Domingo de Ramos (evangelios sincronizados o juntar en un texto lo que dicen los 4 evangelios de este día)

He aquí una “sinopsis” evangélica: juntar en un solo texto lo que dicen los 4 Evangelios (Marcos, Mateo, Lucas y Juan) respecto de un mismo acontecimiento (de los momentos siguientes:

  • lo que ocurre el Jueves Santo por la tarde (clic aquí);
  • lo que ocurre el Jueves Santo por la noche (clic aquí);
  • lo que pasa el Viernes Santo por la tarde-noche (clic aquí);
  • lo que pasa el Sábado Santo por la noche (clic aquí);
  • lo que pasa el Domingo de Resurrección por la mañana (clic aquí), y también
  • lo que ocurre al cabo de dos días por la tarde (en el episodio de los discípulos camino de Emaús; clic aquí).

He decidido hacer sinopsis de los textos referidos al momento en que en toda la Iglesia cristiana (en todo el mundo: tanto católicos, como protestantes y también ortodoxos -aunque sea en una fecha diferente [ya que éstos siguen un calendario distinto]-) se celebra en la mañana del llamado y muy conocido Domingo de Ramos, es decir, justo una semana antes del Domingo de Pascua de Resurrección (o sea: 5 días antes de la Pascua judía, como se deduce de Jn 12,1; esto es: justo 7 días antes de la Pascua cristiana, tenida en la Vigilia Pascual-Domingo de Pascua).

He aquí, pues, lo que he hallado en cada uno de los 4 Evangelios respecto de ese día (ya forma parte del ciclo llamado “de la Pasión de nuestro Señor Jesucristo“; y se suele leer al inicio de la denominada “Procesión de Ramos“, encabezada por el sacerdote presidente).

Lo que presento a continuación no se lee tal cual en ninguna iglesia, en ninguna celebración, puesto que es el resultado de haber sumado los 4 textos referentes al momento celebrativo que llamamos “Domingo de Ramos.

El texto final que va aquí debajo es, en consecuencia, el trabajo de intercalar los 4 textos evangélicos (con sumo respeto por los textos y, a la vez, con perspicacia, detectando los textos absolutamente iguales y no repitiéndolos uno tras otro; por eso no es un ‘copia y pega’ de los 4 textos, uno tras otro, ya que se han descartado las repeticiones, dejando solamente alguna frase que, aunque muy parecida a la anterior, añade algún punto de información –y, por tanto, no resulta un texto muy largo: como sería la suma de los 4 textos, sino un texto básicamente corto, como lo es el evangelio que se lee antes de la dicha Procesión de Ramos–). El texto final se ha modificado en lo mínimo posible algún que otro elemento (para que cuadre una frase con otra, en busca siempre de la coherencia del texto final) o, en su caso, alguna añadidura insignificante (tales como un “con ella” o un “o bien” o cosas similares [las cuales siempre van entre corchetes], que muchas veces ni siquiera hace falta añadirlos, pues se sobreentiende gracias al contexto o bien al resto del texto).

Éste es, pues, el resultado que he obtenido (hay diversos colores: uno para nombres de persona; y otro para nombres de lugares):

Texto resultante de la suma de los siguientes textos:
Mateo 21,1-11; Marcos 11,1-11; Lucas 19,29-38; y Juan 12,1-11.12-19:
[Sinopsis de los 4 Evangelios para el Domingo de Ramos]

[Para contextualizar cronológicamente el suceso, añado este texto o perícopa previa de Juan: Jn 12,1-11, resaltando solamente el inicio, con los protagonistas, y dejando en gris el final de dicho texto]:

«Jesús, seis días antes de la pascua, fue a Betania, donde estaba Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena. Marta servía, y Lázaro era uno de los comensales. María, por su parte, tomó una libra de perfume de nardo puro, de gran precio, y ungió los pies de Jesús, enjugándolos luego con sus cabellos, por lo que la casa se llenó del olor del perfume. (…).
»Muchos judíos supieron que Jesús estaba allí y acudieron no sólo por Jesús, sino también por ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos. Por eso los sumos sacerdotes determinaron matar también a Lázaro, pues por él muchos judíos se apartaban de ellos y creían en Jesús».  [fin de la perícopa mencionada del Evangelio según san Juan]

«Al día siguiente [=cinco días antes de la Pascua {cf. Jn 12,1.12}], al acercarse a Jerusalén [Jesús y los doce, con los discípulos], llegaron cerca de Betfagé y de Betania, junto al monte de los Olivos; Jesús envió a dos discípulos, diciéndoles: “Id a la aldea de enfrente; a la entrada encontraréis una borriquilla atada, y con ella un pollino, sobre el que nadie ha montado aún; desatadlos y traédmelos. Y si alguien os dice: ‘¿Por qué hacéis eso?’ [o bien] os pregunta: ‘¿Por qué lo desatáis?’, decidle: ‘El Señor los necesita, y en seguida os los devolverá'”.

