Diálogo con Dios: «¡He aquí que vengo a hacer, oh Dios, tu voluntad!» (Heb 10,7; Sal 40,9).

Todo tuyo.
(Que no me acabo de dejar.)
Todo para ti.
(Que me retraigo.)
Todo yo. En ti.
(Y me olvido.)
Para siempre.
(Que floto en las migajas…)

¡¡Y quiero gritar que quiero saber,
que quiero sentir que estoy en tu Corazón!! 

Porque…, estar, sí,
(no estaría aquí…)
pero… saberlo plenamente….
o mejor,
vivirlo diariamente…
Así pues,
no saber
sino
conocer.

Señor, mi Dios,
me sé en ti
pero me gustaría
conocerme en ti,

aunque tal vez sea yo
la baldosa quebrada
de mi propio puente

y me impida 
a mí, misma mente,
no acabar de entrar

y de (re)saborear
profundamente
tu 
inmensa
presencia,

Tú,
inmensa 
grandeza,
en tan chiquito lugar
como es toda la vida,

la mía, 
que te la entrego 
y te la ofrezco

pero en una acogida
mutua que sé
nos hacemos,
la vivimos, 
eternamente. Amén.


Gracias… a Dios:
Trino y Uno.
Amén. Amén. 

Ignacio Husillos, OCD.

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