era como la primera mirada a un mundo totalmente nuevo Edith Stein vio la luz en Breslau el 12 de octubre de 1891, en el seno de una familia hebrea. Apasionada buscadora de la verdad a través de profundos estudios filosóficos, logró hallarla con la lectura de la autobiografía de santa Teresa de Jesús. [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/1-etapa-en-gottingen/">1. Etapa en Göttingen</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="has-luminous-vivid-orange-color has-text-color has-normal-font-size wp-block-heading"><strong>BIOGRAFÍA</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Era como la primera mirada a un mundo totalmente nuevo</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Edith Stein vio la luz en Breslau el 12 de octubre de 1891, en el seno de una familia hebrea.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Apasionada buscadora de la verdad a través de profundos estudios filosóficos, logró hallarla con la lectura de la autobiografía de santa Teresa de Jesús.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El año 1922, recibió el bautismo en la Iglesia católica y el 1933, entró en el Carmelo de Colonia. Murió mártir de la fe cristiana en los hornos crematorios del campo de concentración de Auschwitz el 9 de agosto de 1942, durante la persecución nazi, ofreciendo su holocausto por el pueblo de Israel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mujer de singular inteligencia y cultura, ha dejado numerosos escritos de elevada doctrina y de honda espiritualidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue beatificada por Juan Pablo II en Colonia el 1 de mayo de 1987.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue canonizada el 11 de octubre de 1998 y proclamada Patrona de Europa el 1 de octubre de 1999.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong> Edith Stein escruta lo que ve a su alrededor</strong>, tanto acontecimientos como personas, para discernirlos y obrar consecuentemente. En Göttingen descubre el gozo de tratar con personas de gran riqueza interior. Hasta entonces había gozado de amistades que la admiraban e incluso había vivido la experiencia de ser el centro, pero ahora ve que la calidad de las personas le proporciona una íntima e indescriptible satisfacción y trata de buscar su causa y razón.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Ir a Göttingen para conocer a Husserl (1859-1938)</strong>, padre de la “fenomenología”, le va a proporcionar un modo de pensar nuevo, una autoreflexión de la humanidad que tiene como función la humanización del hombre.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Allí descubre también a Max Scheler (1847-1928</strong>), judío convertido al catolicismo, al que Edith sigue con enorme interés y curiosidad. Enuncia la “teoría de los valores”, concluyendo que el acto de aprehensión de los valores morales no es posible sin el acto religioso, y que la cualidad esencial de la persona es la bondad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Pero quien le determina a dar un paso más hacia su conversión fue Adolf Reinach (1876-1917)</strong> por su entrega y generosidad al participar voluntariamente en la Primera Guerra Mundial donde muere.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Los esposos Edwig Martius y Theodor Conrad</strong> fueron los decisivamente influyentes por su talante y actitud vital, pero sobre todo al dejar en sus manos la autobiografía de Teresa de Jesús en quien descubre la clave de su vida: amor y seguimiento al Dios vivo, Jesucristo.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p><em>“Yo había recorrido y dejado atrás un largo camino que va desde aquel día de abril de 1913, en que por vez primera llegué a Göttingen, hasta marzo de 1921 en que volví y tomé la mayor decisión de mi vida. ¡Querida ciudad de Göttingen!&#8230; El motivo principal que me había llevado a Göttingen: la fenomenología y los fenomenólogos. Cuando Husserl fue llamado a Göttingen, se reunieron en torno a él (año 1905), un nutrido grupo de filósofos, para que el maestro en persona les iniciase en los misterios de la nueva ciencia. Este fue el origen de la “escuela de Göttingen”.</em></p><p>Del grupo fue Reinach el primero en ser habilitado y era la mano derecha de Husserl, sobre todo el enlace entre él y los alumnos, pues tenía un gran don de gentes en contraste con Husserl, que, en este punto era casi una nulidad. Reinach tenía entonces 33 años&#8230;”. “Pregunté por el doctor Reinach&#8230; Frente a la silla de la mesa de trabajo había colgada de la pared una gran reproducción de la Creación del hombre de Miguel Ángel. Reinach se había casado hace año y medio; con paso acelerado se abrió la puerta y Reinach apareció; a través de los cristales de sus lentes unos ojos castaños miraban inteligente y amablemente. Me saludó con cordial amabilidad. “¿Ha estudiado algo de fenomenología?”