Judío de la tribu de Benjamín con ciudadanía romana, fariseo, cristiano converso, viajero incansable, predicador impetuoso y audaz de gran capacidad dialéctica.
¿Quién fue realmente Pablo de Tarso, originariamente Saulo, también llamado San Pablo Apóstol, el Apóstol de los gentiles? ¿Cuál fue su verdadera personalidad? ¿Por qué gozaba de ciudadanía romana siendo hijo de judíos de la diáspora? ¿Qué formación tuvo? ¿Por qué no llegó a conocer a Jesús siendo contemporáneo suyo? ¿Qué le llevó a viajar incansablemente por toda Asía Menor y Europa? ¿Por qué tuvo tantos contratiempos y enfrentamientos hasta llegar a ser tres veces azotado con varas, una vez apedreado y tres veces padecido naufragio como él mismo nos indica? (2 Cor 11, 15) ¿Por qué se llamó a sí mismo apóstol si no perteneció al círculo de los apóstoles ni de los discípulos de Jesús?
Cuando se tiene la oportunidad de realizar los viajes de san Pablo por Turquía y por Grecia se puede experimentar in situ las grandes distancias que tuvo que recorrer en los veinte años aproximadamente que duró su misión apostólica en condiciones muy complicadas y difíciles la mayoría de las veces.
Pero empecemos por sus orígenes…
Pablo estaba orgulloso de sus orígenes. Sus padres, judíos de la diáspora pertenecientes a la tribu de Benjamín, acabaron estableciéndose en la ciudad próspera de Tarso de Cilicia, paso de una de las grandes rutas comerciales del mundo antiguo, la que unía Siria con Asia. El constante interés que Roma mostraba por Tarso llevó a que las personalidades principales de la ciudad disfrutasen de la ciudadanía romana. Con el incremento de la población el número de ciudadanos romanos creció proporcionalmente. Esto explica el hecho de que Pablo heredara la ciudadanía romana (Hch 22, 27- 28).
Se desconoce la fecha exacta del nacimiento de Pablo: es razonable suponer que nació en la misma década que Jesús. Tenía tres nombres como determinaba la denominación de los ciudadanos romanos: Saúl, Saulo y Paulos [Tria nómina compuesta del praenomen o nombre de pila, el nomen gentile o apellido de la familia y el cognomen o apodo. El nombre «Pablo» deriva del adjetivo latino “paulus”, que significa “pequeño”]. Pablo hablaba griego, la lengua de comunicación del Mediterráneo oriental; probablemente conociese también el arameo por su origen familiar judío.
No tenemos datos seguros de su infancia, pero hay dos cosas que se pueden suponer fácilmente: en primer lugar, sus padres debieron de disfrutar de una situación holgada y, en segundo lugar, recibió una excelente educación tanto religiosa como seglar. Con respecto a su educación religiosa, hay que señalar que Pablo conocía muy bien la traducción al griego de las Escrituras y su familiaridad con ellas desde pequeño debió provenir del hogar familiar y de su asistencia a la sinagoga. Respecto a su educación seglar, Pablo se formaría hasta los 13 años en la Academia helenística de Tarso donde aprendería matemáticas, gramática, música y retórica. La escuela de retórica de dicha academia era especialmente famosa. Ello explica que en sus cartas utilice los artificios retóricos y literarios propios de un nivel culto de habla. Después de esa edad los niños ya eran considerados adultos y era frecuente enviar a los jóvenes a estudiar fuera de su ciudad con filósofos conocidos. Pablo, de origen judío, fue a estudiar a Jerusalén. La época que Pablo pasó en esta ciudad coincidió con el auge del gran maestro fariseo Gamaliel. Pablo se incorporó al grupo fariseo. Allí pasaría unos veinte años como fariseo antes de convertirse al cristianismo.
Jerusalén era entonces la capital espiritual de los judíos. Pertenecía a la provincia de Siria cuyo gobernador vivía en Damasco. Dentro de la provincia de Siria existían distintos territorios. Judea estaba gobernada por un procurador que en tiempos de Jesús fue Poncio Pilatos.
