PRIMERA SEMANA DE CUARESMA

Lunes, 10 de marzo

 “Señor, ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?” (Mt 25,38)  

El Espíritu nos regala hermanos inesperados. Es hora de abrirles la puerta. Es maravilloso que Jesús nos recuerde una y otra vez que está en el otro. Lo veamos o no, lo descubramos o no, no olvidemos que lo que hagamos al otro a él se lo hacemos. En el Sínodo descubrimos que todos caminamos juntos. Somos peregrinos de esperanza.  

Jesús, mueve nuestro corazón a la misericordia, a la compasión, al amor. Sabemos que estás en los hermanos, nos lo has dicho tú pero a veces no te vemos y otras no queremos verte, nos resulta más cómodo. Gracias por no cansarte de empujarnos hacia los demás. ¡Gracias!

Martes, 11 de marzo

“Vosotros orad así: Padre nuestro” (Mt 6,9)  

Si el Espíritu no enciende cada madrugada el fuego del amor, la oración no quema. No basta con que sepamos las cosas de memoria; tienen que llegar a nuestro corazón. Jesús pone en nuestras manos el mejor regalo: al Padre nuestro. Dejémonos sorprender por estas palabras. No nos cansemos de repetirlas juntos.

Padre nuestro que estás en cada uno de nosotros, enséñanos a amarnos como hermanos. Sabemos que cuando lo logramos provocamos tu sonrisa…

Miércoles, 12 de marzo

“Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del Hombre para esta generación” (Lc 11,30) 

El Espíritu llena el mundo de signos para que todos conozcamos a Jesús. Jesús es la señal siempre nueva. El Jubileo de la esperanza es una señal de vida nueva en medio de la Iglesia. Que lo descubramos juntos, no podemos quedarnos indiferentes. Pertenecemos a una misma familia, la familia humana, la familia de Dios.

Jesús, haz que descubramos tu presencia en los otros, que nadie nos resulte indiferente, que descubramos el gozo de vivir como hermanos.

Jueves, 13 de marzo

«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre” (Mt 7, 7.8).

Sorprende esta llamada de Jesús en plural: pedid, buscad, llamad… ¿Nos querrá decir que juntos lograremos más de lo que nunca pudimos soñar? Este Jubileo nos da la oportunidad de unirnos para pedir, para buscar, para llamar…

Juntos es más fácil confiar en ti, juntos es más fácil pedirte, buscarte, llamarte… Gracias por hacernos descubrir la maravilla de VIVIR JUNTOS. Que nada ni nadie nos separe.

Viernes, 14 de marzo

“Vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda” (Mt 5,24).  

Aunque el mal haga más ruido, el Espíritu prepara caminos de reconciliación y de paz en medio de la gente. Hasta que nos perdonemos y descubramos que todos somos hermanos. Solo construyendo puentes, llegaremos a la orilla de Dios. Comienza hoy en tu corazón el hermoso camino de la reconciliación. Caminar juntos solo es posible sobre la base de la escucha comunitaria de la Palabra y de la celebración de la eucaristía.

Señor, nunca agradeceremos bastante tu Palabra y la vida de Jesús entregada en cada eucaristía. ¡Gracias por tanto, Señor!

Sábado, 15 de marzo

“Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen” (Mt 5,44)  

El Espíritu no hace distinciones. A todos ama, su cariño llena de bondad el corazón. Así nos sueña a nosotros: capaces de amar incluso a los enemigos. Solos no nos sentimos capaces, unidos todo es más fácil, juntos podemos hacer posible lo imposible.

Jesús, a menudo nos sentimos tan poca cosa que te necesitamos para que seas tú el que ame en nosotros a los que tanto nos cuesta amar. Sé tú en cada uno de nosotros y haremos posible lo que parece tan difícil.

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