. Le dije brevemente lo que había hecho en ese sentido. Me prometió hablar a Husserl de mí. Quedé encantada de este primer encuentro y muy agradecida. Me parecía que no había encontrado nunca una persona de corazón tan pura. Me resultó de lo más natural el que los allegados y amigos que le conocía de tiempo le profesaran un gran cariño. Tenía ante mí algo completamente distinto. Era como la primera mirada a un mundo totalmente nuevo&#8230;”</p><p>“Después de estas dos visitas a Reinach me sentía como renacida. Todo el hastío de vivir desapareció. El salvador de la apertura me parecía como un ángel bueno. Para mí era como si una palabra mágica hubiese transmutado los monstruosos engendros de mi pobre cabeza en un claro orden conjuntado. Yo no dudaba de la exactitud sincera de su juicio&#8230;</p><p>Mi primer encuentro con Husserl no fue visitándole en su casa; había anunciado en el tablero una entrevista preparatoria que tenía lugar en el seminario de filosofía; a ella debían ir también los nuevos para ser admitidos. Fue allí, pues, donde vi “estar ante mí a Husserl vivito&#8230;” “Tan pronto como estuve instalada me fui a ver a los Husserl. Me condujeron a él inmediatamente. Vino a mi encuentro y me dijo bromeando: “Viene la ejecución.” No, él no había podido ver aún mi trabajo. La señora Husserl se puso del todo fuera de sí. “La señorita Stein ha hecho para esto el largo viaje desde Breslau hasta Freiburg y ahora resulta que para nada&#8230;”</p><p>“Tanto para mí como para otros muchos, la influencia de Scheler en aquellos años fue algo que rebasaba los límites del campo estricto de la filosofía. Yo no sé en qué año volvió a la Iglesia Católica. No debió ser mucho más tarde de por aquel entonces. Este fue mi primer contacto con este mundo hasta entonces para mí completamente desconocido. No me condujo todavía a la fe. Pero me abrió a una esfera de “fenómenos” ante los cuales ya no podía pasar ciega. No en vano nos habían inculcado que debíamos tener todas las cosas ante los ojos sin prejuicios y despojarnos de toda anteojera. Por el momento no pasé a una dedicación sistemática sobre las cuestiones de la fe. Estaba demasiado saturada para hacerlo. Me conformé con recoger sin resistencia las incitaciones de mi entorno y casi sin notarlo fui transformada poco a poco.” (Estrellas Amarillas).</p><p>“De su comunidad de estudios y de trabajos con Hedwig Conrad-Martius y su esposo, se desarrolló una fiel amistad que frecuentemente llevó a Edit a Bergzabem para cortas o largas estancias. Allí tenían sus amigos una extensa granja&#8230; Durante el día se trabajaba, por la noche se filosofaba. En una de estas épocas de vacaciones, ambos esposos tuvieron que ausentarse. Antes de partir, llevó la señora Conrad-Martius a su amiga al armario de los libros y le rogó que escogiese a placer. “Todos están a su disposición”.</p><p>Edith refiere: <strong>“Agarré a la buena de Dios y saqué un voluminoso libro. Llevaba por título “Vida de Santa Teresa de Ávila”, escrita por ella misma. Comencé a leer, y quedé al punto tan prendida que no lo dejé hasta el final. Al cerrar el libro, dije para mí: “¡Esto es la Verdad!.”</strong></p><p>Amanecía el día. Edith apenas lo advirtió. Dios la había cautivado y ella ya no se pudo separar de él.”</p><p>M. Teresa Renata del E.S. (Posselt).</p></blockquote>



<h3 class="has-luminous-vivid-orange-color has-text-color has-normal-font-size wp-block-heading"><strong>PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<ul class="lista wp-block-list"><li>¿Tienes experiencia de personas determinantes en tu vida?</li><li>¿A qué opciones te llevaron?</li><li>¿La relación con Jesucristo es determinante en tu momento actual?</li></ul>



<p class="wp-block-paragraph">Te invitamos a leer “Estrellas Amarillas”, autobiografía de Edith Stein,<a href="https://www.editorialdeespiritualidad.com/buscar?controller=search&amp;orderby=position&amp;orderway=desc&amp;search_query=Edith+Stein" target="_blank" rel="noopener noreferrer"> Ed. de Espiritualidad</a>, Madrid 1992.</p>
<p>La entrada <a href="https://cipecar.org/maestros-de-oracion/santa-edith-stein/1-etapa-en-gottingen/">1. Etapa en Göttingen</a> se publicó primero en <a href="https://cipecar.org">Cipecar</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