Los fariseos eran parte de la clase dominante de Jerusalén. Era una de las sectas reconocidas y aceptadas del judaísmo. El sanedrín era el consejo supremo de los judíos, que trataba y decidía los asuntos de estado y de religión, pero no tenía poder para ejecutar penas. En él estaban representados los saduceos, los sacerdotes y los fariseos. ¿Fue Pablo miembro del sanedrín? Quizás no. Pero sí que compartió la responsabilidad. En Hechos se nos dice que Pablo es enviado a Damasco como representante del sanedrín para que en Damasco se tomen medidas contra los cristianos. El mismo Pablo en sus cartas (Fil, Gal, 2 Cor) nos dice que fue perseguidor de los cristianos y que participó activamente para que se prohibiera su entrada en las sinagogas.
Es muy probable que Pablo estuviera en Jerusalén durante el periodo en el que Jesús desarrolló su misión. Seguramente, la razón por la cual en sus escritos no haya ni una sola referencia a un posible contacto con Jesús es que en aquella época Pablo estaría volcado en sus estudios.
Pablo murió martirizado en Roma en la segunda mitad de la sexta década d.d.C. en tiempos del emperador Nerón.
Viajes de Pablo según sus cartas…
Mientras que Lucas cuenta en Hechos que Pablo hace cinco viajes, Pablo nos dice que solo hizo tres. Lucas construye su texto haciendo que Pablo salga y vuelva a Jerusalén en cada uno de sus viajes, pero la realidad es que Pablo actuó desde un primer momento por su cuenta porque se consideró desde un principio enviado por el propio Cristo sin necesidad de que le enviase ninguna comunidad.
1. Primer viaje misionero: Damasco – Arabia – Damasco- Jerusalén.
En Gálatas, tras narrar su conversión, Pablo nos dice que su experiencia fue tan fuerte, que solo con eso ya se había sentido impulsado a predicar: “Y sin subir a Jerusalén para ver a quienes eran apóstoles antes que yo me dirigí a Arabia y después otra vez a Damasco.” (Gal 1, 17).
Fue a Arabia, reino Nabateo, reino árabe que vive del comercio, punto muy importante para las caravanas que van de Egipto a Oriente. Allí parece ser que no le fue bien y dejó la memoria de un judío iluminado que predica a otros judíos.
Regresa a Damasco donde hay una población nabatea y predica. Le quieren capturar, pero Pablo huye a tiempo y se dirige a Jerusalén:
“Luego al cabo de tres años subí a Jerusalén para conocer a Pedro y permanecí junto a él quince días” (Gal 1,18).
Al término de este viaje, Pablosube a Jerusalén por primera vez para hablar con Pedro (Gal 1, 17), con el que estará unos quince días. Esta es la primera subida de Pablo a Jerusalén para encontrarse con Pedro como cristiano. Pedro, como testigo ocular de las palabras y hechos de Jesús, era la persona que mejor le podía informar de cómo era el Jesús histórico con el que él y los apóstoles habían convivido. En Jerusalén las comunidades no le conocían, solamente habían oído hablar de él. En esta ocasión solo vio a Pedro y a Santiago, el hermano del Señor.
Después de ese encuentro se perderá el rastro de Pablo en los tres años siguientes. Alrededor del año 40 Bernabé, un judío chipriota convertido al cristianismo, lo recluta para trabajar en Antioquía de Orontes, también llamada Antioquía de Siria, la tercera ciudad del Imperio, después de Roma y Alejandría. Antioquía de Orontes será el centro de operaciones de Pablo durante la década siguiente.
2. Segundo viaje misionero. Primera parte: regiones de Siria, Cilicia y Galacia. Segunda parte: Macedonia (Filipos , Tesalónica y Berea) y Grecia (Atenas y Corinto).
