Ignacio Husillos Tamarit, ocd, nos ofrece estas sabias reflexiones acerca de la espiritualidad en las distintas etapas de la vida.
Las iremos ofreciendo sucesivamente, según las edades. 

RESUMEN: Reflexión sobre la espiritualidad en las diferentes edades, estados y etapas de la vida, teniendo una mirada diacrónica y destacando algunos particulares en cada una de las edades.

PALABRAS-CLAVE: espiritualidad, edades de la vida, infancia, juventud, adultez, ancianidad.

1. ACLARANDO LOS TÉRMINOS

2. INFANCIA, JUVENTUD, MADUREZ, ANCIANIDAD

        2.1 Infancia

       2.2 Juventud

       2.3 Madurez

       2.4 Ancianidad

3. EL TEMA DE LOS ESCRITOS COMO FUENTE DE ESPIRITUALIDAD

       3.1 Escritos espirituales de niños

      3.2 Escritos juveniles de espiritualidad

      3.3 Escritos espirituales de madurez

      3.4 Escritos espirituales de la ancianidad (o ante la muerte)

CONCLUSIÓN


 2.2 Juventud

No es lo mismo juventud que inexperiencia, aunque típicamente al joven le falte la experiencia de toda una vida, de la cual comienza a ser plenamente consciente y responsable, precisamente, desde su juventud.

No entremos en el callejón sin salida en el que a veces se ve el mercado laboral (causa de la desesperación de muchos): al joven que se incorpora al mercado laboral le piden experiencia los empresarios que reciben su currículum, pero él carece de ella, justo porque es joven y acaba de terminar su formación; y, en cambio, puede aportar toda la frescura y juventud de la que otros miembros de dicho mercado laboral carecen ya.

Así como a las personas de cierta edad (podríamos adjetivarlas de maduras o adultas, pero no ancianas) se les pide juventud en el mismo mercado laboral (una vez que se ven despojadas del trabajo y van en busca de otro nuevo) y eso es precisamente lo que ya les falta: no tienen juventud, la tuvieron a su tiempo pero ya no; lo que tienen ahora y pueden aportar es su experiencia, muchas veces larguísima experiencia, en su especialidad o en su campo.

Así que, si por ejemplo se les ocurriera a los actores del mercado laboral intercambiar las peticiones (entre personas jóvenes y maduras) este podría desarrollarse con facilidad y alcanzar buenas cotas de vitalidad: los jóvenes aportarían juventud, frescura, impulso, novedad… y los adultos aportarían experiencia, sabiduría, prudencia, conocimiento de causa… Los maduros ayudarían a enseñar a los jóvenes (escuela de aprendices) y estos adquirían rápidamente experiencia aprendiendo de aquellos.

De un modo parecido puede ocurrir en el ámbito de la espiritualidad 9): el joven no es un inexperto y ya está (¿qué sentido tendría llamar las JMJ como Jornadas Mundiales de la Inexperiencia?, sería ridículo y risible, pero muchos en las Iglesias piensan que los jóvenes son simplemente inexpertos y deben estar calladitos, escuchando a las personas de cierta edad, los maduros, que son los que verdaderamente saben y pueden aportar algo a la comunidad).

El joven, pues, no es un inexperto de lo espiritual, sino que está dotado para vivir la espiritualidad tanto o más que el niño, la persona madura o la anciana: es capaz de Dios (capax Dei, que nos remite a la espiritualidad patrística) independientemente de su edad y especialmente en su juventud, aportando todo lo específico de su condición, de su estado como joven y de sus inquietudes10; algo distinto es que no sepa cómo emplear y desarrollar tal capacidad y de ahí que necesite ayuda y algún guía 11).

¿Qué hubiera hecho la Iglesia de Dios sin las inquietudes de los santos en su juventud, de sus ganas de convertirse, de entregarse a Dios, de consagrarse a una actividad concreta, inspirada por el Espíritu Santo en un nuevo carisma para toda la Iglesia o en un antiguo carisma luego renovado? 12)

Necesitamos a los jóvenes; los jóvenes necesitan de los demás; no les dejemos como pasto de publicidades engañosas 13) y trabajemos por una espiritualidad adapta a ellos y a sus necesidades. Juventud, divino tesoro…

(Continuará…)


9 Cf. Á. CHORDI, «Sentido y espiritualidad en los jóvenes», en Misión Joven nº 444-5 (2014), 9-21.

10 Cf. J. C. PÉREZ GODOY, «Una espiritualidad a la medida de los jóvenes», en Tabor nº 28-30 (2016), pp. 177-196; C. PASTORE, Experiencia religiosa en el joven venezolano, Caracas, Iter, 1985.

11 Cf. F. ORTIZ, Cada joven necesita un mentor, Dallas (Texas) 2017.

12 Cf. L. DE WOHL, Corazón inquieto. La vida de San Agustín, Madrid, Palabra, 2009 (3ª ed.); R. PALMERO et al., El hermano Rafael, joven y santo. Madurez humana y sobrenatural, Toledo 1993.

13 Cf. J. MARTÍNEZ DE TODA Y FERRERO, «Jóvenes, medios y espiritualidad», en Cultura y medios de comunicación, Salamanca, Universidad Pontificia, 2000, pp. 753-766.

Publicado en: Academia.edu, La espiritualidad a lo largo de la vida
Ignacio Husillos Tamarit