»Los discípulos hicieron como Jesús les ordenó. Los enviados fueron y lo encontraron como Jesús les había dicho: encontraron la borriquilla, y [con ella] el pollino atado a la puerta, afuera, en la calle, y lo desataron. Mientras ellos desataban el pollino, sus dueños (y algunos de los que estaban allí) les dijeron: “¿Por qué desatáis el pollino?”. Ellos respondieron lo que les había dicho Jesús: “El Señor lo necesita”;  y los dejaron.

»Llevaron la borriquilla y el pollino a Jesús. Sobre ellos pusieron encima sus mantos, y Jesús se montó en el pollino.

»Esto ocurrió para que se cumpliera lo que había dicho el profeta:

          Decid a la hija de Sión:
          No temas, ciudad de Sión. 
          Mira que tu rey viene a ti
          humilde y montado en un asno,
          en un pollino,
          hijo de animal de carga“.

»La gente que había ido a la fiesta [para celebrar la pascua en Jerusalén dentro de 5 días], al oír que Jesús venía a Jerusalén, tomaron ramos de palmas y salieron a su encuentro.

»A medida que avanzaba, muchos extendían sus mantos en el camino a modo de alfombra, alfombrando el camino con sus mantos, y otros con ramas que cortaban de los árboles en los campos. Al acercarse a la bajada del monte de los Olivos, todos los que iban con él, llenos de alegría, comenzaron a alabar a Dios a grandes voces por todos los milagros que habían visto. Los que iban delante y detrás [de Jesús] gritaban:

¡Viva!
¡Viva el hijo de David!
¡Bendito el que viene,
en el nombre del Señor
¡El rey de Israel!
¡Bendito el reino que llega,
de nuestro padre David!
¡Paz en el cielo!
¡Viva Dios altísimo!“.

»Los discípulos no comprendieron estas cosas entonces; pero cuando Jesús fue glorificado, se acordaron de que habían sido escritas de él y que así habían ocurrido. Los que estuvieron presentes cuando llamó a Lázaro del sepulcro y lo resucitó de entre los muertos daban ahora testimonio de ello. Por esto también la gente le salió al encuentro, pues se habían enterado de que había hecho este milagro. Los fariseos se dijeron: “Veis que no adelantamos nada. Mirad cómo todo el mundo se va tras de él”.

»Algunos fariseos de entre la gente le dijeron [a Jesús]: “Maestro, reprende a tus discípulos”. Él les dijo: “Os digo que si éstos se callaran, gritarían las piedras”.

»Al entrar en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió; decían: “¿Quién es este?”. Y la gente respondía: “Este es Jesús, el profeta de Nazaret de Galilea“.

»Entre los que habían ido a Jerusalén para dar culto a Dios en la fiesta [de la pascua] había algunos griegos. Éstos se acercaron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le dijeron: “Señor, queremos ver a Jesús”. Felipe se lo fue a decir a Andrés; Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús. Jesús les respondió: “Ha llegado la hora en que va a ser glorificado el hijo del hombre”. (…) {añadir: Jn 12,24-36}

»Y entró en el templo [de Jerusalén] y, después de haberlo visto todo, ya tarde, salió con los doce para Betania».

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(Esta perícopa evangélica suele estar precedida por el título siguiente: «Entrada triunfal en Jerusalén», que no forma parte del texto, sino que es un añadido de los editores.)

 

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Nota bibliográfica breve (y breve justificación filológica de la traducción):

Los textos bíblicos de arriba se han tomado de la traducción al español hecha desde las copias manuscritas disponibles, a cuenta del equipo de especialistas bajo la dirección del doctor en ciencias bíblicas D. Evaristo Martín Prieto, publicada por la editorial San Pablo (con la aprobación de la Conferencia Episcopal Española: en Madrid, 11 de febrero de 1988; publicada luego en Madrid, San Pablo, 1989; he utilizado la 19.ª edición: 2007; pp. 1.429-1.430 [Evangelio según san Mateo], p. 1.461 [Evangelio según san Marcos], p. 1.505 [Evangelio según san Lucas] y pp. 1.535-1537 [Evangelio según san Juan]; las traducciones típicas suelen decir -en los gritos y aclamaciones a Jesús- “Hosanna” en vez de “Viva“: aquí es una traducción real; ya que en español no existe la aclamación “Hosanna“, puesto que se trata de una aclamación en lengua hebrea, lo que otros traductores suelen hacer es no traducirla sino copiarla literalmente o hacer una transliteración de los caracteres hebreos a los caracteres propios del español; pero dicha palabra ha sido traducida también).
Ignacio Husillos, OCD

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