Este viaje tendrá lugar antes de la asamblea de Jerusalén que tuvo lugar el año 48 o 49 d.d.C y no después como afirma Lucas en Hechos. Tuvo una duración de 14 años. (Gal 2, – 2).
Por las propias cartas de Pablo sabemos que, tras evangelizar en Derbe, Listra, Iconio, Antioquía de Prisidia y Galacia del norte (Pesino), el apóstol fue a fundar iglesias por las regiones de Macedonia y el norte de Grecia. Lucas cuenta que durante la noche Pablo tuvo una visión de un macedonio que le suplicó que fuese a Macedonia (Hch 16, 9-10).
A través de Samotracia, una isla griega en el norte del mar Egeo, Pablo desembarcó en Neápolis, actual Kavala, y desde allí se dirigió a la ciudad de Filipos, Tesalónica, Berea, Atenas y Corinto. Excepto en Atenas, donde su predicación no tuvo éxito (Hch 17, 11-33), en todas ellas fundó comunidades. Tras una permanencia de año y medio en Corinto, Pablo, junto con Silas y Timoteo, lograron reunir en esta ciudad una comunidad importante de creyentes. La misión superó los límites de la ciudad: en toda la provincia de Acaya hubo cristianos.
Después de Corinto fundaría otra comunidad en Éfeso en donde permanecería tres años. Es de resaltar la gran labor misionera que llevó a cabo esta iglesia. Algo importante que hay que señalar es que Pablo y Timoteo no ejercieron su labor evangelizadora por el valle de Lico (Colosas, Laodicea, Herápolis, Magnesia, Esmirna, Pérgamo, Sardes, Filadelfia). Lo atravesaron, pero solo de camino a Éfeso. La estrategia misionera con respecto a la provincia de Asia que se llevó a cabo desde Éfeso consistió en confiar la evangelización de la zona a diversos visitantes convertidos en la ciudad.
Los tres años que Pablo estuvo en Éfeso separado de Corinto, estuvo siempre conectado con esta comunidad a través del mar Egeo con mensajeros y cartas que iban y venían entre ambas ciudades.
Tras este gran viaje misonero por Siria, Cilicia, Galacia y Grecia, Pablo subirá a Jerusalén por segunda vez y participará en la Asamblea de Jerusalén en la que da cuenta de la gran cantidad de cristianos convertidos procedentes del paganismo. Tendrá que luchar contra las exigencias de los judeocristianos que quieren imponer la circuncisión a los cristianos de origen griego. Al final la asamblea de Jerusalén, con Santiago, el hermano del Señor, Pedro y Juan al frente, admitió la no circuncisión de los cristianos de origen pagano con la condición de que ayudasen a las viudas y pobres de Jerusalén para demostrar de esta manera su integración en la comunidad cristiana eclesial.
3. Tercer misionero viaje: el viaje de la colecta.
Tuvo una duración de tres años: del 52 al 55.Al finalizar este viaje, Pablo sube a Jerusalén por tercera vez a llevar la colecta. La aceptación de la misma por parte de la comunidad judeocristiana de Jerusalén supondrá validar la tarea misionera de Pablo y la entrada de los cristianos de origen griego procedentes del paganismo.
4. Cuarto viaje: Camino de Roma.
No es un viaje apostólico en sí porque va preso.
En el año 58 Pablo regresa a Jerusalén , allí los judio cristianos le acusaron de ir contra la Ley. Prisión en Jerusalén de san Pablo . De Jerusalén fue llevado a Cesarea donde residía habitualmente el gobernador (Hch 23, 23-35). El viaje de Cesarea a Roma fue muy accidentado. El barco naufragó y los 276 náufragos fueron bien acogidos en Malta. Allí fue muy bien acogido y estuvo durante dos años. De Malta a Roma el viaje fue más fácil. Algunos hermanos esperaban a Pablo en el puerto de Pottuoli, en la bahía de Nápoles.
