Poema de Juan de Salinas (himno de la Liturgia de las Horas) musicalizado e interpretado por José-Manuel Montesinos.

La liturgia de las horas recoge un precioso himno de Juan de Salinas y Castro (1559-1643) para cantar en la «Pascua florida». Cristo es la flor que fue cubierta de tierra en la encarnación, injertada en un árbol en la crucifixión, que a los ojos del mundo marchitó en el sepulcro y dio fruto en la resurrección:

La bella flor que en el suelo

plantada se vio marchita

ya torna, ya resucita,

ya su olor inunda el cielo.

 

De tierra estuvo cubierto,

pero no fructificó

del todo, hasta que quedó

en un árbol seco injerto.

 

Y, aunque a los ojos del suelo

se puso después marchita,

ya torna, ya resucita,

ya su olor inunda el cielo.

 

Toda es de flores la fiesta,

flores de finos olores,

más no se irá todo en flores,

porque flor de fruto es ésta.

 

Y, mientras su Iglesia grita

mendigando algún consuelo,

ya torna, ya resucita,

ya su olor inunda el cielo.

 

Que nadie se sienta muerto

cuando resucita Dios,

que, si el barco llega al puerto,

llegamos junto con vos.

 

Hoy la cristiandad se quita

sus vestiduras de duelo.

Ya torna, ya resucita,

ya su olor inunda el cielo.