Pablo en Roma pudo predicar con toda libertad y sin estorbos (Hch 28, 31). Se adivina que es inminente la liberación del prisionero. ¿Qué es lo que realmente pasó? Puesto que los judíos de Jerusalén eran los acusadores, tenían que perseguir ellos mismos a su adversario ante el tribunal imperial. Parece ser que no lo hicieron (Hch 28, 21). El plazo de dos años que se indica en los Hechos de los Apóstoles (Hch 28,30) da a entender esto; parece que el asunto quedó zanjado.
¿Qué ocurrió en los últimos años de la vida de Pablo?
Los últimos años de la vida de Pablo están rodeados de bruma y, aunque está bien establecido su martirio en Roma, la fecha de su muerte no es segura.
¿Cuáles fueron los problemas más graves que tuvo que afrontar Pablo en las distintas comunidades que fundó?
La circuncisión y el cumplimiento de la Ley Judía: Miembros de la iglesia madre de Jerusalén insistían en que todos los conversos de origen gentil debían hacerse judíos antes de ser aceptados como cristianos (Hch15,1) de modo que debían ser circuncidados y guardar los preceptos de la Ley. Pablo se enfureció contra estos “falsos hermanos que solapadamente se infiltraron en la comunidad para espiar la libertad que tenemos en Cristo Jesús con el fin de reducirnos a esclavitud” (Gal 2, 4). Estos judaizantes eran judíos convertidos al cristianismo que afirmaban que antes de ser cristiano había que convertirse al judaísmo. La historia se repite una y otra vez: estos intrusos judaizantes a los que Pablo llama super apóstoles (2 Cor 11,5) llegaron a las comunidades de Antioquía de Orontes, Antioquía de Prisidia, Tesalónica, Berea y Corinto provocando la huida de Pablo en varias ocasiones (Tesalónica y Berea) o viajes relámpagos para aclarar los malentendidos (Corinto). Otras veces se encontró con el problema de frente a su llegada (Antioquía de Orontes) o le llegaron noticias de la visita de estos falsos apóstoles desde otra localidad (Antioquía de Pisidia desde Éfeso).
Las comidas: en otra ocasión estos super apóstoles como los llama Pablo llegaron de Jerusalén a Antioquía de Orontes con la intención de volver dividir a los cristianos de origen judío y gentil, esta vez con la excusa de las comidas. Pedro, que en un principio había comido con los gentiles, al final cedió por miedo permitiendo la separación de judíos y gentiles en las comidas (Gal 2, 12,13) con lo que ya no era posible celebrar conjuntamente la eucaristía. No hay que olvidar que las eucaristías entonces eran verdaderas cenas y las estrictas normas de alimentación judías suponían un problema para la total integración de cristianos gentiles con cristianos de origen judío.
La imposición de la colecta. En Jerusalén, Pablo y Bernabé tuvieron que enfrentarse con un comité compuesto por Santiago, el llamado hermano del Señor, Pedro y Juan (Gal 2, 9). Al final se decidió eximir a los gentiles de las obligaciones de la Ley judía, pero, eso sí, que demostraran su pertenencia a la Iglesia apoyando económicamente a los pobres de Jerusalén, tarea que Pablo se comprometió personalmente a hacer. De este modo, Pablo emprendería el llamado viaje de la colecta. El temor de Pablo de que la comunidad de Jerusalén no aceptara la colecta marco su tercer viaje apostólico porque la no aceptación de la misma suponía que todos los gentiles convertidos quedarían fuera de la Iglesia y toda su misón y predicación habría sido inútil.
El cuestionamiento de su autoridad y de su predicación. Lo más grave de todo es que estos pretendidos representantes de Jerusalén judaizantes pusieron en entredicho en reiteradas ocasiones la autoridad y la legitimidad de la predicación de Pablo haciéndole blanco de una sarta de acusaciones, insultos y calumnias. Le reprochaban su no pertenencia al grupo de los 12 apóstoles (2 Cor 11,5).
Divisiones en la comunidad de Corinto. Las divisiones que se produjeron dentro de la comunidad de Corinto: Les ruego, hermanos, en nombre de Cristo Jesús, nuestro Señor, que se pongan todos de acuerdo y terminen con las divisiones; que encuentren un mismo modo de pensar y los mismos criterios. Personas de la casa de Cloe me han hablado de que hay rivalidades entre ustedes. Puedo usar esta palabra, ya que uno dice: «Yo soy de Pablo», y otro: «Yo soy de Apolo», o «Yo soy de Cefas», o «Yo soy de Cristo». ¿Quieren dividir a Cristo? ¿Acaso fue Pablo crucificado por ustedes? ¿O fueron bautizados en el nombre de Pablo? (1 Cor 1, 10-13)
Prácticas inmorales en la comunidad de Corinto. Corinto era una ciudad peligrosa, había muchos vicios, mucha prostitución, de hecho, la inmoralidad de Corinto era proverbial: “vivir al estilo de Corinto”, por eso Pablo dice que se presentó ante ellos “débil, tímido y tembloroso” (1 Cor 2, 3). Desde Éfeso, a Pablo le llegan noticias de que en Corinto algunos todavía continuaban estas prácticas inmorales de su pasado pagano e incluso justificaban el uso de prostitutas arguyendo que Pablo les había liberado de cumplir la ley (1 Cor 6, 12-20).
Algunos deciden no trabajar en Tesalónica: Vosotros sabéis bien cómo debéis imitarnos, porque entre vosotros no estuvimos ociosos; y no comimos gratis el pan de nadie, sino que trabajamos día y noche con esfuerzo y fatiga, para no ser gravosos a ninguno. No porque no tuviéramos derecho, sino para mostrarnos ante vosotros como modelo que imitar. Pues también cuando estábamos con vosotros os dábamos esta norma: «Si alguno no quiere trabajar, que no coma». Pues oímos que hay algunos que andan ociosos entre vosotros sin hacer nada, pero curioseándolo todo. A esos les ordenamos y exhortamos en el Señor Jesucristo a que coman su propio pan trabajando con serenidad (2 Ts 3, 7-12).
El cuestionamiento de la resurrección de los muertos. Algunos cristianos de Corinto cuestionaron la resurrección: “¿Por qué algunos de vosotros andan diciendo que no hay resurrección de los muertos?” (1 Cor 15,12). Por su parte, los atenienses “al oír hablar de la resurrección de entre los muertos unos se echaron a reír; otros dijeron: Ya te oiremos otra vez sobre esto” (Hch 17,32). La filosofía griega no lograba comprender la doctrina de la resurrección del cuerpo y su permanente unión con el alma; Platón solo contemplaba la inmortalidad del alma.
¿Quiénes fueron algunos sus más estrechos colaboradores?
Bernabé.
Judío chipriota convertido al cristianismo. Bernabé recluta a Pablo para trabajar en Antioquía de Orontes, también llamada Antioquía de Siria, la tercera ciudad del Imperio, después de Roma y Alejandría. Bernabé y Pablo salieron de Antioquía de Orontes utilizando el sistema de caminos y vías romanas existente en toda Asia Menor. Llegaron a Tarso y desde allí se dirigieron hacia el norte. La ruta les condujo a Derbe, Listra, Iconio (actual Konia) y Antioquía de Prisidia. Una vez finalizada su misión Bernábé y Pablo volvieron a Antioquía de Orontes. Allí se produjo una división entre ambos. Cualquiera que fuera la causa lo cierto es que cada uno siguió por su camino.
Silas o también conocido como Silvano.
Después de su separación de Bernabé, Pablo eligió por compañero de viaje a Silas y partió con él hacia Siria y Cilicia para consolidar las iglesias allí fundadas (Hch 15,40-41). Sabemos que Silas gozaba de la ciudadanía romana (Hch 16,37), pero como uno de los “líderes” de la iglesia de Jerusalén, sin duda también era de ascendencia judía. Los Hechos de los Apóstoles se refieren a él como alguien que “ha entregado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo” (Hch 15,26). Fue encarcelado con Pablo en Filipos (Hch 16,19-40). Posteriormente, junto con Timoteo estuvo con Pablo predicando en Tesalónica, Berea (Hch 17,4, 10, 14) y Corinto (2 Cor 1, 19).
Timoteo.
En Derbe o puede que en Listra, Pablo tuvo la fortuna de reclutar para su misión a Timoteo, hijo de madre judía y padre griego, que habría de convertirse en su amigo de por vida y en su más estrecho colaborador (Hch 16, 3). Pablo siempre le dedicará elogios y comentarios afectivos. Además, Timoteo será coautor de seis cartas de Pablo.
Lidia.
Una comerciante de telas de púrpuras procedente de Tiatira, que vivía en Filipos, llamada Lidia, se convertirá en la primera cristina europea. En Filipos, a diferencia de Tesalónica, Pablo no tuvo que trabajar porque Lidia le ofreció sustento durante su estancia en esta ciudad. (Hch 16, 14- 15).
Aquila y su esposa Priscila.
Esclavos libertos de origen judío. Priscila y Aquila ofrecieron a Pablo un hogar y un empleo en Corinto: Pablo se quedó a vivir y a trabajar con ellos, porque eran fabricantes de carpas al igual que él (Hch 18, 2-3).
Al abandonar Corinto, Pablo se encaminó hacia Antioquía de Siria, pero de camino dejó a Priscila y Áquila en Éfeso(Hch 18, 18-19).Ambos fueron la avanzadilla que habría de preparar el terreno para cuando Pablo acabara uniéndose a ellos.
Tito.
De origen gentil, griego, después de su conversión, trabajó con Pablo para difundir el evangelio. Ayudó a reunir donaciones para los pobres en Jerusalén (2 Cor 8,6, 16–23) y también acompañó a Pablo al Concilio de Jerusalén (Gálatas 2,1).
¿Qué nos aproxima a nosotros, cristianos del siglo XXI, a Pablo?
Hay un aspecto que nos aproximan a san Pablo y es que él se sintió llamado y elegido por el propio Cristo resucitado. Pablo no llegó a encontrarse nunca con el Jesús histórico al igual que nosotrosy algo que llama poderosamente la atención es el alegato que hace de sí mismo como apóstol nombrado por el mismo Cristo porque él, sin pertenecer al grupo de los 12, se sintió apóstol igual que ellos ya que fue elegido por el propio Jesús. De hecho, Pablo no fue enviado por ninguna comunidad concreta; se lanzó a la misión por su cuenta y riesgo con la autoridad que le había otorgado el propio Jesucristo resucitado.
Oración a san Pablo de Tarso
Pablo de Tarso,
tú que fuiste elegido por la Misericordia de Dios
para pasar de perseguidor de los cristianos a Apóstol de la gente,
tú que fuiste el gran misionero que llevó el Evangelio a los alejados,
haz que también nuestra vida pueda pasar de las tinieblas del error a la Luz de la Verdad.
Haz también de nosotros instrumentos en las manos de Dios,
para llevar a todos, con la vida y con la palabra,
el alegre anuncio del Evangelio.
Pablo, Apóstol sin miedo, danos una fe auténtica y valerosa.
Intercede por nosotros para que nuestros ojos se abran al verdadero tesoro de la vida.
Ruega por nosotros para ser auténticos misioneros de Jesús.
Ayúdanos a comprender que lo único que cuenta en la vida
es el amor con que hacemos las cosas.
Enséñanos que el Amor todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
¡Que el Amor no tiene fin!
¡San Pablo, intercede por nosotros!
Julia López Lasala
Especialista en Espiritualidad Bíblica
Fuentes:
Jerome Murphy-O`Connor, Pablo, su historia, Madrid, San Pablo , 2008.
Ugo Vanni, Las cartas de Pablo, Buenos Aires, Editorial Claretiana, 2002